Las Provincias
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Nueve talismanes para el cine
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Juan Sanchis | 27-08-2015 | 19:24

Escena de la película

Escena de la película La ciudad desnuda.

Muchos de los recuerdos e imágenes que tenemos de un paraje concreto, urbano o natural, responde a la visión que nos ha dado alguna película. El cine desde el primer momento ha buscado enmarcar sus producciones en escenarios naturales para que ayuden a contar la historia o el alma de lo que pretenden transmitir. Algunos directores se han sentido identificado con algunas localizaciones concretas tanto por lo que tienen de significación personal o como la mejor expresión del mundo que quieren crear, como un talismán, un leit motiv. Para Woody Allen y Martin Scorsese, Nueva York es su ciudad como Monument Valley fue para John Ford la personificación del oeste americano. Roma es una constante para Nani Moretti, París un paisaje con aire onírico para  Jean Pierre Jeunet y el Sahara un escenario para las aventuras y la ciencia ficción para George Lucas.  Estos sólo son algunos casos. Hay muchos más.

Vista de Monument Valley.

Vista de Monument Valley.

Monument Valley es uno de los parajes más emblemáticos del cine desde que en 1939 John Fordlo descubriera al rodar La diligencia (1939) y lo convirtiera en escenario de algunos de sus mejores westerns. Pero Ford no ha sido el único cineasta que ha recurrido a este desértico paraje entre los estados de Arizona y Utah. Por allí han pasado directores y actores como John Carpenter, Robert Zemeckis, Tom Cruise, Clint Eastwood, Sylvester Stallone o Ridley Scott, entre muchos otros. Y se han rodado películas tan conocidas como  Entre las películas que se han rodado en él están, entre otras, Licencia para Matar (1975), Starman (1984), Regreso al Futuro III (1990), Thelma & Louise (1991), Forrest Gump (1994), o Mission Impossible II (2000).

Las calles de Nueva York son quizá con las de Roma y París las más que con mayor frecuencia aparecen en las pantallas. Sus plazas, avenidas, parques, puentes se han convertido en iconos contemporáneos. Muchas tienen a Nueva York como escenario, pero en no tantas la propia ciudad ha convertido en un protagonista más. Taxi Driver (1974) retrata a la ciudad de los rascacielos con tintes fantasmagóricos, como un alter ego de Travis Bickle. Scorsese logra reflejar la soledad del entorno urbano trazando una ciudad casi inhabitable y muy peligrosa.

 

Robert de Niro en una escena de la película Taxi driver.

Robert de Niro en una escena de la película Taxi driver.

Bien distinta es la ciudad que Woody Allen muestra en Manhattan. Nueva York es tan protagonista como el propio Woody Allen y Diane Keaton. Al son de la música de Rapsody in blue de Gershwin, la película abre con un recorrido por distintos enclaves de la ciudad. Otros directores, Coppola o Scorsese, también han mostrado la vida en la urbe, pero Allen lo hace desde el más puro embelesamiento por Nueva York, alejada de la violencia de otros de sus colegas. La película muestra la Nueva York como la ve o como quiere que sea Allen: un núcleo cultural, de tolerancia, hermosa, ideal para vivir.

Jules Dassin nos ofrece su particular visión de Nueva York en La ciudad desnuda (1948). Tal y como hace Allen, Dassin convierte a Nueva York en un personaje más de la cinta, como un testigo que cuenta lo que ocurre en sus calles. La película está íntegramente rodada en exteriores, en las calles de la metrópoli, en pequeños apartamentos.La escena de la persecución final rodada en el puente de Williamsburg, el mismo que también aparece en Serpico (1973) o Erase una vez en América (1984), es redonda.

París ha sido también un referente para la literatura, para el cine y la música. La cámara de Amelie (2009) de Jean Pierre Jeunet recorre las calles ofrece una visión nostálgica y llena de atractivo de Montmartre. Rodada con colores vivos y cierto aire naif que refuerza el tono optimista, presenta una ciudad de ensueño, donde la realidad se confunde con los sueños. Una película que no te deja indiferente.

Al igual que hace con Nueva York, Woody Allen inicia Midnight in Paris (2011) con un paseo por sus calles y lugares más emblemáticos al son de ‘Si Tu Vois Ma Mère‘ de Sidney Bechet. En esta comedia con tintes oníricos, claramente conectada con La rosa púrpura del Cairo (1985) manejando dos realidades temporales distintas que se entrecruzan continuamente. Allen hace aquí una película para añorar París además de ofrecer una película optimista, divertida y deliciosa. Un París de fantasía.

