¡Abajo el pesimismo!

Me ha convencido la campaña “Esto solo lo arreglamos entre todos ”. Voy a intentar ahuyentar lo más lejos de mí, todo aquello que recele que incita al pesimismo. Lo tengo claro, hay palabras que voy a evitar. No es que me autocensure, es que no quiero insistir en lo mal que estamos, así en general.

Y es que nos interesa a todos, adobarnos la vida, el día a día, con un poco de optimismo, porque si seguimos como estamos, con unas tertulias y unos tertulianos que nos anuncian cada noche el fin del mundo, o acabamos insomnes perdidos o vamos a tener unas úlceras en el estómago, en las que nos van a caber un par de trenes de alta velocidad.

No recuerdo de quien fue la idea aquella de publicar un periódico, lanzar a las ondas un programa de radio, o emitir un telediario en el que solo apareciesen buenas noticias. No sé si fue cosa de alguno de los guionistas del mundo dulzón de Frank Capra o es una creación más reciente de cualquier sagaz publicista, pero está claro que en estos momentos lo que necesitamos no solo es amor, a lo Isabel Gemio, es un chorro de optimismo que nos despierte, que nos ponga en marcha para que pongamos en marcha la máquina productiva.

¡Y que los voy a decir!, tenía ganas de que alguien, ya que no lo han sabido hacer ni Gobierno ni Oposición, me dijera que aunque estamos rematadamente mal, aun podemos salir del bache, colaborando todos. Como nadie aun no me ha dicho, en que parte del carro tengo que arrimar el hombro, porque tenemos que arrimar el hombro de un modo o de otro, y empujar, porque todos tendremos que hacer esfuerzos, yo lo voy a hacer a mi manera, y de momento esta manera es no transmitir ni un ápice más de pesimismo, de ese tenebrismo que estamos arrastrando. Así que, esto lo arreglamos entre todos.

Pero tiene narices, que esta idea de cooperación colectiva, parta de la sociedad civil. ¿Qué hacemos con Gobierno y Oposición? ¿Los dejamos donde están, en la Babia de sus encuesstas? ¿Consentimos que continúen tirándose los trastos? ¿Pasamos de ellos?. Los promotores del “esto lo arreglamos….”, nos han puesto en una tremenda tesitura.

fmc Publicado en Las Provincias 6 Marzo 2010

El Gran Imposible

Durante los últimos meses, muchos ciudadanos hemos estado convencidos de la necesidad de que los dos grandes partidos, suscribiesen un gran acuerdo para tratar de sacar a España y cada una de sus Autonomías, del profundo agobio en el que está hundida, en la mayor de la crisis sufrida desde hace décadas, o eso creemos.

Pero la certeza de un obligado pacto, está dejando paso a la creencia de que no va a haber tal compromiso, en el sentido que pensábamos, como una concordia en la que se dejaran de lado, por un tiempo, los intereses electorales de cada partido, dedicando cada uno de ellos, lo mejor de si, para sacar al País del atolladero.

Igual, es que habíamos sobrevalorado la talla de los líderes políticos españoles, talla que no está al nivel de la exigencia de los tiempos.

La importancia de los pactos no está en la colección de fotos de los líderes apretándose las manos, o firmando al píe de unos folios, la importancia está en los contenidos y eso ya es otra cuestión, reñida con el ritmo condenadamente lento, dada la urgencia de la resolución, que se viene manejando desde que amaneció la maldita crisis.

Y ya que suponemos que los dos grandes partidos son conscientes del desespero, del paro creciente y prolongado, valdría la pena que al menos conviniesen en poner si no un punto final, al menos un punto y aparte, en el intercambio de reproches, que se arrojan a la cara como única ocurrencia, ante unos ciudadanos que atónitos contemplan tanta estupidez, que no conduce a nada y si a la Nada. Mientras tanto, se obvian las decisiones de gobierno, las propuestas y el debate serio.

Ahora, aquellos que hace unos meses hablábamos de la Gran Coalición, a la alemana, nos parece imposible, debido a las diarias confrontaciones entre los dos grandes partidos. Los dos tendrían que bajarse del machito electoral, habría además de pactar, echarle bemoles, predicar con el ejemplo y explicar duras reformas.

Y al final deduces, equivocado, con que la situación no debe de ser tan grave, cuando siguen con su erre que erre, porque no quieres creer, que todos son un tajo de insensatos.

