Las Provincias

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Emprendedor
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Fernando Giner | 10-03-2015 | 10:30

Entre otros, tenemos un reto muy importante como sociedad: convertir en empresario al emprendedor. Hay un ingente número de personas que han decidido dar el salto y trabajar por su cuenta, bien sea por vocación o bien como única solución al problema del paro. Me refiero a jóvenes cansados de hacer prácticas, a mayores de 50 años que no se resignan a jubilarse, a madres solteras con hijos que no llegan a fin de mes… De verdad, es todo un universo de personas distintas, de casos diferentes, de situaciones únicas que te permite observar cómo cada uno ha llegado al mundo de la empresa por un camino. Y celebro comprobar que la sociedad civil se ha organizado para prestar apoyo a estas realidades.

Nuevamente, una sociedad horizontal que, de manera espontánea, une a gente con experiencia con quien se está iniciando, creando programas, concursos, encuentros… mil cosas diferentes organizadas de manera colaborativa, encontrando cada uno el hueco donde se hace necesario; cooperando, no compitiendo. Esta horizontalidad entre las personas se produce por una cuestión de empatía entre los ciudadanos, que entienden que cualquiera podría haber estado en una situación desfavorable; lejos, muy lejos de la verticalidad del siglo XX. En esta atmósfera colaborativa se establece una relación grupal y solidaria, de contactos, que impide ir en solitario a los que inician esta nueva aventura profesional.

Con los alumnos de la segunda edición de Operación Emprende.

Horizontalidad, colaboración, nuevas relaciones, nuevas amistades, sinergias, aprendizaje y acción. ¿Se imagina montar un negocio por primera vez en su vida sin todo esto? Y aun así, fracasaran uno de cada diez. El índice de mortalidad será altísimo, pero he aquí una nueva cualidad de esta nueva sociedad horizontal: que si las cosas se han hecho con prudencia y sensatez, desde una perspectiva financiera, no será visto como un fracaso, ya no será el «ya te decía yo que no te metieras en esto» o «que no se entere nadie que me salió mal este proyecto» o «jamás conseguiré nada en la vida», sino que será considerado como aprendizaje, como experiencia nueva y, sobre todo, como enriquecimiento personal.

El reto de la sociedad ahora es que estos proyectos se conviertan en empresa. Consiste en formar, desarrollar y permitir que el emprendedor sea empresario, un pequeño empresario que, partiendo del autoempleo, genere otros empleos y riqueza real, no especulativa o financiera, para la sociedad. Si a un proyecto que lleva cinco años en marcha lo catalogamos de emprendedurismo nos estamos equivocando, estamos manoseando las cifras desde una perspectiva estadística y engañando a la gente.

Este curso estoy de director en dos proyectos: uno pionero para estudiantes de la Formación Profesional en Capitol Empresa y en la tercera edición de Operación Emprende. Todos los alumnos de este año son emprendedores, pero los participantes de la primera edición de Operación Emprende –que tuvo lugar a principios de 2013– tienen que pensar ya como empresarios.

¿Nuevos emprendedores? Por supuesto, pero, sobre todo, nuevos empresarios.

Gracias, como cada jueves, por leerme y hasta el próximo.