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WALLY Y LA LASAÑA VOLADORA

2012 junio 17
por Jesús Trelis

Toma asiento, amigo. Empieza una nueva Historia con Delantal. Hoy con nuestro amigo Wally… y sus cosas.


“Est… atrapado en… nece… nec… res… ate”, me gritaba mi buen amigo por el teléfono. “¿Tomate? ¿Necesitas tomate?”, le contesté. Después de todo Wally se solía poner en contacto conmigo para pedirme las cosas más disparatadas. Pero lo cierto es que en esta ocasión, como me está pasando últimamente con casi todo, no entendía lo que me decía. “¡Rescate, rescate!”, llegué a intuir.

Aqui va Wally. Foto: ClassicMedia

Yo le corregí y le dije que igual lo que me quería pedir era un préstamo. Una línea de crédito sin ningún tipo de compensación (como la que la UE ha dado a los bancos) para poder seguir perdiéndose por el mundo, que es a lo que se dedica. Pero pronto descubrí que no estaba para bromas. “O me rescatas o me comen vivo”, me soltó. Pensé que todo era muy gastronómico: un Wally vivo al limón… Pero pronto me di cuenta que no podía seguir con mis alucinaciones cómicas y que debía de ayudar a mi colega. “Cooking, amigo Cooking, estoy perdido no se dónde y temo por mi integridad. Necesito que me RES-CA-TES de este endemoniado lugar”.

Me puse a pensar y -¡eureka!- di con la solución. Le propuse activar mi croqueta-radar y enviarle una de mis lasañas voladoras allí a donde estuviera. “Wally, ella puede ser tu tabla de salvación”, alcancé a decirle antes de que la comunicación se interrumpiera definitivamente.

Fue así como activé todo el dispositivo y emprendí la búsqueda del pequeño hombrecillo del suéter de rayas rojas y blancas por todo el mundo. “Nunca se sabe donde puede estar”, le dije a Pepito Grillo, que andaba por casa preparando unos cakes de café y chocolate.

¿Dónde está? Foto ClassicMedia

Saqué la lasaña voladora del armario de objetos misteriosos y salió disparada con destino al planeta Tierra. “Nunca podemos llegar a sospechar a dónde está Wally y sus amigos, se puede haber metido en cualquier recóndito lugar”, exclamé. Pepito Grillo, rápido, me empezó a recordar que nuestro amigo ya se había perdido en otras ocasiones en esferas insospechadas. “¿Te acuerdas cuando se perdió en un capítulo de Los Simpson? Nadie lo encontraba. Por no decirte cuando se metió con los chicos de la Marvel, o en Start Wars…”.

Yo aqui no lo encuentro.

Mi croqueta radar empezó a rodar y rodar y… -¡eureka!, de nuevo-, dimos con él en mitad del parque Kruger en Sudáfrica. “Por eso me dijo que se lo iban a comer vivo”, grité. La alfombra voladora cogió velocidad, apretó con fuerza y –¡zass!- cuando un fiero león abrió sus fauces para devorarlo, logramos sacarlo de allí.

Wally llegó alicaido, todavía tembloroso. En mi casa le esperaban su novia y su perro Woof. “No te vuelvas a meter en líos como éste”, le dijo ella entre sollozos. “Mira qué fotos más lindas de África”, le intentó enseñar él.

Para serenar la situación, y como homenaje a nuestra Lasaña voladora, le preparé un plato realmente exquisito. Tanto que a Wally se le cayeron las rayas de su suerter de puro placer. “¡Mamma!”, exclamó una y otra vez. Y allí quedamos, recordando sus aventuras mientras el teléfono de mi casa en las gastrosofías no paraba de sonar una y otra vez. Desde Estados Unidos: “Where’s Wando?”. Desde Francia: “¡Charlie!”. O desde España: ¿Está por ahí Wally?”. Y sí, estaba, pero no… porque andaba perdido de felicidad con la lasaña de ricotta, espinacas y panceta.

Lasaña de ricotta, espinacas y panceta. Foto Jesus Trelis

LASAÑA CON RICOTTA, ESPINACAS Y PANCETA

Ingredientes:
Espinacas, ricotta, panceta ahumada, parmesano, mozarella, nata, salsa de tomate, pimienta, nuez moscada, sal, aceite, y ajos.

Los ingredientes.

El proceso.

Elaboración:
Pochamos las espinacas troceadas con ajos (que
luego retiraemos) a poco fuego en una sartén con aceite de oliva. Se incorpora en un bol las espinacas, el queso ricotta, el parmesano y lo unimos todo, con un toque de pimienta, sal y nuez moscada. Quedará una masa fina y homogénea, con las espinacas troceadass bien mezcladas. En una plancha hacemos la panceta ahumada que quede muy crujiente. Después debe trocearse en pedazos casi minúsculos y los juntamos a la crema de queso y espinacas.
En un recipiente para lasaña, untado con aceite o mantequilla, ponemos una capa de salsa de tomate casera. después una primera capa de lasaña. Ponemos la crema de queso y espinacas y una nueva capa de lasaña. Así hasta tres capas aproximadamente. La última de ella incorporamos la mozarella a lonchas, cubriendo toda la superficie, la crubrimos a su vez con tomate frito y rematamos ccon queso parmesano y nuez moscada y un poquillo de tomillo.
Una vez listo, la metemos en el horno a 170 grados hasta que esté en el punto. Para presentarla puede añadir una loncha crujiente de panceta ahumada y un poquillo de salsa.
Y a comer lasaña voladora. Está sinceramente riquísima.

