Las Provincias

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Categoría: Crímenes sin resolver
El descuartizador de Macastre o las incógnitas de un triple crimen

El triple crimen de Alcàsser tuvo un macabro antecedente en enero de 1989 en los montes de Macastre. Cuatro años antes de que aparecieran los cadáveres de Míriam, Toñi y Desirée, otros tres menores murieron en extrañas circunstancias que investigó la Guardia Civil de Valencia. Una de las víctimas fue descuartizada con una sierra mecánica y los forenses detectaron un corte ‘perimortem’ en el cadáver; es decir, la joven aún estaba viva cuando le cortaron un pie o acababa de morir. Las incógnitas que rodearon aquellas muertes siguen alimentando el halo de misterio que envuelve este caso sin resolver.

Francisco Valeriano Flores Sánchez, de 14 años de edad, su novia Rosario Sayete Moedra, de 15 años, y Pilar Ruiz Barriga, también de 15 años, desaparecieron durante una excursión a Catadau. Los cadáveres de Rosario y Valeriano fueron hallados días después, sin signos aparentes de violencia, en diferentes fechas y lugares de Macastre, pero el cuerpo de Pilar apareció mutilado en un canal de riego de Turís y la calle Alcácer en la ciudad de Valencia. Según la autopsia, el asesino utilizó una herramienta con una hoja de hierro dentada para cortar un pie de la joven.

Los tres menores de Burjassot, Benimàmet y Benicalap desaparecieron el 15 de enero de 1989. Ese día fue la última vez que los vieron con vida en un bar de Catadau. Cuatro días más tarde comenzó el rompecabezas macabro con el hallazgo del cadáver de Rosario, con el pantalón desabrochado, en la caseta de un pastor en Macastre. El cuerpo se encontraba en posición decúbito ventral (boca arriba) sobre una cama. El 27 de enero apareció en la calle Alcácer de Valencia el pie amputado de Pilar; el 6 de abril, un hombre descubrió el cuerpo sin vida de Valeriano (cuando buscaba espárragos cerca de la caseta); y el 26 de mayo, unos niños localizaron en un canal de riego de Turís el resto del cadáver de Pilar con la cara desfigurada.

 

El equipo de criminólogos inspecciona el canal de riego donde apareció el cadáver de Pilar Ruiz Barriga.

El lúgubre caso, que continúa sin resolver, centra ahora las investigaciones de un equipo de criminólogos del Proyecto Nacional Prometeo, una iniciativa de una asociación creada para la revisión de crímenes sin resolver en España. El coordinador de este grupo de investigadores, el criminólogo y perito judicial Félix Ríos, asegura que pretenden ayudar, de manera gratuita, «a familias de víctimas que llevan muchos años buscando respuestas para esclarecer las muertes de sus seres queridos».

Mihaela Zlota y Anna Mendoza, miembros de la Asociación Laxshmi para la Lucha contra el Crimen y la Prevención, descubrieron el caso de Macastre cuando revisaban la documentación del triple crimen de Alcàsser. Según las hipótesis que se barajaron para explicar las extrañas muertes de Rosario, Valeriano y Pilar, los adolescentes pudieron fallecer intoxicados por un cóctel de drogas, aunque tampoco se descarta que fueran atacados por alguien en la caseta de Macastre. Rosario habría muerto estrangulada, mientras que Valeriano y Pilar huyeron campo a través en la oscuridad de la noche, pero no lograron zafarse del asesino.

Sin embargo, ninguna de estas posibilidades pudo ser confirmada por los investigadores de la Guardia Civil. El único dato criminal constatado que figura en el sumario es el descuartizamiento del cuerpo de Pilar, pero las investigaciones de la Guardia Civil y los informes de los forenses no arrojaron luz sobre la ausencia de señales de violencia en los otros dos cadáveres. Tampoco esclarecieron las causas de las muertes ni pudieron explicar por qué aparecieron los cuerpos en diferentes lugares.

El único sospechoso interrogado por la Guardia Civil, Miguel V. E., fue visto con una de las jóvenes en Catadau pocos días antes de que apareciera el primer cadáver en Macastre, pero los investigadores no hallaron ningún indicio ni prueba que relacionara a este hombre con los crímenes.

«Haremos todo lo que esté en nuestras manos para aportar algo de luz al caso. Las muertes de los tres jóvenes quedaron muy pronto en el olvido», afirma Anna Mendoza. «Nos parece injusto que no prestaran a las tres víctimas la atención que merecían», añade Mihaela Zlota. Los menores, que pertenecían a familias desestructuradas, frecuentaban un conflictivo barrio de Burjassot, donde inhalaban benzol, la droga de los pobres en aquella época. Valeriano había pasado un tiempo en un reformatorio. Aquellas muertes apenas tuvieron cobertura informativa, todo lo contrario a lo que sucedió con el caso Alcàsser cuatro años después.

 

El equipo de criminólogos en el paraje de Macastre donde murieron Valeriano Flores y Rosario Sayete.

Respecto a la prescripción del triple crimen de Macastre, Ríos manifestó que es consciente de que no se puede reabrir el caso para la práctica de diligencias tendentes a localizar a un responsable penal tras haberse cumplido el plazo de 20 años. Sin embargo, el criminólogo matiza que la asociación Laxshmi pretende hacer «justicia social», y al mismo tiempo, dar respuestas a las familias de las víctimas. «Queremos averiguar de una manera extrajudicial quién fue el autor del triple crimen de Macastre», añade Ríos.

La asociación de criminólogos se ha personado como acusación popular en las diligencias abiertas hace 26 años por un juzgado de Requena. Su principal objetivo es conseguir datos que ayuden a reabrir el caso. «Cualquiera que sepa algo de lo ocurrido tiene ahora la oportunidad de colaborar en nuestras investigaciones. Pueden mandarnos información por correo electrónico o mensajes de WhatsApp, incluso con carácter anónimo», asevera Ríos.

Tras revisar el sumario e inspeccionar los lugares donde aparecieron los cadáveres, el equipo de criminólogos trata ahora de localizar a familiares de las tres víctimas, especialmente a los de Valeriano, para conseguir una exhumación del cadáver del joven y encargar luego un estudio antropológico forense que establezca con más precisión la causa de su muerte. «Averiguamos donde está el nicho de Valeriano y constatamos que Pilar y Rosario fueron enterradas en fosas comunes», explica la criminóloga Anna Mendoza, que entrevistó a algunos testigos para esclarecer ciertos aspectos del caso. La perito realizó también perfiles victimológicos y geográficos con otros dos miembros del equipo de investigación: Amós Vanacloig y Mihaela Zlota.

Después de revisar el sumario del triple crimen de Macastre, varias preguntas siguen sin tener respuesta. Son las incógnitas de este caso sin resolver.

¿Por qué tardaron tanto en encontrar el cadáver de Valeriano?

¿Rosario fue asfixiada?

¿La persona que descuartizó el cadáver de Pilar mató también a Rosario y Valeriano?

¿Por qué apareció el pie de Pilar en una calle de Valencia?

¿Tomaron drogas los tres menores la noche que murieron?

¿Por qué mintió el único sospechoso cuando declaró que no conocía a las víctimas?


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Asesinatos impunes

Millones de telespectadores han aprendido a delinquir sin dejar rastro tras el éxito de series televisivas como ‘CSI’. Cada vez son más los homicidas que queman el cadáver y su ropa para destruir la pruebas, apagan el teléfono móvil para que los investigadores no puedan determinar su ubicación o estudian el itinenario para esquivar las cámaras de vídeo de los bancos y las gasolineras. Algunos de estos individuos con conocimientos de criminología creen que pueden engañar a la policía, pero luego cometen errores y terminan entre rejas.

Los vestigios recogidos en la escena del crimen, los indicios razonables e incluso las pruebas más evidentes, como unos restos biológicos o una huella, no son suficientes algunas veces para detener a un sospechoso y sentarlo en el banquillo de los acusados. La destrucción de pruebas por el fuego, el avanzado estado de descomposición del cadáver o la ausencia de testigos también complican las investigaciones. Por estas u otras razonas, más de un centenar de crímenes cometidos en los ultimos 30 años en la Comunitat Valenciana siguen impunes.

