Las Provincias
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Categoría: Prevención de delitos
Violencia de género por imitación

Siempre he pensado que algunos maltratadores cometen brutales agresiones por el efecto imitación, entre otros motivos. Estoy convencido de ello. Muy pocas veces perpetran cinco asesinatos de violencia de género en una misma semana. Sucedió en mayo de 2010, en dos ocasiones en el año 2008, otras tantas en 2004 y una vez en 2001. Y en nueve días de este verano, concretamente entre el 8 y el 16 de agosto, tres mujeres fueron acuchilladas por su expareja o marido en Sollana, Catadau y Puerto de Sagunto.

Es muy importante que los periodistas tengamos en cuenta factores que, aunque no son determinantes, pueden influir en una mente machista y perversa. ¿Peró como podemos determinar si un hombre mata a una mujer tomando como referencia un homicidio anterior? La pregunta tiene difícil respuesta. Según un estudio de la Universidad de Alicante, las noticias de violencia de género referentes a muertes aumentan la posibilidad de un nuevo homicidio entre un 32 y 42 por ciento. Además, desde el Ministerio del Interior también se ha comprobado la acumulación de asesinatos machistas en pocos días. De hecho, un 70 por ciento de las crímenes de violencia de género del año 2010 fueron perpetrados en los dos primeros días tras un homicidio anterior.

Hay elementos en el tratamiento de una información que pueden ayudar al asesino a considerar que el objetivo cumplido por un homicida anterior coincide con el suyo. Decir o publicar que un machista era buen padre no ayuda a prevenir los crímenes de violencia de género. Tampoco deberíamos difundir comentarios que puedan entenderse como una justificación de una acción violenta. Los periodistas tenemos que reflexionar sobre el llamado efecto imitación. En los casos de suicidio está más que comprobada su influencia, y existe como un acuerdo tácito de silencio, pero no podemos dejar de publicar un horrendo crimen de un hombre que mata a su mujer o expareja a cuchilladas, tiros o golpes. La espiral incontrolada y progresiva de información en la sociedad actual nos obliga a difundir estas trágicas muertes.

Ahora bien, debemos informar sin morbo, omitir los detalles escabrosos y dirigir también el interés de la noticia hacia la prevención. Y siempre que podamos es aconsejable, por el bien y la seguridad de miles de mujeres, destacar las condenas de prisión de los maltratadores, el arrepentimiento de los agresores (aunque llega demasiado en muchas ocasiones) y las herramientas y medios (teléfonos de asistencia, instituciones y unidades policiales especializadas) para pedir ayuda y denunciar los malos tratos. El número telefónico de marcación abreviada 016 presta un servicio de información y asesoramiento jurídico en materia de violencia de género con derivación de llamadas al 112 en los casos urgentes y atención gratuita en 51 idiomas. Además, el 016 no deja rastro en la factura para que el maltratador no detecte la petición de auxilio.

