Las Provincias

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El museo del olvido
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Paco Moreno | 13-02-2017 | 22:51| 0

Reconozco la subjetividad a la hora de escribir sobre trenes. Uno de mis primeros recuerdos de la niñez, además de la broma que me gastaron mis padres cuando me “abandonaron” dentro de una enorme papelera de hierro en Viveros, es el aire fresco que me llegaba a la cara mientras me cogía con fuerza en el estribo del trenet. Eran tiempos en los que ir de Benicalap a la actual estación de Pont de Fusta se llamaba “ir a Valencia”, gozando de antemano al saber que en el paseo posterior iba a conseguir un enorme corte de helado poco antes de llegar a la plaza de la Virgen.

Lo digo mientras observo cómo avanzan las obras del Parque Central, un jardín espectacular donde si todo sale como lo ha diseñado Kathryn Gustafson, podemos estar hablando de una de las zonas verdes más avanzadas de Europa en el mimo de los valores ambientales como el ahorro del agua, así como en el respeto al patrimonio histórico con la reconstrucción de las naves ferroviarias.

Pero me falta una cosa: los trenes. El Museo del Transporte ha ido deambulando como un fantasma desde hace décadas, pese a los esfuerzos de entusiastas aficionados, coleccionistas y expertos reunidos alrededor de la cátedra Demetrio Ribes. Existe incluso una página web con un museo virtual, a la vista de las dificultades de contar con uno real.

El Ayuntamiento ya ha repartido los usos de las naves y muelles de carga que quedan dentro del Parque Central. Un polideportivo, la sede de una Universidad Popular, un centro de día para mayores, tiendas, cafeterías e incluso algunas opciones de contar con una guardería o un restaurante con productos de la huerta cercana.

Todas reivindicaciones legítimas y dotaciones públicas más que necesarias para Ruzafa, aunque sigo echando en falta los trenes. Desgraciadamente, habrá muchos que seguirán en servicio en las inmediaciones porque el Gobierno y el Ayuntamiento han sido incapaces de avanzar desde hace una década para que la estación subterránea sea una realidad. La crisis ha servido para olvidar un poco más las infraestructuras que necesita Valencia.

Una vez que el reparto del Parque Central está hecho, el único vestigio ferroviario que quedará en el jardín serán las naves, aunque como un cascarón que dará cobijo a un uso distinto a la arquitectura que trazaron Ribes y otros arquitectos. A menos de un año de la apertura de la zona verde, veo imposible encontrar hueco para el merecido museo del transporte.

Aunque ahora surge la oportunidad en otro lugar. El Ayuntamiento está a punto de recibir los Docks tras un complicado acuerdo de pago de impuestos con la empresa concesionaria. Al lado, la Autoridad Portuaria es propietaria de un montón de solares y justo delante, en la parte que recae al paseo de Neptuno, hay parcelas huérfanas después del pinchazo de unas piscinas cubiertas con baños termales y no me acuerdo qué más, un vestigio de la época de los grandes proyectos todavía sin solucionar.

Y si me apuran, la buena intención de la consellera de Obras Públicas, María José Salvador, de poner en marcha un tranvía turístico sobre la actual línea, que pasa muy cerca. Una conjunción de circunstancias que puede beneficiar a que encuentre hueco un museo dedicado al transporte público, especialmente a las bellas piezas ferroviarias que los de más edad recordamos todavía.

Varias naves en Torrent custodian parte de la colección, con vagones con asientos de madera lustrada por el paso de los años y miles de viajeros. Trenes que utilizaron nuestros padres para ir a trabajar cuando tener un coche era cosa de unos pocos. Recuerdos que merecen una consideración del Ayuntamiento y el resto de socios que apoyan de manera entusiasta el Museo del Mar, otro déficit que tiene Valencia en su oferta cultural.

El gobierno municipal quiere un nuevo plan de usos para la Marina, menos comercial y con más oferta cultural, aderezado todo con locales destinados a emprendedores. Es la oportunidad para decidir qué hacer en los inmensos solares y las naves que dan al paseo de Neptuno y la calle Doctor Marcos Sopena. Momento para apostar por un proyecto de ciudad en lugar de dibujar torres de oficinas y locales comerciales. El alcalde Joan Ribó dijo la semana pasada que se había acabado el tiempo de construir pirámides y ahí tiene razón pero gastar el dinero público en un museo dedicado al transporte serviría para enseñar a los niños los lugares de la nostalgia de sus padres. Y además, recuperar un trozo baldío de terreno junto a una de las zonas más turísticas de Valencia.

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Rita elige el peor camino
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Paco Moreno | 14-09-2016 | 19:42| 7

Uno le tiene cariño al equipo de fútbol que gana las ligas en su niñez y pasa lo mismo con los alcaldes, sobre todo cuando coinciden con los primeros años de trabajo después de la Universidad, años duros de bocadillo y jornadas eternas, lo que por desgracia no ha cambiado para muchos periodistas. Por eso me da pena cómo escribirá la historia de esta ciudad los últimos años en la política de Rita Barberá.

La alcaldesa de los mercados, aquella que perdió las elecciones frente a Clementina Ródenas pero logró 14.738 votos más que Vicente González Lizondo, ha escrito una de las páginas más confusas de su vida. Fuera del Partido Popular pese a ser una de las fundadoras de Alianza Popular, dentro del Senado como un refugio frente a los vaivenes judiciales, lo que ocurra a partir de ahora es lo que recordará el público. Y será todo negativo, sin duda.

Ya ha pasado mucho tiempo desde 1991, cuando cogió la vara de mando al obtener un concejal más que Unio Valenciana. El pacto se respetó y empezó una sucesión de mayorías absolutas que parecía no tener fin. Es exagerado decir que construyó Valencia desde los cimientos porque desarrolló muchas de las ideas y decisiones del socialista Ricard Pérez Casado, pero es innegable reconocer que puso la ciudad en el mapa.

Más allá del centenar largo de equipamientos públicos puestos a disposición de los vecinos, de la llegada del turismo, de la Copa América, de los nuevos barrios y la expansión de la ciudad hacia su área metropolitana, prefiero quedarme con lo humano, con los momentos que viví mientras la acompañaba. Lo otro queda para el análisis político, para sus amigos y detractores, que los tiene a miles por ambos lados. Me quedo con el respeto.

Vivencias hay muchas, innumerables, pero las mejores son las que cuentan los demás para tratar de enfocar al personaje a distancia. Como aquella ocasión en que llamó a Carmen Berlanga, a la sazón presidenta de la asociación de vecinos de Marxalenes, para decirle que acababa de visitar su barrio y que se lo iba a cambiar de arriba abajo.

Fueron los años en los que se forjó la frase “rojo alcaldesa”, cuando la Lonja estaba a punto de ser Patrimonio de la Humanidad, el metro empezaba a rodar en Valencia en serio más allá de la primera línea construida en los 80 y los cimientos del pirulí de Calatrava servirían para sujetar el Palau de les Arts y nacía la Ciudad de las Ciencias.

Años que ahora se analizan con lupa, teñidos en muchos casos con el color de la denuncia por las grabaciones a concejales que se repartían dinero y las campañas orquestadas con el furor del sabor amargo que destilan las redes sociales. Pero busco un hueco en la memoria para localizar la misma idea: Respeto.

La ilusión de la Copa América ha dejado una deuda enorme, impagable, pero también una nueva frontera en la ciudad, un lugr de ilusión. Valencia no lo tuvo tan fácil como Barcelona en las Olimpiadas o Sevilla con la Expo 92, aunque seguro que salimos adelante pese a no tener un cheque en blanco. Por eso, ahora que muchos buscan el rostro de Barberá asomándose por el cristal de una ventana, escondida y a la espera del juicio popular y del Supremo, me quedo un instante con su imagen en la dársena, feliz de dejar para la posteridad un trozo de ciudad con su nombre.

¿Qué debería haber hecho Barberá? La respuesta es casi unánime y sale de su antiguo partido: Dejarlo en 2011 con mayoría absoluta e irse por la puerta grande. Ahora, lo más suave que he leído en las redes sociales es que cobrar como senadora después de dejar el PP es indecente. Y Valencia no se merece que eso quede en la pequeña historia de la ciudad.

 

 

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Somos inhumanos con nuestros amigos
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Paco Moreno | 03-06-2016 | 08:54| 0

En la Comunidad Valenciana hay algo más de un millón de perros registrados, según un estudio del Ministerio de Agricultura difundido a finales del pasado año. La cuenta es sencilla en una región donde viven cinco millones de personas. Tocamos a uno por cada cinco habitantes tirando por lo bajo en la estadística. Son parte de nuestra vida y, permitan el topicazo, nuestros mejores amigos. La pregunta es obvia entonces: ¿Por qué los tratamos tan mal, hasta el punto de perder por completo nuestra humanidad?
De un presupuesto de 836 millones de euros, el Ayuntamiento ha previsto este año una inversión de 30.000 euros en la concejalía de Bienestar Animal. De poco sirve que por primera vez se ponga ese nombre a una delegación cuando carece de más contenido. Bueno, sí que tiene, los más de 600 animales que viven hacinados en el refugio de Benimàmet.
Refresco estas cifras de la hemeroteca cuando todavía no salgo de mi asombro por la intención del Consistorio de crear una base de datos con el ADN de los perros registrados y poder multar a sus dueños si dejan las heces en la calle. Me parece una idea excelente para ayudar en la limpieza de la vía pública, pero la pondría en séptimo u octavo lugar en un listado de tareas del Consistorio con estas mascotas. Antes hay otras.
Otra curiosidad de la hemeroteca: La ordenanza de tenencia de animales es de 1990. Desconozco su contenido de memoria porque esto del periodismo tiene sus urgencias, pero no me extrañaría que incluyera un apartado sobre carruajes y burros guardados en los establos de las casas. Años tiene más que suficiente para ello.
O sea, que lo primero sería cambiar la normativa, pero haría un ruego a los señores y señoras de Compromís. Por favor, sin globos sonda ni milongas como que los perros podrán subir a los autobuses de la EMT, un anuncio que está a punto de cumplir un año y del que nadie sabe nada. Hace falta un trabajo serio y sin necesidad de irse a otras ciudades para copiar normativas lejanas.
Valencia se merece un modelo propio, sin más historias. Si les hablan de Copenhague o Estocolmo a los vendedores del Mercado Central seguro que no les hace ninguna gracia mientras cuentan las pérdidas que sufren por una estrategia de tráfico que parece salida de un manual escandinavo.
Pero antes de eso, convendría que alguien del Ayuntamiento se diera una vuelta por el refugio municipal. En lugar de poner el esfuerzo en el ADN, es mucho mejor fomentar la adopción de los animales abandonados a través de una web completa, profesional. Eso y empezar a poner ventiladores en los boxes porque los 30 grados centígrados de este fin de semana son sólo un anticipo de lo que sufrirán los perros y gatos el próximo verano.
Un lugar donde por cierto todavía están colocadas las pantallas acústicas para evitar que los ladridos molesten a los vecinos cercanos. El inconveniente ya es sabido, los animales se achicharran al cortar cualquier atisbo de brisa. Lo que en el pasado mandato era un horror porque lo puso un gobierno municipal del PP, ahora se consiente sin más problemas.
De anuncios estamos todos un poco cansados. La ampliación del refugio tampoco debe ser muy complicada dado que está rodeado por campos de huerta y las obras se limitarían a un pavimento, boxes con verjas metálicas y otro tipo de obras reversibles.
Cuando todos pensaban que este gobierno iba a prestar más atención a estos temas, se cumple el primer aniversario con muchas fotos en redes sociales, brindis con cava y sonrisas, pero los galgos siguen llegando esqueléticos al refugio. Eso no ha cambiado.
Pero no seamos pesimistas. Seguro que el Consistorio pone hasta un servicio de recogida de perros utilizando bicicletas para que todo sea más transversal, pacificador e inclusivo. O cualquier término de la palabrería que prefieran del nuevo vocabulario oficial.
Lamento enseñar el colmillo con estos temas, pero es que me puede el cansancio. Se acercan las vacaciones de verano, año I del primer mandato municipal y los viejos problemas no se solucionan, al contrario, crecen. Otros sí que se arreglan, todo hay que decirlo en favor del pago a los proveedores, por ejemplo, aunque en este saldo el mejor amigo del hombre sale muy mal parado. 

 

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El tripartito y sus ofensas
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Paco Moreno | 14-12-2015 | 10:36| 4

Cada vez que escucho a los concejales del gobierno municipal hablar del reparto de subvenciones del próximo año me viene una idea a la mente: borrón y cuenta nueva. No se me ocurre otra cosa después de lo que están haciendo con Lo Rat Penat y el Banco de Alimentos, por citar los dos casos más recientes.