Banco donde asesinaron a un indigente tras prenderle fuego. Foto de Toni Blasco.

Uno de ellos es el asesinato de Miguel García, un indigente que murió quemado cuando dormía en un banco de la plaza Don Juan de Villarrasa en el centro de la ciudad de Valencia. El horrendo crimen tuvo lugar en la madrugada del 18 de febrero de 2012. La víctima, que tenía 62 años, sobrevivió a otro ataque una semana antes. Alguien prendió los cartones que usaba para aislar sus mantas de la humedad, pero el hombre se despertó y logró apagar las llamas. El indigente denunció el intento de asesinato en una comisaría de la Policía Nacional. Otro ‘sin techo’ afirmó que Miguel le comentó que conocía a los individuos que le habían intentado matar. Sin embargo, la víctima no identificó en la denuncia a los posibles autores del incendio.

A Miluta G., de 58 años y nacionalidad rumana, también lo mataron en una calle de Valencia y el crimen sigue sin resolver. El 5 de abril de 2013, el indigente recibió una brutal paliza en la calle Arcipreste Vicente Gallart en el barrio valenciano del Cabanyal. Una pareja que se dirigía a su domicilio encontró el cuerpo de Miluta junto a dos contenedores en medio de un charco de sangre. Los jóvenes bajaron del coche para ayudar a la víctima porque creían que había sufrido una caída accidental, pero vieron cómo un individuo de unos 30 años y tez morena, que vestía ropa deportiva de color claro, corría hacia ellos. Los testigos se asustaron y huyeron. La descripción que dieron a la policía de este sospechoso no posibilitó su identificación.

El 29 de marzo de 2014, el cadáver de un hombre fue hallado dentro de un saco industrial y envuelto con cinta adhesiva en una playa de Orihuela. La Guardia Civil inició una investigación que permitió identificar a la víctima: Francis Brennan, un joven británico que había huido de la justicia de su país para eludir una condena por un apuñalamiento en un concierto de Swedish House Mafia en Milton Keynes. El fugitivo, de 25 años de edad, llegó a la provincia de Alicante a finales del año pasado. Semanas después, el 24 de enero, sus padres y su novia denunciaron su desaparición. Una llamada telefónica les informó de que Brennan había sido detenido en Xàbia por la Guardia Civil. Cuando la familia contactó con las autoridades españolas descubrió que el joven había sido secuestrado por tres falsos policías.

El cadáver hallado en la playa de Orihuela.

Según las primeras investigaciones policiales, el cadáver pudo ser arrojado al mar con una pieza metálica o bloque de cemento atado con el fin de hundirlo, pero se soltó y las corrientes marinas arrastraron el cuerpo hasta la playa de La Zenia en Orihuela. La víctima estaba maniatada y tenía una herida en la cabeza. Los padres de Brennan le recomendaron que regresara a Reino Unido, y su novia viajó en diciembre a Xàbia con la intención de convencerlo para que volviera a su país, aunque no lo consiguió. La familia reclama justicia y pide que el crimen no quede impune.

Un centenar de homicidios y asesinatos perpetrados en Beneixida, Ontinyent, Macastre, Picassent, Paterna, Cullera, l’Alfàs del Pi, Benidorm y un largo etcétera de poblaciones de la Comunitat Valenciana siguen sin tener un condenado por la justicia. Casos como el de la niña Paqui Rodríguez (cuyo cadáver apareció en un pozo de Ontinyent), el empresario José Pitarch, la joven Gloria Martínez, el policía José Malmierca, el procurador Antonio Pastor o el tesorero de la Asociación de Fiestas de la Purísima de Ontinyent, Roberto Conejero, continúan abiertos, pero sólo en la memoria de sus familiares y amigos. Son nombres escritos con tinta roja en la historia más negra de la Comunitat Valenciana. Crímenes mediáticos que acapararon portadas de periódicos y minutos de televisión y radio. Asesinatos impunes.

Lista de crímenes sin resolver desde 1980 en la Comunitat Valenciana:

1980. Un menor muere apuñalado en la calle Alta en Valencia.

1981. Un basurero muere apuñalado en el grupo de viviendas Antonio Rueda en Valencia.

1981. Matan a tiros a un camionero en el barrio de Isla Perdida en Valencia. Acusaron del crimen al delincuente Martínez Larios, pero no se pudo probar su participación.

1982. (Marzo). Un mendigo muere estrangulado en la calle Dama de Elche en Valencia.

1982. (20 de diciembre). Asesinan a un industrial en la calle Santos Justo y Pastor en Valencia.

1982. Atropello mortal con fuga del conductor en Valencia.

1983. (Agosto). Matan a puñaladas a un indigente en la plaza de Santa Mónica en Valencia.

1984. (5 de julio). Un hombre muere apuñalado en un atraco en la calle La Paz de Valencia.

1984. (Julio) Matan a un hombre a puñaladas en una reyerta en Valencia.

1985. Atropello mortal con fuga en Valencia.

1986. (3 de diciembre) Asesinan a puñaladas a una prostituta en Requena

1986. (9 de diciembre). Secuestran y estrangulan a un menor en Crevillent.

1986. (31 de diciembre) Un marroquí muere apuñalado en Benicarló.

1987. Hallan el cadáver de una mujer en un coche en Burjassot.

1987. (23 de julio) Matan a una niña de 12 años y arrojan su cuerpo a un pozo de Ontinyent.

1987. (3 de diciembre). Asesinan a un taxista. Su vehículo aparece en Puçol con dos casquillos y restos de sangre.

1988. (6 de octubre). Matan al representante de joyería José Ángel Ortiz García y a su mujer en un chalé de L’Eliana. Las víctimas fueron asesinadas con un hacha. El juez archívó la imputación contra un sospechoso que fue detenido por la Guardia Civil.

1989. (14 de enero). Tres menores mueren en extrañas circunstancias en Macastre.

1990. Matan a un camionero en La Llosa durante un robo.

1990. (Abril) Aparece el cadáver de Cándido Martínez con signos de violencia en el Saler.

1990. (30 de abril) Aparece el cadáver de un hombre cubierto con cal en Tuéjar.

1990. Violan y asesinan a una turista en Gandia.

1990. Matan a puñaladas a un empresario en su coche en la autopista del Saler.

1990. Un camionero fue hallado muerto en el maletero de su coche en L’Eliana.

1991 (Marzo) Secuestran al empresario valenciano José Pitarch en su chalé de Godella.

1992. (30 de octubre). Desaparición de Gloria Martínez en L’Alfàs del Pi.

1992. (13 de noviembre) Triple crimen de las niñas de Alcàsser. Antonio Anglés, el presunto autor material de los asesinatos, sigue en paradero desconocido.

1993. (8 de mayo). El médico Ramón Molina López muere al recibir el impacto de una piedra lanzada desde un puente de la A-7 en la Pobla de Farnals. La víctima era ocupante de un coche.

1993. (31 de diciembre). Asesinan a cinco trabajadores chinos de un restaurante en Gandia. El autor del crimen huyó y es uno de los asesinos más buscados.

1995. El 26 de agosto, David Solis Fresno, de 19 años de edad, murió asesinado de cuatro disparos en un domicilio familliar en la calle San José de Calasanz en Valencia.

1995. (20 de octubre). Asesinan de un tiro en la nuca al policía nacional José Malmierca en Valencia.

1995. (17 de septiembre). La doctora Alicia Bueso aparece calcinada en su coche en Castellón.

1997. (11 de marzo). Asesinan a un taxista en L’Alfàs del Pi.

1997. (17 de marzo). El procurador Antonio Pastor Martínez desaparece en Sagunto. Al día siguiente hallan su cadáver calcinado en un pinar de Mora de Rubielos.

1997. (3 de abril). El toxícómano Manuel Rodríguez muere cosido a puñaladas en Campanar. Dos detenidos por la policía quedaron libres por falta de pruebas.