Algunos crímenes machistas se cometen por el efecto imitación. Estoy convencido. Muy pocas veces perpetran cinco asesinatos por violencia de género en una misma semana. Sucedió este mes de mayo, dos veces en 2008, otras tantas en 2004 y una en 2001. Es muy importante que los periodistas tengamos en cuenta factores que, aunque no son determinantes, pueden incidir a la hora de que el maltratador asesine a su pareja. En sólo siete días, entre el 31 de mayo y 6 de junio, dos mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas en la localidad de Salt (Gerona). Ambos crímenes fueron cometidos con un arma blanca.
¿Peró como podemos determinar si un hombre mata a una mujer tomando como referencia un homicidio anterior? Una pregunta con difícil respuesta. Según un estudio de la Universidad de Alicante, las noticias de violencia de género referentes a muertes aumentan la posibilidad de un nuevo homicidio entre un 32 y 42 por ciento.
Además, desde el Ministerio también se ha comprobado la acumulación de asesinatos machistas alrededor de uno previo. De hecho, en lo que va de año, un 70 por ciento de las crímenes se cometieron en los dos primeros días tras un homicidio anterior.
Los expertos en comunicación y conducta humana consideran que hay elementos en el tratamiento de la información que pueden ayudar al asesino  a considerar que el objetivo cumplido por un homicida anterior coincide con el suyo. Decir o publicar que un machista era buen padre no ayuda a prevenir los crímenes de violencia de género. Tampoco ayuda nada difundir comentarios que puedan entenderse como una justificación de una acción violenta. Los periodistas deberíamos reflexionar sobre el llamado efecto imitación. En los casos de suicidio está más que comprobado y existe como un acuerdo tácito de silencio, pero no podemos dejar de publicar un horrendo crimen de un hombre que mata a su pareja a cuchilladas, tiros o golpes. La espiral incontrolada y progresiva de información en la sociedad actual nos obliga a difundir estas trágicas muertes.
Pido disculpas por ello.Algunos crímenes machistas se cometen por el efecto imitación. Estoy convencido. Muy pocas veces perpetran cinco asesinatos por violencia de género en una misma semana. Sucedió este mes de mayo, dos veces en 2008, otras tantas en 2004 y una en 2001. Es muy importante que los periodistas tengamos en cuenta factores que, aunque no son determinantes, pueden incidir a la hora de que el maltratador asesine a su pareja. En sólo siete días, entre el 31 de mayo y 6 de junio, dos mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas en la localidad de Salt (Gerona). Ambos crímenes fueron cometidos con un arma blanca.¿Peró como podemos determinar si un hombre mata a una mujer tomando como referencia un homicidio anterior? Una pregunta con difícil respuesta. Según un estudio de la Universidad de Alicante, las noticias de violencia de género referentes a muertes aumentan la posibilidad de un nuevo homicidio entre un 32 y 42 por ciento.Además, desde el Ministerio también se ha comprobado la acumulación de asesinatos machistas alrededor de uno previo. De hecho, en lo que va de año, un 70 por ciento de las crímenes se cometieron en los dos primeros días tras un homicidio anterior.

Los expertos en comunicación y conducta humana consideran que hay elementos en el tratamiento de la información que pueden ayudar al asesino a considerar que el objetivo cumplido por un homicida anterior coincide con el suyo. Decir o publicar que un machista era buen padre no ayuda a prevenir los crímenes de violencia de género. Tampoco ayuda nada difundir comentarios que puedan entenderse como una justificación de una acción violenta. Los periodistas deberíamos reflexionar sobre el llamado efecto imitación. En los casos de suicidio está más que comprobado y existe como un acuerdo tácito de silencio, pero no podemos dejar de publicar un horrendo crimen de un hombre que mata a su pareja a cuchilladas, tiros o golpes. La espiral incontrolada y progresiva de información en la sociedad actual nos obliga a difundir estas trágicas muertes.

Pido disculpas por ello.

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El falso premio de la lotería y la herencia que nunca existió

Por Javier Martínez

 (17 de junio de 2010) 

La avaricia de los llamados estafadores nigerianos parece que no rompe el saco. Cada día, los guardias civiles y policías expertos en delitos telemáticos detectan en la Comunitat Valenciana un correo electrónico o una carta de un conocido timo. El mensaje está dirigido a un incauto que intenta conseguir una gran cantidad de dinero sin apenas realizar esfuerzo. 

Las variantes más habituales de esta modalidad de fraude consisten en una herencia millonaria que pretenden trasladar a España, un premio de la lotería nigeriana, una donación o un contrato de obras públicas. 

Las víctimas reciben mensajes en su correo electrónico o una carta por correo ordinario de una supuesta persona adinerada -residente en Nigeria, Sierra Leona, Ghana, Costa de Marfil u otro país africano-, que busca un intermediario para trasladar una gran suma de dinero a España. Otras veces contactan con un empresario ingenuo para informarle de que ha sido agraciado con un premio millonario a pesar de que no ha participado en ningún sorteo. 

En todas las modalidades de este timo, la persona estafada paga una cantidad de dinero en concepto de impuestos, aranceles, tasas o cualquier otro trámite, para poder cobrar una fortuna que nunca recibe. 

