Las Provincias

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Categoría: General
El asesino en casa

Delirios transitorios, alteraciones afectivas y de conducta, alucinaciones, manías persecutorias o brotes de esquizofrenia acaban muchas veces en tragedia. Los diagnósticos de los forenses se repiten en la mayoría de los juicios a parricidas que apuñalaron, estrangularon o golpearon hasta la muerte a un ser querido y odiado por su mente enferma. Catorce hombres y 18 mujeres han perdido la vida a manos de sus hijos en 29 parricidios, tres de ellos dobles, desde el año 2000 en la Comunitat Valenciana.

Familiares de la niña asesinada en la calle Tomás de Villarroya en Valencia. Foto de Jesús Montañana.

Para Alejandro Guillén, técnico de comunicación y sensibilización de la Confederación Salud Mental España, una organización que agrupa a las principales asociaciones de personas con enfermedad mental y a sus familiares, «no se debe sustantivar, es decir, primero son personas y luego existen unas circunstancias y una enfermedad». La coordinadora de la Federació de Salut Mental de la Comunitat Valenciana, Llum Moral, coincide en la necesidad de no estigmatizar a los enfermos mentales. Además, Moral precisa que las probabilidades de que una de estas personas cometa un hecho delictivo son iguales o menores que las posibilidades de que lo perpetre otro individuo. «Lo único que aporta este dato en referencia a las causas de un asesinato es el morbo sobre un colectivo que no lo necesita», añade la especialista en salud mental.

La lista negra de los 32 parricidios comienza el 5 de junio de 2000. Un día fatídico para una familia de Moncada. Un chico de 15 años que se encontraba en tratamiento psiquiátrico mató de 14 puñaladas a su madre. El menor, que llevaba varias semanas sin asistir al colegio y recibía tratamiento psicológico, había intentado suicidarse un mes antes del crimen. El 3 de febrero de 2002, un joven vecino de Gandia decapitó a su madre y luego colocó la cabeza sobre una estantería junto a sus apuntes de Derecho Civil, varias fotos familiares y dos velas. El homicida había discutido con su progenitora porque le exigía que estudiara más.

Traslado del cadáver de un hombre asesinado por su hijo en Benetússer en 2010. Foto de Irene Marsilla.

Otro hombre que atravesó el umbral que separa la demencia y el parricidio fue Gabriel M. El 16 de octubre de 2003, el enfermo mental estranguló a su madre con la cuerda de una persiana en la ciudad de Alicante. El 21 de diciembre de ese mismo año, un joven argentino mató de varias puñaladas a su padre en la localidad de Llucena. El autor del crimen sufría brotes psicóticos. Otras dos muertes violentas conmocionaron el 1 de julio de 2004 a los vecinos de Onda. Un dentista mató a cuchilladas a su madre y luego se suicidó. El parricida padecía ataques de ansiedad y estaba obsesionado con el supuesto secuestro de su mujer, un rapto que sólo existía en su mente enferma.

Convivió con el cadáver

El 12 de febrero de 2006, una anciana apareció muerta con signos de estrangulamiento en su casa en Guardarmar del Segura. Su hijo, que llevaba una semana conviviendo con el cadáver, confesó el crimen. En diciembre de 2006, otra mujer y un hombre murieron en sendos parricidios en Alicante y Benitatxell. Ella fue asfixiada y él recibió una cuchillada mortal. En Catarroja, Sergio F. asesinó con un sable a sus padres en septiembre de 2007. El joven tenía entonces 19 años. En 2008, cuatro personas más murieron a manos de sus hijos en Valencia, Llíria y Alfafar; en 2009, un joven mató a sus padres a golpes con un bate de béisbol y un televisor; y en 2010 se registraron otros dos parricidios en la avenida de Burjassot de Valencia y Benetússer.

