La civilización informática

japerezduval@gmail.com

Es algo escalofriante lo deprisa que avanza la tecnología de la información, aun no has podido dominar una, ya tienes la que le va a sustituir en el mercado.

Las generaciones que salen hoy de la escuela dominan una serie de técnicas, o al menos deberían dominarlas, que hacen a sus padres analfabetos funcionales.

Para ellos el móvil, el ordenador y ese montón de aparatos que para mi son un gran misterio, representan algo común es sus vidas, algo así como la maquina de escribir y la regla de calculo de mi lejana juventud.

Muy pronto sus padres tampoco sabrán de que están hablando sus hijos, solo sabrán el precio cada vez más caro de lo que les piden, un precio que sumando todo lo dice necesitar un chaval dan cifras totales escalofriantes.

¿Qué padre puede resistirse a la frase, sino me compras un ordenador me van a suspender? Y después del ordenador viene esto, lo otro y lo de mas allá.

La robotización de las fabricas hacen que un enorme ejercito de parados congelen el consumo en una economía en crisis que para nuestra desgracia no terminará tan pronto como quisiera ZP, seguirá sumergiendo a los parados de todo el mundo en la desesperación, pero hoy con los hombres que hace un siglo fabricaban las bombillas para Madrid, se pueden fabricar las de todo el mundo. El hecho de que tengan las nuevas fabricas en un país sin seguridad social y las sedes centrales de las mismas en un paraíso fiscal donde los impuestas son de risa, es para los dueños algo natural, las comunicaciones por conferencias múltiples por Internet y otras tecnologías ya corrientes, permiten que ejecutivos que nunca han estado en el lugar de producción controlen las fabricas robotizadas desde cómodos despachos o mejor aun desde residencias situadas en protegidas y exclusivas urbanizaciones de elite.

Algo así como jugar a la guerra con aviones sin piloto desde el Pentágono y bombardear lo que se quiera desde una cómoda sala de control con aire acondicionado a miles de km. de distancia.

Y todo servido por muchachos y chicas que apenas tiene 20 años.

Los bancos despiden a sus empleados mayores y nos cargan a las sufridas clases medias con el costo de ese despido mediante las prejubilaciones, claro, esas personas no dominan las nuevas tecnologías y estas son mas útiles para el banco que todo el inmenso caudal de conocimientos sobre banca que atesoran, las cajas de ahorros hoy día no son mas que bancos vergonzantes. Al servicio de los políticos de turno

Que luego los bancos quiebren es natural, las maquinas no entienden de sentimientos y si sale que es mas rentable quebrar el banco, pues lo quiebran y a otra cosa.

Durante mucho tiempo no se resolverá, este problema, solo el hambre, matará en los próximos seis años, tantas personas como la II Guerra mundial y esto parece no importarle a nadie, como si eso fuera algo natural y previsto desde hace mucho por los ordenadores, incluso programado por los dueños de los mismos.

La producción de trigo, maíz y arroz fundamentales en la alimentación del ser humano, hoy día, no pueden cubrir la demanda en la mayor parte de los países. Pero se siguen quemando cosechas y pagandose primas por no cultivar.

Se impone pues un relevo generacional, los jóvenes se están haciendo cargo de la mayor parte del trabajo en las ciudades, a los mayores no les quedará otra solución que retirarse al campo, donde completaran sus miserables pensiones con los alimentos cultivados y los animales criados por ellos mismos.

La alternativa para los mayores en los países donde no existe la seguridad social es que los mantengan sus hijos, unos hijos que por efecto de la globalización cada vez piensa menos que tienen esa obligación, incluso aunque lo diga la Ley como en España.

Si al hambre le añadimos la multitud de enfermedades que se dan en el tercer mundo y cuya peligrosidad aumentará considerablemente con el incremento de la temperatura generado por los detritus de la civilización industrial, entonces tenemos un negro panorama por delante.

Los mayores ven a sus nietos jugar con una serie de caros instrumentos que ni comprenden ni desean.

Dos mundos, dos civilizaciones distintas, ni mejor ni peor una que la otra, sencillamente y como de costumbre sobrevivirá el mejor adaptado.

Muchos jóvenes electrónicos creen que serán ellos con el dominio de las ciencias de la información, pero la verdad no lo tengo están claro cuando pienso en lo aislados e ineficaces que pueden resultar todos esos jóvenes que nunca han hecho nada con sus manos si un día se produce un apagón y se quedan a oscuras.

Que la vida de toda una civilización dependa de un corte de fluido eléctrico, convierten esa vida en una peligrosa aventura, aventura en la que se embarcan nuestros hijos y nietos inconscientemente mientras juegan con sus caros regalos electrónicos y olvidan que la vida es algo mas que tocar botones y ver la televisión.

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