El concejal de Fiestas, Pere Fuset, no tiene que investigar mucho cuando después de su primera entrevista con el presidente de Lo Rat Penat, Enric Esteve, insistía en que el Ayuntamiento dará dinero sólo para “actividades festivas”, creando así una sombra de duda sobre la entidad por el uso que ha hecho hasta ahora de los fondos.

No tiene que esperar mucho porque Lo Rat Penat entregó las cuentas del pasado año al céntimo de todo lo que realizó, incluyendo una partida de 4.680 euros para pagar sueldos de un total de 57.000 euros. El Consistorio tiene los documentos y LAS PROVINCIAS los ha publicado. A ver si alguien piensa que la subvención se la han gastado en mariscadas.

Dejar caer la sombra de que la subvención ha sido para pagar sueldos es de manual de propaganda, pero sólo para los crédulos que se creen ese mensaje. La asociación valencianista, igual que todas las demás, necesitan empleados que ayuden a realizar todas las actividades, aunque sea un administrativo o un abogado. Es de bobos pensar lo contrario cuando se habla de decenas de eventos culturales al año, algunos tan importantes como el de llibrets falleros.

Lo mismo ocurre con el Banco de Alimentos, al que le que quieren poner encima la misma sombra de sospecha desde la concejalía de Bienestar Social. Los 85.000 euros del convenio anual permiten que una parte sea para sueldos porque así lo deja bien claro el acuerdo. Con una atención que llega a cientos de familias al mes, por no decir miles, sería inaudito lo contrario.

Pero es el principio del borrón y cuenta nueva, donde el gobierno del tripartito ha decidido hacer el reparto de otro modo, en concreto el suyo. Es legítimo (hasta cierto punto) porque han podido formar gobierno después de las últimas elecciones, pero al menos podrían tener la elegancia de no querer manchar el nombre de asociaciones que llevan muchos años trabajando en la ciudad.

Si a Fuset no le gusta el concurso de las cruces de mayo, los altares de Sant Vicent o los llibrets de falla, que lo diga claro. Lo Rat Penat existe desde 1878 y ya recibe el apoyo de la sociedad valenciana, que puede dar más. Pero que deje de marear con las insinuaciones de ayudar sólo a las “actividades festivas”.

Casa Caridad ha presentado unas instalaciones ejemplares en Benicalap, un albergue con 70 plazas y otras instalaciones para familias. Una inversión de 4,3 millones de euros donde el anterior gobierno municipal tuvo el acierto de que el Ayuntamiento cediera la parcela. Al presidente de la asociación, Antonio Casanova, se le ve bastante solo en las fotografías de la semana pasada. Vale que no era la apertura del edificio, aunque lo adecuado habría sido que algún concejal se acercara, más que nada para mostrar su apoyo a un proyecto tan beneficioso. No tengo claro del todo que ahora hubiera cuajado la cesión del solar, a la vista del nuevo reparto de subvenciones que ha afectado al Banco de Alimentos.

La semana también ha servido para conocer algún detalle más del proyecto gastronómico en el Veles e Vents. Empiezo a ver demasiados cuchillos y tenedores en la Marina, como si en la dársena no hubiera sitio para otra cosa. El Consorcio debe facilitar la llegada de más empresas, náuticas, oficinas, comercios y hasta la construcción de una nueva lonja para los pescadores.

Poner todos los huevos en la misma cesta es un error si no queremos que un lugar de privilegio acabe convertido en una zona para ir a celebrar comuniones y bodas. El tinglado 2 sigue en ruinas y los otros dos acumulan una gruesa capa de excrementos de palomas, a la espera de que la Generalitat aclare su cesión.

El éxito de la Marina será su diversificación y es una pena que la legislación portuaria no permita construir viviendas porque sería el acicate decisivo para la reurbanización de la dársena. Además, la señalética y el diseño viario que se hizo para la Fórmula 1 es tan malo que lo extraño es que los clientes no se caigan al mar buscando los restaurantes.

Han pasado seis meses de este mandato y apenas distingo las diferencias con lo que dejó el PP. Si el Cabanyal marcará el mandato en cuanto a la gestión en los barrios, la Marina supondrá lo mismo como proyecto de toda la ciudad. Y se ha hecho muy poco.

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El jardín maldito
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Paco Moreno | 23-11-2015 | 09:21| 6

Ha pasado casi una semana y todavía no doy crédito. Doce años después de la firma del convenio, tras un plan urbanístico peleado por Barberá en contra de la oposición municipal y con un prestigioso concurso que atrajo a los mejores arquitectos y paisajistas, resulta que el Parque Central ha sido puesto en duda abiertamente por el Gobierno. Para no echar gota, oiga.

El Ministerio de Fomento, gobernado por el mismo partido que firmó el acuerdo de 2003, no es que se haya caído del caballo sino del burro. Y lo más hilarante es que el 40% del jardín ya está en obras, a la espera de que se completen las obras ferroviarias que ahora se borran de los planos para querer trazar otras totalmente distintas.

Modificar a estas alturas el diseño de la norteamericana Gustafson para el que debe ser el principal jardín de la ciudad es, lo tengo claro, un nuevo ejemplo de cómo el destino, la providencia o como quiera llamarse se burla de Valencia. Igual que ha ocurrido siempre desde que alguien decidió que el cap i casal no es relevante para gobernar España.

Dice el secretario de Estado Gómez-Pomar que así se ahorra la mitad del presupuesto y con 1.400 millones estaría todo hecho, los túneles para entrar y salir de la ciudad más una estación soterrada. Pero la trampa es que, además de estropear sin remedio el parque, afectaría al menos a una de las cuatro torres reservadas como pórticos del jardín.

Al menos porque ya pongo en duda las otras tres, dado que el canal ferroviario que llegue por Giorgeta habría que ampliarlo para acabar en una estación de planta única en lugar de los dos sótanos previstos. Así las cosas, ¿cómo se paga todo esto? Con la venta de pisos no porque han desaparecido y entonces queda la aportación pública, de la que la mitad debe llegar de las instituciones valencianas.

O sea, volvemos al sello del Plan Sur, lo que me parece ya he escrito en otras ocasiones. Siempre acabamos en el mismo lugar, como si el fatum de los romanos, ese poder sobrenatural inevitable, llevara a esta ciudad a pagarse sus cosas. Para eso no hacía falta haber esperado dos años a los técnicos del Ministerio mientras hacían las cuentas y trazaban líneas.

Sería interminable la lista de proyectos que el Gobierno ha dejado de lado. Cada vez que se hace una mejora en uno de los accesos de la ciudad nos acordamos de que siguen pendientes. De los museos ya ni hablo, lo mismo que ocurre con el acceso norte al puerto, una quimera hoy en día.

Pero volviendo al Parque Central, la cuestión es que se le ha tratado como un proyecto  ferroviario cuando en realidad se trata de uno urbanístico, donde el jardín no puede ser un mero complemento de la estación subterránea, ni las cuatro torres un accesorio de quita y pon. Servirán entre otras ventajas para revitalizar zonas degradadas, además de ser indispensables para la financiación.

Y toda esa madeja de problemas para una alternativa presentada a poco más de un mes de las elecciones generales, cuando los presupuestos del Estado para el próximo año vuelven a dejar fuera la prolongación del túnel de Serrería. En suma, una enorme bola de papel mojado poco creíble que tendrá que ser considerada de nuevo después de los comicios.

La semana se presentó movida con la propuesta de repensar el Parque Central, descartada a los cinco minutos por el alcalde Joan Ribó y la consellera de Obras Públicas, María José Salvador, aunque todo puede mejorar. La iniciativa aprobada en el pleno para pedir el cierre del Centro de Internamiento de Zapadores ha supuesto un capítulo más de las chispas que saltan entre los socios del tripartito que gobierna el Ayuntamiento.

La propuesta de acuerdo parece sacada de una asamblea estudiantil y las acusaciones veladas a la policía fueron la guinda de unos concejales que se creen todavía en la oposición. Los socialistas han estado de nuevo incómodos con algo que votaron a favor con una mano en la nariz, por mucho que se empeñara en matizar la concejal de Protección Ciudadana, Sandra Gómez, que la Policía Local no hace identificaciones por cuestiones étnicas. Se le olvidó decir lo mismo sobre el trabajo de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Además, el momento no ha podido ser más inadecuado, cuando París, Bruselas y otras ciudades europeas se encuentran en estado de sitio a la búsqueda de terroristas. Muchos estamos en contra de las penosas condiciones en las que están recluidos los inmigrantes sin papeles en Zapadores, pero acusar de racistas a los policías ahora, cuando se juegan la vida por el resto de ciudadanos, es torpe e irresponsable.

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La caída del caballo del tripartito
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Paco Moreno | 09-11-2015 | 22:47| 8

Como si se hubieran caído del caballo. Es lo que pensé este viernes cuando escuchaba al alcalde Joan Ribó explicar los problemas que tiene con sus socios del tripartito municipal para confeccionar el Presupuesto de 2016. Una vez que quitas los gastos fijos, lo que queda para poder lucirse uno es muy poco, pese al deseo de plantear unas cuentas radicalmente distintas a las últimas de Rita Barberá.

Eso es lo que ha pasado estos días, unido al zapatazo de los concejales de València en Comú, que por tener más dinero para el teatro El Musical han agrietado la imagen del gobierno municipal por primera vez, apenas seis meses después de que se colgaran las medallas al cuello como ediles. Dice el alcalde que no sabe dónde guardaron la vara de mando que dejó en la mesa el 13 de junio como si le quemara en los dedos, aunque sería conveniente que ordenara buscarla porque con las cosas de comer no se juega.

Dentro de su vasta experiencia en el Ayuntamiento (véase la ironía), València en Comú contaba seguramente con la lealtad institucional del Partido Popular y Ciudadanos, que se abstuvieron en la Fundación Deportiva Municipal y el Consejo Rector Fallero. Con un voto contrario se hubiera montado la mundial por unas cuentas devueltas a los corrales para sonrojo de un supuesto gobierno estable. Tantos riesgos temían algunos que Grezzi no se atrevió a celebrar el consejo de la EMT para aprobar su Presupuesto.

Así estaban las cosas cuando compareció el alcalde el viernes. A su derecha Joan Calabuig, sonriente no se sabe si para ofrecer una imagen positiva a los fotógrafos o evitar que se le escapara la carcajada. Ribó bien en su papel de rebajar la crisis doméstica y a su izquierda Jordi Peris, incómodo y pensando en cómo contestar las preguntas sin decir nada.

Pero del rato que estuvieron en la sala de prensa me quedo con otros detalles al margen del morbazo político de explicar la ruptura de la unidad de voto. Escuché varias veces al primer edil hablar de la complejidad de las cuentas, de cuadrarlas a satisfacción de todos pese a que disponen de 50 millones de euros más el próximo año, dato desvelado por el PP que no desmintieron. Y me pregunto qué pasará en 2017 si no disponen de esa cantidad.

Gobernar en tiempos de crisis no es fácil y el próximo año será un espejismo por los 75 millones de euros de inversión municipal. Con esa cantidad extraordinaria acallarán reivindicaciones vecinales, aunque ya vaticino a los analistas del tripartito que no será suficiente. Sólo hay que recordar la lluvia de millones de los dos planes ZP en Valencia, su ejecución en tiempo récord y dónde está ahora el Partido Popular.

Por eso es mejor recurrir a los clásicos y pensar en el “laissez faire, laissez passer” con el que se construyó Europa. No fue tan mal el experimento, sobre todo si se compara con las aventuras genocidas soviéticas y el infame periodo negro del fascismo y el nazismo. Es para pensarlo y seguir ese camino. Ojo, no digo que el actual gobierno defienda posturas dictatoriales, sólo que a veces es mejor quedarse en un segundo plano y dar más margen a los vecinos para desarrollar la ciudad.

Lo digo porque el alcalde insistía en que es necesaria la subida de impuestos para hacer frente a los proyectos sociales que quiere lanzar como el fomento de las viviendas sociales o ayudas para la educación. ¿Y qué pasa con los 50 millones que tendrá de más? Es una cantidad suficiente para hacer frente a esa estrategia sin aumentar la presión fiscal. Si me apuran, con una bajada de impuestos lo sacan en hombros al balcón municipal y se asegura otro mandato pese a su edad.

Mañana conoceremos más detalles del Presupuesto en el Consejo Social, donde espero que los comerciantes pregunten por la subida del Impuesto de Bienes Inmuebles. Afecta a más de 5.000 empresas aunque este sector es el mejor organizado para intentar una rectificación. Con las cosas de comer no se juega y bastantes problemas tienen en el Consistorio con la Marina, donde los inversores no ganan para sustos.