En 2012 murieron cinco personas a manos de sus hijos en Alzira, Algemesí, Alicante y Orihuela. El 12 de febrero de 2012 falleció Elisa Ventura, de 92 años, en su casa de Alzira. La víctima lo había dado todo por su hijo para aliviar la enfermedad mental que sufría, pero Jesús Perepérez degolló con un cuchillo a su madre y luego se entregó a la policía. El 7 de agosto, Milagros V. S., de 43 años, mató a su madre a golpes con un palo en una vivienda de la calle Germans Pellicer de Algemesí. La víctima y su hija habían discutido días atrás por la propiedad de un coche. Milagros V. estaba muy enfadada porque su madre figuraba como titular del vehículo que conducía el hermano de la homicida. En Alicante, un hombre con problemas psiquiátricos propinó una brutal paliza a su padre con una barra de hierro. La víctima, que tenía 79 años, murió en el hospital el 23 de septiembre de 2012. Y en una pedanía de Orihuela, un joven toxicómano de 27 años mató a sus padres a cuchilladas. El parricida se ahorcó horas después en una finca de la localidad murciana de Beniel. El doble crimen tuvo lugar el 17 de noviembre de 2012.

El 6 de marzo de 2014, Juanjo R. P., de 40 años, degolló a su madre con un cuchillo en una vivienda de Aldaia y luego huyó por las calles del pueblo tras ser perseguido por un comerciante y su hijo. El homicida fue detenido dos horas después por la Policía Nacional en su domicilio.

En 2015 fueron asesinadas cinco personas (tres mujeres y dos hombres) en Vinaròs, La Vila Joiosa, Valencia, Elche y Gilet en otros cinco parricidios. El 23 de junio de ese mismo año, una vecina de Vinaròs murió al ser acuchillada por su hijo en su domicilio. El joven de 20 años ocultó el cadáver e incendió la casa una semana después para destruir las pruebas que le incriminaban, pero la Guardia Civil lo detuvo tras una investigación. El último día de junio de 2015, Carlos Alberto Soler cometió un triple crimen. El hombre de 37 años mató a cuchilladas a su hijo de siete años y a su hijastra de 14 en una casa de campo de La Vila Joiosa. El asesino acabó también con la vida de su madre, que tenia numerosas heridas de arma blanca. Luego prendió fuego a la vivienda y se suicidó. Los investigadores creen que la mujer de 64 años intentó proteger a sus nietos y se enfrentó a su hijo. Esto explicaría los múltiples cortes que contabilizaron los forenses en su cuerpo. El 28 de agosto de 2015, una joven asiática que sufre esquizofrenia mató a cuchilladas a su madre y a su sobrina de 10 años en una vivienda de la calle Tomás de Villarroya en Valencia. La Policía Nacional detuvo horas después a la enferma mental en Castellón. Y el 4 de octubre de 2015, un esquizofrénico de 46 años mató a su padre en el domicilio familiar en Elche y luego llamó por teléfono a la policía para confesar el crimen.

El 28 de junio de 2016, un hombre de 80 años murió en el Hospital Francesc de Borja de Gandia como consecuencia de las graves lesiones que le causó su hijo. El anciano llevaba cuatro días hospitalizado tras sufrir una paliza en su domicilio en la localidad de Real de Gandia. El presunto homicida fue detenido por la Guardia Civil. Pocos días antes, en la medianoche del 13 de junio, otro hombre de unos 40 años mató a cuchilladas a su padre en Elche y luego se suicidó. Los sangrientos hechos tuvieron lugar en una vivienda situada en el Paseo de Germanías de la ciudad alicantina.

32 víctimas en 29 fechas fatídicas

6 de junio de 2000. Un menor mata a su madre en Moncada.

3 de febrero de 2002. Un vecino de Gandia decapita a su madre.

16 de octubre de 2003. Estrangula a su madre en Alicante.

21 de diciembre de 2003. Un joven mata a su padre en Llucena.

1 de julio de 2004. Mata a su madre en Onda y luego se suicida.

6 de febrero de 2006. Estrangula a su madre en Guardamar.

4 de diciembre de 2006. Asfixia a su madre en Alicante.

24 de diciembre de 2006. Mata a su padre en Benitatxell.

16 de septiembre de 2007. Asesina a sus padres en Catarroja.

12 de mayo de 2008. Mata a su padre adoptivo en Llíria.

16 de mayo de 2008. Asfixia a su madre en un piso en Valencia.

4 de agosto de 2008. Mata a cuchilladas su padre en Alfafar.

19 de noviembre de 2008. Mata a su madre en Valencia.

23 de enero de 2009. Mata a sus padres a golpes en Valencia.

10 de abril de 2010. Mata a su madre en Valencia y se suicida.

8 de noviembre de 2010.  Un hombre mata a su padre en Benetússer.

12 de febrero de 2012. Un enfermo mental degüella a su madre en Alzira.