1997. (7 de mayo) Asesinan a puñaladas al músico Francisco Javier Ginestar en su piso de la calle General Avilés de Valencia. Detenido un sospechoso, peró quedó en libertad. Trece años después, el mismo individuo fue arrestado por el asesinato de un traficante de drogas en el barrio de Malilla en Valencia.

1997. (4 de julio). Hallan el cadáver de un bebé en la planta de basura de Quart de Poblet.

1997. (31 de agosto). Una mujer de 32 años recibe una paliza mortal en su piso de la calle Artes y Oficios de Valencia.

1997. (13 de septiembre). David Herruzo, de 22 años, muere apuñalado en el viejo cauce del río Turia. La policía detuvo a dos toxicómanos como presuntos autores del crimen, pero no llegaron a ser juzgados.

1997. (13 de septiembre). Matan a un director de banco jubilado en su casa en el barrio de Ruzafa en Valencia.

1997. (31 de octubre). María Luisa Diago muere apuñalada en Picassent.

1998. (11 de mayo). Aparece el cadáver de un bebé en la playa de El Perellonet.

1998. (Noviembre). Amalia G. muere asesinada de 15 cuchilladas en Alboraia. Un vecino sospechoso fue detenido y encarcelado, pero el juez decretó su libertad por falta de pruebas.

1999. (24 de marzo). Matan a puñaladas a un matrimonio de ancianos en Llíria. El autor del crimen fue identificado, pero huyó de España. El juez dictó una orden internacional de búsqueda y captura.

1999. (25 de abril). La prostituta Eva Stryniak aparece muerta con signos de violencia en su piso de Valencia. Un sospechoso quedó en libertad por falta de pruebas.

1999. (Julio). Hallan el cadáver de un hombre calcinado en Gandia. La víctima era de nacionalidad italiana y residía en Madrid.

1999. (26 de octubre). José Moreno Lara recibe una paliza mortal en el barrio del Carmen en Valencia.

2000. (27 de enero). Asesinan a un hombre de raza negra de una puñalada y luego queman el cadáver dentro de un coche en Patraix.

2000. (28 de enero). Asesinan y queman a una mujer en la entrada de un garaje de Patraix.

2001. (1 de octubre). El profesor Jorge Sinisterra muere al ser apuñalado por un atracador en la calle Conde Altea de Valencia.

2001. (19 de noviembre) La veterinaria Yuraima González Ciruelas, de 30 años, desaparece en L’Alfàs del Pi.

2002. (24 de agosto). Emilio Guaita muere al recibir dos tiros en Turís.

2002. (15 de marzo). Un hombre de 45 años es asesinado de una pedrada en una paraje de L’Alfàs del Pi.

2002. (17 de marzo). Un hombre es asesinado de un tiro en la cabeza bajo un puente de la A-7 en Villafranqueza.

2003. (28 de marzo). Un representante joyero muere de una paliza en Oropesa del Mar.

2003 (24 de mayo) Maruja Chordá, de 61 años, aparece degollada en su casa de Beneixida.

2003. (29 de mayo). Aparece el cadáver de un bebé en el Club de Tenis de Valencia.

2003. (16 de diciembre). Matan al tesorero de la Asociación de Fiestas de la Purísima de Ontinyent. Isidoro Mira fue procesado y luego absuelto en el juicio.

2004. (25 de marzo). Un joven apodado ‘Charly’ muere de un disparo en la cabeza en Mislata.

2004. (29 de mayo). Hallan el cadáver calcinado de Pablo L. con un tiro en la cabeza en Bonrepòs i Mirambell,

2004. (Junio). Un empresario armenio es asesinado en Orihuela.

2004. (5 de enero). Paqui Hernández desaparece en Mislata. La Policía Nacional detiene a su marido acusado del crimen, pero el cadáver nunca apareció. El sospechoso quedó en libertad.

2004. (Diciembre). Antonio Rubio muere de dos disparos en su casa de campo en Cullera. Su hijo fue interrogado pero no se pudo probar su participación en el crimen. También fue acusado de asesinar a Raúl Oller en 2007.

2005. (19 de enero). Matan a golpes al toxicómano José Antonio Madrigal Pérez en Picassent. Imputado un sospechoso tras una ardua investigación de la Guardia Civil pero no se ha celebrado el juicio.

2005. Estrangulan con el cable de un cargador de teléfono móvil a un hombre en un apartamento de la Playa de San Juan.

2005. Aparece el cadáver de un indigente con la cabeza aplastada en la ladera del Benacantil en Alicante.

2005. (3 de febrero). Aparece el cadáver de Pilar Ramírez con la cabeza destrozada en Tavernes de la Valldigna. Un vecino fue detenido, pero el juez archivó el caso pese al informe de la fiscalía que recogía indicios de culpabilidad.

2005. (20 de marzo). Ada Elsa Kettler de Guevara, de 74 años, y su Graciela Ada de Guevara aparecen muertas con signos de violencia en su piso de la calle Doctor Waksman en Valencia. La Policía Nacional detuvo a un sospechoso, pero quedó en libertad por orden judicial.

2005. (30 de abril) Hallan el cadáver de un hombre con las manos cortadas en una acequia de Cullera. Los autores fueron identificados, pero huyeron de España.

2005. (27 de agosto). El cadáver de un bebé en gestación aparece flotando en aguas de Albuixech.

2005. (18 de diciembre). Matan a cuchilladas a Ángel H. M. en su casa de Alfafar. La Guardia Civil identificó a dos prostitutas brasileñas como presuntas autoras del crimen. Las sospechosas huyeron de España.

2006. (18 de julio). Los cadáveres de Shane Coates y Stephen Sugg aparecen enterrados bajo una nave de Catral. Un juez exculpó al único detenido por el crimen.

2006. El cadáver de un hombre fue encontrado dentro de un coche en Benifato.

2007. (Marzo). Hallan el cadáver amordazado y envuelto en plástico de un ciudadano chino en Elche.

2007. (31 de enero). Concepción Gadea muere durante un robo en su casa de Valencia (El presunto autor del asalto fue identificado por la policía, pero huyó de España.

2007. (5 de noviembre). El cadáver de Raúl Oller aparece con los pies encadenados en el Júcar en Cullera. El único detenido fue exculpado por las pruebas de ADN.

2008. (8 de marzo). Un hombre muere asesinado a tiros en un garaje situado en el número 141 de la calle Archiduque Carlos de Valencia. Resuelto policialmente, pero no judicialmente.

2008. (29 de marzo). Un ladrón asfixia a Paquita Plana, de 79 años, en su vivienda de Sueca. Un sobrino fue detenido, pero quedó libre por falta de pruebas.

2009. (18 de abril). Un joven aparece muerto con heridas de arma blanca en Castellón.

2009. (22 de mayo). Encuentran el cadáver de un hombre con puñaladas en un paraje de Benidorm.

2009. (24 de mayo). Violan y asesinan a una vecina de Pedralba. La Guardia Civil ha realizado más de 200 pruebas de ADN en busca del asesino.

2009. (29 de mayo). Matan a un indigente suizo en Valencia. El juez exculpó al único detenido.

2009. (9 de agosto). Encuentran el cadáver calcinado de un hombre en un paraje de Benidorm.

2009. 24 de agosto. Hallan el cadáver de un bebé en un contenedor del barrio de Malilla en Valencia.

2009. (4 de septiembre). El cadáver de un vecino de Paterna aparece semienterrado en una zona de monte bajo en Ribarroja.

2010. (13 de abril). Matan a matrimonio de ancianos en su mansión de Novelda.

2010. (20 de abril). Matan de un disparo a un traficante de drogas en Guadassuar. Fueron detenidos varios implicados, pero el presunto autor del crimen huyó.

2010. (11 de julio). Asesinan a tiros a dos narcos en La Nucía.

2010. (22 de julio). Dos hombres mueren acuchillados en una caseta ferroviaria en Algemesí.

2010. (19 de diciembre). Hallan el cadáver de un bebé en un paraje de Viver.