Y como colofón una nota de servicio público. Evite hoy el bulevar sur junto al centro comercial El Saler. El concejal de Movilidad sigue con su cruzada particular y asfaltarán dos carriles en hora punta del tráfico, en una zona donde no vive ni un solo vecino y por la noche no se habría molestado a nadie. ¿Por qué se hace así? La respuesta es para cumplir la ordenanza contra el ruido, aunque creo que flota en el ambiente cierta persecución a los coches. Me gustaría equivocarme pero también me he caído del caballo.

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Las multas de la basura
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Paco Moreno | 04-11-2015 | 08:37| 1

Elogio la solidaridad donde la veo y por eso escuché con agrado al alcalde Joan Ribó cuando dijo la semana pasada que no tenía estómago para multar a los que rebuscan en los contenedores de basura. Incluso creo recordar algunos aplausos entre los estudiantes que atendían sus palabras, aunque después de meditarlo mi conclusión es que no estoy de acuerdo.

Meterse dentro de un contenedor para ver si hay algo de metal o cartón, algo útil que revender o aprovechar, es muy duro. Durísimo. Yo no podría. Dicho eso, lanzar a la Policía Local el mensaje de que no deben multar a las personas que hagan eso me parece inadecuado y perjudicial para todos los vecinos.

Me explicaré. En casi todas las ocasiones, esa búsqueda supone sacar bolsas de basura del depósito, romperlas y esparcir los restos por la acera. Lo mismo sucede con los televisores o pequeños electrodomésticos que son reventados hasta que escupen el cobre y los metales que contienen.

La factura de la limpieza de toda esa porquería sale del bolsillo del Ayuntamiento, es decir, de todos nosotros y nuestros impuestos. Sería mucho más útil que ese dinero se dedicara a escolarizar niños que malviven en casas y naves abandonadas, además de repartir mantas y una mínima oportunidad de integración al resto de las familias.

El alcalde dijo rebuscar y no ensuciar. Estoy de acuerdo con quien quiera poner ese matiz a mis palabras, pero mi conclusión es que esos mensajes confunden a los policías de barrio que intentan mantener sus calles asignadas de la mejor manera posible. No pagan ninguna porque son insolventes, aunque se trata de que sientan la presencia de la policía. Ya no hablo de los ladrones profesionales, aquellos que van en furgonetas sacando todo el papel y cartón de los depósitos para venderlo cuando sube un poco el precio en el mercado.

Gobernar debe ser tener estómago para esas cosas también, lo que ocurrirá dentro de poco en el medio centenar de edificios del Consistorio en el Cabanyal que están ocupados de manera ilegal. La Policía Local ya ha empezado un intento de mediación para evitar el desalojo forzoso, aunque eso llegará en algunos casos.

La rehabilitación del barrio ya ha empezado tras la firma del convenio con el Ministerio de Fomento, al menos sobre el papel. Queda lo más duro y es convertir esta zona del Marítimo en atractiva para que lleguen nuevos vecinos. Se equivocan aquellos que piensan que el Cabanyal debe ser una especie de Ruzafa, repleto de locales de ocio, lo mismo que los que proyectan una imagen basada en viviendas sociales e integración de los cientos de familias sin recursos que están en las casas abandonadas.

Esto último debe ser una solución de toda la ciudad y es lo que piensan los mismos vecinos. Por eso digo que el gobierno tripartito necesita tres estómagos para hacer frente a esta situación. Sólo una clase media potente y un comercio al mismo nivel será capaz de lo que hoy pienso que sólo podría ser un milagro, después de pasear por algunas de sus calles.

El mismo estómago que ha tenido el alcalde para decir a los vecinos de Nazaret que se olviden de la vuelta de la línea 3 de la EMT, por mucho que dijeran antes de las elecciones. Es la primera vez si no me equivoco que sucede esto, aunque habrá más ocasiones en que el gobierno municipal tendrá que rectificar y hacer frente a las críticas vecinales.

De todos modos ya han empezado a conocer la verdad de los números y el Presupuesto municipal. La concejal de Parques y Jardines, Pilar Soriano, no lo pudo decir más claro en el pleno de este viernes: un columpio cuesta 1.500 euros y si es adaptado sale por 8.000 euros. Colocar juegos infantiles accesibles para niños minusválidos en todas las zonas verdes se hará, aunque no se fijan plazos. Es decir, cuando se pueda.

Lo mismo ocurrirá con todos los servicios municipales, aunque el riesgo que corre el tripartito es no frenar el entusiasmo actual por engrosar la plantilla. Habría que estudiar más la productividad de los 4.700 funcionarios antes de tomar un paso irreversible.

Y eso después de olvidar ideas peregrinas como la de municipalizar las contratas de la grúa y la ORA, algo que por cierto divide a los socios del tripartito. Sólo la segunda necesita más de un centenar de empleados. Apretar las tuercas para conseguir más ingresos sí, pero nunca engordar sin sentido el funcionariado. De ahí al “vuelva usted mañana” de Larra sólo hay un paso.

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¿Quiere decidir doce millones de las inversiones del Ayuntamiento?
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Paco Moreno | 12-10-2015 | 21:05| 5

No es broma, a partir del próximo lunes y hasta el jueves cualquier vecino de Valencia que tenga una idea para invertir 12 millones de euros podrá proponerla en su junta de distrito. Bueno, realmente no es así, pero no me digan que resultaría hasta cinematográfico.

El caso es que el Ayuntamiento ha decidido reservar el próximo año la millonaria cantidad para que sean los propios vecinos los que decidan las inversiones que quieran en sus barrios. El asunto es bastante complejo y se decidirá a través de las juntas de distrito, antes de que sea aprobado en el pleno municipal con el Presupuesto de 2016.

La Federación de Vecinos ya tiene la lista de lo que han pasado 30 asociaciones, aunque cualquier vecino puede acercarse y proponer una obra, equipamiento o iniciativa. Por más peregrina que parezca, nunca lo será más que el Ágora o la torre mirador de la avenida Cataluña.

Hay que quitarse complejos y tratar de influir en el Presupuesto municipal para después no ir con lamentaciones. Más dinero para la limpieza, farolas de fundición o carriles bici, cualquier cosa será positiva porque llega desde la base, desde los que conocen directamente los problemas de sus barrios.

Y lo dice alguien desconfiado con la democracia directa, uno que piensa en la responsabilidad de los concejales porque para eso han sido elegidos. Pero ante la oportunidad de influir mínimamente en el destino del 20% del Presupuesto, entonces hay que ponerse las pilas.

Por eso animo a todos los vecinos del cap i casal para que averigüen donde están las juntas de distrito para acercarse cuando se celebren las asambleas. Algunas de las peticiones serán imposibles o difíciles de conseguir, aunque lo importante es crear el caldo para que sean tenidas en cuentas este mandato.

A priori parece una gran ocasión, aunque el refuerzo de la participación ciudadana ha dado pocos resultados, teniendo en cuenta que el gobierno municipal del tripartito tiene a gala mejorarla respecto a lo que hacía el Partido Popular. Todavía no me puedo creer, por ejemplo, que el Consistorio carezca de presupuesto para pintar los muros de los solares del Cabanyal. Para respuestas como esa no hace falta tantas reuniones.

Pero todo eso ocurrirá la próxima semana, mientras toca hablar de lo que ocurrió este viernes en la procesión cívica del 9 d’Octubre. Menos jaleo del esperado por los más pesimistas, aunque fue muy desagradable asistir a los insultos recibidos por el alcalde Ribó y otros concejales.

La procesión cívica debe ser un día de fiesta, de acudir con la familia para aplaudir a la Reial Senyera. Así lo entendió la mayoría por lo que vi en todo el recorrido, aunque por desgracia los insultos se hicieron notar. Claro que hay discrepancias lógicas entre todas las sensibilidades alrededor de la cultura valenciana, aunque no era lugar para los improperios sino para los aplausos al estandarte de la Comunitat. Y menos para los que directamente iban sólo a insultar, lo que me recordó las gradas más ultras de cualquier campo de fútbol. A ver si el próximo año los que quieren el conflicto se quedan en sus casas.

Aunque no quiero desaprovechar la oportunidad de lo que pediría en las inversiones municipales. Lo primero sería recordarle al gobierno municipal que no ha hecho ni un solo metro de carril bici, ni siquiera de proyectos dejados por el Partido Popular. Los aparcabicis previstos todos los años y muchos fuegos de artificio, pero los ciclistas necesitan infraestructuras para moverse por la ciudad. De la Agencia de la Bicicleta y la Mesa de la Movilidad, o cualquier otro nombre que se quiera dar a la participación ciudadana, ya no digo nada porque ni están ni se les espera.

Lo segundo es que la Marina sigue esperando que alguien se acuerde de ella, aunque sólo sea para no hacerle el feo al empresario Juan Roig después de los millones que ha invertido en la dársena. ¿Dónde está la aportación anual del Consistorio? ¿Y las ofertas para las concesiones que faltan por salir como el varadero o los tres tinglados? Es público que existe un problema grave con los préstamos pedidos para la Copa América, aunque tampoco se avanza en nada más.

Con esas dos cosas me conformaría porque las mejoras en la EMT ya son ciencia ficción (hablo de cambios sustanciales, no de subir un grupo de música a un autobús) para que sea una alternativa seria al coche privado. Y de la peatonalización del entorno de la Lonja qué les voy a contar que no sepan. Pues eso, que es una idea bonita y nada más.

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Por un 9 d’Octubre sin insultos
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Paco Moreno | 05-10-2015 | 19:19| 46

Será el día del morbo y eso es muy triste. Este viernes, cuando descienda la Real Senyera por el balcón del Ayuntamiento todos los ojos y oídos estarán puestos en cualquier incidente, aunque sea insignificante y provenga de una minoría. El ambiente está caldeado por las modificaciones que ha hecho el gobierno municipal de Valencia para que no suene la Marcha Real en el momento cumbre y que la comitiva no acuda al Te Deum a la catedral.
En realidad debería ser, debe mejor dicho, un día de júbilo, de fiesta, para acudir con los niños a contemplar la enseña más querida de la Comunitat, disfrutar de la mascletà de Pirotecnia Turis y por la tarde, ya con las fuerzas algo justas, acudir a la Entrada de Moros y Cristianos por la calle de la Paz.
Pero no será así. El gobierno del tripartito, en especial la parte de Compromís, ha decidido imprimir su sello el primer año del mandato y dejar de lado la necesaria diplomacia para no herir sensibilidades y aunar a cuantas más personas mejor.
Pero eso hay que criticarlo en el hemiciclo, como lo han hecho los dos grupos de la oposición, y en cualquier otra tribuna, pero nunca en la plaza del Ayuntamiento con la Senyera delante. Abomino de esos tiempos donde los concejales iban escoltados por la policía a lo largo del recorrido. En Valencia no somos así.
Y utilizo las palabras empleadas por el arzobispo Cañizares ayer mismo sobre este asunto, a quien le parece “muy legítimo que la corporación municipal decida libremente no asistir al Te Deum” para invitar después a todos los que quieran a acudir a la ceremonia con la Senyera propiedad de Lo Rat Penat, una réplica de la municipal.
Me quedo con la palabra “legitimidad” del discurso del cardenal. Hay que respetar las decisiones tomadas y, cuando se pueda, cambiarlas por las que se entiendan más afines con la celebración. Valencia tiene raíces cristianas y el 9 d”Octubre muchos entienden que se celebra la dedicación de Jaume I a la catedral por la victoria lograda al conquistar la ciudad musulmana.
Pero ninguno de esos argumentos sirve de nada si la imagen en las televisiones nacionales es la de una Senyera rodeadas por policías con porras en el cinto y cascos con la visera calada, como si el paseo fuera por una calle de Afganistán en lugar de la calle de la Paz. En Valencia no somos así y menos con lo sagrado.
Todavía queda tiempo para la reflexión en estos cinco días que faltan para la procesión cívica. Tiempo suficiente para que el alcalde Joan Ribó reciba al presidente de Lo Rat Penat, Enric Esteve, para escenificar una fotografía tranquilizadora.
Tiempo incluso para hacer un guiño a la Iglesia. ¿Una visita al Museo de la Semana Santa Marinera? Personas tiene de sobra para pensar alternativas, tendiendo puentes que salven una jornada complicada.
Ya sé que estar en el centro en este asunto es peligroso porque es donde a uno le atropella el expreso de Irún, pero es donde me siento más cómodo, lejos de las pancartas de unos y otros, aunque capaz de reconocer errores (lo de relegar el himno de España es de los gordos porque el 9 d”Octubre es una fiesta de la Comunitat y no de la ciudad).
Pero no quiero agotar la página semanal con un tema que parece claro. Hay otros asuntos con la misma urgencia como la publicación de las ordenanzas fiscales esta semana, para que los comerciantes puedan presentar alegaciones contra el Impuesto de Bienes Inmuebles. Ese recargo a las grandes superficies y las tiendas céntricas no es lo más conveniente para fomentar empleos.
En Madrid, los socialistas han entendido que no se podía gravar más a estas empresas y le han dado la vuelta a la propuesta de Manuela Carmena, alcaldesa que está dando tardes de gloria con sus iniciativas. Aquí es cierto que ese recargo nunca se ha aplicado al contrario de lo ocurrido en la capital de España, aunque romper la tendencia de estos años con un incremento que afecta al menos a 1.500 comercios no me parece lo más prudente.
Y la semana acabó con una nueva decisión más del gobierno municipal por un camino que conduce al aumento de la plantilla municipal y del presupuesto. El concurso de la Piscina Valencia, al que se habían presentado cinco empresas, se guarda en un cajón para revisarlo en favor de una posible gestión directa.
¿Tiene el Consistorio más de tres millones de euros para gastarse en una piscina? Me temo que no, como ha quedado claro con anuncios como que el aumento de presupuesto de la EMT dependerá de las ayudas del Gobierno. Entonces, no entiendo el deseo de retrasar el equipamiento.