7 de agosto de 2012. Una mujer mata a su madre con un palo  en Algemesí.

23 de septiembre de 2012. Muere tras ser golpeado por su hijo en Alicante.

17 de noviembre de 2012. Mata a sus padres en Orihuela y se ahorca.

6 de marzo de 2014. Un hombre degüella a su madre en Aldaia.

23 de junio de 2015. Mata a su madre en Vinaròs y quema la casa.

30 de junio de 2015. Asesina a su madre y sus dos hijos en La Vila Joiosa.

28 de agosto de 2015. Mata a su madre y a su sobrina en Valencia.

4 de octubre de 2015. Mata a cuchilladas a su padre en Elche.

10 de noviembre de 2015. Mata a puñetazos a su padre en Gilet.

14 de junio de 2016. Muere apuñalado por su hijo en Elche.

28 de junio de 2016. Mata a golpes a su padre en Real de Gandia.

27 de febreo de 2017. Una mujer mata a cuchilladas su padre en Godella.

 

 

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El rostro envejecido de Antonio Anglés

Imagen cedida por 'Espejo Público'

Imagen cedida por 'Espejo Público'

¿Qué aspecto tendría Antonio Anglés en la actualidad? Su rostro envejecido fue difundido por el programa ‘Espejo Público’ de Antena 3 en 2013 tras el vigésimo aniversario de la desaparición y asesinato de las niñas de Alcàsser. Un programa informático aplicado a una foto del fugitivo tomada en 1991 permitió realizar una reconstrucción aproximada de la cara que tendría entonces, con 47 años, el presunto autor del triple crimen. El pasado 13 de noviembre se cumplieron 24 años de la desaparición de las niñas de Alcàsser.

La fotografía de Anglés sigue figurando en la web de Interpol como uno de los delincuentes más peligrosos y buscados del mundo, aunque los investigadores de la Guardia Civil y la Policía Nacional creen que el presunto asesino murió ahogado en aguas de Irlanda. Su cadáver nunca apareció. El fugitivo tendría ahora 50 años si continúa vivo.

El símbolo rojo que figura junto a su nombre y su número de ficha, 1993/9069, acreditan que su búsqueda continúa activa, aunque la última diligencia de investigación para intentar localizar su paradero se realizaron en 2009, cuando un juez autorizó la intervención de varios números de teléfono (fijos y móviles) de la hermana de Antonio Anglés, Kelly Faces, y otros familiares del fugitivo.

La asociación Clara Campoamor, que ejerció la acusación popular en el caso Alcàsser, pidió al Ministerio del Interior en 2013 que reactivara la búsqueda de Antonio Anglés y colocara en los aeropuertos la foto del fugitivo actualizada con un estudio fisonómico.

El único procesado por el triple crimen, Miguel Ricart, que fue condenado a 170 años de prisión, afirmó a un periodista del programa ‘Espejo Público’ que fue “un cabeza de turco de una trama criminal”. Pero no hay ninguna prueba de esa supuesta conspiración en el sumario del caso Alcàsser. Sólo Fernando García, el padre de una de las niñas asesinadas, y sus acólitos defienden esa hipótesis. Sin embargo, según la sentencia que condenó a Ricart a 170 años de prisión, los dos asesinos pudieron actuar en compañía, «posiblemente de alguna otra persona más», cuando invitaron a las tres jóvenes a subir al vehículo. Pero nunca se pudo demostrar la implicación de un tercer individuo.

En enero de 2017 se han cumplido 24 años del hallazgo de los cadáveres de las niñas en un paraje de Tous. El 27 de enero de 1993, varios trozos de un volante médico con el nombre de Enrique Anglés, hallados cerca de los restos esqueléticos, condujo horas después a la Guardia Civil hasta el domicilio de los Anglés en Catarroja. Pero el presunto autor material de los crímenes ya no estaba allí, según los investigadores. Se iniciaba entonces una huida marcada por la suerte y el instinto de supervivencia del fugitivo, que se escondió durante varios días en casas abandonadas y chalés.

Tras ser cercado en los montes de Vilamarxant, Anglés secuestró a un agricultor y le obligó a llevarle en su furgoneta a la población conquense de Minglanilla. La víctima tardó dos días en denunciar los hechos. Las 48 horas de ventaja fueron decisivas en la fuga. Mientras la Guardia Civil buscaba al prófugo en los montes valencianos, el huido llegaba a Madrid y luego cruzaba la frontera de Portugal. Días después embarcó como polizón en el ‘City of Plymouth’ con destino a Dublín.