Los timadores facilitan a su víctima una cuenta bancaria o solicitan una transferencia a través de una empresa de envío de dinero. Es frecuente también que los estafadores utilicen los logotipos de empresas aseguradoras o entidades bancarias de prestigio, e incluso de algún Ministerio de un país africano, con el fin de garantizar la autenticidad del mensaje. 

Si la persona que recibe el correo electrónico no pica el anzuelo y argumenta que no ha participado en ninguna clase de sorteo, le explican que ha sido seleccionada al azar entre los visitantes de una web o le dan otra aclaración similar. 

El único requisito que hace falta para cobrar el cuantioso premio de la lotería es el pago del falso tributo. Una vez que la víctima realiza el ingreso o la transferencia, el dinero pasa a engrosar los bolsillos de los timadores y se consuma la estafa. 

Cuando el ciudadano o empresario incauto descubre la estafa e intenta recuperar su dinero, ya es demasiado tarde. La víctima no puede contactar con los timadores. Los teléfonos y números de fax que aparecen en los correos electrónicos se corresponden con móviles con tarjeta de prepago. 

Las cartas nigerianas tienen diferentes modalidades. Las más conocidas son el falso premio de la lotería o la herencia de un familiar, pero otra versión del timo es la que ofrece un trabajo en España en condiciones muy ventajosas. Cualquier argumento es válido para captar la atención de sus posibles víctimas. 

“Antes de su muerte, mi cliente depositó 20 millones de dólares que legalmente le pertenecen…” Así comienza una carta donde el estafador propone a la víctima que colabore en el “rescate” de esa suma de dinero a cambio de un suculento porcentaje. 

La dinámica delictiva en todos los casos es similar. Para conseguir el premio o el trabajo es necesario siempre anticipar una cantidad de dinero para abonar tasas, gastos notariales, certificados o gestionar tarjetas de residencia, empadronamientos u otros trámites. 

Estos grupos organizados están integrados por varias personas que asumen distintos roles para dar fiabilidad al relato que se intenta hacer creer a la víctima. Además, cuentan con un grupo de falsificadores que aportan supuestos documentos de Loterías y Apuestas del Estado, ayuntamientos o registros oficiales, o de cualquier tipo para dar credibilidad a su increíble historia. 

La imaginación de algunos estafadores no tiene límites. Prueba de ello fue la historia que inventó un timador senegalés en 2009 para apoderarse de 5.000 euros de un ciudadano estadounidense. La víctima viajó a Valencia para cobrar una herencia de ocho millones de dólares, pero la policía descubrió que el ingente patrimonio no existía y detuvo al farsante. 

Todo empezó cuando el estafador africano se hizo pasar por el abogado de una víctima del tsunami que causó más de 300.000 muertos en el sureste de Asia en 2.004. El embaucador contactó con un familiar de la persona fallecida a la que supuestamente representaba. 

A través de diferentes correos electrónicos, el falso letrado informó al ciudadano estadounidense de que era el único beneficiario de una herencia de más de ocho millones de dólares. En uno de estos mensajes, el timador instó a la víctima a viajar a Valencia para cobrar la fortuna. 

Las investigaciones se iniciaron cuando la Policía Nacional tuvo conocimiento de que un hombre había viajado a la ciudad de Valencia desde Estados Unidos para gestionar una dudosa herencia. Esta persona explicó a los agentes que tenía que reunirse con el abogado de un familiar suyo que había fallecido en el tsunami de 2004. 

Tras realizar diversas gestiones, la policía consiguió una tarjeta del citado letrado y averiguó que el sospechoso no pertenecía a ningún colegio de abogados. Además, el domicilio que figuraba en el documento tampoco existía. 

Poco después, los agentes fueron informados de que el falso letrado concertó una cita con el ciudadano estadounidense en un hotel de Valencia. El timador pidió a la víctima que llevara una tarjeta de crédito para pagar 5.000 euros, los gastos del trámite de la herencia millonaria. Ante la evidencia de que se trataba de una estafa, los policías establecieron un dispositivo de vigilancia en torno al hotel. El operativo permitió detener al falso letrado cuando se dirigía junto con el ciudadano estadounidense a una entidad bancaria. 

