Las Provincias
img
Arenques, Banksy, un ojo donde comer y un cocinero llamado Adrià
img
Jesús Trelis | 09-08-2017 | 09:34

#DESBOCADOS: Amsterdam (II). O tú las devoras a ellas o ellas te devoran a ti.

Las ciudades son en realidad un banquete de sensaciones que hay que degustar. Ya te conté algo de Amsterdam (un invernadero llamado De Kas). Hoy vengo, entre trazos de Van Gogh, impactos de Banksy y susurros de Rembrandt a contarte nuevas historias desbocadas por la ciudad de la libertad.

Un mercadillo, un restaurante con forma de ojo, un cocinero que conoces por casualidad… Dulces, arenques y olor a marihuana.

img_9186-1280x853

 

img_7798-1280x579

 

magen a partir de una obra de Banksy que se puede visitar en el museo Moco Museumplain). Si puedes, no lo dude

Imagen realizada a partir de una obra de Banksy, que se puede visitar en el museo Moco (Museumplein) de Amsterdam. Si puedes, no lo dudes.

 

Reportaje fotográfico ©JesúsTrelis

AMSTERDAM.  Recuerdos de julio.

De plato en plato, déjame que me despida de Amsterdam, donde tenía pendiente dejarte un puñado de pinceladas gastrosóficas. Como si esto fuera un cuadro. No de Rembrandt, que es un maestro que te deja boquiabierto; ni de Van Gogh, que es un genio que sobrecoge. Cuatro pinceladas para crear  un lienzo sobre el Amsterdam más propio de un chiquillo entusiasmado. Un lienzo sobre el Amsterdam que uno se va encontrando cuando va caminando por sus calles a bocados. O desbocado. Buscando carnaza, encontrando a Banksy. Descubriendo historias. Ballenas, gatas seductoras, cerditos de oro.

img_9613-1280x853

 

img_9522-1280x829

 

img_9474-1280x828

 

img_7349-1280x806

I. UN MERCADO. Albert Cuyp. El mayor de la ciudad. En él, un montón de paradas en las que descubrir las verduras que comen lo holandeses, sus dulces, sus carnes. Pescados, comida oriental, quesos por todos los lados. Nada excesivamente extraño.

img_9199-1280x853

 

img_8551-1280x853

 

img_8529-1280x853

Me gustó ver cómo trabajan los ARENQUES.  Era eso de las nueve. Relativamente pronto. Antes de que los viandantes (lugareños especialmente) los demanden para matar el hambre. La parada huele a histórica. Una foto con la reina luce gloriosa sobre la mesa junto a pepinillos y boles con cebolla.

img_8527-1280x853

 

img_8534-1280x853

Los limpian. los preparan en lomos y luego te los sirven en un bocadillo, como si de un pepito de salchichas se tratara, con pepinillo (agridulce, más agri que dulce) y cebolla. Es intenso en boca. De sabor #desbocado. Con el arenque casi sin estar macerado. Incluso diría que el que tomé estaba tal cual había visto que lo limpiaban unas horas antes. Abro, relleno y entrego. Poco más de dos euros.

img_8747-1280x853

 

img_8748-1280x853

 

img_8756-1280x853

Hay arenques para todos los gustos. Los ves de todo tipo y color. Como pasa con sus quesos. Los Gouda que toman las paradas del mercado compartiendo espacio con souvenirs, floristerías… pescaderías.

img_8741-1280x853

Es divertido ver los pescados, desde los mariscos más preciados a los peces que te  miran reclamando ser cocinados, experimentados… Plateados como el filo de una espada esperan ser ajusticiados en alguna cocina de alguna de las esbeltas y refinadas casas de Amsterdam.

img_9128-1280x792

Caí, como no, en la tentación de los DULCES TRADICIONALES. La mantequilla se imponía en todos ellos. Los de manzana estaban muy ricos. Los había de coco y ron con pasas, de almendras que reclamaban su protagonismo con contundencia, de cremas sentidas y otras fiestas golosas. Es divertido (y calórico) parar y probar.

img_9187-1280x853

Ataqué a estos tres, que no es poco. Almendra, coco y pasas y manzana. Ole.

Pasear por un mercado en Amsterdam (como suele pasar por cualquier lugar de este planeta) es divertido: por lo que te susurra, lo que te cuenta, lo que te descubre, lo que te enseña, lo que canta, lo que esconde, lo que provoca. Te hace imaginar, se vende, te provoca.