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Vivir en el atasco
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Paco Moreno | 29-09-2015 | 08:33| 0

De la Semana de la Movilidad concluida hace unos días me quedo con algunas ideas: la condición impuesta por el alcalde Ribó de que llegue más dinero del Gobierno para mejorar la EMT, la inquietud de las asociaciones ciclistas para que el gobierno municipal empiece a tomar decisiones de una vez, y el colapso del pasado sábado en los alrededores del Mercado Central, lo que debería servir de lección a todos.

Sobre lo primero hay poco que comentar. El alcalde de Valencia dijo que para cambiar en serio la movilidad en el cap i casal, se necesita una Agencia Metropolitana de Movilidad y fijó la fecha de marzo de 2016 para que todo esté en marcha. Sólo así podrá pedirse subvenciones al transporte público para Valencia y l’Horta.

Y como acción inmediata fue claro al indicar que el Ayuntamiento no podrá poner el próximo año mucho más de los 55 millones que ha dado en 2015 a la EMT. Control de la deuda y exigencias de Montoro, dixit.

Después de este duro baño de realidad podemos hacer todas las consideraciones que queramos, cortar calles y plazas para divertirnos, gastar los recursos de la Policía Local poniendo controles de velocidad en el centro que no sirven para nada y empezar a soltar globos sonda como la supresión del aparcamiento en el carril bus o decir que Valencia tiene una contaminación muy alta por el tráfico, lo que resulta poco creíble a la vista del acusado descenso en la circulación de toda la ciudad por la crisis.

Pero si no hay más recursos para la EMT, todo lo demás servirá de bien poco. La Generalitat no tiene ningún interés real en terminar la línea 2 del metro (ya no se llama así, aunque es para denominar de alguna manera a la plataforma del tranvía y el túnel que debe unir Nazaret con el centro. Si los autobuses siguen con la misma frecuencia de paso, el personal tan ajustado que incluso les incitan a superar la velocidad permitida, como denunció el comité de empresa, y en verano hay líneas donde el aire acondicionado falla más que el Real Madrid chutando a puerta, entonces todo lo demás será tocar el violón.

Y eso seguirá siendo así durante muchos años en esta ciudad y me remito a las pruebas del pasado sábado por la noche, cuando miles de personas cogieron sus coches y se encaminaron al Mercado Central para degustar las delicias de los puestos en una jornada que rozó el caos por el éxito apabullante que colapsó hasta la calle de la Paz.

Es decir, podemos hablar de las bondades de Copenhague, la zona 30, los coches eléctricos y cualquier cosa que se le ocurra al entusiasmo a veces algo irreflexivo del concejal de Movilidad, Giusseppe Grezzi, pero la dura realidad es que la gente todavía piensa que puede aparcar donde quiera en pleno centro.

Y esto ocurre porque no hay una alternativa seria de transporte público. El Plan de Movilidad incluye una propuesta revolucionaria para cambiar la EMT. ¿Tendrán que pasar otros cien días para dar los primeros pasos en esa dirección?

Paja ha habido mucha en los primeros cien días del mandato, aunque el grano ha resultado escaso. Los aparcabicis colocados eran los previstos en el anterior mandato o si me apuran unos pocos más, pero no se sabe nada del carril bici de la ronda interior, un proyecto que ya comienza a ser leyenda.

Sabemos que la anchura pasará de 1,70 a 2,50 metros para facilitar que sea de dos direcciones. Y poco más, salvo que está en la Generalitat para que los técnicos de Patrimonio Histórico den sus bendiciones. ¿Por qué no sale ya el concurso? El PP dejó el suyo a la espera de que se resolviera un recurso, lo que fue aprovechado para arrinconarlo.

Nada se sabe, aunque hay que comprender que muchos ediles del tripartito son novicios y les falta rodaje. Sólo hay que repasar el vídeo del último pleno, donde hubo para todos los gustos, gobierno municipal y oposición, en metidas de pata fruto del nerviosismo. La más sonada fue la de Pere Fuset con la acusación al PP de que sólo le preocupaba las “banderetes” en su moción sin caer en la cuenta de que se refería a la Senyera hasta que escuchó los abucheos.

Pero al margen de esta inexperiencia con fallos que le pueden pasar a cualquiera en un debate, las decisiones de gobierno sí que deberían razonarse y ver qué pasa en la calle. Y lo que ocurrió el sábado fue que de las miles de personas se acercaron al Mercado Central sin pensar en la EMT y todos echaron mano de sus coches para meterse en un monumental atasco. Cambiar esa manera de pensar sí que es un reto para este mandato.

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Ribó, cien días de mucho ruido y pocas nueces
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Paco Moreno | 21-09-2015 | 16:58| 14

Para los aficionados a Shakespeare, el título de esta página es una obra deliciosa. El guión escrito por el alcalde Joan Ribó en sus primeros cien días de gobierno, cumplidos ayer, ha resultado más accidentado, sobre todo por los conflictos abiertos con los comerciantes a cuenta de la reducción de las zonas turísticas y la apertura en domingo, además de la subida del Impuesto de Bienes Inmuebles, junto a las críticas recibidas por la Federación de Hostelería debido a la intención del concejal de Movilidad, Giusseppe Grezzi, de suprimir el estacionamiento nocturno en el carril bus, esencial para los negocios de ocio.

Movilidad, el ruido ensordecedor. Sin duda es lo más mediático y donde más contestación ha habido de la opinión pública de las primeras decisiones del tripartito. La grandilocuencia del concejal Giusseppe Grezzi ha ido en sentido contrario de lo que debería proponerse el Ayuntamiento, un cambio suave en la manera de moverse en esta ciudad. En Valencia hay una opinión casi unánime de que la preferencia hacia el coche privado pertenece a otra época, pero patinazos como querer suprimir el estacionamiento nocturno en el carril bus no supone ningún beneficio para los que escribimos a favor del transporte público, la peatonalización de calles para los comercios y el fomento de la bicicleta como alternativa a la polución y en favor de una ciudad moderna. Con lo razonable que hubiera sido decir que los horarios hay que respetarlos y la EMT necesita el carril despejado a las seis de la mañana por el interés de todos los vecinos. Pero no, el edil optó por la versión más extrema de la movilidad sostenible.

Atascos a la vista. Ese postureo de anuncios que quedará en nada en la nueva ordenanza de Tráfico sí que tendrá mañana consecuencias negativas. El Día sin Coches cortará al tráfico la plaza del Ayuntamiento y parte del entorno (San Vicente, Paz, Marqués de Sotelo, etc.) en pleno día laborable desde la nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde.

Colapso seguro. ¿Qué necesidad hay de enfadar a los conductores? ¿Por qué no aplica el tripartito lo que dice el Plan de Movilidad sobre la EMT y después vamos a lo folclórico? Impuestos. Las ordenanzas fiscales gravan a los centros comerciales, las tiendas céntricas y ofrecen bonificaciones a los vehículos ecológicos y las licencias de rehabilitación. Mucho apretón el primer año a las grandes empresas de distribución, que deben pagar más mientras les dicen que posiblemente abrirán 40 domingos menos en 2016. Comercios en domingo. Con el convencimiento de que buena parte de los 93.000 votos de mayo pasado fue de los pequeños comerciantes, algo en lo que discrepo, el alcalde se ha mostrado firme en su intención de suprimir la apertura dominical y en festivos de los centros comerciales y las tiendas grandes. Los afectados, incluso los más beneficiados en teoría, le han pedido públicamente cautela y que no tome ninguna decisión antes de lograr un consenso. Ese sí que es un buen consejo.

Seriedad con los refugiados. Los primeros cien días del gobierno de Ribó también han tenido otros momentos efectistas como la propuesta de que el edificio Veles e Vents como centro de acogida de refugiados sirios. Una foto que vale su peso en oro para los parroquianos de Compromís pero muy poco práctica para los mismos inmigrantes que buscarán algo de comodidad en su primer día en Valencia. Con la antigua Estación Marítima justo enfrente, vacía y preparada porque fue hasta hace un año una terminal remota de cruceristas, la iniciativa es casi una variante de complejo de Edipo por la todavía alargada sombra de Rita Barberá en el Ayuntamiento.

Comedores escolares. Ya que entramos en materia social me acabo de acordar de una de las grandes noticias del arranque del mandato, el aumento de becas para comedores escolares en verano. Era una vergüenza que los niños de familias pobres pasaran hambre, insistían. ¿Se puso más dinero o se firmó lo que había dejado dispuesto el PP? Me temo que nada más. Cabanyal, un avance. En algunos proyectos sí que se ha avanzado aunque sea para dejar claro lo que no quiere el nuevo gobierno municipal. El plan que permitía la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez ya está derogado y poco más. El refuerzo policial y de limpieza siguen del anterior mandato y ahora se trabaja en una iniciativa para conseguir ayudas europeas, como se ha hecho decenas de veces en el Consistorio. Eso sí, la presentación en el Ateneo Marítimo parecía el hallazgo de la receta del chocolate suizo. Más fuegos de artificio.

Señas de identidad. Pero si en algo habrá pirotecnia será en lo que ata- ñe a la procesión cívica del 9 d’Octubre. Todavía falta mucho (Barberá propuso al socialista Salvador Broseta ser el abanderado el año pasado una semana antes), aunque entonces no había ningún cambio y esta vez se ha puesto en duda hasta el itinerario por la supresión del Te Deum en la Catedral con la Senyera municipal (habrá uno alternativo a las once de la mañana). Se ha dicho de todo en los mentideros, hasta que se evitará ir por la plaza de la Reina para no ofrecer la foto de la enseña con la Seo al fondo. Sería ridículo.

Mirador municipal. En los símbolos también ha tenido repercusión la apertura del balcón del Consistorio a turistas y vecinos. Lo que no se esperaba era un éxito tan grande (55.000 personas en tres meses), lo que obligó a aumentar la seguridad del edificio y descubrir que las decisiones de gobierno tienen un coste: los agentes de la Policía Local afectados dejaron de patrullar barrios del centro y tramos del cauce para enfado de los vecinos.

Discrepancias. Se ha visto la primera discrepancia entre Compromís y el PSPV, los dos socios principales de la coalición. El socialista Joan Calabuig dejó muy claro que en este asunto no hay ninguna prisa en tomar una decisión si supone encender un fuego innecesario. No es la primera vez que el portavoz del gobierno municipal ha tenido que atemperar el mensaje que sale desde el tripartito, como ocurre con las contratas municipales y el deseo de Compromís de municipalizar algunos de los servicios. Marina Real. Lo mismo ha ocurrido con las primeras decisiones sobre la dársena interior. El amago de Ribó de bloquearlo todo hasta lograr la condonación de la deuda se quedó en eso, dado que las inversiones de las empresas privadas no deben peligrar en ningún momento. La falta de coordinación entre el Consorcio y el Ayuntamiento ya ha motivado la pérdida de demasiadas inversiones millonarias. Y el anuncio del Veles e Vents como centro de acogida de refugiados no fomenta precisamente su alquiler.

Corrupción. En estos cien días muchos esperábamos el gran escándalo, la prueba fehaciente de las «malas artes» del PP como se denunció el pasado mandato hasta la saciedad en todos los plenos. Saqueo, adjudicaciones irregulares y una gestión donde se decía que habían metido mano en la caja. ¿Dónde está todo eso? A ver si resulta que después de levantar las alfombras no había nada. De momento, lo único que considero reprochable es que la oposición entonces no supiera del estado financiero catastrófico de la Marina.

Más ruido. Estos primeros cien días han servido para otros anuncios. Mascotas en los autobuses de la EMT, regulación de playas nudistas (¿Hace falta una?), huertos urbanos y hasta autorizar los patinetes como vehí- culo para circular. Por el contrario se ha hablado poco de empleo y la limpieza de calles, de la paralización del teatro el Musical y de una solución definitiva para el eterno problema del aparcamiento de la plaza de Brujas y el tráfico en el entorno de la Lonja.