Roma es otro de los escenarios habituales de la cinematografía. Hasta un subgénero lleva el nombre de la ciudad: las películas de romanos. La recreación de la Roma antigua con gran fidelidad es ahora una posibilidad muy real con las nuevas tecnologías. Basta ver Gladiator (2000).

Audrey Hepburn y Gregory Peck en Vacaciones en Roma.

Audrey Hepburn y Gregory Peck en Vacaciones en Roma.

Quizá una de las películas que más resalta los atractivos de la ciudad eterna sea Vacaciones en Roma (1953). Desde ese momento Audrey Hepburn mantuvo una especial relación con Roma. Las escenas de la princesa Ann recorriendo las calles de la ciudad en la moto con Gregory Peck, comiéndose un helado en la escalinata de la plaza de España o la escena de la Bocca della Veritá forman parte de la iconografía sobre la Roma contemporánea.

Anita Ekberg en la famosa escena de la Fontana di Trevi en La dolce vita.

Anita Ekberg en la famosa escena de la Fontana di Trevi en La dolce vita.

La dolce vita (1960) de Fellini es una película en la que se respira Roma por todos lados. Hay un antes y un después de la Fontana di Trevi. El baño de Anita Elkberg y Marcello Mastronianni se ha convertido en una imagen mítica. La cinta, en la que se acuñó el término paparazzi por el personaje del fotógrafo Papparazzo, recorre varias localizaciones de la ciudad con especial incidencia en la Vía Veneto, punto de encuentro de la gente buena sobre la que Fellini centra su crítica.

La belleza de numerosos parajes naturales han sido conocidos gracias al cine. El desierto del Sahara es uno de ellos. En la parte tunecina (donde se encuentran mares de dunas, el desierto pedregroso, montañas y palmerales en perfecto contraste) se han rodado películas tan conocidas como La guerra de las galaxias (1977), En busca del arca perdida (1981), La historia interminable (1984), El paciente inglés (1996) o La vida de Brian (1979). 

Ngong Hills es un paradisiaco paraje en Kenia, en las inmediaciones de Nairobi, donde se encuentra la casa en la que vivía la baronesa Karen Blixen. Memorias de África (1985) dio a conocer al gran público la belleza de estos paisajes africanos. En la memoria de cualquier aficionado al cine se encuentra la escena del recorrido en una avioneta.

 

Mont Sunday en Nueva Zelanda que en El señor de los anillos se convierte en el monte del destino.

Mont Sunday en Nueva Zelanda que en El señor de los anillos se convierte en el monte del destino.

La trilogía de El Señor de los Anillos (2001, 2002 y 2003) ha descubierto al gran público la espectacularidad de los paisajes de Nueva Zelanda donde se rodaron gran parte de los exteriores. Las localizaciones de la trilogía, y de la posterior trilogía de El hobbit (2012, 2013 y 2014), han sido muy logradas y han conseguido plasmar en imágenes lo que hasta entonces sólo se había podido imaginar. Las películas fueron rodadas, entre otros escenarios, en el Monte Victoria (Wellington). El Parque Regional Kaitoke en Wellington se convirtió en Rivendel, donde Frodo se recuperó de una puñalada; en el Parque Queen Elizabeth se utilizó para filmar los Nazgûl y los mûmakil en la Batalla de los Campos del Pelennor o los pináculos Putangirua (Wairarapa) se convirtió en el lugar donde Aragorn, Legolas y Gimli buscaron el Sendero de los Muertos.

Las cataratas del Iguazú y una escena de La Misión.

Las cataratas del Iguazú y una escena de La Misión.

La espectacularidad de las cataratas de Iguazú aparece perfectamente reflejada en La Misión (1986), donde la caída de agua toma casi un papel protagonista en determinadas escenas (como en las escenas finales o en la que Robert de Niro parece cargar con la culpa mientras escala las paredes del salto de agua). Las cataratas parecen aquí convertirse en una trasposición del paraíso perdido destruido por el pecado del hombre.

Escena de Tigre y Dragón y el bosque de bambú Anji.

Escena de Tigre y Dragón y el bosque de bambú Anji.

Ang Lee se consagró como director con proyección internacional con Tigre y dragón (2000), una espectacular películas de artes marciales que se llevó cuatro Oscar, entre ellos el de mejor película en lengua no inglesa. Las escenas de acción parecen auténticas coreografías planificadas milimétricamente rodadas en un paraje tan espectacular como el bosque de bambú de Anji,

Sobre el autor Juan Sanchis
"¿Usted ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine”. Así definía John Ford el Séptimo Arte y creo que no hay una mejor. El cine es lo que cada uno quiere que sea. Otro maestro, Billy Wilder, afirmó que "Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces el cine ha alcanzado su objetivo". No hay más que añadir.

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