2012. (18 de febrero) Muere quemado un indigente en un banco de la plaza Don Juan de Villarrasa en Valencia.

2013. (2 de febrero). Cuatro espeleólogos hallan un cráneo y varios huesos en una sima de Dos Aguas. El cráneo presentaba una hendidura realizada con un arma blanca de gran tamaño.

2013. (5 de abril). Matan de una paliza a un indigente rumano en una calle del barrio del Cabanyal.

2013. (1 de noviembre). Una anciana muere asesinada el día de Todos los Santos en su domicilio de Mislata. Presentaba golpes y síntomas de asfixia.

2014. (Enero) Tres falsos policías secuestran a un joven británico en Xàbia y lo asesinan en otro lugar. El cadáver fue hallado en una playa de Orihuela el 29 de marzo de 2014.

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Crímenes mafiosos y cadáveres que flotan

 

El mar y la muerte se dieron la mano en una foto tomada en una playa de Orihuela. La tétrica imagen dio la vuelta al mundo por su atrocidad. Un cadáver dentro de un saco industrial y envuelto con cinta adhesiva de color negro. Espeluznante. Una víctima de un ajuste de cuentas. Una víctima de la delincuencia organizada. Y una víctima de los policias ‘full’, individuos que se hacen pasar por agentes de la autoridad. Tres víctimas en una.

 

Cadáver hallado en una playa de Orihuela. Foto VegaBajaDigital.com

 

El macabro hallazgo tuvo lugar el 29 de marzo. La Guardia Civil inició una investigación que permitió identificar al hombre asesinado: Francis Brennan, un joven británico que había huido de la justicia de su país para eludir una condena por un apuñalamiento en un concierto de Swedish House Mafia en Milton Keynes.

El fugitivo, de 25 años de edad, llegó a la provincia de Alicante a finales del año pasado. Semanas después, el 24 de enero, sus padres y su novia denunciaron su desaparición. Una llamada telefónica les informó de que Brennan había sido detenido en Xàbia por la Guardia Civil. Cuando la familia contactó con las autoridades españolas descubrió que el joven había sido secuestrado por tres falsos policías.

Según las primeras investigaciones policiales, el cadáver pudo ser arrojado al mar con una pieza metálica o bloque de cemento atado con el fin de hundirlo, pero se soltó y las corrientes marinas arrastraron el cuerpo hasta la playa de La Zenia en Orihuela. La víctima estaba maniatada y tenía una herida en la cabeza. Los padres de Brennan le recomendaron que regresara a Reino Unido, y su novia viajó en diciembre a Xàbia con la intención de convencerlo para que volviera a su país, aunque no lo consiguió. Ahora, la familia llora su muerte y pide justicia.


Un ataúd flotante en Cullera


El asesinato del joven británico trae a la memoria otros dos crímenes cometidos en la provincia de Valencia que continúan sin resolver. A finales de abril de 2005 apareció el cadáver de un hombre en avanzado estado de descomposición dentro de una bañera con tierra, poliuretano, cuerdas, fango y plásticos. El sanitario estaba parcialmente sumergido en una acequia cerca de la zona del Faro de Cullera. El escaso caudal detuvo el ataúd flotante junto a unas piedras que forman la pared del canal. La bañera llevaba alrededor de un mes flotando en el agua. Los restos humanos fueron descubiertos por un agricultor.


Levantamiento del cadáver hallado en una bañera en una acequia de Cullera. Foto Francisco García.

Los asesinos mataron al hombre de dos disparos en la cabeza y el tórax, según el informe de la autopsia. Luego le cortaron las manos al cadáver, una práctica mafiosa para evitar la identificación, antes de arrojarlo a la acequia. Los investigadores de la Guardia Civil de Valencia identificaron a la víctima, un magrebí que utilizaba varias identidades, tras un minucioso análisis de su dentadura, y averiguaron que fue asesinada por una organización criminal cuyos integrantes huyeron a Francia.

 

El asesinato de Raúl Oller

El asesinato de Raúl Oller, el joven de Cullera cuyo cadáver apareció encadenado a unos bloques de cemento en el río Júcar, sigue siendo un rompecabezas macabro para los investigadores de la Guardia Civil. Los resultados de las pruebas de ADN exculparon al único imputado por el crimen. El cuerpo de la víctima fue hallado el 5 noviembre de 2007. Un pescador divisó el cadáver semihundido en el Júcar a su paso por el término de Cullera.

El joven fue asesinado de dos disparos con una escopeta del calibre 12. Los forenses encontraron plomos y restos de los cartuchos en el cuerpo. El Grupo de Homicidios de la Guardia Civil centró sus investigaciones en un asunto turbio relacionado con el mundo de las drogas. A pesar de que la víctima no tenía antecedentes policiales, Raúl trapicheaba presuntamente con sustancias estupefacientes, según los testimonios de varios amigos.

El asesino o los asesinos del vecino de Cullera intentaron que su cuerpo nunca apareciera. Por ello, encadenaron sus pies a tres bloques de cemento y arrojaron el cadáver al río Júcar. La víctima estaba vestida y no llevaba su documentación. La Guardia Civil investigó el círculo de amistades de Raúl Oller, reconstruyó sus últimas horas de vida (desde que fue visto por última vez en un supermercado de Cullera hasta que aparcó su coche en Sollana) y detuvo a José Antonio R. C., que entonces tenía 22 años, como presunto autor del crimen. Los restos de sangre hallados en su casa, concretamente en una puerta, una toalla y unas botas de agua, parecían pruebas suficientes para incriminar al sospechoso. Además, el sospechoso disponía de un embarcadero cerca de donde apareció el cadáver.

Apenas unos días después de su ingreso en la cárcel de Picassent, el acusado salió en libertad provisional tras pagar una fianza de 24.000 euros. Desde entonces comparecía cada cierto tiempo como imputado en el juzgado de instrucción número 4 de Sueca, encargado de la investigación del asesinato, hasta que los resultados de las pruebas de ADN lo exculparon. El informe del laboratorio de criminalística de Madrid era tan conciso como revelador. Los restos de sangre que la Guardia Civil halló en la casa del detenido no eran de Raúl Oller.

Según las investigaciones, tanto José Antonio como Raúl trapicheaban presuntamente con estupefacientes, y el sospechoso debía dinero a su víctima. Varias personas del entorno de los jóvenes eran conscientes de que existía esta deuda económica, sin embargo la atribuían a la compra de una moto acuática, y no a un asunto relacionado con las drogas.Además de los restos de sangre hallados en la vivienda del detenido, los investigadores encontraron en la casa dos escopetas y bloques de cemento similares a los que se utilizaron para hundir a la víctima en el río.

Y no era la primera vez que José Antonio era relacionado con un crimen. Su propio padre, Antonio R. F., murió asesinado a disparos en diciembre de 2004. Ya entonces fue interrogado, pero no detenido. Sucedió en una pequeña casa de campo situada en la partida de les Basses en Cullera, muy cerca de la playa de Tavernes de la Valldigna.

En 2004 se investigó otro caso similar al de Brennan en Torrevieja. El cadáver de un hombre apareció en el fondo del mar con una mano atada a un molde de hormigón. Parecía que se trataba de un crimen, pero finalmente los investigadores de la Guardia Civil descubrieron que la víctima se suicidó.

 

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Un centenar de crímenes sin resolver

Un centenar de heridas siguen abiertas en la Comunitat Valenciana. Son crímenes cometidos en los últimos 30 años que continúan sin resolver, sin castigo y, algunos de ellos, incluso sin sospechosos en los que centrar la investigación. Los asesinatos y homicidios pendientes de esclarecer son como espinas clavadas para los policías y guardias civiles que se afanan en conseguir nuevas pistas. Los agentes revisan las pruebas y detalles del caso, remueven asuntos oscuros, indagan en el círculo de amistades de la víctima, interrogan a testigos y familiares, pero muchas veces el esfuerzo de los sabuesos de la policía no se ve recompensado.

