Las Provincias

img
Seis litronas, 200 € de rescate, la rubia de Sagunto y el sostén
img
Paco Huguet | 15-12-2016 | 20:27

El atraco a punta de navaja a un locutorio es el ejemplo más reciente. El botín, nada más y nada menos que seis litros de cerveza. ¿Por qué? Porque no había dinero en la caja. Y usted, españistaní de a pie, persona-humana de bien que lee prensa digital, quizá se pregunte: ¿Pero quién se va a jugar una temporada en el trullo por unas litronas? Pues aunque no lo crea, cosas como estas pasan más de lo que se imagina. Todos los días, aquí mismito. No en una república banarera caribeña, sino en esta nuestra amada república o Regne naranjero-valensianí, o como quieran llamar a la Comunitat Valenciana. En otros puntos de Españistán. En Valencia. En Castellón. En Sagunto. En Torrent… Veamos algunos ejemplos, increíbles pero brutalmente reales.


Litrona de cerveza

Si les parece irreal lo de atracar un triste locutorio a punta de navaja ocurrido esta semana en Valencia, sepan que los presuntos ladrones, dos jóvenes ecuatorianos, volvieron al local. ¿Y por qué motivo regresar al ligar del crimen? Quizá quisieran resarcirse, liberar su rabia por el golpe del siglo fallido, vengarse… El caso (esto es real) es que allá que se fueron para golpear los cristales del establecimiento, lo cual fue aprovechado para que uno de los supuestos ladrones fuera retenido por el hermano de una empleada. Resultado: la Policía detiene al primero y localiza al segundo presuntos chorizo. El robo del siglo. Vean más detalles, si quieren.

Tomemos estos curiosos sucesos con cierto humor, aunque lo cierto es que algunos esconden dramas personales, desgracias humanas de las de verdad. Como el del hombre que fue secuestrado, o retenido, por sus compañeros de cuadrilla. Atención al rescate: 220 euros pedían para su liberación. ¿Cómo es posible que alguien se juegue una temporada a la sombra por 200 euros de rescate? Pues sí, esto ha pasado, y no hace mucho, en Sagunto.

Billete de 200 euros.

Y alguien se preguntará si en una primera petición de este cutre rescate, la voz modificada al teléfono de un peligrosísimo secuestrador pedía a la aterrada familia 220 euros, un cartón de Fortuna y dos cupones para hoy. Pues sí, esto ha pasado. Por cierto, que los presuntos captores fueron arrestados. Por cierto, que la víctima también sufría el drama de una vergonzosa explotación laboral (13 horas de curro al día por 40 euros a la semana) y tenía amenazada a su familia en Rumanía. Nyas coca! (¡Toma castaña con Españistán!).

Un poquito más al norte, en el corazón de la Plana, en Castellón y sólo unos días después otro torpe valensianí (quizá no delincuente habitual pero sí con antecedentes policiales) acabó detenido por hacer lo que no debía. La nacionalidad del hombre no fue comunicada en esta ocasión por la Policía, cosa que está muy fea pero da a entender que es español de toda la vida. Bueno, el caso es que este fenómeno pensó que no era mala idea entrar en la casa de su inquilina. Aunque el piso fuera de su propiedad, no tiene derecho a allanarlo si está alquilado. El figura, poco hábil, acabó quedándose atrapado en la vivienda. No podía salir. ¿Y qué mejor solución que llamar a la inquilina para que le rescatara? Igual pensó en decirle: “Oye, ya sé que está feo que entre el piso para cotillear tus cosas, pero es que me he quedado encerrado… ¿Me abres?”. La inquilina, con buen criterio, llamó a la Policía, que detuvo al casero por allanamiento de morada.

Para que nadie piense que hay fijación con una zona u otra. Viajaremos ahora al sur. A Alicante. A esa cárcel de bonito nombre: Fontcalent. Allí una madre se la jugó por hacer feliz a su hijo, preso. Puede que la mujer, española de 44 años y de etnia gitana, pensara: “¿Y por qué no le voy a llevar droga a mi hijo a la cárcel? Me la escondo en el sostén y ya están… Sin problemas. Seguro que no pasa nada”. Y mira por donde, que a alguien se le ocurre que hay que cachear a esta mujer y le localizan nueve bellotas de hachís escondidas en el sujetador, en su “ropa íntima superior”, según comunicó textualmente. La madre acaba detenida y el hijo, sin su droga…

Seis litronas, rescate de 200 €, la Rubia de Sagunto y hachís en el sostén

No olvidemos a la conocida como la Rubia de Sagunto. La protagonista, involuntaria, del último temporal de lluvia se metió de lleno en un paso inundable. Ya es lo de menos que hubiera valla o no, que la zona estuviera señalizado o no (que lo nestaba)… La rebautizada como la Rubia de Sagunto (podrían haberle llamado la Premio Nobel del BMW o la Mujer Anfibio) allá que se fue. Con un par de agallas. A hacer el ridículo delante de una cámara de televisión. No contenta con cometer tamaño error y cargarse el coche (a ver cómo se lo explicó luego al seguro…) al día siguiente se coloca delante de un cartel de aviso y dice que la zona no estaba señalizada y que iba a denunciar al Ayuntamiento. Nyas coca! Sí, señores, aquí vivimos…  

Sobre el autor Paco Huguet
Blog personal sobre cosas útiles, reflexiones superfluas y opiniones varias sobre actualidad social, política choricera, series, libros y demás asuntillos serios y no tanto. De vez en cuando, viajes, escapadas, excursiones y propuestas de ocio.