 

img_9162-1280x570

 

img_8743-1280x836-copia

 

II. EYE FILM INSTITUT. Cogí el ferry desde la estación central para llegar a uno de los edificios más vanguardistas y espectaculares de la ciudad. Diseñado por Delugan Meissl Ass es como una especie de santuario del cine en el que, cuando te adentras en su interior, se apodera de ti la sensación de estar en un lugar especial. De formar parte del celuloide. Ya sabes, intrigas, espías, romances, besos de amor.

img_7846-1280x829

 

img_7813-1280x853

 

img_7863-1280x853

La sede del Instituto de Cine Holandés vale la pena visitarlo, juguetear entre sus entrañas y ver. Observar. Puedes incluso cenar en su restaurante, que tiene unas vistas espectaculares a la ciudad. Estructurado como si de una gradería se tratara, te permite ver Amsterdam desde un punto de mira muy distinto. Casi panorámico.

LAS VISTAS…

img_7811-1280x683

… EL INTERIOR.

img_7868-1280x801

La cena no me dijo nada. Al menos, nada del otro mundo. Un pescado con sus verduras bien hecho y bien cumplido y poco más. Pero bueno, es lindo visitarlo. Eso sí, hay que reservar…

img_7877-1280x853

Un salmón con su ensalada de primero.

 

img_7889-1280x850

Un buen pescado, de segundo. Sin algarabías.

 

img_7899-1280x807

Hay que reservar.

 

III. ADRIÀ EN THE SEA FOOD. Por azar me encontré con Adrià, en la que iba a ser la última parada gastronómica (de varias que hice) que vale la pena reseñar. Y lo vale porque, sin gastarse un pastizal, aquí sí que puedes cenar bien.

img_9701-1280x853

Un pescado fresco a la plancha siempre está bien. En este caso, además es un lugar con historia. En The Seafood bar (en la calle Ferdinand Bolstraat 32) me encontré con un cocinero español, de esos que va buscándose la vida entre fogones, mezclando pasión y profesión. Y siempre salpimentándola con cierta emoción.

img_9672-1280x866

Adrià fue una casualidad en el camino. “Escribemé cuatro trazos sobre tu historia”, le pedí cuando nos despedimos. El local estaba lleno y no era plan de ponernos a hablar sin parar de aventuras y desventuras. Y el chef cumplió.

“Soy de Barcelona y cocinero desde los 18. Hasta los 27 estuve  en Barcelona trabajando y aprendiendo de grandes cocineros, pero si tengo que nombrar un restaurante, diría que Els Pescadors, un restaurante de arroces y pescado fresco fue el que me abrió la puerta de este mundo, gracias a su chef Rafael Medran.

A los 27 me fui a trabajar a un restaurante de lujo en Gran Cayman por 3 años como jefe de partida de pescados y carne.

El siguiente paso fue volver a Europa a poner en práctica lo aprendido y The Seafood bar y yo nos encontramos para montar un proyecto que va para arriba, y ahí fue cuando nuestras vidas se cruzaron”

img_9675-1280x853

Preparó una kokotxa con noodle de calabacín al estilo de Indonesia. “La kokotxa está marcada a la plancha con ajo encima de un salteado de noodle de calabacín al wok con ginger, sambal Oleg, sesame seed oil, chilli, ketjap, caldo de vegetales”, me explicó. Y hablamos del poco aprecio que tienen a la kokotxa en los países nórdicos. O al menos, no la devoción que algunos le tenemos…

img_9724-1280x853

Como principal opté por un rodaballo, por probar…. Y resultó un acierto. Un buen pescado sin florituras. Eso siempre se agradece. Y cuando te pasas los días de plato en plato, aún más.

img_9735-1280x853

 

IV. UN PATINETE. Amsterdam esconde, como el caso de Adrià, sorpresas por todos los lados. hay que saberlas disfrutar. Un canal por el que navegar, una cerveza para reflexionar, Van Gogh escondido en una esquina, la ronda nocturna que te cautiva, Blancanieves tomando cocaína, el cuero que asoma por las ventanas junto a tulipanes de madera, zuecos pintados de mil maneras, un mar de bicicletas, otro Banksy que te emociona, un teléfono que suena, un patinete que acelera…

img_7790-1280x853

 

img_8900-1280x816

 

img_8603-1280x795-copia

Y tú que sigues soñando, de plato en plato, de salsa en salsa. Como si fueras un aventurero con delantal, un rodaplats, un espía con flotador, cuchillo y tenedor que vuela, vuela, vuela. Un patinete que acelera. Como la vida.

img_7914-1280x539

SEGUIMOS BUSCANDO HISTORIAS (CON DELANTAL)

img_9473-1280x841

Sobre el autor Jesús Trelis
Soy un contador de historias. Un cocinero de palabras que vengo a cocer pasiones, aliñar emociones y desvelarte los secretos de los magos de nuestra cocina. Bajo la piel del superagente Cooking, un espía atolondrado y afincado en el País de las Gastrosofías, te invito a subirte a este delantal para sobrevolar fábulas culinarias y descubrir que la esencia de los días se esconde en la sal de la vida.