Las Provincias
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LA ESPÍA QUE AMABA LOS ARROCES
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Jesús Trelis | 25-03-2013 | 18:37

Suele permanecer impasible en mitad de la ciudad. Allí, en un muro, aparentemente congelada, camuflada en su grafiti. Hermosa e inquietante. Pero cuando las campanas de la iglesia del barrio indican la hora del ángelus, ella despierta de su letargo y cobra vida. Inicia así cada día una nueva aventura. Y es así como, convertida en la espía más osada, trepa por árboles sin podar y azoteas, entre tendederos y antenas a medio caer, con un único objetivo: encontrar algún lugar perdido, oculto, dónde todavía se cuece con pasión un nuevo arroz imposible. Inolvidable. Ella es Rice, Mata Rice. La espía que amaba los arroces. Una mujer vestida de gata que está llamada a salvar la cocina del mimo. A pasar de ellos.

Así es esta película:

 

El detalle del precioso mural es de La nena wapa wapa y DEih.

Debía llegar hasta su vera, a pesar de que se mantenía oculta porque unos malvados animalejos -enormes y extraños- intentaban capturarla para acabar con ella y robarle la mejor, la única gran colección de arroces. Eran los crueles Fast Food Moster, que estaban dispuestos a eliminar cualquier resquicio de la ciudad en el que todavía perdurara la cocina con mimo, el arroz de la pasión, el buen comer como estilo de vida. Eran las bestias del estrés, del tiempo desbocado, del agobio sin límites… Los monstruos de nuestros días.

"Las bestias del estrés, del tiempo desbocado". Foto J. T.

 

Los malvados que querían acabar con ella. Foto J. T.

Pero esos impedimientos hacían crecer todavía más mis ansias por encontrarla, por conocerla, por descubrir esa maravillosa colección de arroces que escondía. Fue así como, vestido de orangután –aunque parezca mentira, para disimular- me fui colando por un sitio y por otro. Con mi olfato de superdectective -superdetective Cooking- llegué hasta donde ella me esperaba. (Eso sí, antes tuve que enfrentarme a un inmenso elefante con tres trompas, que debía ser un empedernido devorador de hamburguesas maltratadas. Pero logré escapar. Y lo mejor, logré llegar hasta ella).

Detalle de mural dedicado a un simio de Mankey. Extraordinario.

Una vez allí, caí a sus pies. “Mata Rice, por fin”, le exclamé. Y empecé a mostrarle mi colección de arroces de invierno. Con solomillo y cebolla; mi arroz de matanza con panceta, chorizo destripado, albóndigas de magro y garbanzos; arroz con presa y habas, ¡y el arroz caldoso con sepia  y verduras! Estaba entusiasmado y necesitaba su opinión. Sus impresiones.

 

Arroz con solomillo y cebolla. J. T.

 
 

Mi arroz de matanza. J. T.

 
 

Arroz con sepia y verduras. J. T.

 

Arroz con presa y habas. J. T.

Ella sonrió, cogió las fotos y las miró. Pero… vaya sólo sonrió. No estaba ante una mujer admirada. La espía que amaba los arroces no se sentía sorprendida. “Está bien, pero es más de lo mismo”, me dijo con tono cariñoso. Pronto empezó a mostrarme parte de su colección de arroces imprescindibles. Y le entendí. Me mostró un arroz ceniza de Quique Dacosta y su receta con el sello histórico de El Poblet de Dénia, y se me puso la carne de gallina. “Esto es una obra maestra”, me vino a decir en alusión  al chef con tres estrellas michelín. Luego me habló del humilde arròs amb bledes, que tanto se cocina en las casas valencianas y que puede ser magistral en manos de Jorge de Andrés, allí en las alturas de su restaurante Vertical… Y me remató con el ‘arròs brut’ de Bernd H. Knöller (sí el cocinero del Riff con alma mediterránea del que ya te hablé en mi último post).

 

El lujo del arroz ceniza de Quique Dacosta.

 

Arròs brut del Riff. XAVIER MOLLA

 

 

Arròs amb bledes de Jorge de Andrés. En Vertical.

 

“Querido… sigue practicando; pero estás lejos… eres un cocinero de ir por casa…”, me vino a decir con sensibilidad de gata espía. Y me hundió el ánimo, la verdad, aunque viendo, oliendo, saboreando los arroces de los sabios comprendí que lo mío era demasiado mediocre, ni de cocina de ir por casa. “Si es que mi madre me da un baño sin tanta historia”, pensé resignado. Y le confesé  que un día soñé con hacer un arroz del joven maestro Luis Contreras , de pulpo, magro y comino. “Me pareció divertido, sabroso, fascinante… pero le pedí la receta y… ¡se olvidó de mandármela! Creo, vaya..”, le expliqué como intentando justificar por qué me queda tanto camino por recorrer. Ella rió. Y levantó las cejas al enseñarle esta fotito del arroz del cocinero de Lucena… ¡Qué hambre da sólo verla!

Arroz con pulpo, magro y comino. @luisico_chef

Le hablé de mis amigos de El Tresmall de Dénia, sabios en esto de juguetear con el arroz y que cocinan 365 paellas distintas al año. Y del mejor arroz al horno del mundo que lo probé en La Cova de Fontanars dels Alforins… Y hablando y hablando se nos hizo azul oscuro. Juntos la noche se apoderó de los dos en mitad de los tejados de la ciudad atacada por los Fast Food Monsters. Juntos la gata y el orangután, la espía que amaba los arroces y el loco por la cocina que soñaba con delantales. Y cuando la luna ya se perfiló entre las azoteas, me despedí de ella con mi última confesión: Aquel arroz de caza y setas que me impulsó a enamorarme de la cocina, de la cocina con mayúsculas y que siempre perdura en mi recuerdo como  uno de los grandes gozos de mi vida. Arroz de caza -te decía- de L’Escaleta. Un lugar imprescindible, un templo en la montaña, un lugar a donde la fuerza de la Sierra Mariola lo impregna todo. Le regalé la foto del arroz de Kiko Moya, como el futbolista que regala fotos suyas a sus fans, y le dije que esa era mi aportación a los arroces imprescindibles para la eternidad. Y me comprometí ante ella a seguir descubriendo más arroces en cocinas sabias e inventar más y mejor en mi propia cocina.

