Las Provincias

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Categoría: Héroes caninos
Once historias perrunas que conmueven

Ocho perros recordados como héroes. Hachiko, Balto, Dorado, Kabang, Yves, Canelo, Tru y Rupee se convirtieron en leyenda por diferentes motivos, pero todos relacionados con la lealtad. Ocho historias caninas, quizás un poco exageradas, pero que reflejan la gratitud, reconocimiento o fidelidad (cada uno que lo llame como quiera) que muestran algunos canes de película. (Reportaje publicado en lasprovincias.es).

En España también trascienden sucesos protagonizados por perros que conmueven. La historia de Bobby nada tiene que envidiar a los cuentos de animales de Disney. La sensibilidad del conductor de un camión de la basura permitió rescatar con vida a este perro que había sido arrojado a un contenedor en Valencia cuando buscaba a su dueño, que había fallecido. (La historia completa en este mismo blog).

La localidad albaceteña de La Roda fue noticia en 1997 por otra historia perruna. Después de ser atropellado por un coche, apedreado y enterrado, el can logró regresar a la casa de su dueño: un conocido industrial de la localidad. Ante esta situación, José Ruiz cogió su coche y marchó a Madrid con el perro en busca de la mejor clínica veterinaria de la capital de España para que lo curasen. (La historia completa en este mismo blog).

Y los ladridos de Roxy evitaron una tragedia tras un incendio de madrugada en una finca de ocho alturas en el número 7 de la calle Ciudad de Mula, en la ciudad de Valencia. La casa estaba en llamas. Gracias al perro, los tres ocupantes de la vivienda salvaron probablemente la vida. (La historia completa en este mismo blog).

Los ocho héroes caninos más conocidos son:

1. Hachiko: Fue un perro japonés de raza akita, recordado por la lealtad a su amo, Eisaburō Ueno. Nació en 1923 en una granja próxima a la ciudad de Odate y a principios de 1924 fue regalado a Eisaburō Ueno, profesor del Departamento de Agricultura en la Universidad de Tokio. No quería conservarlo, pero su hija adolescente insistió. La hija del profesor abandonó el hogar al quedarse embarazada y casarse. El profesor pensó en regalar a Hachiko, pero ya le había tomado demasiado cariño. Cada día, cuando se marchaba a trabajar, el perro le acompañaba hasta la estación de tren. Y allí volvía para recibir a su amo al final del día. Esta rutina continuó hasta el 21 de mayo de 1925, cuando Ueno sufrió un paro cardiaco mientras daba clases en la Universidad de Tokio y murió. Esa tarde Hachiko fue a la estación a esperar a su amo. Como no volvió, se quedó allí a vivir allí hasta el fin de sus días. Su lealtad impactó tanto que en abril de 1934 se colocó en la estación Shibuya una estatua de bronce en su honor. El 8 de marzo de 1935, fue encontrado muerto tras esperar a su amo durante nueve años. En su historia se han basado dos películas, una de 1987 y otra de 2009.

 

 

 

2. Balto: Fue un husky siberiano nacido en el pequeño pueblo de Nome, Alaska (Estados Unidos) en 1919. A principios de 1925, una epidemia de difteria, una enfermedad mortal que afecta principalmente a niños menores de cinco años, se desarrolló en la aldea. Se necesitaba antitoxina diftérica urgentemente en los hospitales de la zona, Las autoridades descubrieron que había algunas existencias en la ciudad de Anchorage, a más de 1.609 kilómetros. El suero no podía trasladarse en barco porque el mar estaba congelado y tampoco por aire debido a la tormenta. Entonces se elaboró el plan de trasladar la antitoxina en ferrocarril desde Anchorage hasta Nenana y desde allí llevar los medicamentos en trineo arrastrado por perros hasta Nome. Participaron 20 mushers y más de 100 perros, entre los que estaba Balto. Togo era el perro guía, pero durante el viaje sufrio un accidente. Y Balto fue el único capaz de guiar el trineo para llevar los medicamentos hasta los hospitales del pueblo, convirtiéndose en el perro-héroe de Alaska. Apareció en las portadas de los periódicos de todo el mundo, y al final de ese año, una estatua, obra de FG Roth, se erigió en Central Park de Nueva York con la inscripción: “Resistencia – Fidelidad – Inteligencia”. En 1927 fue llevado al zoológico de Cleveland, junto con los otros canes del Suero de Nome de 1925, a pasar sus últimos años. Falleció el 14 de marzo de 1933, con 14 años. La vida de Balto se ha llevado a la gran pantalla con tres películas, estrenadas en 1995, 2002 y 2004 respectivamente.