En junio de 2008, la Policía Nacional logró desarticular en la provincia de Valencia una de las principales redes de estafadores africanos que actuaban en España y el extranjero. Tras varios meses de investigaciones y escuchas telefónicas, los agentes de la Policía Nacional arrestaron a 60 presuntos miembros de la organización delictiva. 

En la operación, que fue coordinada por un juzgado de Madrid, los policías intervinieron importante documentación que probaba la participación de estos individuos en numerosas estafas. 

Los detenidos fueron acusados de estafa, asociación ilícita y falsificación de documentos, entre otros delitos. En las investigaciones participaron también agentes del FBI, ya que algunas de las víctimas de los timos residen en Estados Unidos.

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Consejos básicos para evitar estafas y virus en internet

Los especialistas de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional recomiendan unas pautas a tener en cuenta a la hora de navegar en la red, realizar transacciones bancarias o efectuar compras virtuales:

Tener especial cuidado con las redes P2P (peer to peer) puesto que es una de las mayores fuentes de infección de malware.

No hacer caso de los mensajes de correo o sms procedentes de supuestas entidades bancarias o instituciones públicas (AEAT) en los que le solicitan datos. Confirmar por una vía alternativa. Su banco nunca se pondrá en contacto con usted utilizando esta vía para pedirte información confidencial.

Utilizar un software actualizado. Analizar todo lo que se descarga. No abrir mensajes de correo electrónico no solicitados o de procedencia desconocida. Eliminarlos directamente sin previsualizarlos. El principal método de propagación de virus es a través del correo electrónico.

Comprar preferiblemente en aquellos comercios electrónicos que inspiren suficiente confianza, bien por la empresa que lo ofrece, por las acreditaciones que tiene o por referencias de amistades. Si se tienen dudas realizar consultas en buscadores o en páginas web de asociaciones de defensa o atención al consumidor.

Desconfiar de precios muy bajos. En un mercado de libre competencia los márgenes comerciales no son demasiado grandes.

Comprar en comercios electrónicos que utilicen servidores seguros al igual que su pasarela de pago. Desconfiar de la sobretasación de un producto que ponga a la venta. Si en el plazo establecido no se recibe el producto solicitado y el comerciante no le da una explicación razonable, anular o rechazar el cargo en su banco.

Observar que la dirección comienza por https, ello indica que se trata de una conexión segura porque la información viaja cifrada.

Asegurarse de la legitimidad de la página; con la barra de navegación en verde total confianza, con la barra en azul debemos conocer previamente que esa página coincide con la entidad solicitada.

Evitar el uso de equipos públicos (cibercafés, estaciones o aeropuertos, etc) para realizar transacciones comerciales.

Desactivar la opción ’autocompletar’ del navegador si se accede desde un equipo distinto al habitual o se comparte el equipo con otras personas.

Cerrar la sesión cuando se acabe, para evitar que alguien pueda suplantarte.

Configurar el navegador para que se pueda realizar cualquier transacción económica de forma segura.

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Un alboroto que vale millones

JAVIER MARTÍNEZ  (07-06-09 )

El dilema es el que sigue: o pagan el dinero que les exigen los timadores o no venden más viviendas en el edificio recién construido. Las víctimas de esta extorsión son empresarios del sector del ladrillo y promotoras con pisos en venta en la comarca de l’Horta.

El ingenio y la picardía de estos farsantes no tiene límites. Primero se presentan con traje, corbata y alguna joya de oro que otra -para aparentar que son clientes adinerados- en la oficina de una constructora o en el piso piloto.

Los dos individuos de etnia gitana se interesan por una de las viviendas nuevas. Luego visitan la casa y hacen el paripé de que les gusta mucho. La venta del piso es inminente.

A las pocas horas, los embaucadores pagan una determinada cantidad de dinero como señal tras formalizar el correspondiente contrato ante un notario. Todo se hace con absoluta legalidad. El constructor se frota las manos. Una operación inmobiliaria tan rápida en tiempos de crisis es algo excepcional. Además, quedan muchos pisos por vender todavía en el mismo edificio.