52 Copas del América

Cuando aun éramos jóvenes, por estas alturas del año se publicaban los pronósticos del Mago Acisclo Karag, sobre la clasificación final de la liga de fútbol, quien sería campeón, quienes caerían a la segunda división. En aquella España, de balones de cuero, de los cincuenta y sesenta, los vaticinios de Karag daban lugar a debates que ahora, y más en este instante, nos parecerían cosa de niños. El “mago”, provisto de un poco de lógica, un lápiz y una goma de borrar, solía acertar, por regla general, para desespero de los que había apuntado como segundos o a los que había condenado al descenso. Karag, que, en aquellos tiempos, fue tan popular como el Profesos Frank de Copenhague, inventor de lo imposible, seguro que si hoy viviese, no se atrevería a adentrarse en los procelosos vericuetos de la situación, no la futbolera precisamente, española.

Bueno pues, dice mi amigo José María, que en nada que hagamos los valencianos, dentro de once meses podremos tener una America’s Cup cada fin de semana, cada mes, cada año. No nos verán, vía televisión, esos miles de millones de espectadores que dicen que nos han visto, menudo cuento que nos han contado y que nosotros hemos dejado que nos contasen. Tendremos menos glamour, por lo tanto menos “gorrones” y menos gastos en espumillón. Se hablarán menos idiomas, otra excusa para que nuestros políticos no afinen el oído. Apenas volveremos a oír lo de empopadas, ceñidas, barlovento, sotavento, bao, boza, baluma, como antes que tampoco los oíamos. Pero nuestra hostelería, nuestra ciudad en muchas otras vertientes, podrá obtener negocio y beneficios tanto o más que si los grandes veleros continuasen desfilando por la bocana de la dársena.

Y es que en medio de la tormenta, ya permanente, entre el PP y el PSPV, se nos está pasando por alto, ¡Que dentro de diez meses llega el AVE!, que dentro de diez meses estarán conectadas en 90 minutos, Valencia y Madrid, cuatro millones de habitantes, cuatro millones de potenciales visitantes sedientos de Mediterráneo.

Los unos y los otros, PP, PSPV, una vez más con los deberes por hacer y en otra cosa.

Presidencia inoportuna

Allá por la primavera del 2008, recién reelegido Rodríguez Zapatero, seguro que alguno de los incontables asesores que le rodeaban en la Moncloa, se frotó las manos pensando que a partir de aquel Abril triunfal todo iba a ser un camino de rosas. Soñó. Que los nubarrones económicos que ensombrecían ya aquel presente, serían como una tormenta de verano: Al final de aquel 2008, todo resuelto. Durante el 2009 se prepararía la Presidencia Europea, poco importaba que fuera rotatoria, y en el primer semestre del 2010 a codearse con sus colegas asesores de otros gobiernos europeos. Dietas aseguradas y muchas habitaciones hoteleras con vistas y visitas. Ni haría falta saber algo más del “my taylor is rich” que había ensayado en un curso por fascículos de la BBC, para algo estaban los traductores simultáneos…..

Todo fue como un enorme cuento de la Lechera, el pedrusco con el que se tropezó mayor que el Peñón de Ifach, todo tan grande como el batacazo que nos dimos todos, incluidos los copiosos “fontaneros” presidenciales.

Aquella Presidencia europea que nos iba a hacer flotar entre algodones, con cenáculos por aquí, cumbres del más alto nivel por allá, todo, todito, todo ha quedado en nada, rematadamente en nada.

Nos estamos reuniendo con mucha gente, pero para que digan que no somos tan desastres, como todo apunta que somos.

Nosotros, que queríamos sentarnos en el G8, en el G5 y en el G3, estamos ofendidísimos porque nos están comparando con los griegos.

Nosotros, que íbamos a ser los reyes del mambo guiando, porque tocaba, la Unión Europea, nos encontramos con que esa presidencia además de intempestiva, de increíble porque no hay quien se crea que ahora estamos en condiciones de presidir algo, es un estorbo. Esa presidencia, por turno, le impide al señor Rodríguez Zapatero, no se porque razón no escrita, hacer una crisis de gobierno, para recortar ministerios floreros, reordenar lo que pueda, comunicar mejor de lo que comunica y nombrar un nuevo ejecutivo que se atreva a hablar claro de los sacrificios y de la Crisis. Así que, a esperar al 30 de Junio. Mientras, recemos.