Parque Central. En el plano reivindicativo sí que ha habido varios movimientos. Es el caso de la continuación de las obras ferroviarias, donde el único camino viable es aumentar los préstamos a través de la sociedad formada por el Ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno. También una petición (esta vez con éxito) para que el Puerto remodele su frontera con Nazaret. Programa electoral. Todavía es pronto para analizar el programa de Compromís y es más importante subrayar que el pasado día 9, el PP denunció que seguían atascadas 75 iniciativas que dejaron en el traspaso de poderes, donde se contabilizaron 122 proyectos. Demasiados.

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La trampa del Parque Central
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Paco Moreno | 08-09-2015 | 16:34| 0

De aquellos polvos vinieron estos lodos. El convenio firmado en 2003 para el Parque Central está lleno de trampas, redactado en una época donde parecía que el dinero seguiría fluyendo sin pausa y ahora nos hemos topado con la dura realidad.

Releo el documento y lo primero que me viene a la memoria es la maqueta de los rascacielos de Calatrava. No lo puedo evitar, ese día que nos enseñaron las torres pegadas al corredor mediterráneo y nadie se fijó en una pequeña figura casi achatada en contraste con la majestuosidad del estilismo de viviendas hasta el cielo. Hoy, por el contrario, la Generalitat no sabe qué hacer con el jarrón chino en el que se ha convertido el Ágora.

Pues lo mismo pasa con este convenio, cuando dice que el Ministerio de Fomento debe aportar 419 millones de euros (¿Los ha puesto ya por cierto?), y que el resto de la participación del Gobierno saldría de la venta de parcelas para pisos.

Pero la trampa, el pequeño Ágora, se encuentra en un párrafo donde se menciona que si los socios del Parque Central quieren adelantar los plazos de las obras, entonces sin problemas, podrán recurrir a los “canales de financiación que estime la sociedad”, es decir, a préstamos.

Igual que se ha hecho con la primera fase del jardín, donde se tuvo que avalar el crédito de hasta la última rosa elegida por Kathryn Gustafson, dice la ministra de Fomento, Ana Pastor, que debe hacerse con la parte ferroviaria. A las plusvalías por la venta de viviendas ni se las conoce ni se las espera.

Pero, repito, ¿se ha gastado los 419 millones Fomento? Y no me vale el presupuesto de la estación Joaquín Sorolla porque esa terminal es provisional, no la buena que permitirá el soterramiento de las vías. Ni me vale la estación del AVE en Albacete, para aquellos aficionados a mirar los Presupuestos del Estado a su manera. Sólo me sirve lo ejecutado en Valencia.

De la propuesta de Pastor deduzco que sí. La ministra no osaría pedir al Ayuntamiento y a la Generalitat que se rasquen el bolsillo sin haber hecho antes esa cuenta, pero como las cosas de la política son así, no le vendría mal al alcalde Ribó pedirle una copia de esa suma.

Al margen de esa pequeña maldad matemática, la reunión la semana pasada en Madrid deparó la sorpresa de que la prolongación del túnel de Serrería todavía no se ha resuelto. Han pasado tantos años que debo recurrir a la hemeroteca para localizar una noticia de octubre de 2008, donde en una reunión entre Rita Barberá y María Teresa Fernández de la Vega se dijo que las obras costarían 110 millones de euros y ya trabajaban en el proyecto. Pues parece que Fomento no tiene mucha prisa pese a que condena el crecimiento de la ciudad hasta la Marina y contribuye al aislamiento de Nazaret, pero ese queda lejos del Paseo de la Castellana.

Pero hay que volver al convenio firmado en 2003 para entender la razón de que la barrera de hierro siga llegando hasta el centro de Valencia. En otro párrafo surge otro pequeño Ágora escondido cuando se habla de que la estación Central tendrá una edificabilidad para hoteles, comercios y oficinas de 82.666 metros cuadrados. Limpios de polvo y paja y que supondrán un mamotreto en la puerta del Parque Central.

En los últimos doce años han pasado varios gobiernos por Madrid, cambios en el diseño de la estación de César Portela y compromisos para reducir esa torre, aunque la presencia de este edificio en el acuerdo ha enturbiado y demorado las obras hasta la extenuación.

Un dato más que recomienda una revisión del convenio. No sólo en la parte económica para actualizar las aportaciones sino para adaptarlas a la realidad. Es evidente que la venta de las parcelas no es una respuesta razonable a medio plazo, aunque vista la propuesta de Pastor lo mejor sería esperar a que se forme un nuevo Gobierno en Madrid, del PP o de otro partido. Las promesas que se hagan ahora servirán de poco porque todas serán en clave electoral.

Y mientras los vecinos se tendrán que conformar con el 40% del parque a principios de 2017, cuando se ha previsto su apertura, y con una de las zonas más degradadas de la ciudad. La calle San Vicente Mártir debería ser un paseo cómodo y repleto de comercios y viviendas nuevas. En cambio, está decorada con viejos cuarteles, muros de fábricas y restos de botellón.

El canal de acceso, la estación Central y el túnel pasante debe hacerse con dinero de las viviendas, pero como eso es imposible, ya es hora que el Gobierno entienda aquello de que las deudas con Valencia hay que pagarlas.

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Camino, luego existo
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Paco Moreno | 31-08-2015 | 11:51| 1

Escribo esto casi a ciegas, a la espera de ver el desarrollo de la pacificación del tráfico del centro de Valencia que promete el alcalde Joan Ribó. La parte fundamental se conoce, claro está, y consistirá en el pintado de calles y colocación de numerosas señales esta noche para limitar la velocidad a 30 por hora a partir de mañana.
Pero es la letra pequeña lo que más expectación despierta en comerciantes y vecinos. En el Mercado Central andan preocupados por las anunciadas restricciones del tráfico de coches, mientras que los tenderos alertan de que la peatonalización no servirá de nada sin una restricción a las terrazas de los bares.
Todo conduce a uno de los debates más interesantes del mandato municipal y que pasa por marcar las pautas de cómo se moverán los vecinos de esta ciudad durante los próximos lustros. Con este gobierno municipal la premisa está clara: el coche particular debe retroceder en favor del peatón.
Tiene razón el concejal Giuseppe Grezzi cuando dice que en el cap i casal no se ha pensado en la movilidad al aprobarse algunos grandes proyectos. Se me ocurre como ejemplo el barrio de Sociópolis, aislado salvo por alguna línea de la EMT que pasa por las inmediaciones.
Pero que nadie espere milagros. La zona 30 está implantada desde hace años en algunos barrios y es un elemento más para la concienciación ciudadana. Me sorprendería mucho un cambio de criterio y que la Policía Local coloque su radar (sigue teniendo uno solo) en la calle Colón o la calle de la Paz. El sentido común marca que debe estar en los lugares con más riesgo de accidentes serios, es decir, en la ronda de bulevares, accesos y túneles.
Más que multas, la solución debe ser urbanística y de formación. Cuando el Partido Popular empezó a poner carriles bici en la calzada hubo quien habló de riesgo para los ciclistas, dado que se estrechaba la calzada y aumentaba por ello la densidad del tráfico. La realidad es que funcionan muy bien y deberían extenderse sin demora a más zonas. Hablo de la calle General Elio y la avenida Baleares, donde los usuarios de la bicicleta marchan con seguridad.
Si hay algo demostrado es la facilidad de introducir cambios en la circulación, aunque sean negativos como ocurrió en la avenida del Puerto, donde el carril bici en la acera fue un error. Las rampas de los garajes, la falta de poda de los árboles y las trapas de los servicios públicos convierten esta ruta en una aventura.
Quitar un carril a la calzada se plantea ahora como algo más sencillo y seguro, sobre todo para los peatones en los pasos de peatones. Pocos lo dijeron entonces, el que suscribe no, pero ahora parece razonable una reforma.
Pero nos hemos salido del tema, del centro de Valencia. El Plan de Movilidad apunta cuestiones interesantes como la eliminación de atajos por Ciutat Vella. ¿Se atreverá Ribó con algo así? El Mercado Central da por sentado que tendrá una gran dársena de la EMT en la plaza Ciudad de Brujas y los comerciantes hablan de las barreras psicológicas que plante el diseño urbano actual. Hablar de ir andando desde el Mercado de Colón hasta la Catedral parece un mundo, cuando en realidad apenas hay unos minutos de paseo.
La reforma del Ensanche ya está ahí con sus garajes cerrados y molestias por las obras, aunque dentro de unos meses dejará unas calles nuevas que servirán como un excelente campo de pruebas para los planes del Consistorio. Tampoco se trata de demonizar al sector, pero sería muy decepcionante que todo se convirtiera en una sucesión de terrazas, como ocurre en Ruzafa.
Y mientras sucede todo eso, la concejalía de Movilidad tendrá que decidir qué hace con las motos. Lo que no quiere Grezzi es una barra libre de estacionamiento en las aceras y ajustar la ordenanza en consecuencia. Pero la realidad es que se trata de un vehículo anticrisis similar a la bicicleta, con los mismos defensores y detractores.
Sólo citaré un caso y fue cuando la Policía Local empezó a empapelar con multas hace unos años las motos aparcadas en las calles del centro y el Ensanche. Fue una de las noticias donde recuerdo que más afectados llamaron a este periódico, bramando por la sanción de lo que se había consentido hasta entonces. En suma, es muy difícil evitar las críticas en este asunto y es mejor ir poco a poco. De lo contrario, lo que debe ser el camino natural y lógico (la ciudad para los peatones) se convertirá en un motivo de enfrentamiento y el esfuerzo no servirá de nada, quedando como otro experimento sin éxito.

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El Saler más olvidado
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Paco Moreno | 25-08-2015 | 09:46| 0

Usain Bolt es de nuevo el hombre más rápido del planeta, los bous al carrer suman otra víctima en un verano sangriento y la hija del presidente de Les Corts ha sido descubierta con drogas en un control policial. Noticias de un verano cualquiera, en un agosto donde los incendios forestales están perdiendo la partida de momento y ahora toca pensar en la temida gota fría.

Pero hay cosas de este mes para comentar. De atletismo paso porque lo único que puedo es lamentar de nuevo la ubicación de una pista para este deporte en el jardín del Turia, donde parece que cabe de todo menos los espacios para los niños salvo excepciones como el Gulliver o el parque de Cabecera.

De los bous al carrer sólo puedo decir hasta cuándo permitirán los políticos de turno esta sangrienta “tradición”, un absurdo desde el principio hasta el final, sobre todo cuando incluye bolas de fuego en los cuernos de los toros. Que se las pongan al concejal de Fiestas para que compruebe su efecto.

Ni conozco ni me interesan los motivos ancestrales por lo que se tortura a un animal y se facilita la muerte a los imprudentes que participan. Sólo sé que está mal y son cosas que nunca hay que fomentar.

Y de la desgracia familiar que padece Enric Morera añado una petición al margen de desearle lo mejor como padre de dos hijas de una edad parecida, y es felicitar a los agentes de policía, algo de lo que he leído y escuchado muy poco. Tantos abrazos y palmadas en la espalda, incluso comparando las sustancias que llevaba con la cafeína, pero ha faltado lo esencia en estos comentarios, es decir, aplaudir a unos funcionarios que seguramente han evitado un futuro mucho más complicado y turbio a los padres. Para mí la desgracia no es que la hayan pillado, sino que pocos lo vean así.

Pero ya entrados en materia local quiero hablar de El Saler, donde todos los veranos nos acordamos de la cantidad de basura esparcida en la Devesa, la falta de inversiones públicas y el abandono de muchas zonas.

Los incendios se apagan en tierra y con tareas de prevención, vino a decir la presidenta en funciones de la Generalitat, Mónica Oltra, cuando visitó parte de las ocho hectáreas quemadas, pero la realidad es que a unos minutos de la ciudad, en el parque natural más vigilado y transitado de la Comunitat, se encontró lo necesario para cultivar droga. Eso deja en muy mal lugar cualquier dispositivo de prevención.

Ciertamente hay barrios donde las necesidades son urgentes y a la vista de todos, con montones de basura en los solares, edificios en ruinas y equipamientos públicos pendientes. Pero el interés general debe llegar también a lugares como la Devesa. De lo contrario se empezará a hablar de ella en pasado, casi como lo que ha ocurrido con la huerta.