El éxito televisivo de ‘CSI’ ha puesto la ciencia forense en boca de todos. Cualquier persona con conocimientos policiales cree haberse convertido en un experto en ADN y huellas dactilares. Pero lo peor de todo es que millones de telespectadores han aprendido a delinquir sin dejar rastro. Cada vez son más los homicidas que queman su ropa o el cadáver.

Aún así, las diferencias con la ficción son insalvables. Los vestigios recogidos en la escena del crimen, los indicios razonables e incluso las pruebas más evidentes, como pueden ser los restos biológicos que implican a un detenido, no son suficientes algunas veces para sentar al sospechoso en el banquillo de los acusados.

La destrucción de pruebas por el fuego, el avanzado estado de descomposición del cadáver o la ausencia de testigos también complican las investigaciones. Por estas u otras razonas, un centenar de homicidios y asesinatos perpetrados en Pedralba, Beneixida, Ontinyent, Macastre, Picassent, Paterna, Cullera, l’Alfàs del Pi, Benidorm y un largo etcétera de poblaciones de la Comunitat Valenciana siguen sin tener un condenado por la justicia.

Casos como el de la niña Paqui Rodríguez, el empresario José Pitarch, la joven Gloria Martínez, el policía José Malmierca, el procurador Antonio Pastor o el tesorero Roberto Conejero continúan abiertos, pero sólo en la memoria de sus familiares y amigos. Son nombres escritos con tinta roja en la historia más negra de la Comunitat. Crímenes mediáticos que acapararon portadas de periódicos y minutos de radio.

Las palabras de los familiares de las víctimas están llenas de dolor, rabia e impotencia. Exigen explicaciones y resultados. El temor a que la muerte de su ser querido quede impune les atormenta. Su profunda aflicción les impide comprender las dificultades a las que se enfrentan algunas veces los agentes del Grupo de Homicidios y la Policía Científica.

«Llevo siete años pendiente del teléfono por si me llaman algún día para decirme que ya han metido en la cárcel al asesino de mi hermana», asegura Paqui Hernández, una vecina de Alaquàs que no ha perdido la confianza en la policía.

Los investigadores actúan en algunos casos con miles de ojos analizando su trabajo. La alarma social, la presión de los mandos y los medios de comunicación, así como las interferencias periodísticas, no ayudan a resolver un crimen, sino todo lo contrario.

«Antes o después puede surgir una pista que permite dar con el asesino, pero hay homicidios muy complicados», afirma Benjamín Lara, secretario general de la Asociación de Criminólogos de la Policía Local de la Comunidad Valenciana. «Más que crímenes perfectos son asesinatos muy bien planeados. El autor cuida hasta el último detalle, elimina su rastro, se deshace de las pruebas incriminatorias y prepara una coartada por si sospechan de él», asevera Lara.

Desde la creación del Grupo de Homicidios de la Jefatura de Policía de Valencia en 1979, un centenar de expedientes de crímenes sin resolver se amontonan en los archivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Son casos de niños descuartizados o golpeados, ajustes de cuentas por asuntos turbios, atropellos con fuga, mujeres violadas y asesinadas, jóvenes apuñalados, cadáveres calcinados, atracos con víctimas mortales… La lista de atrocidades es muy larga. Demasiado extensa y cruel.

El 23 de julio de 1987, una niña de 12 años murió asesinada en Ontinyent. La menor había pasado la tarde en la piscina municipal y desapareció mientras esperaba el autobús para regresar a casa. Su cuerpo fue hallado al día siguiente en un pozo junto a una casa abandonada. La autopsia reveló que la pequeña había sido golpeada en la cabeza con un objeto contundente. El asesino de la muchacha nunca fue identificado y el crimen sigue irresoluto, aunque se reabrió en 2002, cinco años antes de que prescribiera el delito.

Una extraña desaparición

Otro de los casos que conmocionó a la sociedad valenciana fue el asesinato del empresario José Pitarch en marzo de 1991. Días después de la extraña desaparición de la víctima en su chalé de Godella, la agencia Efe difundió una noticia según la cual unos secuestradores podrían haber pedido un rescate de 25 millones de pesetas por su liberación. Pitarch era dueño, junto con un socio, de las discotecas Dream’s Village, Bounty y Jardines del Real. Su cadáver nunca apareció, pero la principal línea de investigación siempre fue la de un asesinato.

La desaparición de Gloria Martínez también reúne todos los elementos para convertirse en el argumento de una novela negra. La joven tenía 17 años cuando fue ingresada en la clínica Torres de San Luis en l’Alfàs del Pi por indicación de su psiquiatra, quien la trataba desde los 14 años. El mismo día que ingresó, el 29 de octubre de 1992, Gloria mostró una gran alteración emocional. Cuando parecía que estaba tranquila, la menor huyó por la ventana y desde entonces nada se sabe de ella.

El 20 de octubre de 1995, el policía nacional José Malmierca, de 51 años, fue asesinado de un disparo en la nuca nada más salir de su casa en la calle Reus de Valencia. Un dibujante de la policía realizó un retrato robot del autor del crimen con los datos aportados por varios testigos. El sospechoso de unos 30 años, 1,75 metros de estatura, pelo negro y barba espesa nunca fue detenido. Tampoco fue apresado ni identificado el asesino del procurador de Sagunto Antonio Pastor Martínez, cuyo cadáver apareció calcinado dentro de su coche el 18 de marzo de 1997 en un pinar de Mora de Rubielos.

El crimen de la Purísima

El asesinato de la niña de Ontinyent en 1987 no es el único que permanece sin esclarecer en la capital de la Vall d’Albaida. El 16 de diciembre de 2003, Roberto Conejero Coll fue hallado muerto en las dependencias de la asociación de fiestas de la Purísima. La víctima, que era el tesorero de la entidad, tenía numerosos golpes en la cabeza. El único imputado por el homicidio, Isidoro Mira, fue absuelto por falta de pruebas en un juicio que se celebró seis años después. El proceso judicial, plagado de interrupciones, parecía interminable y el pueblo de Ontinyent salió a la calle incluso para recoger firmas y pedir justicia.

El crimen de la Purísima es un caso «resuelto policialmente», asevera un inspector jubilado del Grupo de Homicidios. «Llegas al criminal, al convencimiento de que un individuo determinado es el asesino, con testigos que lo sitúan en la escena del crimen y a la hora del crimen, pero ¿cómo lo pruebas?», añade el experto policía.

Los crímenes cometidos al azar, como los perpetrado por el ‘asesino de la baraja’, los atropellos mortales con fuga del autor o los lanzamientos de piedras desde puentes en autopistas, son los casos más difíciles de resolver. El 8 de mayo de 1993, el médico Ramón Molina López murió al recibir el impacto de un pedrusco arrojado desde un puente de la A-7 en la Pobla de Farnals. La víctima era unos de los tres ocupantes de un coche. «Tiró la piedra, mató a un hombre y desapareció sin dejar rastro. ¿Qué indagas ahí?», pregunta el inspector.

Crímenes impunes por ley

Pero los investigadores se enfrentan a una dificultad añadida. Los crímenes también tienen fecha de caducidad. Según el Código Penal, los delitos de asesinato y homicidio prescriben a los 20 y 15 años, respectivamente. «Esto supone que si no hay ningún tipo de actuación procesal dirigida a la averiguación de los hechos, quedarían impunes una vez transcurrido ese tiempo. Si existe actividad procesal, la prescripción se interrumpe», explica el abogado Juan José Mateu. «En nuestro ordenamiento hay delitos que nunca prescriben, como los de lesa humanidad o genocidio», añade el letrado.

En la ciudad de Alicante quedan pendientes de aclarar, al menos, tres muertes violentas ocurridas en los últimos años. El 17 de marzo de 2002, un hombre fue asesinado de un tiro en la cabeza bajo un puente de la A-7 en Villafranqueza. La segunda víctima fue asfixiada con el cable de un cargador de teléfono móvil en un apartamento de la Playa de San Juan en 2005. Se trataba de un varón que, por motivos de trabajo, se había afincado temporalmente en la Comunitat. La policía centró sus indagaciones en un sospechoso, si bien no logró avanzar en las investigaciones.