Socarrados

Estos días aun más si cabe, vamos viendo, leyendo, oyendo, en cuantas contradicciones caen los dos grandes partidos, cada día, cada hora, cada comunicado. Aquí dicen “si”, cuando quieren decir “no”. Un poco más allá lo absolutamente contrario. Otro poco más allá dicen lo contrario de todo lo contrario. Si, sus posibles clientes, votantes o lo que quieran, fuesen anotando todo, acabarían cariocos perdidos o tirarían, a toda velocidad, hacia la salida de la abstención.

El rizo ya se está torciendo y retorciendo, cuando se habla de cementerios nucleares, de los depósitos de las basuras, chiringuitos, prolongación de Blasco Ibáñez, los paranys, todos asuntos menores, ridículos, exagerados, si los comparamos con la gravísima realidad nacional, con la insoportable destrucción de empleo, con la desesperante situación personal de más de cuatro millones de ciudadanos, de los cuales quinientos mil están empadronados en la Comunidad Valenciana, con la inquietud de millones de españoles con el futuro pendiente de un ¡ay!.

Los Unos y los Otros, se alternan según sea España o la Comunitat, no cejan en dar noticias tan espectaculares como de corto recorrido. Los Unos y los Otros, dependen de donde gobiernen, sin pudor y prestos a la bronca.

Todos, los que ocupan el Poder, se pierden cada semana en laberintos inútiles. Ningunos, ni los Unos, ni los Otros, son capaces de decirles a los ciudadanos que estamos en tiempos muy duros, en tiempos de sacrificios y que ellos, PSOE y PP, van a ser los primeros en predicar con el ejemplo del recorte y la austeridad.

Mientras todo esto sucede, los que estamos al otro lado del Poder, atónitos contemplamos unas peleas, unos chantajes, unos insultos entre correligionarios, de tal calibre, que nos continuamos preguntando ¿y estos van a resolver algo?, imposible.

Los dos grandes partidos, carecen de Líderes capaces de insuflar algo de esperanza a una sociedad cada vez más puteada, cada vez más descreída.

Los dos grandes partidos están desbordados, huérfanos de concreciones.

Zapatero y Camps quemados. Rajoy y Alarte, no saben, no contestan.

Fallas asperas

Nunca hemos sabido, ¿para qué?, si la anécdota fue real, se aderezó con algo de fantasía o tan solo una página más de los anales de las Leyendas Urbanas Falleras. Se contaba, que un presidente-propietario de una falla muy premiada, constructor, promotor, resolvía los exorbitados costes del monumento fallero, variando, al alza claro, los pisos que en aquellos momentos tenía a la venta. Sea la historieta verdadera, sea producto de la fabulación que llevó detrás la era, por ahora solo dormida, del “pelotazo”, fuera como fuera, eran otros tiempos en los que nos creíamos, y bien que nos lo creímos, que podíamos atar los perros con longanizas.

La dureza del 2008, 9, 10, y ……, está obligando a poner los píes en el suelo. Aunque cueste mucho y asuste aun más.

Durante los años que coincidieron con la enorme burbuja de la construcción, las fallas, contagiadas del “crece y crece”, del “a vivir que son dos días”, se lanzaron hacia un gigantismo que asustaba a propios, mientras asombraba a extraños.

Durante los años de la demasía, numerosas voces, incluso falleras, pesadas e incómodas, advertían que las fallas, los monumentos, conforme se hacían más y más grandes, perdían su sentido original de crítica, de “ingenio y gracia”, de “bordería”.

Durante los años del derroche, otras voces más, aconsejaban ponerle mesura al desborde, a la abundancia hueca, de muchos actos, y en todos los sentidos, de la Fiesta.

Ahora cuando los presidentes de las fallas de la sección especial, los grandes, los que más disparaban con pólvora de rey, acuciados por la dura realidad, del presente y del inmediato futuro, cuando se han citado, acuciados por el cierre del grifo de bastantes patrocinadores, para ponerle freno a tanto exceso pasado, ahora va y nos sorprendemos, nos desgarramos las vestiduras, y estamos a punto de creer que la fiesta va a desaparecer.

Las fallas no desaparecerán, pero tendrán que volver a rescatar muchos de sus orígenes, romper el divorcio que muchas de ellas tienen con su barrio, recuperando las relaciones y colaboraciones de sus vecinos. Y corregir errores. Todos.