¿Dónde están las empresas que financien campañas de plantación? Tampoco hace falta convocar a cientos de personas que pisoteen las plantas, motivo por el que los actos masivos no se realizan, pero ya en la penúltima campaña electoral escuché a Rita Barberá la idea de incluir en los concursos públicos una cláusula para mejoras sociales que concedieran más puntuación. Podría hacerse lo mismo con los proyectos ambientales y cazar al vuelo las propuestas que salen del nuevo gobierno. El concejal de Devesa-Albufera, Sergi Campillo, apuntó hace poco la conveniencia de dragar canales para mejorar la navegación en la Albufera. ¿Nadie se apunta?

Todo va muy lento, como andar sobre el barro, cuando lo que pide ahora la opinión pública es agilidad en la toma de decisiones. No tan imprudentes como la reapertura de Canal 9 para la festividad del 9 d’Octubre (huele a chapuza a kilómetros), aunque sí con medidas imaginativas.

De lo contrario pasará como en tinglado 2, donde la falta de financiación está atascando la rehabilitación de la nave modernista. Las imágenes difundidas por la asociación Círculo para la Conservación del Patrimonio no dejan lugar a dudas. El recinto está abandonado pese a estar situado en la misma puerta de la dársena.

Mal escaparate para mostrar a los inversores que desean arriesgar su dinero en la Marina. Al margen del debate de la deuda millonaria y qué institución se la come con patatas, está el asunto de adjudicar concesiones para conseguir algo de dinerito. Fiarlo todo al Veles e Vents y las bases reconstruidas por Juan Roig no es suficiente. Ayuntamiento y Generalitat deben transferir ya lo que deben de este año. De lo contrario lamentaremos que le caiga algo del techo a alguno de los chavales que patinan por allí. Y no exagero.

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El himno nacional, debate absurdo
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Paco Moreno | 17-08-2015 | 13:21| 0

Constará de una frase de dieciséis compases, dividida en dos secciones, cada una de las cuales tendrá cuatro compases repetidos. La indicación metronómica será de negra igual a setenta y seis y la tonalidad de Si b mayor. Sus duraciones serán de cincuenta y dos segundos para la versión completa y de veintisiete segundos para la breve”.
¿A qué no saben de lo que estoy hablando? Pues lo mismo me ocurre a mí estos días cuando asisto entretenido a los intentos de alcaldes pedáneos y concejales de los nuevos gobiernos municipales de izquierda (supuestamente) de que no se toque el himno nacional en las procesiones y fiestas veraniegas.
El himno, cuyos requisitos son los del primer párrafo que habrán entendido sólo los músicos profesionales, no debe tocarse en estos actos por obligación, a tenor de lo que dice el decreto de 1997, pero tampoco lo prohíbe y esa es la clave del asunto. El legislador fue inteligente y entendió que hay costumbres y tradiciones sobre las que es mejor dejar margen al pueblo para que decida por ejemplo si quiere escuchar la Marcha Real.
Por eso no entiendo el empecinamiento de algunos políticos, sobre todo de Compromís, de intentar imponer su criterio frente a una costumbre de varias generaciones atrás. Si vamos a la literalidad de las ordenanzas y decretos, entonces que el Ayuntamiento de Valencia cumpla la obligación de que no se tienda ropa en las fachadas. Pero eso sería ridículo y nadie en su sano juicio pide esas cosas a la Policía Local, lo que debería equipararse al asunto de los himnos. Que dejen en paz a los festeros y a las sociedades musicales, que hay problemas más importantes para los vecinos.
Aunque si antes pienso en escribir de esto, antes se escucha el Himno de España en Indonesia con la letra de Pemán, texto pedido por Primo de Rivera y después retocado en la dictadura franquista. Si es que las carga el diablo y las disparan los tontos, que me diría alguno. Ahora estaremos unos días hablando de si el Ministerio de Cultura debe pedir una disculpa oficial por lo sucedido, en lugar de celebrar todos la medalla de oro en bádminton, una palabra que acabo de aprender a escribir y que merece todo el reconocimiento para la joven Carolina Marín.
O sea, que llegado a la mitad del espacio para juntar letras todavía no he entrado en la materia que me interesa. Primero, el Parque Central. Es posible que algunos piensen que al ser un proyecto heredado de Rita Barberá no merece todo el interés, aunque a mí me preocupa sobremanera el atasco de las obras en algunos solares. Estamos a punto de certificar oficialmente el primer retraso del que debe ser el jardín más decisivo para el cap i casal, con permiso del viejo cauce.
¿Hay alguien? se podría preguntar asomando la cabeza por la puerta de algunos despachos municipales. Señores, hablamos del primer paso para el soterramiento total de las vías y no basta con reivindicar al Gobierno de turno de Madrid, toca ponerse las pilas para resolver el bloqueo en los solares donde no pueden entrar las máquinas todavía.
Segundo, la limpieza de la ciudad. La Federación de Vecinos lo dijo la semana pasada alto y claro: hay calles en Valencia donde el olor es insoportable. Hay que baldear y con ganas, nada de rascar la superficie como se hace de vez en cuando en el barrio del Cabanyal.
Cuando llegue la inevitable gota fría ya no hará falta pasar la manguera. Entonces hablaremos del atasco del alcantarillado por la falta de barrido. A la concejala Pilar Soriano le ha tocado bailar con el más feo, unas contratas que han visto cómo en los últimos años se ha recortado el presupuesto hasta unos mínimos inaceptables para los vecinos.
Tercero, el botellón en los barrios. La concejala de Policía Local y alcaldesa en funciones, Sandra Gómez, ha demostrado que no tiene miedo a meter la cuchara en todos los temas y ha lanzado la idea de buscar un recinto para los jóvenes que sea alternativo al consumo sin pausa de alcohol en las calles.
Se ha intentado casi todo para evitar el perjuicio que causa a los vecinos (suciedad al día siguiente y escándalos nocturnos). Incluso grupos de voluntarios para tratar de convencer a los jóvenes de las malas consecuencias del botellón.
Pero nada ha tenido éxito, al menos uno palpable. Fomentar las actividades juveniles es algo que aparece en el Plan de Juventud, incluso con la opción de acordarlo con locales privados. Los mejores deseos para el propósito, que a mi juicio se topará con un enemigo insalvable: la falta de presupuesto municipal.

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La Valencia ciclista tarda en arrancar
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Paco Moreno | 27-07-2015 | 09:31| 1

Recalo en el cap i casal después de varias semanas de asueto en lugares más frescos y compruebo entre la agonía del calor sofocante las noticias publicadas sobre la esperada eclosión del fomento de la bicicleta en la ciudad. Poca cosa por no decir nada.

Lo que debe ser el mandato de la bicicleta sigue estando en la bandeja de salida, la de las expectativas. Suscribo parte del lema de Valencia en Bici al decir que se trata de recuperar ciudad, en   este caso a base de pedaladas.

Un estudio del cronista de Valencia, Francisco Pérez Puche, sobre la llegada de los primeros velocípedos a las calles de la ciudad amurallada a principios del siglo XIX y su evolución durante los siguientes 150 años, es la excepción a este silencio municipal.

En el apartado de los anuncios, la creación de la Oficina de la Bicicleta, una mesa donde deben debatirse aspectos del tráfico, infraestructuras, educación vial y hasta política de multas de la Policía Local. Veremos el próximo otoño la efectividad de esta comisión.

Uno esperaba proyectos definidos, con planos, presupuesto y plazos, para el carril bici de la ronda interior. También cifras sobre los cientos de aparcabicis colocados para ofrecer a los ciclistas cómodos estacionamientos. También una mejor señalización de algunos itinerarios y media docena de campañas de concienciación para que no se circule por las aceras.

¿No quiere el Ayuntamiento que Valencia sea una referencia europea en el transporte en bicicleta? Pues a la faena porque parece que será más difícil construir el carril bici por la calle Colón que en su día el viaducto de Contreras para acabar la A-3. Y si quieren un ejemplo más cercano, el Ágora o la línea 2 del metro. Elijan.

El Partido Popular dejó un proyecto acabado y en concurso para iniciar las obras. Llegó el tripartito y paralizó el proceso para mejorarlo con una anchura superior y que fuera un verdadero itinerario en doble sentido. Magnífico porque será en beneficio de todos los ciclistas.

Eso sí, tampoco es cuestión de agotar el año dándole vueltas al asunto. Ni que hubiera que hacer un simposio sobre el color del pavimento. El otoño está a la vuelta de la esquina y sería un suicidio meter obras en Colón y Guillem de Castro en plena campaña navideña. Los comerciantes no quieren y el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, me consta que tampoco.

Los empresarios ya están suficientemente preocupados por el retraso de la reurbanización de calles como Hernán Cortés y Pizarro, adjudicadas pero a falta de un mes al menos para empezar los tajos de obra. Ya no hablo de Conde Salvatierra y San Vicente, aún en pleno proceso administrativo.

Después de años de estudios y propuestas para mejorar los itinerarios peatonales, las alarmas han empezado a sonar con tanta demora, pese a que se hará con dinero de la Generalitat. Si el diseño es similar finalmente al de la calle Félix Pizcueta, se notará demasiado la ausencia de arbolado o unos pocos maceteros esparcidos para imprimir algo de verde, pero que empiecen ya.

Ahora que parece mejorar el empleo y las cifras de turismo son buenas, no tiene sentido seguir en el Ensanche con calles de aceras estrechas, bordillos altos y otras barreras para los peatones. Pero añado un ruego y es que el pavimento no sea igual que el elegido para Ruzafa, donde las manchas y la suciedad no se quitan ni con lejía. Vaya fiasco de reurbanización del considerado barrio de moda.

Antes de que se acabara el anterior mandato, la junta de gobierno aprobó el proyecto del carril bici de la carrera Malilla. Si hablamos de vertebración entre los barrios y el centro, nada mejor que esa ruta. Tampoco es que requiera mucha complejidad y, nuevamente, el dinero es de la Generalitat. ¿Por qué no activar el concurso y reclamar la financiación? ¿La respuesta sería negativa?

Aunque si el Consistorio quiere mejorar un itinerario muy utilizado en verano, entonces que parchee el vergonzoso acceso de la ruta hacia El Saler en su arranque junto al Ágora. Es, sin duda, uno de los trayectos más bonitos con permiso de algunos que pasan por la huerta, aunque está mal señalizado y falto de mantenimiento.

Vamos hacia el año récord en turismo y por todos lados se ven bicicletas de alquiler, llevadas por visitantes ávidos de conocer la ciudad. Toca aprovechar el momento y que a Valencia no la conozca ni la “madre que la parió” en movilidad cuando se acabe el mandato. Las primeras pedaladas están resultando más lentas de lo esperado para inversiones que no son millonarias.

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La inevitable subida de impuestos
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Paco Moreno | 20-07-2015 | 10:02| 1

¿Estaba Valencia más limpia en 2009, cuando el Ayuntamiento se gastó 70 millones del dinero de todos en barrer las calles y retirar la basura? Hay cosas que no funcionan a base de presupuesto y la buena educación es una de ellas. Por eso pienso que sería un error disparar el gasto el próximo año sólo por un compromiso político y un rechazo al plan de ajuste impuesto por el Gobierno.

Esa pataleta contra el modelo de Montoro puede salir muy cara, de la misma manera que utilizar el dinero conseguido con la refinanciación de los préstamos (un logro del anterior concejal de Hacienda, Silvestre Senent, todo sea dicho) para engrosar el gasto en lugar de seguir amortizando la deuda.

De todos era conocido las dificultades económicas que iba a tener el tripartito este mandato, pese a la enorme reducción de la deuda con los bancos. De ahí que romper esa tendencia y reducir de manera drástica las amortizaciones supondría un perjuicio para el Consistorio. Las primeras señales que han salido del gobierno municipal no son nada claras en este sentido, pese a que en teoría todo debe estar reglado por la normativa impuesta por el Gobierno.

Todavía resuenan las críticas el pasado mandato desde la bancada socialista contra la reducción de las bonificaciones en el cobro de impuestos. Ahí es donde deben tomarse las decisiones para mantener la coherencia. Veremos cuando se presenten los Presupuestos municipales si aumentan los descuentos por domiciliación bancaria y se aprueba un sistema de pago fraccionado a la carta.

La temida subida de impuestos es una variable que no ha sido despejada por completo. Otra señal inquietante estos días ha sido el silencio del tripartito a la propuesta del portavoz de Ciudadanos, Fernando Giner, para una serie de exenciones de tasas que debían favorecer la apertura de comercios en el Cabanyal.

Fiarlo todo a las ayudas europeas y al interés de los inversores es dejar el asunto sin cerrar, algo que no se puede permitir este Ayuntamiento, devoto del credo de que el Cabanyal será otro barrio dentro de cuatro años. De momento seguimos con la expectativa.

¿Qué pensarían los vecinos del Cabanyal si alguno de los solares pendientes de urbanizar se destinara a un botellódromo? La concejala de Policía Local, Sandra Gómez, ha abierto la caja de los truenos con esa propuesta. Hace al menos ocho años que se debate cada cierto tiempo si Valencia debe contar con una gran explanada donde realizar actividades para jóvenes y evitar en la medida de lo posible el ruidoso botellón.