Más complicada todavía se antoja la resolución de la muerte de un indigente en la ladera del monte Benacantil en Alicante. Le aplastaron el cráneo con una piedra.

En las comarcas de la Vega Baja y la Marina se concentran la mayor parte de los homicidios sin esclarecer de los últimos diez años en la provincia de Alicante. Suman en torno a una veintena. Dentro de esta lista sobresale el asesinato en 2004 de un hostelero armenio en Orihuela. Un empleado de la víctima fue detenido por la Guardia Civil, si bien no quedó probada su implicación. En Benifato apareció en 2006 el cadáver de un hombre dentro de un coche. Tampoco se ha resuelto este caso.

Entre los crímenes más recientes sin que los culpables hayan sido detenidos figura el de un ciudadano chino estrangulado en Elche, el asesinato a tiros de dos narcotraficantes en una chalé de La Nucía, las muertes de dos vecinas de Beneixida y Pedralba, una anciana asfixiada en su casa de Sueca, dos cadáveres calcinados en Benidorm y Bonrepòs i Miranbell y el crimen de un matrimonio en su mansión de Novelda.

Los 100 crímenes sin resolver desde 1980 en la Comunitat Valenciana son:

1980. Un menor muere apuñalado en la calle Alta en Valencia.

1981. Un basurero muere apuñalado en el grupo de viviendas Antonio Rueda en Valencia.

1981. Matan a tiros a un camionero en el barrio de Isla Perdida en Valencia. Acusaron del crimen al delincuente Martínez Larios, pero no se pudo probar su participación.

1982. (Marzo). Un mendigo muere estrangulado en la calle Dama de Elche en Valencia.

1982. (20 de diciembre). Asesinan a un industrial en la calle Santos Justo y Pastor en Valencia.

1982. Atropello mortal con fuga del conductor en Valencia.

1983. (Agosto). Matan a puñaladas a un indigente en la plaza de Santa Mónica en Valencia.

1984. (5 de julio). Un hombre muere apuñalado en un atraco en la calle La Paz de Valencia.

1984. (Julio) Matan a un hombre a puñaladas en una reyerta en Valencia.

1985. Atropello mortal con fuga en Valencia.

1986. (3 de diciembre) Asesinan a puñaladas a una prostituta en Requena

1986. (9 de diciembre). Secuestran y estrangulan a un menor en Crevillent.

1986. (31 de diciembre) Un marroquí muere apuñalado en Benicarló.

1987 Hallan el cadáver de una mujer en un coche en Burjassot.

1987. (23 de julio) Matan a una niña de 12 años y arrojan su cuerpo a un pozo de Ontinyent.

1987. (3 de diciembre). Asesinan a un taxista. Su vehículo aparece en Puçol con dos casquillos y restos de sangre.

1988. (6 de octubre). Matan al representante de joyería José Ángel Ortiz García y a su mujer en un chalé de L’Eliana. Las víctimas fueron asesinadas con un hacha. El juez archívó la imputación contra un sospechoso que fue detenido por la Guardia Civil.

1988. (Dos casos más sin resolver)

1989. 14 de enero. Tres menores mueren en extrañas circunstancias en Macastre.

1990. Matan a un camionero en La Llosa durante un robo.

1990. (Abril) Aparece el cadáver de Cándido Martínez con signos de violencia en el Saler.

1990. (30 de abril) Aparece el cadáver de un hombre cubierto con cal en Tuéjar.

1990. Violan y asesinan a una turista en Gandia.

1990. Matan a puñaladas a un empresario en su coche en la autopista del Saler.

1990. Un camionero fue hallado muerto en el maletero de su coche en L’Eliana.

1991 (Marzo) Secuestran al empresario valenciano José Pitarch en su chalé de Godella.

1991. (Tres casos sin resolver).

1992. (30 de octubre). Desaparición de Gloria Martínez en L’Alfàs del Pi.

1992. (13 de noviembre) Triple crimen de las niñas de Alcàsser. Antonio Anglés, el presunto autor material de los asesinatos, sigue en paradero desconocido.

1993. (8 de mayo). El médico Ramón Molina López muere al recibir el impacto de una piedra lanzada desde un puente de la A-7 en la Pobla de Farnals. La víctima era ocupante de un coche.

1993. (31 de diciembre). Asesinan a cinco trabajadores chinos de un restaurante en Gandia. El autor del crimen huyó y es uno de los asesinos más buscados.

1994. (Dos casos sin resolver).

1995. El 26 de agosto, David Solis Fresno, de 19 años de edad, murió asesinado de cuatro disparos en un domicilio familliar en la calle San José de Calasanz en Valencia.

1995. (20 de octubre). Asesinan de un tiro en la nuca al policía nacional José Malmierca en Valencia.

1995. (17 de septiembre). La doctora Alicia Bueso aparece calcinada en su coche en Castellón.

1996 (Cuatro casos sin resolver).

1997. (11 de marzo). Asesinan a un taxista en L’Alfàs del Pi.

1997. (17 de marzo). El procurador Antonio Pastor Martínez desaparece en Sagunto. Al día siguiente hallan su cadáver calcinado en un pinar de Mora de Rubielos.

1997. (3 de abril). El toxícómano Manuel Rodríguez muere cosido a puñaladas en Campanar. Dos detenidos por la policía quedaron libres por falta de pruebas.

1997. (7 de mayo) Asesinan a puñaladas al músico Francisco Javier Ginestar en su piso de la calle General Avilés de Valencia. Detenido un sospechoso, peró quedó en libertad. Trece años después, el mismo individuo fue arrestado por el asesinato de un traficante de drogas en el barrio de Malilla en Valencia.

1997. (4 de julio). Hallan el cadáver de un bebé en la planta de basura de Quart de Poblet.

1997 (31 de agosto). Una mujer de 32 años recibe una paliza mortal en su piso de la calle Artes y Oficios de Valencia.

1997. (13 de septiembre). David Herruzo, de 22 años, muere apuñalado en el viejo cauce del río Turia. La policía detuvo a dos toxicómanos como presuntos autores del crimen, pero no llegaron a ser juzgados.

1997. (13 de septiembre). Matan a un director de banco jubilado en su casa en el barrio de Ruzafa en Valencia.

1997. (31 de octubre). María Luisa Diago muere apuñalada en Picassent.

1998. (11 de mayo). Aparece el cadáver de un bebé en la playa de El Perellonet.

1998. (Noviembre). Amalia G. muere asesinada de 15 cuchilladas en Alboraia. Un vecino sospechoso fue detenido y encarcelado, pero el juez decretó su libertad por falta de pruebas.

1999, (24 de marzo). Matan a puñaladas a un matrimonio de ancianos en Llíria. El autor del crimen fue identificado, pero huyó de España. El juez dictó una orden internacional de búsqueda y captura.

1999. (25 de abril). La prostituta Eva Stryniak aparece muerta con signos de violencia en su piso de Valencia. Un sospechoso quedó en libertad por falta de pruebas.

1999. (Julio) Hallan el cadáver de un hombre calcinado en Gandia. La víctima era de nacionalidad italiana y residía en Madrid.

1999 (26 de octubre). José Moreno Lara recibe una paliza mortal en el barrio del Carmen en Valencia.

2000 (27 de enero). Asesinan a un hombre de raza negra de una puñalada y luego queman el cadáver dentro de un coche en Patraix.

2000 (28 de enero). Asesinan y queman a una mujer en la entrada de un garaje de Patraix.

2000 (Otros 2 crímenes sin resolver).

2001. (1 de octubre). El profesor Jorge Sinisterra muere al ser apuñalado por un atracador en la calle Conde Altea de Valencia.

2001. (19 de noviembre) La veterinaria Yuraima González Ciruelas, de 30 años, desaparece en L’Alfàs del Pi.

2002. (24 de agosto). Emilio Guaita muere al recibir dos tiros en Turís.