Tras ser descubierto, Anglés logró escapar en una embarcación neumática, pero un helicóptero detectó al fugitivo a 300 millas de Burdeos y lo devolvió al buque. Según las investigaciones, el fugitivo saltó al agua en la costa de Dublín y su rastro se perdió en el Atlántico. Desde entonces, su búsqueda ha continuado sin éxito por distintos países de Latinoamérica y Europa.

Veinte años después de los asesinatos, el fiscal solicitó que los crímenes de Toñi, Míriam y Desirée no prescriban hasta 2029; es decir, hasta 20 años después de las últimas diligencias de investigación: las intervenciones, escuchas y grabaciones de varios números de teléfono (fijos y móviles) de Kelly Faces, nombre artístico de la hermana de Anglés, y de otros familiares del huido.

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Yo marco el 091

Cuesta creer que un colectivo de aficionados a las armas presuma de no marcar el 091 o fomente que no se colabore con la Policía Nacional, pero es realmente lo que podemos interpretar cuando se entrega un trofeo con este lema en la gala de la Federación de Tiro Olímpico del Principado de Asturias con su presidente Miguel Francés Pumarada a la cabeza.

El polémico trofeo entregado en la gala.

Los cerca de 40 deportistas que fueron galardonados en este acto recibieron una estatuílla con dos revólveres que rodean la frase textual: “No marcamos el 091”. Algunos de los socios federados mostraron su indignación al entender que era un mensaje para los partidarios de resolver problemas o conflictos con las armas que poseen como deportistas, sin recurrir a los cauces legales establecidos y al auxilio o mediación de la sala del 091, y por ende, de la Policía Nacional.

La sociedad violenta en la que vivimos no necesita dirigentes de una federación deportiva que defienda a los pistoleros en su acepción más negativa. Las personas de gatillo fácil no tienen cabida en el tiro olímpico. Varios de los galardonados no se llevaron a casa el trofeo y lo dejaron sobre la mesa, como protesta, cuando finalizó la gala en un conocido complejo hostelero de Gijón.

Hay personas que consideran el tiro olímpico un deporte violento o de pistoleros por el hecho de utilizar armas de fuego, pero se equivocan tanto como los dirigentes de la Federación de Tiro Olímpico del Principado de Asturias.

Como su nombre indica es un deporte olímpico que pone a prueba la precisión y concentración en el manejo de un arma de fuego. Y la inmensa mayoría de sus practicantes, por no decir todos, sí que marcan el 091.

Yo también llamo al 091, 062 y 092, los teléfonos de emergencia del Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil y Policía Local, respectivamente, para alertar de situaciones de riesgo y prevenir la comisión de delitos.

Cuando sospecho que un comerciante o vecino magrebí puede ser un ‘lobo solitario’ del yihadismo porque ensalza en público a los terroristas que cometieron los atentados de París o Bruselas, yo marco el 091.

Cuando escucho gritos y golpes procedentes de una vivienda donde un hombre presuntamente maltrata a su mujer, yo marco el 091.

Cuando veo un coche con la ventanilla forzada o la puerta de una casa o comercio con señales de violencia, yo marco el 091.

Cuando detecto pornografía infantil en una web o en programas de intercambio de archivos, yo marco el 091.

Cuando me encuentro a un niño o a un anciano perdido en la calle, yo marco el 091.

Cuando sospecho que en una vivienda o un parque trapichean con droga, yo marco el 091.

Cuando veo una pelea en la calle o a un individuo que persigue a otro con un arma en la mano, yo marco el 091.

Cuando un fin de semana o de madrugada escucho golpes en la pared o ruidos extraños, pienso que pueden estar cometiendo un robo con el método del butrón y marco el 091.

Cuando un intruso trata de entrar en mi casa o soy víctima de un hurto o un robo con intimidación en la calle, yo marco el 091.

Cuando sorprendo a un carterista en el metro o en un mercadillo, yo marco el 091.

Y en definitiva, cuando considero que una llamada a la policía puede prevenir un delito yo marco el 091 o el 112, el teléfono que gestiona la asistencia más inmediata ante cualquier situación de riesgo personal o colectivo en España.