Claro que hasta ahora se hablaba de un recinto donde no se pudiera consumir alcohol, mientras que ahora es justo lo contrario. En algo sí tiene razón la delegada y es que la excesiva presión policial mueve a los grupos de jóvenes a otras zonas, como sucedió hace años en el campus de Tarongers.

Aunque no creo que la solución sea facilitar el consumo de alcohol. La respuesta debe estar primero en estudiar lo que sucede en otras ciudades, sobre todo donde no se produce este fenómeno tan perjudicial para los mismos practicantes y el bolsillo de los ciudadanos. La limpieza y el baldeo extraordinario salen de los impuestos.

Quizá un primer paso sea evitar por ejemplo la propagación en Fallas de las barras en la calle donde se vende cubatas lejos de cualquier control del etiquetado y el mismo contenido de las botellas.

Ya no hablo de la Noche de San Juan, donde el Ayuntamiento presume incluso de lo rápido que limpia la playa de basura de todo tipo, incluidas las botellas de licor enterradas en la arena.

Las hogueras se han popularizado tanto que el Consistorio ha perdido el control, igual que ocurrió las últimas Fallas. Ahí sí que tiene trabajo la Policía Local, más que en lanzar propuestas imposibles que ningún barrio querría por el ruido y los inconvenientes derivados del botellón, entre otros el aumento de los incidentes.

En la próxima asamblea de presidentes de falla podría tratarse el descontrol de suciedad en las calles y el abuso de los mercadillos después del reparto del balcón en las mascletaes. Lo primero es más importante para miles de vecinos aunque menos efectista.

Y si no que le pregunten a los comerciantes del centro, ahora que está en debate la apertura de las tiendas los domingos. La semana fallera es de las que menos venden del año y cambiar eso sí que sería  decisivo para sus intereses, al conseguir que las Fallas dejen de ser una fiesta callejera en el peor sentido de la palabra, sucia y perjudicial para todos

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Las deudas del callejero de Valencia
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Paco Moreno | 15-07-2015 | 18:24| 6

Ahora que se va a remover el callejero de Valencia para eliminar los nombres de personajes de la dictadura franquista, seguro que hay un hueco para honrar la memoria de un dirigente vecinal poco común, implicado con su barrio y al mismo tiempo con una visión del valor del patrimonio histórico y de la huerta de la ciudad que se han dado pocas veces. Hablo de Eduard Pérez Lluch, vecino de Campanar fallecido recientemente.

Eduard puso en valor la huerta de Campanar cuando nadie daba un duro por ella, masacrada por el mal llamado hipermercado de la droga, un campamento permanente de toxicómanos y traficantes, donde acudían por cientos desde todos los rincones de la ciudad para conseguir la dosis.

Aquello pasó por fortuna, igual que la revisión del Plan General que la condenaba a la desaparición, y el motivo de su supervivencia fue la existencia de personas como Pérez Lluch. Me decía que una de las cosas que más le gustaba era pasear los días de riego por aquellos caminos para escuchar el sonido del agua corriendo por las acequias. Su nombre en el callejero sería un gesto de gratitud hacia todos los que han hecho posible la permanencia de un modo de vida y del paisaje más espectacular del Mediterráneo.

Y después de hablar de una gran persona, toca hacerlo de un dictador muerto hace casi cuarenta años y que todavía es noticia. Increíble pero cierto, la torpeza del PP fue tan grande, con trabas incluso a que se le retirase el título de alcalde honorífico y la Medalla de Oro, que en 2015 todavía hay al menos 40 calles en la ciudad rotuladas con los nombres de gerifaltes de Franco.

El excelente trabajo del exconcejal socialista Salvador Broseta no fue suficiente para convencer a un partido que en el Ayuntamiento mostraba los primeros síntomas de parálisis. La ausencia de consenso en estas cuestiones son imperdonables, dado que a la inmensa mayoría de la ciudadanía le importa una higa mantener en el callejero el nombre de un gobernador franquista. Ahora toca enderezar el rumbo y votar en consecuencia en la comisión de Cultura cuando se presente la ocasión.

Pero si la noticia de los cambios en el callejero es positiva por la normalización que implica, no ocurre lo mismo con el anuncio de la reducción de libertad horaria en el comercio. Puedo estar de acuerdo en la limitación de apertura en algunos distritos, aunque la intención declarada del concejal de Comercio, Carlos Galiana, es mantenerla sólo en Ciutat Vella.

¿Qué pasa entonces con la Marina? El proyecto de la dársena necesita de manera urgente la apertura de tiendas para que deje de ser sólo un enorme local hostelero y una zona de amarre para barcos. Si el Ayuntamiento quiere integrar esta zona como un barrio más necesita mantener la libertad horaria.

De otra manera no saldrá adelante la rehabilitación de los tinglados 4 y 5, además de otras iniciativas previstas en el plan de usos. Este espacio debe estar abierto los 365 días del año para ser un imán turístico y convertirlo en una de las mejores marinas del Mediterráneo.

Los inversores leen los periódicos y a nadie le gusta que se limite su capacidad de negocio. En pleno concurso para la adjudicación del Veles e Vents y con el alcalde Ribó (uno de los mejor pagados de toda España, por cierto) recibiendo a empresarios que quieren traer su dinero a Valencia, no puede haber mensajes equívocos y el Consistorio debe aclarar esta cuestión a la primera oportunidad.

Y ha pasado otra semana sin que se dé entrada a los dos partidos de la oposición en la comisión del barrio del Cabanyal, con lo que el tripartito pierde más argumentos a la hora de querer ganar apoyos en la rehabilitación del barrio.

Ahora se pone todo el interés en las subvenciones europeas, cuando ya hay aprobada una cuantiosa inversión de la Generalitat a través del Plan Confianza. Se trata sólo de cambiar el objeto de las obras y en lugar de derribar y urbanizar ponerse a rehabilitar. Con un tripartito también en el Consell, debería ser coser y cantar.

Pero la realidad puede ser más incómoda y lenta. El concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià, ha pedido al Gobierno que acelere el proyecto inmobiliario de los antiguos cuarteles de la calle San Vicente, pero sería más efectivo que hiciera lo mismo con la Administración autonómica en el Cabanyal.

Joan Calabuig pidió en abril de 2014 que los 13 millones conseguidos entonces por Barberá se destinaran a la rehabilitación del barrio. ¿Ya se ha hecho la petición o seguimos descubriendo el Cabanyal con más excursiones?

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Primeros errores del tripartito
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Paco Moreno | 06-07-2015 | 08:46| 7

Llegan las primeras decisiones y con ellas, los primeros errores. La ausencia de los dos partidos de la oposición municipal de la comisión que pretende resucitar el Cabanyal es un fallo estratégico mayúsculo en la imagen de transparencia y participación que intenta labrarse el tripartito.

El PP ya se lo esperaba porque será el muñeco de feria al que disparen todas las culpas y males de lo sucedido en el barrio estos años de paralización de obras. No digo que sean inocentes como unos niños porque se han ganado a pulso el título de los responsables del fracaso, pero es necesario recordar una obviedad y es que su proyecto lo paró la ministra socialista González-Sinde pese a que no sabía ni donde estaba el Cabanyal en el mapa.

Pero lo realmente chocante, de carcajada, es el veto a Ciudadanos. Después del papelón que tuvo que hacer Fernando Giner posando en la foto que se hicieron todos los opositores a la prolongación de Blasco Ibáñez, ahora se queda fuera. Todavía recuerdo al candidato en la terraza del Centro Octubre, pisando el parqué que pagó Jordi Pujol a su amigo Eliseu Climent. Tragó saliva y apretó el botón del ascensor en favor de la participación y el consenso en contra de un plan que consideraba erróneo y mejorable. Para nada.

Pero lo que ya roza la risa histérica es que el portavoz de València en Comú, Jordi Peris, le haya ofrecido firmar la moción que llevará el gobierno municipal al pleno. No debatirla antes, ni que participe en la redacción del documento. Sólo que la apoye si quiere. Y de estar en la comisión que se olvide, por supuesto, aunque estén representadas todas las asociaciones del barrio que lo han deseado, da igual de su representatividad.

Vamos, que si Giner quiere participar en el proceso le convendría poner en marcha una asociación de fabricantes de abanicos de la calle de la Reina con tres asociados más, por ejemplo, porque de nada le valen los seis concejales logrados en las urnas, con más votos que el PSPV y València en Comú. Pero así es la política y Giner la ha descubierto sin anestesia.

Y todo esto sin que ninguna asociación vecinal ni de comerciantes ni de nada haya dicho una sola palabra a su favor. Al menos yo no las he escuchado. Si tuviera que poner título a la comisión que pretende recuperar el barrio le pondría ‘Uno de los nuestros’ por los que no están al carecer del ADN necesario.

Un buen punto de partida de esa comisión habría sido escuchar a los concejales del PP para ver lo que han hecho estos años para mejorar la limpieza y la seguridad ciudadana, las ocupaciones ilegales de las viviendas y la retirada de vertederos en los solares.

Pero nada de eso será posible, ni siquiera una mínimo debate sobre las zonas del barrio, que son muchas, donde es posible aprovechar el plan que se derogará ahora. La mayor parte del planeamiento sirve para lo que quiere hacer el concejal de Urbanismo, Vicent Sarrià. ¿Por qué no ponerlo en marcha sin más? Eso sí que habría servido de verdad al barrio y evitaría la sensación de que en este caso no hay paredes de cristal ni están abiertas las paredes del balcón.

Y el segundo error de la semana ha sido lo que ha provocado el primer engachón entre dos de los socios del gobierno municipal, la elección de la directiva de la Junta Central Fallera, donde Compromís no ha dejado al PSPV que elija ni el color de las paredes. Tantas milongas sobre la transversalidad y las decisiones colegiadas en el tripartito para concluir que la organización del principal movimiento social de Valencia es coto vedado para los muchachos de Pere Fuset, el que prometió despolitizar la fiesta fallera. De esto no opino todavía porque espero a que gobierne, pero de lo primero sí lo tengo claro. Compromís se ha propuesto capitalizar toda la gestión de las Fallas y confío en que sean los éxitos y no los fracasos porque supondría un perjuicio para mucha gente.

Es la concejalía más jugosa porque es donde se reparten más subvenciones y tiene la llave de las actividades en la calle al tramitar multitud de permisos. Y si hace falta refuerzo, Carlos Galiana, al que se le llegó a hacer traspaso de poderes de Fiestas, gestionará Actividades. Más claro, agua.

Un traspaso demasiado lento, según aseguraba el portavoz municipal del PP, Alfonso Novo, quien recordaba la semana pasada que apenas había empezado. Y estos días se nombrarán a los consejeros de las empresas y organismos autónomos. Tranquilos, no hay prisa. Abramos el balcón a los turistas y con eso cumplimos.

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Más rápido, alcalde Ribó
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Paco Moreno | 29-06-2015 | 13:05| 6

No me acuerdo de lo que tardó hace cuatro años, pero es que no fue lo mismo. Un gobierno municipal del mismo partido sucedió al anterior con concejales que seguían en sus despachos y proyectos encauzados sin temor a que fueran frenados.

Ahora no hay muchas más delegaciones, alrededor de medio centenar, aunque el reparto del poder entre los tres partidos que gobernarán el Ayuntamiento este mandato se está haciendo demasiado largo y con incógnitas sobre proyectos esenciales.

Ha pasado un mes desde las elecciones municipales y todavía faltan cosas por acordar. Los concejales del PP dejaron de tener firma el 12 de junio a las dos de la tarde. Desde entonces nadie toma una decisión de calado en lugares tan importantes como el Consorcio de la Marina, donde se juega buena parte del prestigio de la ciudad.

Tras el pinchazo que supuso la etapa posterior a la Copa América, con un desacuerdo permanente entre el Consistorio y el Gobierno, ahora estamos a la espera de ver qué derroteros toma el alcalde Ribó sobre la gestión de la dársena. ¿Le gusta el plan de usos? ¿Piensa que el destino del Veles e Vents es el adecuado? ¿Qué quiere cambiar?

Todavía no hay consejeros nombrados por el tripartito y la entidad se limita a resolver las cuestiones más sencillas. Hay dinero para rehabilitar el tinglado 2 y construir una nueva lonja de pescadores, pero no se hace ni decide nada.

La sociedad Parque Central tiene ya en ejecución el 40% del jardín que debe sustituir a los terrenos ferroviarios en la parte de Ruzafa. Las dificultades son cada día que pasa mayores y al menos en tres zonas no tienen permiso de los dueños de los solares para que entren las máquinas. ¿Qué hace el Ayuntamiento?