Dos Horas

Un reciente estudio médico, nos dice que ver la televisión más de dos horas al día, es muy perjudicial para la salud. No nos han descubierto nada, estaba más que claro y además desde hace mucho, mucho tiempo. Lo que no nos han dicho es el grado de peligrosidad, física y psíquica, por programas y cadenas. Pese a que la tele invita al relajo, hay momentos en los que te entran unas ganas locas de apagar el aparato y salir corriendo.

Dos horas continuadas, menos mal que existe el descanso de la publicidad que en este caso atenúa comentarios e imágenes, contemplando cualquier programa de los llamados “del corazón” debe de producir más alteraciones en el sistema vascular, que la ingesta de dos kilos de panceta de cerdo vietnamita. Dos horas ininterrumpidas escuchando los sesudos comentarios de los tertulianos de los “salvames” y los que se preguntan “¿Dónde estas?”, tiene que causar un embotamiento de todas las vías sensitivas del cuerpo humano, que luego no se recupera ni viendo tres sesiones consecutivas de Cine de Barrio. Dos horas seguidas contemplando “España en Directo”, gran apuesta del grupo RTVE para su emisión vía satélite, muestra al mundo una España de pena, penita, pena.

Aunque hay días que en esos paquetes de alto riesgo, con incomprensibles premios Ondas por en medio, habría que incluir algunos telediarios con las tensísimas relaciones de los dos grandes partidos que nos gobiernan, que ponen a los telespectadores al borde del infarto. Hay galenos, que recomiendan a sus pacientes que no hagan coincidir las horas de sus comidas las entradas de los telediarios. Hay días en los que las divergencias, el “tú más”, el “digas lo que digas nosotros decimos no”, cortan la digestión a cualquiera.

Menos mal que la televisión, en momentos como estos que estamos viviendo, también sirve para despertar conciencias, para mostrar con desastres como el de Haití, la fragilidad de la vida y las enormes diferencias entre nuestro mundo, incluidas sus “Crisis” y el desdichado Tercer Mundo. Tenemos que ayudar, en lo que sea, a construir en Haití, un nuevo país que escape de su miseria infinita.

Faltaba el Niño

Si nos faltaba algo, ahora nos aseguran que estos fríos polares que hacen tiritar al Hemisferio Norte, desde los USA hasta Mongolia, incluyendo nuestra Europa, y que aquellos, por lejanos, calores sofocantes que socarran, ahora mismo, las noches australianas, son consecuencia de la inestabilidad de los movimientos de las corrientes marítimas en el Pacífico, este síndrome en climatología, es conocido, como Oscilación del Sur, (gracias Google), o El Niño, o Niña. Y esto, según nos garantizan, aunque te fías de pocas cosas, puede durar unos cuantos meses de columpiazos entre el frío y el calor, entre pertinaces sequías, desbordantes diluvios y azotadores vientos.

Dejando al lado la abundancia de fenómenos climatológicos, que los hay, la candidez te la van matando a base de darte un susto tras otro, a cual más apocalíptico. Después al comprobar que no era para tanto, se te va formando en el cerebro, o en lo que queda de él, una costra en el cubículo preparado para recibir las sorpresas, que pone en cuarentena todo lo que te cuentan y aun más si el asunto está “informado” con las alarmas roja, naranja, o el color que aun más zozobre al personal.

Y en esto, de los excesos a mansalva, no se salva casi nadie, casi nadie de los focos emisores del espanto paralizante. La verdad es que hasta ahora, se había considerado a la Organización Mundial de la Salud, OMS, como uno de los organismos más serios de este mundo, por aquello de que con la salud no se juega. Con la salud, hasta suele haber consenso. Y, sorpresa, sorpresa, la OMS parece ser que ha sido utilizada, con la complicidad de algunos de sus directivos, como vehículo difusor para tomarnos el pelo, para acongojarnos con una “terrible pandemia-epidemia de Gripe A” que se iba a llevar por delante a unos cuantos millones de terrícolas. Han jugado con los miedos de “aquí unos bobos de Coria”, o sea la población del Mundo mundial, aquí la solución al problema exagerado hasta la mentira, y otra vez hemos picado en el anzuelo.

Hoy, Haití nos duele. Haití ha sido un país ignorado, por desgracia así continuará dentro de nada. Como siempre.