 

 

 

 

 

3. Dorado: Este Labrador no abandonó a su dueño, que quedó herido en el ataque a las Torres Gemelas, en Nueva York. El hombre soltó la correa y le empujó para que se marchara y huyera del peligro, pero el perro consiguió sacar a su amo del edificio antes de que se viniera abajo.

 

 

 

 

 

4. Kabang: Dos niñas estaban a punto de ser atropelladas por una moto en Filipinas, pero Kabang se puso en medio para protegerlas. Las pequeñas no sufrieron daño alguno, pero el valiente perro perdió parte de la mandíbula, la nariz y otros huesos de la cabeza. Al menos sobrevivió.

 

 

 

 

 

5. Yves: La norteamericana Katie Vaughan, quien padecía problemas de movilidad, iba conduciendo cuando el motor de su coche se paró y empezó a incendiarse. La mujer, por sus limitaciones físicas, no podía abandonar el coche sin ayuda, pero con esfuerzo si consiguió abrir la puerta para que el perro bajara. El animal estiró de las piernas de su dueña hasta que la sacó un momento antes de que el automóvil explotara.

 

 

 

 

 

6. Canelo: Durante 1990, en Cádiz, Canelo siempre acompañaba a su amo al Hospital Puerta del Mar, donde se sometía a tratamiento de diálisis. Un día, el dueño empeoró y fue ingresado. El perro permaneció frente al centro sanitario esperándole. Finalmente el hombre falleció, pero el animal decidió continuar en el hospital, con la ilusión de poder reencontrarse con su dueño. Algunos vecinos trataron de acogerlo en sus casas, pero él acababa volviendo a Puerta del Mar. En una ocasión, fue trasladado a una perrera, pero quedó liberado ante la presión ciudadana. El 9 de diciembre de 2002 murió atropellado por un coche, cuyo conductor escapó. Canelo se convirtió en una leyenda, por lo que Cadiz le dedicó el nombre de una calle y una placa de bronce.

 

 

 

 

 

7. Tru: Las llamas aparecieron en la casa familiar debido a un cortocircuito. Era de noche de Katie estaba durmiendo. Y Tru, un perro pequeño que es sordo y ciego, entró en acción. Entró en el dormitorio de la dueña y la despertó, algo que permitió que tanto ella como su hijo pudieran salvarse.

 

 

 

 

 

8. Rupee: Cuando era un cachorro fue abandonado y, posteriormente, le rescataron de un vertedero en India. Pero las adversidades no le iban a impedir protagonizar una gesta. Cuando tenía 11 meses, fue adoptado por la exgolfista Joanne Lefson. Ambos emprendieron un ascenso al Himalaya, llegando a una altitud de 5.364 metros. Con esta aventura, Rupee alcanzó el récord que le acredita como el perro que ha escalado más alto. Durante el reto, Rupee no necesitó ser empujado e incluso tlevó la iniciativa.

 

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El perro que buscaba a un muerto

Un momento del rescate del perro.

                                                                                                                                                                                                                                          La sensibilidad del conductor de un camión de la basura permitió rescatar con vida un perro que había sido arrojado a un contenedor en Valencia. ‘Bobby’ es el protagonista de una historia perruna que nada tiene que envidiar a los cuentos de animales de Disney,

Desde hacía 10 meses, el pequeño can buscaba a su dueño por las calles del barrio de San Marcelino. El perro correteaba por los mismos lugares que frecuentaba José Luis Arbas Miralles, un indigente que murió el verano pasado a los 52 años de edad. «Al pobre José le gustaban mucho los animales. Él cuidaba de ‘Bobby’ en su chabola», afirma María Amparo Busó, una florista que se llevó el can a su casa para que no acabara en la perrera.