Una joya de L'Escaleta. J. T.

Mata Rice se volvió a su muro para convertirse de nuevo en grafiti. Yo regresé al País de las Gastrosofías, soñando con L’Escaleta. Aquella noche me dormí con el delantal puesto y pensando que en mi otra vida, a parte de periodista, también quiero ser cocinero.

Aquí hay arroz para todos. Una buena colección de arroces… Por cierto, que de L’Escaleta ya hablaremos con tranquilidad. Cuando vuelva al templo.

jtrelis@lasprovincias.es es mi dirección de correo. @JesusTrelis, mi twitter. Besos.

Intentaré averiguar los autores de los murales que ilustran la historia. De momento ya os adelanto que la gata que inspira la historia es un mural realizado en colaboración con DEih y La nueva wapa wapa. Genial! El simio, otra pieza clave de la historia, de Mankey.

  • farmacat

    Pues yo me alegro de que se vaya por fin esa señora. No me gustaba nada, ni como presentaba, ni su aspecto, ni lo sosa que es… un somnífero para mi.
    Realmente, no entiendo como ha durado tantos años como presentadora de un telediario, con la de gente que hay mucho más preparada que ella.

  • clot

    La razón es sencilla y evidente, desde la llegada de Mariano Rajoy y la tropa pepera, TVE ha perdido independencia y credibilidad, algo habitual cuando manda la derecha en este país. La audiencia no es tonta y se da cuenta, pese a las esmeradas técnicas para confundir y disimular. La televisión pública en este país padece el clásico secuestro del gobierno en el poder, Así que el cambio de canal está más que justificado. Urdaci, segunda parte pero menos descarado.

  • Luís Contreras

    Jesús! me alegro que me lo hayas recordado y disculpa mi olvido jeje
    y gracias por incluirme en tu fascinante post sobre arroces.

    Aquí la tienes, y la tienen todos tus seguidores:

    1 diente de ajo
    1/2 pimiento rojo
    1 tomate
    50 gr. tomate frito
    1 hoja de laurel
    1cucharada de pimentón de la vera ahumado
    1/2 vaso de vino blanco
    1 litro de caldo de cocido (Bien sabroso)
    400 gr. arroz redondo
    150 gr. magro de cerdo
    1 cucharadita de comino molido
    150 gr. pulpo cocido
    3 pimientos del piquillo
    Aceite de oliva virgen extra
    sal

    Así se hace:

    Aunque puedes hacerlo en paella, yo utilizo una sautes baja para hacer este arroz.
    Corta el magro de cerdo en dados, salpimienta y dóralo rápidamente con aceite de oliva, reserva. Ahora haz el sofrito con el ajo, el pimiento, la hoja de laurel y el tomate.
    Pon a punto de sal, añade el pulpo troceado y el magro de cerdo.
    Rehoga el conjunto, agrega el tomate frito, la cucharadita de comino y el pimentón ahumado.
    Incorpora el vino y reduce un poco, entonces, echa el arroz y dale unas vueltas para que vaya tomando sabor. Es el momento de ir añadiendo caldo de cocido bien caliente, poco a poco, según vaya necesitando el arroz.
    Cocina el arroz 10 minutos a fuego vivo, añade el piquillo en tiras y termina 8 minutos en el horno para crear esa película de arroz casi caramelizada por arriba. Déjalo reposar unos minutos y añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra arbequina, para ligar este magnifico arroz.

    Que aproveche!

    Me quedaría con cualquiera de los arroces que has citado en tu post, todos son de categoría.

    Pd: Hago fé de erratas para mi twitter que es, @luisco_chef .

    Abrazos

    Luís Contreras

  • Babiaedicions

    Eres un genio. Gracias por compartir con todos tu receta. Mañana mismo me atrevo con ella!

  • Jesús Trelis

    Corregido el Twitter de Luis! Y añadí un s que le alta a El Tresmall. Es lo bueno que tiene esto…

  • lanena

    Sería un detalle que en los créditos del video aparezcan los nombres de los autores de los muros. Un saludo

  • 3008286

    Creo que un graffiti firmado merece que se mencione a su autor, siempre que fotografío muros lo hago.
    Saludos

  • Jesús Trelis

    No hay problema de firmar el muro, al contrario. Sería un placer. Me puedes facilitar quienes son sus autores? No sabría como localizarlos, gracias!!

    • Nenawapawapa

      el mural de la gata es una colaboración entre DEih y La nena wapa wapa el simio de Mankey el resto de muros dezconozco la autoria pero seguro que están firmados. saludos y gracias!

  • Jesús Trelis

    ya está firmado. Gracias Nenawapawapa!

  • lanena

    Gracias a ti!!!! :) Es muy chulo ver que la gente se fija en los muros y los aprecia! :)

Sobre el autor Jesús Trelis
Soy un contador de historias. Un cocinero de palabras que vengo a cocer pasiones, aliñar emociones y desvelarte los secretos de los magos de nuestra cocina. Bajo la piel del superagente Cooking, un espía atolondrado y afincado en el País de las Gastrosofías, te invito a subirte a este delantal para sobrevolar fábulas culinarias y descubrir que la esencia de los días se esconde en la sal de la vida.