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Gatos y ‘hackers’ contra el terror

La petición que realizó la policía belga para que no se informara a través de las redes sociales sobre la operación contra el terrorismo yihadista fue un claro ejemplo de colaboración ciudadana. Twitter se llenó el domingo por la noche de fotos y vídeos de gatos como respuesta a la solicitud de prudencia. La intención de la policía era aislar a unos presuntos islamistas para que no tuvieran ninguna información del exterior, y por ende, para que no pudieran escapar del cerco que habían montado un gran número de policías y militares en las calles de Bruselas.

Varios transeúntes que se encontraban en las proximidades de la Grand Place de Bruselas pusieron en peligro los resultados del operativo policial al informar de los movimientos de los agentes en directo a través de Twitter. Antes de que el Gobierno confirmase que había comenzado la operación antiterrorista para intentar capturar a un grupo de sospechosos, los internautas ya difundían fotos de las calles cortadas por la policía. Los medios de comunicación se unieron también en pocos minutos a esta vorágine informativa a través de sus ediciones digitales. Y entonces llegó la reacción de la policía, que pidió a los periodistas y a los ciudadanos que dejaran de dar detalles del operativo policial para no obstaculizarlo, ya que los sospechosos podían enterarse de los movimientos de los agentes. Tanto la petición de las autoridades como la respuesta ciudadana fue más que acertada en aras de la seguridad de todos.

Cualquier ‘tuit’ que buscabas con las etiquetas #Bruxelles o #BrusselsLockedDown iba acompañado de una foto, un montaje o un vídeo de un gato. Los internautas se dieron cuenta de que tenían que apoyar a la policía porque los terroristas podían leer sus mensajes. Este ejemplo de colaboración ciudadana tiene que abrir los ojos a los responsables de esas cuentas oficiales de Twitter que tienen miles de seguidores. En situaciones de crisis, las redes sociales pueden convertirse en el mejor aliado de la policía o el peor enemigo de los malos. Prueba de ello fue la noche de los gatos con imágenes de ratones cazando en hocicos felinos, montajes de policías con cuatro patas o comandos gatunos armados hasta los dientes. Hace cinco años, un departamento del Gobierno belga propuso esterilizar a todos los gatos como forma de combatir su exceso de población; y ahora Twitter los convierte en un símbolo animal de la colaboración ciudadana y de la discreción a través de las redes sociales.

También es muy loable el esfuerzo de Anonymous para desmantelar el aparato propagandístico en internet de ISIS o Daesh, siglas del Estado Islámico, aunque hubo algunos fallos a la hora de identificar cuentas de Twitter supuestamente relacionadas con yihadistas. Muchos piensan que un ataque cibernético es la forma más efectiva para frenar la apología del terrorismo islamista en la red. Tras los atentados de París, un portavoz de los ‘hackers’ anónimos declaró la guerra a ISIS en un comunicado y anunció también el cibertataque más importante contra el grupo terrorista que controla parte de Irak y Siria. Días después de los asesinatos en la sede de la revista satírica francesa ‘Charlie Hebdo’, los piratas informáticos de Anonymous ya bloquearon páginas web relacionadas con ISIS. Todo suma contra la barbarie.

 

 

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Los crímenes se recrudecen

Alfonso Benito mató a cuchilladas a su hijastro de 10 años mientras la madre del niño abría la puerta a la Guardia Civil. Carlos y Cristina, de 7 y 14 años, respectivamente, fueron apuñalados antes de que el fuego devorase sus cuerpos ensangrentados en una casa de campo. Ellos son tres de los seis menores asesinados el año pasado en la Comunitat Valenciana. Los crímenes se han recrudecido en 2015 con 41 víctimas.

Levantamieno del cadáver de una de las mujeres asesinadas en Elche. Foto de Daniel Madrigal.

Desde el 12 de enero, cuando Luis C. mató a su expareja y su excuñada en Elche, son ya 41 las personas asesinadas, 14 de ellas con armas blancas, en diferentes ciudades y pueblos de la Comunitat Valenciana. Por provincias, Alicante figura a la cabeza de esta estadística criminal con 25 víctimas; mientras que en la ciudad de Valencia murieron siete personas, cinco de ellas acuchilladas; en Serra falleció Dolores Moya González, de 45 años, en un incendio intencionado; en Llíria fueron asesinadas tres personas (dos mujeres en un crimen machista y un vecino al recibir una paliza durante un robo en su chalé); y un joven de 20 años murió de un disparo en el asalto a una plantación de marihuana en Palma de Gandia.