«El animal no sabía que su dueño ha muerto y lo buscaba todos los días. Siempre iba a los mismos sitios», asegura José Monedero, un comerciante que desayuna todas las mañanas en compañía de ‘Bobby’. «Aparecía siempre a la misma hora en el almacén. Le daba una madalena, se la comía y se iba al bar o a la puerta del supermercado», añade Monedero. Precisamente estos dos comercios eran los preferidos por el indigente para matar el tiempo cuando vagaba por el barrio.

Pero no todos comparten ese amor por los animales que caracteriza a Amparo y José. El 20 de mayo de 2011, un desaprensivo intentó matar a ‘Bobby’ al encerrarlo dentro de un contenedor de basura en la calle Salvador Perles. Sobre las siete de la mañana, el camión de la empresa Agricultores de la Vega recogió el depósito metálico.

Francisco Sanchis, un camionero con 25 años de experiencia, iba al volante. Dos cámaras de vídeo grababan el enganche y vaciado del contenedor. «Ví por el monitor que se movía algo pequeño con patas y paré la máquina prensadora», explica Francisco. Su acción salvó la vida de ‘Bobby’, que habría sido aplastado en pocos segundos.

Al salvamento del perro acudieron bomberos, policías locales de Patraix y empleados de la sociedad protectora de animales. Los comentarios sobre el rescate del can corrieron como la pólvora de boca en boca entre los vecinos y comerciantes. La historia perruna conmovió a Amparo y su marido, que decidieron quedarse con ‘Bobby’. Días después, el animal apareció muerto en la calle. Los vecinos del barrio San Marcelino sospechan que el perro fue envenenado por la misma persona que lo arrojó al contenedor de basura.

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Los ladridos de un perro salvan a su dueña de un incendio

TONI BLASCO/JAVIER MARTÍNEZ

Los ladridos de ‘Roxy’ nunca fueron tan agradecidos. Su dueña no paraba de acariciarlo. De no ser por su perro, Gean Patricia A., su novio y un amigo de la pareja podrían haber muerto. El reloj marcaba las 4.40 horas de la madrugada de ayer cuando el podenco comenzó a ladrar de forma insistente. Su intención no era otra que despertar a sus dueños. La casa estaba en llamas. Gracias al perro, los tres ocupantes de la vivienda salvaron probablemente la vida.

El incendio tuvo lugar en la madrugada de ayer en una finca de ocho alturas en el número 7 de la calle Ciudad de Mula, en Valencia. Medio centenar de vecinos desalojaron sus casas y bajaron a la calle por temor a que las llamas se extendieran por el edificio.

Gean Patricia, de 29 años de edad y profesora de inglés, su novio, Carlos Pérez, y el amigo de ambos, Curthis J. G. -que dormía en un sofá-, resultaron intoxicados y sufrieron quemaduras al intentar sofocar el fuego. Fueron momentos de gran tensión. La vivienda estaba llena de humo y las llamas se propagaban con rapidez.

Tras bajar a la calle junto con ‘Roxy’ y otro perro pequeño -de la misma joven-, llamaron a los timbres de la finca para avisar del peligro a los vecinos. También telefonearon al 112. Pocos minutos después, la calle Ciudad de Mula se llenó de vehículos de los servicios de emergencia.

Al lugar de los hechos acudieron con urgencia cuatro patrullas de la Policía Local -del retén de Benimaclet y del Grupo de Operaciones Especiales-, otras cuatro de la Policía Nacional, dos equipos del Servicio Municipal de Bomberos y tres ambulancias.

Seis personas fueron atendidas por los sanitarios por inhalación de humo, quemaduras y crisis de ansiedad. Entre los intoxicados se encuentra un policía nacional que rescató a una vecina en el rellano del primer piso.

La víctima, una anciana de 83 años, se asustó mucho e intentó bajar a la calle, pero puso su vida en peligro porque las escaleras estaban llenas de humo. La actuación del agente evitó lo que podría haber sido una tragedia. Los bomberos aconsejaron a los vecinos de los pisos superiores que permanecieran en sus casas con las puertas cerradas y las rendijas tapadas con trapos. Sin embargo, muchos de ellos prefirieron bajar a la calle.