2002 (15 de marzo). Un hombre de 45 años es asesinado de una pedrada en una paraje de L’Alfàs del Pi.

2002 (17 de marzo). Un hombre es asesinado de un tiro en la cabeza bajo un puente de la A-7 en Villafranqueza.

2003. (28 de marzo). Un representante joyero muere de una paliza en Oropesa del Mar.

2003 (24 de mayo) Maruja Chordá, de 61 años, aparece degollada en su casa de Beneixida.

2003. (29 de mayo). Aparece el cadáver de un bebé en el Club de Tenis de Valencia.

2003. (16 de diciembre). Matan al tesorero de la Asociación de Fiestas de la Purísima de Ontinyent. Isidoro Mira fue procesado y luego absuelto en el juicio.

2004. (25 de marzo). Un joven apodado ‘Charly’ muere de un disparo en la cabeza en Mislata.

2004. (29 de mayo). Hallan el cadáver calcinado de Pablo L. con un tiro en la cabeza en Bonrepòs i Mirambell,

2004. (Junio). Un empresario armenio es asesinado en Orihuela.

2004. (5 de enero). Paqui Hernández desaparece en Mislata. La Policía Nacional detiene a su marido acusado del crimen, pero el cadáver nunca apareció. El sospechoso quedó en libertad.

2004. (Diciembre). Antonio Rubio muere de dos disparos en su casa de campo en Cullera. Su hijo fue interrogado pero no se pudo probar su participación en el crimen. También fue acusado de asesinar a Raúl Oller en 2007.

2005. (19 de enero). Matan a golpes al toxicómano José Antonio Madrigal Pérez en Picassent. Imputado un sospechoso tras una ardua investigación de la Guardia Civil pero no se ha celebrado el juicio.

2005. Estrangulan con el cable de un cargador de teléfono móvil a un hombre en un apartamento de la Playa de San Juan.

2005. Aparece el cadáver de un indigente con la cabeza aplastada en la ladera del Benacantil en Alicante.

2005. (3 de febrero). Aparece el cadáver de Pilar Ramírez con la cabeza destrozada en Tavernes de la Valldigna. Un vecino fue detenido, pero el juez archivó el caso pese al informe de la fiscalía que recogía indicios de culpabilidad.

2005. (20 de marzo). Ada Elsa Kettler de Guevara, de 74 años, y su Graciela Ada de Guevara aparecen muertas con signos de violencia en su piso de la calle Doctor Waksman en Valencia. La Policía Nacional detuvo a un sospechoso, pero quedó en libertad por orden judicial.

2005. (30 de abril) Hallan el cadáver de un hombre con las manos cortadas en una acequia de Cullera. Los autores fueron identificados, pero huyeron de España.

2005. (27 de agosto). El cadáver de un bebé en gestación aparece flotando en aguas de Albuixech.

2005. (18 de diciembre). Matan a cuchilladas a Ángel H. M. en su casa de Alfafar. La Guardia Civil identificó a dos prostitutas brasileñas como presuntas autoras del crimen. Las sospechosas huyeron de España.

2006. (18 de julio). Los cadáveres de Shane Coates y Stephen Sugg aparecen enterrados bajo una nave de Catral. Un juez exculpó al único detenido por el crimen.

2006. El cadáver de un hombre fue encontrado dentro de un coche en Benifato.

2006. (Otros dos casos sin resolver).

2007. (Marzo). Hallan el cadáver amordazado y envuelto en plástico de un ciudadano chino en Elche.

2007. (31 de enero). Concepción Gadea muere durante un robo en su casa de Valencia (El presunto autor del asalto fue identificado por la policía, pero huyó de España.

2007. (5 de noviembre). El cadáver de Raúl Oller aparece con los pies encadenados en el Júcar en Cullera. El único detenido fue exculpado por las pruebas de ADN.

2008. (8 de marzo). Un hombre muere asesinado a tiros en un garaje situado en el número 141 de la calle Archiduque Carlos de Valencia. Resuelto policialmente, pero no judicialmente.

2008 (29 de marzo). Un ladrón asfixia a Paquita Plana, de 79 años, en su vivienda de Sueca. Un sobrino fue detenido, pero quedó libre por falta de pruebas.

2009. (18 de abril). Un joven aparece muerto con heridas de arma blanca en Castellón.

2009. (22 de mayo). Encuentran el cadáver de un hombre con puñaladas en un paraje de Benidorm.

2009. (24 de mayo). Violan y asesinan a una vecina de Pedralba. La Guardia Civil ha realizado más de 200 pruebas de ADN en busca del asesino.

2009 (29 de mayo). Matan a un indigente suizo en Valencia. El juez exculpó al único detenido.

2009. (9 de agosto). Encuentran el cadáver calcinado de un hombre en un paraje de Benidorm.

2009. 24 de agosto. Hallan el cadáver de un bebé en un contenedor del barrio de Malilla en Valencia.

2009. (4 de septiembre). El cadáver de un vecino de Paterna aparece semienterrado en una zona de monte bajo en Ribarroja.

2010 (13 de abril). Matan a matrimonio de ancianos en su mansión de Novelda.

2010. (20 de abril). Matan de un disparo a un traficante de drogas en Guadassuar. Fueron detenidos varios implicados, pero el presunto autor del crimen huyó.

2010 (11 de julio). Asesinan a tiros a dos narcos en La Nucía.

2010 (22 de julio). Dos hombres mueren acuchillados en una caseta ferroviaria en Algemesí.

2010. 19 de diciembre. Hallan el cadáver de un bebé en un paraje de Viver.

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Jaime Cantizano y Javier Martínez analizan la investigación del crimen de Pedralba

Por Javier Martínez

El cerco policial al asesino de Pedralba se estrecha cada vez más. La Guardia Civil ya ha tomado cerca de un centenar de muestras de ADN al mismo número de vecinos de este tranquilo pueblo de 2.800 habitantes. Todas serán cotejadas con los restos biológicos hallados en la escena del crimen: la casa donde fue violada y asesinada Mari Carmen Ortiz.

La muerte a golpes de la vecina de Pedralba ha cumplido ya un año sin que los investigadores consigan averiguar la identidad del autor del crimen. Los agentes del laboratorio de criminalística de la Guardia Civil tienen el perfil genético del asesino, pero ahora tratan de ponerle los dos apellidos y el nombre al ADN encontrado en la vivienda de Mari Carmen Ortiz.

Tras una minuciosa inspección en el garaje y la casa de la víctima, los llamados agentes CSI de la Benemérita descubrieron restos biológicos de un hombre desconocido que presumiblemente perpetró el crimen. Como ya informó LAS PROVINCIAS, la autopsia desveló que la mujer de 55 años sufrió dos violaciones, vaginal y anal, antes de recibir una paliza mortal. La víctima tenía golpes por todo el cuerpo y estaba desnuda cuando descubrieron el cadáver.

Las salpicaduras de sangre en la pared del dormitorio de Mari Carmen y los numerosos hematomas que los forenses contabilizaron en su cuerpo revelan la violencia y crueldad con la que fue golpeada la mujer.

Desde el 24 de mayo de 2009, la sombra de un asesino planea sobre Pedralba. Los vecinos sospechan que el autor del crimen se encuentra entre ellos. Los pocos detalles que han trascendido del sumario mantienen en vilo a los familiares y amigos de la víctima.

Según las investigaciones, el asesino podría conocer a la víctima, podría haber estado antes en la escena del crimen -en la casa de Mari Carmen- y podría ser uno de los vecinos que acudieron al entierro. Tres personas en una. Alguien que sabía que la mujer vivía sola, alguien con instinto criminal y alguien que calló para siempre la voz de la víctima.

Desde el primer momento, el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia centró las investigaciones en los vecinos de Pedralba que habían mantenido algún tipo de relación con la víctima. Todos se convirtieron en sospechosos. Amigos, albañiles, conocidos, inquilinos y familiares fueron interrogados por separado.