En la provincia de Castellón se registraron cuatro homicidios. El 29 de enero, José Vicente I. P., de 43 años, se desnucó al recibir un empujón durante una pelea en la Vall d’Uixó. Antonio Valls, exalcalde de Ribesalbes, murió el 27 de agosto tras ser atropellado con un coche de forma intencionada por un vecino. La tercera víctima, una mujer de 45 años, fue acuchillada por su hijo el 23 de junio en su domicilio en Vinaròs. El joven de 20 años prendió fuego a la casa días después para destruir las pruebas que le incriminaban, pero la Guardia Civil lo detuvo tras una investigación. Y en Benicàssim, un hombre de 57 años murió el 16 de diciembre en un incendio presuntamente intencionado.

Los crímenes de violencia de género también han aumentado y el número de víctimas, 13 mujeres de entre 36 y 70 años de edad, duplica la cifra que se registró en todo 2014 a pesar de los programas de prevención de violencia machista, las órdenes de alejamiento y los protocolos policiales de protección. En 2014, seis mujeres murieron en la Comunitat asesinadas por sus compañeros sentimentales o exparejas, y cinco de esos crímenes se produjeron en la provincia de Alicante.

Dos focos iluminan los restos humanos hallados en las lagunas de Rabasa. Foto de Álex Domínguez.

Según la estadística de homicidios de los últimos años, una persona muere de forma violenta cada diez días en la Comunitat Valenciana, aunque «el ánimo de matar no responde a parámetros matemáticos», afirma el psiquiatra forense José Carlos Fuertes. A pesar del aumento de la criminalidad este verano, el número de homicidios y asesinatos ha descendido un 46 por ciento en la última década. El año pasado terminó con 32 crímenes frente a las 60 muertes violentas que se registraron en 2004 en las provincias de Valencia, Alicante y Castellón. «Sabemos con fiabilidad que la reducción de actos criminales no está condicionada a la dureza de las penas, salvo en los delitos contra la seguridad vial, donde sí se ha podido demostrar esta influencia», asevera el experto en Medicina Forense.

2002, un año sangriento

El profesor de Criminología de la Universitat de Valencia, Vicente Garrido, relaciona el descenso de asesinatos con «una menor actividad de la delincuencia organizada» tras recordar que 2002 fue un año sangriento en la Comunitat con 75 víctimas. En los primeros años del nuevo milenio se afincaron en la provincia de Alicante un gran número de grupos mafiosos responsables de numerosas muertes violentas. La sangre que se derramó en aquella época obligó al Gobierno a crear en Benidorm y Orihuela dos subsedes del Grupo de Respuesta Especializada contra el Crimen Organizado (GRECO) de la Policía Nacional. Estas unidades fueron desmanteladas en 2012, aunque algunos de sus integrantes reforzaron luego los grupos locales de Policía Judicial.

Levantamiento de uno de los cadáveres del triple crimen de La Vila Joiosa. Foto de Álex Domínguez.

Pero la terrible lacra de la violencia machista se cobró la vida también de cuatro niños. El pasado 30 de junio, Carlos Alberto Soler, de 37 años, mató a cuchilladas a su hijo de siete años y a su hijastra de 14 en una casa de campo en el término de La Vila Joiosa. El asesino acabó también con la vida de su madre, que tenia numerosas heridas de arma blanca. Luego prendió fuego a la vivienda y se suicidó. Los investigadores creen que la mujer de 64 años intentó proteger a los niños y se enfrentó a su hijo. Esto explicaría los múltiples cortes que contabilizaron los forenses en su cuerpo. Los menores fueron apuñalados por la espalda. Sus cadáveres estaban juntos en una habitación cuando los descubrieron los bomberos. Carlos Alberto, que estaba a punto de firmar el divorcio, premeditó el triple crimen para causar un gran daño a su exmujer. Antes de los asesinatos, envió una carta a varios vecinos donde explicaba los motivos que le empujaron a matar a los niños. «Yo no podía soportar que mis hijos se criaran con esta víbora», escribió.

El psicólogo y criminólogo Vicente Garrido.

Otro de los crímenes que causó una gran conmoción fue el apuñalamiento de un niño de 10 años en Torrevieja por el novio de su madre. Tumbado en el suelo del dormitorio y sangrando por varias heridas. Así encontró la Guardia Civil al pequeño Patrick el 4 de mayo. Los agentes intentaron derribar la puerta de la casa al oír los gritos del pequeño, pero no pudieron evitar su muerte.