Pero todo obedece a un plan para extorsionar a la promotora. Antes de estampar su firma, el comprador pone como condición la entrega inmediata de las llaves para entrar a vivir lo antes posible.

Y llega el día de la desilusión. El día de la jarana. El día del engaño. Los farsantes quedan con el constructor o agente inmobiliario en su casa recién comprada para recoger las llaves.

A la cita acuden ocho o nueve miembros de la familia gitana, entre los que se encuentran varios menores de edad. En esta ocasión ya no visten de forma elegante como en la primera ocasión, sino que aparecen con un aspecto muy desaliñado y montan un alboroto de padre y muy señor mío.

Taconeos y gritos

Nada más abrir la puerta, las mujeres se ponen a taconear al mismo tiempo que cantan algo en portugués. Los niños marcan las huellas de sus zapatillas en las paredes, pegan portazos, gritan por las escaleras y corretean por el rellano. El bullicio molesta a los vecinos, que se asoman por las ventanas y balcones del edificio de enfrente.

El vendedor del piso se lleva las manos a la cabeza y recrimina a los compradores por su falta de civismo. Estos le contestan que el piso ya es suyo y que pueden hacer lo que les dé la gana.

Luego le explican que su intención es celebrar una fiesta multitudinaria en la casa, una noche de jarana y baile con barbacoa incluida. También le anuncian que invitarán al guateque a todos los clanes de etnia gitana que residen en el pueblo.

El constructor no se puede creer que eso le esté pasando a él. Se queda perplejo. Su mayor preocupación son las pérdidas económicas por los pisos que dejaría de vender en la misma finca.

Devolver la señal

El bullicio y la actitud incívica de los nuevos residentes ahuyentarían, casi con toda seguridad, a cualquier comprador que se acerque por el edificio de nueva construcción.

Por ello, la promotora propone al cabeza de familia romper el contrato y devolverle los 15.000 euros que pagó de señal. Pero el timador no acepta. Exige más dinero. O le entregan 70.000 euros o no hay trato, y amenaza con seguir montando jaranas en la finca día tras día. Entonces se produce una negociación. Un tira y afloja que termina con 30.000 euros en los bolsillos de los embaucadores.

Este es el fiel relato de los hechos acaecidos el pasado mes de mayo en Alcàsser, según la versión del constructor engañado. «Me han timado, y lo peor de todo es que no puedo ni presentar denuncia porque todo lo hicieron con aparente legalidad», confiesa la víctima. Mientras la Guardia Civil investiga la presunta extorsión, los farsantes continúan visitando promotoras de viviendas en busca de la siguiente víctima.

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Sobre el autor Javier Martínez
Javier Martínez Fernández nació en Granada, aunque reside en Valencia desde que tenía ocho años. Hijo de padres jienenses (naturales de Beas de Segura), también vivió en Almuñécar, Pilar de la Horadada y Elche. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, redactor del periódico Las Provincias desde 1989 y colaborador de Gestiona Radio y CV Radio Valencia. Javier siente y vive su profesión, aunque algunas veces se queja de que le toca bailar con la más fea: la crónica negra. Desde que se especializó en la crónica de sucesos, ha participado en tres seminarios de la Universidad CEU Cardenal Herrera (como ponente y organizador) sobre el periodismo de sucesos, es coautor de cuatro libros de formación para policías y guardias civiles, fue profesor del Máster de Periodismo de Las Provincias-CEU Universidad Cardenal Herrera y conferenciante en el Coloquio Internacional para una Comunicación Libre de Violencia celebrado en México en 2010. El autor de este blog ha intervenido también en numerosos programas de radio y televisión ('Espejo Público', 'Cuarto Milenio', 'Equipo de Investigación', 'Informe DEC', 'Sabor a ti', 'Esta noche cruzamos el Mississipi', 'Milenio 3' y 'El rastro del crimen') y publicó 30 reportajes en la revista especializada 'Así son las cosas' entre 2003 y 2007.

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