Las siguientes pesquisas se centraron en la extracción de muestras de ADN a los vecinos varones del pueblo. Unas 100 tomas de saliva se han realizado hasta el momento tras dividir en varias cuadrículas el plano del casco urbano de Pedralba, según confirmaron fuentes del Ayuntamiento. Todos se han sometido voluntariamente a esta prueba para descartar su implicación en el crimen.

Pero el cotejo de estos análisis con el de los restos biológicos descubiertos en la casa de la víctima podrían poner muy pronto nombre apellidos al autor del asesinato. La Guardia Civil y el juez que instruye el caso están convencidos de ello. Así lo demuestra la autorización de unas costosas pruebas de ADN cuyo número aumenta conforme avanzan los días y las investigaciones.

Si algún vecino se niega a facilitar una muestra de su saliva se convertiría en un claro sospechoso. Además, los investigadores informarían de inmediato al juez sobre esta incidencia.

«Yo les di mis huellas y mi saliva», asevera Antonio F., uno de los nueve primos hermanos de la mujer asesinada. «Tenemos que colaborar todos. Hay que ayudar a la Guardia Civil a resolver el crimen para acabar ya con esta pesadilla», añade el vecino de Pedralba. «Si el ADN es la única prueba que tienen, todos los vecinos del pueblo deberíamos de entregar una muestra», afirma otro familiar de Mari Carmen Ortiz.

Mientras los agentes del laboratorio de criminalística se afanan en el cotejo de los análisis de ADN, la inquietud y el miedo continúan haciendo mella en el ánimo de los vecinos de Pedralba. Algunos sienten recelo cuando se cruzan en la calle con un desconocido. Otros cambian de acera. Desconfían.

Una avería del secuenciador de ADN del que disponen los forenses de la Comunitat está retrasando sin fecha el resultado de decenas de diligencias penales de investigación por delitos tan graves como homicidios o agresiones sexuales.

Los problemas técnicos de la máquina en cuestión datan desde el pasado mes de mayo. Es por ello que algunos juzgados han optado por remitir a Madrid o Barcelona las pruebas biológicas.

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Siete crímenes sin castigo

La destrucción de pruebas o la descomposición de los cadáveres complican las investigaciones. Los asesinatos han sido cometidos este año y continúan sin resolver

Casos abiertos:

  • 18 de abril. Un joven aparece muerto con heridas de arma blanca en Castellón.
  • 22 de mayo. Encuentran el cadáver de un hombre con puñaladas en un paraje de la Sierra Escalona.
  • 24 de mayo. Hallan muerta y desnuda a una vecina de Pedralba. Tenía golpes por todo el cuerpo.
  • 5 de agosto. Aparece muerto con una piedra atada al cuello en un pozo de Alicante.
  • 9 de agosto. Encuentran el cadáver calcinado de un hombre en un paraje de Benidorm.
  • 24 de agosto. Asesinan a un hombre de un disparo y queman su cadáver en Benifaió.
  • 14 de septiembre. El cadáver de un vecino de Paterna aparece semienterrado en una zona de monte bajo en Ribarroja.

Siete heridas siguen abiertas. Siete crímenes cometidos o descubiertos en 2009 en la Comunitat Valenciana continúan sin resolver. Sin castigo. Y algunos de ellos, incluso sin sospechosos en los que centrar la investigación. Estas muertes misteriosas son como espinas clavadas en el corazón de los guardias civiles y policías que se afanan en conseguir nuevas pistas tras revisar, una y otra vez, las pruebas, las indagaciones y los detalles del caso.

Los vestigios recogidos en la escena del crimen, los indicios razonables e incluso los restos biológicos no son suficientes algunas veces para detener a un sospechoso. La destrucción de pruebas por el fuego, el estado de descomposición del cadáver o la ausencia de testigos también complican las investigaciones. Por estas u otras razones, ocho asesinatos perpetrados en Pedralba, Paterna, Benifaió, Castellón, Pilar de la Horadada, Alicante y Benidorm siguen sin tener un culpable.

Las palabras de los familiares de las víctimas están llenas de dolor. Exigen resultados a los investigadores. El temor a que la muerte de su ser querido quede impune les atormenta. Su profunda aflicción les impide comprender las dificultades a las que se enfrentan algunas veces los agentes del Grupo de Homicidios y la Policía Científica.

La viuda de José Fernández habla en un tono sereno y pausado a pesar de que todavía no ha conseguido asimilar el horrendo crimen de su marido. Las hojas del calendario pasan muy lentas en su humilde hogar de Paterna.

Las noches y los días son más largos para esta mujer desde que la Guardia Civil identificó el cadáver de su esposo. A Isabel Heredia se le enmudecen los ojos cuando saca de un cajón un retrato de su marido. La mujer sujeta con sus manos temblorosas la fotografía ampliada y la levanta para esconderse detrás. «A mí no me saquéis en el periódico», dice cariacontecida.

El cadáver de José Fernández apareció semienterrado el 14 de septiembre de este año en un paraje cercano al antiguo polvorín de Ribarroja. Su esposa denunció su desaparición el 8 de noviembre de 2008. Cuando piensa en el último día que vio con vida a José, su rostro denota tristeza, impotencia y rabia. «Le llamaron por teléfono a las siete de la tarde, y bajó a la calle para hablar con alguien», recuerda Isabel. «Ya nunca más supe nada de él. Es muy duro cuando te enteras que a tu marido lo han matado y enterrado en el monte como si fuera un perro», añade la viuda.

El asesinato de Mari Carmen Ortiz Quiles en Pedralba es otro de los crímenes cometidos este año que aún no ha podido esclarecer la Guardia Civil. La mujer de 55 años murió de una paliza descomunal en su casa. El cadáver fue hallado sobre la una de la madrugada del 24 de mayo. Dos policías locales, alertados por una amiga de la víctima, entraron en la vivienda de Mari Carmen tras encontrar la puerta del garaje semiabierta. Los agentes descubrieron el cuerpo desnudo y ensangrentado de la mujer junto a su cama.

De inmediato, salieron de la escena del crimen y prohibieron a los familiares entrar en la casa. La intención no era otra que preservar las pruebas, huellas y otros vestigios que horas más tarde recogieron los agentes del laboratorio de criminalística de la Guardia Civil.

Seis meses después del asesinato, la investigación se centra sobre varios sospechosos. Antonio Fambuena, primo de la víctima, ha hablado varias veces con los guardias civiles del Grupo de Homicidios. «Me dijeron que no son los hombres de Paco, pero tampoco agentes del CSI», ironiza el vecino de Pedralba.

Los otros cinco casos sin resolver son los apuñalamientos mortales de dos jóvenes cuyos cuerpos aparecieron en Castellón y Pilar de la Horadada, el crimen descubierto en un pozo de Alicante y los cadáveres calcinados de dos hombres en Benidorm y Benifaió.

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Sobre el autor Javier Martínez
Javier Martínez Fernández nació en Granada, aunque reside en Valencia desde que tenía ocho años. Hijo de padres jienenses (naturales de Beas de Segura), también vivió en Almuñécar, Pilar de la Horadada y Elche. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, redactor del periódico Las Provincias desde 1989 y colaborador de Gestiona Radio y varios programas de televisión. Javier siente y vive su profesión, aunque algunas veces se queja de que le toca bailar con la más fea: la crónica negra. Desde que se especializó en la crónica de sucesos, ha participado en tres seminarios de la Universidad CEU Cardenal Herrera (como ponente y organizador) sobre el periodismo de sucesos, es coautor de cuatro libros de formación para policías y guardias civiles, fue profesor del Máster de Periodismo de Las Provincias-CEU Universidad Cardenal Herrera y conferenciante en el Coloquio Internacional para una Comunicación Libre de Violencia celebrado en México en 2010. El autor de este blog ha intervenido también en numerosos programas de radio y televisión ('Espejo Público', 'Equipo de Investigación', 'Informe DEC', 'Sabor a ti', 'Esta noche cruzamos el Mississipi', 'Milenio 3', 'Cuarto Milenio' y 'El rastro del crimen') y publicó 40 reportajes en la revista especializada 'Así son las cosas' entre 2003 y 2007.

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