Las Provincias
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Maribel Climent, el arte de cocinar el Cabanyal
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Jesús Trelis | 11-04-2018 | 14:22

Sepia ‘bruta’, calamar plancha, titaina, albondigas de bacalao… Su cocina habla de tradición, de poblados que miran al mar, de raíces y de autenticidad. Como el barrio que le acogió. «No es un sitio como cualquier otro; aquí la gente tiene su historia y tradiciones». Dice que no es cocinera pero en su restaurante guisa mimos. Y eso ya es mucho…

EL ARTE DE COCINAR

EL CABANYAL

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Imágenes cedidas por Maribel Climent

Maribel aterrizó en el Cabanyal hace unos doce años. Lo hizo a través de su restaurante, que lleva el mismo nombre que el barrio que le acoge. Al principio, trabajando en la sala; después, tras divorciarse de su marido que estaba en la cocina, asumiendo todo el negocio. Eso le empujó a ir viviendo cada vez más de cerca la cocina. Y eso le llevó a ir impregnándose, a su manera, de la gastronomía que en su casa de comidas realizan: tradición, autenticidad que mira hacia el mar y muchas raíces. Quizás por ese motivo, Maribel se ha convertido de alguna manera en una de las defensoras de la cocina que pervive en los poblados marítimos. Una gastronomía que habla de un pueblo, de unos barrios, que abrazan al mar y lo hacen suyo.
«Al final te haces las recetas un poco personales; cada uno tiene su manera de cocinar», cuenta Maribel antes de desgranar algunos de los platos –todos ellos con raíces valencianas–. «Realmente a mí lo que me gusta es que la gente se siente en la mesa y que el plato que le sirves, le ayude a trasladarse a otra época de su vida; a cómo los hacía su madre o su abuela, dándole tu toque personal. Para mí, lograr eso supone un doble esfuerzo, porque en realidad no soy cocinera ni chef ni nada de eso…».

 

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No lo es, o no lo era. Porque cinco años después entregándose a su cocina, ella le avala como tal. Aunque en verdad, más que cocinera, Maribel y su equipo son artesanos de los fogones. Porque los platos que ofrecen, todos marcados por la impronta del Marítimo, son el fruto de muchas horas de trabajo: un producto bueno, mucho tiempo de elaboración –siempre paciente y tranquila– y el mimo como principio. Y es que, si algo le pone la hostelera del restaurante de la calle La Reina a sus guisos, es cariño.

HACER SUYA LA TRADICIÓN

«Ahora me iba a poner a hacer la titaina», comentó. Eran poco más de las nueve de la mañana y ese plato, que ella elabora a su manera aunque respetando la base tradicional, estaría listo a eso de las dos del mediodía. Paciencia, pausa, tiempo… son las claves de una elaboración que es sencillamente artesanía. «Nuestra titaina es básicamente como la tradicional, con el tomate frito, los pimientos rojo y verde, los piñones y la ‘tonyina de sorra’. Y mi toque», describió. «Gracias a él, conseguí que se vendiera porque al principio nadie pedía la titaina. Le pongo alga codium, que creo que le potencia el sabor, le da un toque marinero, sin modificar el plato tradicional en sí». La hostelera confesó que el alga le aporta además una textura «más melosa». Y lo cuenta. Y a ti te apetece llevártela a la boca. Lo mismo que pasa cuando habla de sus albóndigas de bacalao. «Me gusta que la gente me diga que saben a bacalao de verdad, y no a patata».

 

TITAINA

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ALBÓNDIGAS DEL BACALAO

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La sepia bruta, que es como una conexión de su restaurante al puerto, y un buen calamar fresco hecho a la plancha son otras de las alternativas de su cocina arraigada a la cultura marinera.

SEPIA BRUTA

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CALAMAR PLANCHA

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Aunque, lejos de ello, otro de sus platos fuertes es un postre que habla precisamente de historia, del pasado de estas tierras. El arnadí, tan vinculado a la gastronomía de Xàtiva, encuentra en casa de Maribel un buen aliado. «Hay quien lo hace con calabaza y quien lo hace con boniato; nosotros lo mezclamos, y queda muy fresco», remarcó.

ARNADÍ

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En realidad, el gran mérito de su cocina es el alma. Porque siendo platos cotidianos, tradicionales, con su particular manera de elaborarlos, les ha sabido dotar de un regusto especial. Ese sabor intenso que se esconde detrás de muchas horas de trabajo, de sacrificio, por sacar adelante un negocio sin renunciar nunca al cariño por el trabajo que se realiza. Un inmenso océano de mimo que hace de una sepia, de un arnadí o una titaina algo especial. Como es la cocina del Cabanyal.

 


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Sobre el autor Jesús Trelis
Soy un contador de historias. Un cocinero de palabras que vengo a cocer pasiones, aliñar emociones y desvelarte los secretos de los magos de nuestra cocina. Bajo la piel del superagente Cooking, un espía atolondrado y afincado en el País de las Gastrosofías, te invito a subirte a este delantal para sobrevolar fábulas culinarias y descubrir que la esencia de los días se esconde en la sal de la vida.