«Matar a un niño es siempre una respuesta extrema de venganza hacia la pareja o expareja», asegura el psicólogo y escritor Vicente Garrido. «Estos asesinos tienen profundas carencias emocionales, sin necesidad de presentar una enfermedad mental propiamente dicha, y esto les impide desarrollar un amor maduro y un vínculo sano con su familia», añade Garrido.

El psiquiatra José Carlos Fuertes.

El psiquiatra forense José Carlos Fuertes agrega que estos crímenes los suelen cometer personas «con acusados desequilibrios psíquicos y alteraciones severas de la personalidad». Los expertos también detectan más violencia contra los niños «en casos de divorcios contenciosos», precisa Fuertes, y cuando el maltratador consume sustancias estupefacientes.

El 16 de marzo, un trabajador encontró el cadáver de un bebé de pocas semanas en la planta de reciclaje de basura de Villena. Siguiendo el protocolo en este tipo de investigaciones criminales, la Guardia Civil revisó los últimos registros de entrada de residuos en la planta, con especial interés en la zona donde estaban los restos del menor, y realizó indagaciones en hospitales y centros de salud sobre atenciones a embarazadas o mujeres con síntomas de haber dado a luz recientemente.

Familiares de la niña asesinada en la calle Tomás de Villarroya en Valencia. Foto de Jesús Montañana.

Otro doble crimen se cobró la vida de una niña de 10 años y su abuela, ambas de nacionalidad china, el 28 de agosto en una vivienda de la calle Tomás de Villarroya en Valencia. La Policía Nacional detuvo horas después en Castellón a una joven esquizofrénica, tía de la niña asesinada, por acuchillar hasta la muerte a su dos familiares.

Catorce de las 41 víctimas de este año fueron asesinadas con armas blancas, cinco murieron por disparos –dos mujeres en Llíria, un matrimonio británico en Xaló y un joven de 20 años en Palma de Gandia–, dos hermanas fallecieron al ser golpeadas con una barra de hierro y otra murió ocho días después del sartenazo que le propinó en la cabeza su marido en el domicilio familiar en Xàbia. La asfixia, un atropello intencionado o una paliza acabaron con la vida del resto de víctimas, según las investigaciones policiales.

Tres de los asesinos se suicidaron. Luis C. se ahorcó tras golpear con un hierro y matar a su expareja y a su excuñada en Elche; Carlos Alberto Soler murió en el incendio que causó después de acuchillar a su madre, su hijo y su hijastra en La Vila Joiosa; y un hombre de nacionalidad polaca se suicidó en Torrevieja tras matar a su mujer y a su hija de nueve meses. El concejal de Serra acusado de asesinar a su esposa también se quitó la vida horas después de ser encarcelado.

De las 41 víctimas cuatro murieron a manos de sus hijos en La Vila Joiosa, Vinaròs, Valencia y Elche. El 23 de junio de este año, una mujer de 45 años murió al ser acuchillada por su hijo en su domicilio en Vinaròs. El joven de 20 años ocultó el cadáver e incendió la casa una semana después para destruir las pruebas que le incriminaban, pero la Guardia Civil lo detuvo tras una investigación. El 4 de octubre de 2015, un esquizofrénico de 46 años mató a cuchilladas a su padre en el domicilio familiar en Elche y luego llamó por teléfono a la policía para confesar el crimen.

En este balance criminal no está incluido el crimen de Rosemary, una mujer británica que desapareció en extrañas circunstancias y cuyo cadáver fue encontrado el 10 de marzo de 2015 en un solar de Algorfa. La Guardia Civil detuvo al marido de la víctima después de que confesara que mató a bastonazos a su esposa en septiembre de 2014. La víctima tenía 76 años y residía San Miguel de Salinas.

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El periodista que intentó entrevistar a un muerto

Daña a la vista ver cómo un periodista intenta entrevistar, con micrófono en mano, a un joven que yace muerto en la calzada de una carretera. Aunque el suceso tuvo lugar en Brasil, concretamente en una autopista del municipio de Aracaju en el estado de Sergipe, las imágenes han dado ya la vuelta al mundo en YouTube, así como la sonrisa nerviosa del reportero cuando reconoce su error con una lamentable frase: “¿Pueden creer que entrevisté a uno que está muerto?”