Publicado en Las Provincias 16 Enero 2010

Veinte Diez

Cosas de supersticiones o algo así. Los hubo que se plantaron ropa interior roja, otros se colocaron monedas en los zapatos, vaya incomodidad, otros más llegaron a tirar algo, hasta hubo atrevidos que vieron las campanadas en Telecinco, cualquier cosa para espantar el mal fario que ha arrastrado el año que cerrábamos. Teniendo como fondo las palmas de los afortunados que escuchaban y acompañaban, desde la misma Viena, la Marcha Radetzky, decidí que voy a recurrir a entonarle el nombre al nuevo año, Veinte diez, en lugar de Dos mil diez. Es un anglicismo, más bien de los USA, como la copa de un pino, pero a la vista de lo visto, y ante la que se nos viene, al nuevo año voy al menos a rejuvenecerlo.

Igual que en estos días solemos hacer inventario de los últimos doce meses que hemos vivido, a algunos nos da por pegarle un repaso a la bola de la bruja, para prevenirnos de lo que nos va a sobresaltar en los próximos meses, aparte de los imprevistos, que fatalmente habrá. Tenemos por delante el recorrido de una enorme montaña rusa, de las fijas, de película, una de esas kilométricas con subidas y bajadas de vértigo, con curvas que ponen en marcha todas las fuerzas centrífugas y centrípetas posibles.

El orden en el que ocurran los acontecimientos, si que podrán alterar los resultados de los siguientes.

La sentencia del Supremo sobre el Estatut Catalán. El envío de más tropas a la guerra, porque allí estamos en guerra, de Afganistán. La inconclusa financiación de Autonomías y Ayuntamientos. Otro intento camaleónico de la izquierda ”abertzale”, para mantener poder municipal en el 2011. La continuación del streeptis del sumario del Gürtel. El necesario Pacto de los Trasvases. El aun más obligatorio Pacto de Educación. El incremento del paro. La búsqueda de ideas para crear empleo. Los enfrentamientos continuos PSOE-PP. Etc., etc., y aun más.

Todo esto, es lo que nos espera a partir del próximo lunes, cuando todos hayan vuelto de vacaciones y tengan que enfrentarse, de una vez, a tanto conflicto latente. Agárrense al optimismo más mínimo, esto va a comenzar, y va a ser duro.

Publicado en Las Provincias 9 Enero 2010

Todo Perfecto o Casi

De la lista de treinta y seis obras que van a realizarse en Valencia, en breve, a través de la segunda fase del llamado Plan E, no es la obra más cara, pero quizás es la obra más inútil, quizás la más absurda.

Lo de ajardinar la cubierta del Mercado de Ruzafa, anonada, intriga, y llena de interrogantes a muchos ciudadanos. Obras que van a exigir otras obras. Seguro que el Bario de Ruzafa, urge de bastante más equipamientos que de unas plantas en el tejado de su histórico Mercado.

En momentos, que por desgracia no van a ser cortos, en los que se está apelando, a la vista está que sin éxito, a la austeridad, a saber lo que vale cada uno de los cien céntimos que suman un euro, aquí parece que o no nos hayamos enterado, o es que ya está todo resuelto, y en perfecto estado de revista.

Todas las aceras de Ruzafa, de Valencia están de maravilla, sin un solo agujero, sin una sola trampilla rota, con todos los bordillos arreglados, sin un solo alcorque destrozado, ni faltan ni sobran postes que impidan la movilidad. Todas las calzadas de cabo a rabo asfaltadas, sin baches, sin grietas, sin hinchazones restos de las últimas Fallas, con las señales y pasos cebra perfectamente pintados. Todas las calles totalmente identificadas, rotuladas en castellano y en valenciano, con unas “ratjolas” por las que de inmediato reconoces que estás en Valencia, al lado de la cuna de la cerámica. Ningún albañal desprende hedores que tumban. No existe desigualdad en las dotaciones de unos barrios y otros……. Eso es lo que se da a entender.

Es maravilloso que copiemos de otras ciudades aquello que nos llama la atención por su originalidad, pero también podríamos copiar aquello que funciona bien, que alivia la vida al usuario, por ejemplo las frecuencias de paso de los transportes urbanos, los precios de los viajes, los abonos para jóvenes, el estado de las marquesinas.

Todo es perfecto, o casi, o así es como quisiésemos que estuviese nuestra ciudad antes de lanzarse en gastos superfluos, que algunos, tal vez con razón, puedan calificarse, aunque sean visitables, como superfluos caprichos.

Publicado en Las Provincias 2 Enero 2010

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