La lasaña.

 
Y esto es todo. Ya sabes, si quieres pornerte en contacto conmigo a través de jtrelis@lasprovincias.es o en twitter @JesusTrelis. Por cierto, muchas de las imágenes que he utilizado han sido manipuladas a partir de originales de ClassicMedia.

  • 2540933

    Gracias por la infromación Héctor.

  • andreuescriva

    Tienes razón en que hay muchos “chollos”, pero yo haría distinciones: unos lo son a medias, otros son directamente ofensas, y hay otros aspectos necesarios. Me explico.
    Dentro de las ofensas, los regalos -pasados- como la PDA, que si no me acuerdo mal tan sólo Carles Arnal (EV-EE) rechazó, lo que le valió, entre otras cosas, salir en un Salvados de Évole. A mi no me regalan ni un mísero boli en la Universidad; no veo por qué a un diputado sí. Otra ofensa: el precio del comedor. Entiendo que en un campus universitario se subvencione -y ahora los tuppers mandan-, pero carece de sentido palmar un montón de pasta cada mes para ofrecer un menú subvencionado a gente que no tiene problemas para pagárselo.
    Sobre el kilometraje y las autopistas: gran parte del trabajo de los diputados es recorrer el país y hablar, escuchar e informarse. Me parece bien que no lo paguen, pero con una condición: que el kilometraje se lo paguen igual que a cualquier investigador de la UV, es decir, a 17 cts/km. ¿De dónde salen los 32 cts/km? ¡Pero si yo pierdo dinero con los todoterrenos que tenemos que usar a la fuerza y consumen 12L/100km! El párking: discutible. Casi todas las empresas -UV incluida- tienen espacio para sus trabajadores. Ahora bien, ¿es sostenible la factura? Ahí sí se puede recortar.
    ¿El sueldo? Nada que objetar. Quiero representantes bien pagados. Eso sí: con incompatibilidad, como la tenemos todos los becarios predoctorales. ¿Sabíais que no podemos hacer ni de porteros de discoteca el fin de semana, ni despachar en el Zara, ni nada? Por ley, ni en los dos años de beca ni en los dos de contrato podemos tener ninguna otra actividad que no sea la investigación, a pesar de tener horario limitado y, “supuestamente” no trabajar los fines de semana.
    Sobre el teléfono, tengo opiniones encontradas. Como herramienta de trabajo -lo es-, debe proporcionársela la empresa. Otra cosa es que sea un iPhone -que muchas de sus señorías no saben ni manejar- o que los topes de gasto sean completamente indecentes, que lo son. Sobre los ordenadores, ídem: necesarios, pero no el hecho de poder quedárselos o que sean equipos de 2000 euros (yo quemo los ordenadores con usos superiores a 12h diarias y de 1000 € de presupuesto jamás he pasado).
    Lo de los SMS y llamadas a Call-centers: punible legalmente. A por ellos, sin remilgos.

    En fin, me parece una buena recopilación; lo que me preocupa es que después se use para echar pestes de los diputados y acabemos con una involución populista como la de Cospedal, uno de los golpes más duros que recuerdo a la democracia en España. Hay que tener mucho cuidado. Pero eso sí: transparencia. Eso es irrenunciable.

  • plaerdemavida

    Home, com sempre, les dades no danyen però com es diuen sí. A mi em sembla bé que un diputat tinga un Iphone, un ordinador de collons (encara que 2.000 euros és una fotracà). I que puguen aparcar i que puguen anar per autopistes gratis. Malauradament, estic d’acord en què molts abusen i tal volta la solució seria posar un límit raonable.
    PEr cert, als 4 anys, un portàtil no val normalment per a res i és normal que el canvien. El que no és normal és que ho gestionen tant com el cul i que abusen. (El tema del menjador estic d’acord que és de vergonya).
    COm tot, el problema no són tants els diners (no són molts) sinó com es gasten i en què. Falta control, sobra abús. I ja sé que molts diran (jo per exemple) que a les seues empreses no els regalen res. Però estps senyors són diputats, els hauran de tractar com als directius de les altes empreses. El problema és que molts de vostés després no els demanen resultats en el compte de resultats com farien en una empresa. SI així fora, no hagueren votat 20 anys al PP o 12 anys al PSPV i hagueren fet canvis si més no, cada 8 anys. Però clar, enlloc de reconéixer l’error i buscar votar partits que diuen que canviaran tot (o que donen part del sou), prefereixen dir que tots són iguals perquè així es reconforten moralment i no voten algú que els seus prejudicis ideològics no el deixen.

  • eltuerto

    si tubieran moralidad se irian pero dame pam y dime tonto atajo de sin berguenzas asi esta la comunidad

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