El periodista acerca el micrófono al cadáver.

Para relajar un poco la situación, el periodista distraído siguió comentando el suceso y mostró el maletero de Fiat Palio robado por el presunto delincuente tiroteado y otros dos ladrones, menores de edad, que también aparecen en el vídeo con las manos atadas a la espalda. Los hechos ocurrieron tras una persecución policial después de que los tres jóvenes asaltaran una tienda de comida. El intercambio de disparos entre los policías brasileños y los ladrones, según publicó la prensa local, se saldó con la muerte de uno de los delincuentes y la detención de los otros dos.

Antes de su lamentable error, el reportero entrevista a un oficial de policía, quien le explica lo sucedido, y luego pregunta la edad a los dos individuos detenidos, que se encuentran tendidos en la calzada con la cara hacia el suelo, y ambos contestan que tienen 16 años. Después, el periodista se acerca al ladrón fallecido y le pregunta también la edad. Cuatro segundos de silencio bastaron para que el reportero comenzara a darse cuenta de que el joven nunca le iba a contestar. “Este está herido, ¡eh!”, comenta también a un policía como si no quisiera aceptar su falso juicio.

El reportero junto a un grupo de policías.

Dejando aparte la desagradable escena, especialmente para la familia de la víctima, sorprende las facilidades que tienen los periodistas en Sudamérica para irrumpir en la escena de un crimen y entrevistar a los delincuentes y la policía. Ni precinto policial ni distancia de seguridad ni ninguna traba impide que el reportero haga su trabajo. Igualito que en España. Cuando hay un tiroteo en nuestro país con víctimas mortales, una de las primeras actuaciones de la policía es montar un operativo de seguridad para que no se acerquen mucho los periodistas ni los vecinos curiosos. Los primeros podemos informar de detalles que no interesan a los investigadores, y los segundos molestan, más que otra cosa, aunque también pueden intoxicar con sus pisadas la escena de un homicidio.

Los dos ladrones con las manos atadas en la espalda.

Ahora bien, horas y días después de la persecución mortal, el sangriento tiroteo o la muerte por una bala perdida, la falta de información policial o la ocultación de datos suele ser la mejor arma de los gabinetes de prensa institucionales para salvaguardar, según ellos, las investigaciones. Casi todos estamos de acuerdo con este supuesto, pero también hay intereses corporativos y estrategias de comunicación para no crear alarma social cuando no interesa; por ejemplo, en tiempos de elecciones o durante los días previos o posteriores a un cambio de jefatura. En estos casos te das cuenta del contenido político que algunos quieren dar a las informaciones que publicamos los periodistas de sucesos o de judiciales, como son conocidos mis queridos colegas sudamericanos. Y por esta razón, algunas veces me niego a ponerle un bozal al sabueso que llevo dentro. Que conste en acta. Mi boca, mi pluma y los tuits de @JaviMartinezLP prefieren ladrar a los que manipulan la información con su excesivo control.

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Sobre el autor Javier Martínez
Javier Martínez Fernández nació en Granada, aunque reside en Valencia desde que tenía ocho años. Hijo de padres jienenses (naturales de Beas de Segura), también vivió en Almuñécar, Pilar de la Horadada y Elche. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, redactor del periódico Las Provincias desde 1989 y colaborador de Gestiona Radio y varios programas de televisión. Javier siente y vive su profesión, aunque algunas veces se queja de que le toca bailar con la más fea: la crónica negra. Desde que se especializó en la crónica de sucesos, ha participado en tres seminarios de la Universidad CEU Cardenal Herrera (como ponente y organizador) sobre el periodismo de sucesos, es coautor de cuatro libros de formación para policías y guardias civiles, fue profesor del Máster de Periodismo de Las Provincias-CEU Universidad Cardenal Herrera y conferenciante en el Coloquio Internacional para una Comunicación Libre de Violencia celebrado en México en 2010. El autor de este blog ha intervenido también en numerosos programas de radio y televisión ('Espejo Público', 'Equipo de Investigación', 'Informe DEC', 'Sabor a ti', 'Esta noche cruzamos el Mississipi', 'Milenio 3', 'Cuarto Milenio' y 'El rastro del crimen') y publicó 40 reportajes en la revista especializada 'Así son las cosas' entre 2003 y 2007.

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