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Disfrutemos y suframos por los que ya no están

2012 febrero 6
por Moisés Rodríguez

Las visitas a los cementerios jamás son agradables. Hoy he tenido que visitar el camposanto municipal de Valencia por un funeral. Este fin de semana ha fallecido un familiar de un buen amigo y he querido acompañarle. Ya nos encaminábamos hacia la salida, charlando de todo un poco: de la vida, del partidazo del miércoles (es lo que tiene ser tan futbolero), y observábamos algunos de los panteones y lápidas que componen el inquietante recinto.

Algunas de estas moradas de eternidad, como dirían los egipcios, parecen auténticos chalés. Pero a mí me ha llamado la atención otro sepulcro, un nicho de los tantos de un cementerio ampliado hasta la saciedad, ley de vida. Me he quedado con el nicho en el que descansa José García, nacido en otoño de 1945 y que nos dejó… no he querido apartar el ramo de rosas que adorna la lápida para comprobarlo. He guardado una fotografía en mmi teléfono móvil, que no he querido publicar sin el consentimiento de la familia.

Lo que más me ha llamado la atención, no obstante, ha sido la bufanda del Levante que completa el atrezzo de la sepultura donde descansa un hombre al que sus familiares califican como “el mejor esposo y padre del mundo”. Se me ponen los pelos de punta porque me encantaría que cuando yo me marche de este mundo alguien me recordara así. He imaginado a José regresando del Ciutat de València, protegiéndose del frío con esa misma bufanda, contándole a su mujer cómo había sido el gol de la victoria.

José, al que no tuve el gusto de conocer, debió ser un granota de tomo y lomo. Seguro que le encanaría estar aquí para seguir esta enorme temporada, en la que su Levante ha sido líder y en la que sigue en Champions después de muchísimos partidos. Aunque el último mes y medio todo se haya torcido un poco, el levantinismo está en un momento irrepetible. Debemos disfrutarlo y sufrirlo, como un gesto de respeto por los que ya no están y les encantaría vivir este instante histórico.