Carlos Pérez y Curthis J. fueron trasladados en la ambulancia de los bomberos al Hospital La Fe. Gean Patricia no quiso que la llevaran al hospital porque no tenía donde dejar a sus fieles amigos, el podenco ‘Roxy’ y el otro perro pequeño. La joven irlandesa no paraba de acariciar a sus canes mientras recibía atención médica en plena calle.

La Policía Nacional ha abierto la correspondiente investigación para determinar las causas del incendio. Una vela mal apagada se baraja como posible causa del siniestro. El fuego se inició en el comedor y destruyó totalmente la vivienda.

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Un perro vuelve a casa tras ser enterrado

La localidad albaceteña de La Roda fue noticia en 1997 por una historia protagonizada por un perro. Después de ser atropellado por un coche, apedreado y enterrado, el can logró regresar a casa de sus dueños. Los hechos se iniciaron cuando un conocido industrial de la localidad, José Ruiz, regaló un perro de compañía a su familia, que lo sacaba a pasear todas las tardes por el centro de la localidad

En uno de esos paseos, cuando uno de los hijos de José Ruiz cruzaba el centro de la población acompañado de la madre, y con el perro sujeto a una cadena, no pudieron evitar que este diera con sus huesos entre las ruedas de un automóvil. El animal agonizaba tras el accidente, ya que el golpe le había causado una importante hemorragia en el hocico y un estado de desvanecimiento. El conductor del automóvil se ofreció inmediatamente a recogerlo y a colaborar si hubiera sido posible en su salvamento.

Todo indicaba que el perro iba a morir, por lo que la dueña se negó a examinarlo por la tristeza que esto le causaba, mientras que los testigos del suceso pidieron al conductor que se lo llevara. Alguien remató al animal con una piedra para que no sufriera y lo enterró en un descampado.

RESUCITADO A LAS 48 HORAS

El perro, a las 48 horas de ser golpeado y enterrado, apareció en la casa de sus dueños, rascando con las uñas a la puerta de casa, aunque eso sí, no podía ladrar, porque el maxilar superior lo tenía partido de la pedrada que le dieron para rematarlo, no del automóvil que lo atropelló.

Ante esta situación, José Ruiz cogió su coche y marchó a Madrid con el perro en busca de la mejor clínica veterinaria de la capital de España. En el reconocimiento preliminar que le hicieron al animal en el centro veterinario quedó claro que las únicas lesiones importantes que el animal mostraba se las habían proporcionado las pedradas.

El perro fue intervenido inmediatamente y con la garantía de una recuperación total volvió a su casa de La Roda, entre el asombro no sólo de sus propietarios, sino de los vecinos de la población, que comentan sorprendidos la noticia difundida por el periódico La Verdad.

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Sobre el autor Javier Martínez
Javier Martínez Fernández nació en Granada, aunque reside en Valencia desde que tenía ocho años. Hijo de padres jienenses (naturales de Beas de Segura), también vivió en Almuñécar, Pilar de la Horadada y Elche. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, redactor del periódico Las Provincias desde 1989 y colaborador de Gestiona Radio y varios programas de televisión. Javier siente y vive su profesión, aunque algunas veces se queja de que le toca bailar con la más fea: la crónica negra. Desde que se especializó en la crónica de sucesos, ha participado en tres seminarios de la Universidad CEU Cardenal Herrera (como ponente y organizador) sobre el periodismo de sucesos, es coautor de cuatro libros de formación para policías y guardias civiles, fue profesor del Máster de Periodismo de Las Provincias-CEU Universidad Cardenal Herrera y conferenciante en el Coloquio Internacional para una Comunicación Libre de Violencia celebrado en México en 2010. El autor de este blog ha intervenido también en numerosos programas de radio y televisión ('Espejo Público', 'Equipo de Investigación', 'Informe DEC', 'Sabor a ti', 'Esta noche cruzamos el Mississipi', 'Milenio 3', 'Cuarto Milenio' y 'El rastro del crimen') y publicó 40 reportajes en la revista especializada 'Así son las cosas' entre 2003 y 2007.

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