Comprendo que las negociaciones han sido duras, con cambios de última hora que no se esperaban los mismos protagonistas y que trabajar en la empresa privada no tiene nada que ver con la Administración. Pero, como bien apunta el portavoz de Ciudadanos, Fernando Giner, tenemos que dejar ya la política de gestos y empezar con la de hechos. A gestionar y rápido porque cuatro años pasan enseguida y los vecinos no esperan.

Esperar por ejemplo a que el Gobierno condone la deuda de 420 millones de la Marina para poner en marcha el proyecto que quiere Compromís, a mí me parece poco práctico. Si en Madrid esquivaron el tema con Rita Barberá, ahora lo probable es que no descuelguen ni el teléfono.

Y lo mismo sucede con la estrategia de movilidad que quiere acometer el concejal Giuseppe Grezzi. Confío en que no cuadre las cuentas con el famoso contrato programa de ayudas al transporte metropolitano. Podemos estar años esperando los carriles bici y las obras de peatonalización si el dinero tiene que venir del Gobierno.

Son sólo tres casos aunque podrían ser muchos más. No es de recibo que los grupos de la oposición carezcan todavía de todos los recursos para poder fiscalizar al gobierno municipal. Así no se demuestra la transparencia, una de las banderas del mandato.

El alcalde Ribó dejó la vara de mando sobre la mesa porque dijo que esa no era su manera de gobernar. Eso hay que respetarlo, pero de ahí a no gobernar sólo hay una palabra de diferencia y conforme pasen los días se hará más legible. Los asuntos deben resolverse a veces por la vía ejecutiva, pese a que el propósito es que todo sea colegiado entre los tres partidos.

Habrá que ver cuánto tardará el nuevo proyecto del carril bici de la ronda interior. El viernes pasado se metió en un cajón el itinerario aprobado por el PP y ahora se dibujará un nuevo trazado, con la promesa de que será más ancho y cómodo para los ciclistas.

El problema es que el reloj no para y las obras se pueden solapar con la campaña de Navidad, la época de más ventas para los comercios del centro. A nadie le apetece ver la calle Colón convertida en un atasco permanente, y menos al concejal de Movilidad.

Y lo mismo sucede con la reforma de las calles del Ensanche que deben servir para facilitar el paseo a los peatones desde la Gran Vía Marqués del Turia. Los proyectos ya están en pleno concurso, pero han surgido voces en el gobierno municipal que ponen pegas al diseño. ¿Paralizarán también esa inversión?

Muchos frentes abiertos para el alcalde, pese a contar con la ayuda de otros dos partidos para repartirse la faena. El socialista Joan Calabuig que no se tocará de momento nada que cueste dinero al Consistorio y se dará prioridad a emplear ese dinero en ayudas sociales. Es un criterio acertado y convendría que todos lo siguieran.

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Al tripartito
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Paco Moreno | 15-06-2015 | 14:48| 17

Tiempo nuevo. Cambios. Clima de acuerdos. Asalto a la Historia. Son palabras sueltas que cojo de los discursos de este sábado en el Ayuntamiento de Valencia pronunciados por los miembros del tripartido, las personas que decidirán este mandato sobre un presupuesto de 800 millones de euros anuales.

Y si me preguntan entre reforma o ruptura, prefiero lo primero por la sencilla razón de que no hay grupo más asustadizo que el de los inversores privados. Por eso se me ponen los pelos de punta cuando escuché al portavoz de València en Comú, Jordi Peris, decir que Valencia es un paraíso de la especulación y que hay que quitarle la soberanía a los bancos.

Menos mal que esos discursos hay que tomarlos como lo que son, palabras dirigidas en su mayor parte al público de cada uno, aunque no hay que olvidar que estos anuncios llegan a todo el mundo en la era de internet.

Más que nada porque el Ayuntamiento acabará este año con una deuda superior a los 700 millones de euros, la cifra más baja en diez años, y hay que devolver los préstamos porque los bancos deben seguir fiándose de esta ciudad. Vivir sin crédito es algo que sólo se ha hecho por la crisis económica y los recortes impuestos con los planes de ajuste del Gobierno. Pero algo temporal, que sólo se puede aguantar unos años hasta que los barrios gritan para que se barran más sus calles o edificios rehabilitados para servicios púbicos hace mucho siguen cerrados por falta de dinero.

Eso sí, tampoco quiero arrear demasiado en el inicio del mandato a los socios del tripartito. Me gustaron mucho las referencias de Peris al control de las contratas y las concesiones. En el último mandato se ha dado demasiado cuerda a algunas empresas y sólo recordaré los conflictos en el servicio de grúa y en la Piscina Valencia.

Ojeo después las palabras escritas del portavoz socialista. A Joan Calabuig le queda la difícil papeleta de reivindicar el segundo escalón del tripartito después de un resultado electoral muy malo. De ahí las referencias que hizo a Ricard Pérez Casado y Clementina Ródenas y los 127 años de historia del partido. Sólo así, echando mano del álbum de los abuelos, pudo aguantar el tipo antes de recordar su advertencia desde la misma campaña electoral.

Su mensaje fue que si alguien lo busca lo encontrarán en el centro de la mesa, propiciando pactos también con los dos grupos de la oposición. Sólo así espera no ser engullido por Compromís al final del mandato.

Pero en ninguno de ellos escucho hablar de contención del gasto público. Leo y repaso los discursos y no encuentro, salvo error por el cansancio de la jornada histórica, ninguna referencia. Mucho hablar de la rehabilitación del Cabanyal, del derecho a la vivienda (me quedo sin palabras con esto diciéndose en un Ayuntamiento) y de que debe garantizarse los servicios de agua y luz a todas las familias que pasen apuros.

¿Alguien me explica de dónde sale el dinero? Y que la respuesta no sea de la bajada de sueldo de los concejales. Eso será el chocolate del loro. Los gestos están bien para contentar al electorado y ganar credibilidad ética, aunque luego hay que gobernar.

Gestos se produjeron muchos y de distinto valor en la investidura de Joan Ribó como alcalde de Valencia. El más conocido fue el que protagonizó con la vara de mando, renunciando a ella de manera simbólica. Habrá que darle un poco de tiempo, aunque como sus concejales empiecen a gastar sin control tendrá que sacarla y utilizarla. Para eso es el alcalde.

También tuvo otros momentos de más calado como sus referencias a la huerta y a la movilidad. Sobre lo primero, la protección del paisaje agrícola de Valencia estaría garantizado si se ayuda al que trabaja las tierras. No hay otra manera porque lo de proteger la tierra, las alquerías y todo eso ha fracasado por completo. Lo primero, conseguir que alguien trabaje la huerta.

Pero el discurso que hay que releer es el del portavoz de Compromís, Pere Fuset. Habló mucho de revisionismo de la etapa de Rita Barberá, de buscar las líneas escritas con tinta invisible. ¿Va a dedicarse el gobierno de la tercera ciudad de España a investigar la factura de un hotel de hace diez años? Espero que no porque eso no genera riqueza ni empleo. Me quedo con otra parte de su discurso, cuando dijo que está abierto al diálogo sin exclusiones con el PP, con el reto abierto de su imprescindible regeneración después de 24 años de mandato. Porque sin esas 107.000 personas que votaron a los populares es difícil avanzar.

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Valencia, fuera del ranking de ciudades ciclistas
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Paco Moreno | 08-06-2015 | 09:29| 0

Precisamente cuando se ha instalado en la sociedad la idea de que la bicicleta es un modo de transporte apto para cualquier persona, que sirve para moverse por la ciudad y no tiene nada que ver con un deporte sino con un modo de ver la vida más sostenible, menos consumista y mucho más sana, entonces llega el grupo de todos los años para utilizarla mostrando sus vergüenzas por los lugares más turísticos de Valencia.

Me refiero a la marcha nudista que se realizó el sábado por la tarde por el jardín del Turia y algunas plazas del centro, incluyendo la del Ayuntamiento. Pocos por fortuna, lo que refleja que el sistema educativo no ha fracasado del todo, pero que estropean mucho la imagen de la bicicleta.

Ahí van esos bichos raros, pudo ser el comentario de cualquiera al ver al grupo, desnudos como sus pobres madres los trajeron al mundo, pedalear por las calles más turísticas. Todo lo contrario de lo que se pretende para la bicicleta, es decir, convertirla en parte del paisaje habitual de Valencia, normalizada hasta el extremo.

Eso es lo que me fastidia más de este asunto, al margen del mal gusto de los integrantes de la marcha, su pésima educación al pasar desnudos junto a jardines repletos de niños y la increíble casualidad que no encontrarse con ningún policía local que pudiera multarlos por exhibicionismo. Y eso que se fotografiaron justo delante del Consistorio, custodiado por la Policía Local.

Pero como las malas noticias no vienen nunca solas, Valencia se ha quedado fuera de nuevo en la clasificación de las 20 ciudades del mundo más amables con la bicicleta, donde sí figuran Sevilla (10) y Barcelona (11). El esfuerzo de los últimos años en aumentar los carriles bici y los aparcabicis no ha sido suficiente, ni tan siquiera el increíble número de usuarios de Valenbisi.

La clave entiendo que va desde las restricciones de la propia ordenanza, donde se prohíbe por ejemplo el estacionamiento en las farolas, a la conducta del tráfico de vehículos, donde se aprovecha la secuencia de los semáforos en verde para pisar el acelerador muy por encima del límite. Sin multas, claro.

¿Por qué no se ponen los radares de control de velocidad en las grandes vías? ¿Por qué las marginales del viejo cauce son una autopista donde se han colocado hasta barreras en algunos tramos como si fuera un circuito de Fórmula 1? Eso es lo que pienso cuando las veo por ejemplo antes de llegar a las Torres de Serranos. ¿A qué viene ese gasto?

Preguntas sin respuesta, supongo que también para los inspectores de Copenhagenize, la entidad más prestigiosa del mundo a la hora de analizar la relación de las ciudades con la bicicleta.

Este año, el ranking ha estado encabezado por Copenhague, Amsterdam y Utrecht. La primera ciudad española es Sevilla con un décimo puesto que debería ser envidiado por todos en el cap i casal.

Parece que se hablará mucho de transporte en los próximos cuatro años en Valencia. Los representantes del tripartito conocen, igual que sabían los del PP, que facilitar los desplazamientos a los ciclistas es ganarse parte de su voto dentro de cuatro años.

Otra cosa es que hagan todo lo que están anunciando  estos días de frenesí de pactos, donde el camino de Compromís para llegar a la alcaldía de Valencia está despejado con los votos del PSPV. Eso sí, tratándose de políticos cualquier cosa es posible y la ruptura de un acuerdo en la Generalitat entre los mismos partidos podría dar al traste con las expectativas de Joan Ribó.

Lo digo por su pretensión de ampliar el carril bici de la ronda interior más allá de lo que contempla el proyecto ahora en concurso. Veremos si después de la investidura y conocer de primera mano los números por parte de los técnicos de Tráfico sigue pensando lo mismo. No hay nada que me guste más que encajase un itinerario de tres metros de anchura, pero hay que resolver la carga y descarga para los comercios, así como las paradas de taxis y, por último, el tráfico privado.

He escrito aquí que estoy por la discriminación positiva hacia la bicicleta y eso lo mantengo, pero sin machacar a los demás. En la puntuación de Copenhagenize se habla de la aceptación social de este medio de transporte por todos los vecinos, lo que no se logrará con una política demasiado agresiva. Al contrario, pasaría como este sábado cuando muchos de los viandantes asociaron sin duda al grupo de nudistas con la bicicleta. Ese rechazo no conviene a nadie y menos cuando el concepto de moda ahora el es de evitar las políticas frentistas y trabajar para todos.

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Los costosos compromisos del tripartito en Valencia
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Paco Moreno | 01-06-2015 | 15:23| 19

Decía Joan Ribó en este periódico un día después de ser nombrado virtualmente alcalde de Valencia que pensaba iniciar el mandato aprobando cuestiones de escaso coste económico, incluso gratuitas como la derogación de la prohibición de actividades en la plaza del Ayuntamiento. El candidato de Compromís es conocedor de los compromisos con los bancos y de que andará corto de dinero, siempre que decida no subir los impuestos.

Pero han sido varias las noticias que me han inquietado, bien porque necesitan una aportación directa del Ayuntamiento o de la sempiterna reclamación al Gobierno. En este último caso, caerán en saco roto porque la estrategia de Montoro no ha cambiado un ápice. Si a Rita Barberá no le daba un euro, ahora menos por razones obvias.

Ejemplos no faltan de este tipo de soluciones tan caras como llamativas. Está la condonación de la deuda de 420 millones de euros del Consorcio de la Marina, premisa de la que parten los estrategas de Compromís antes de aprobar el nuevo plan de usos. Vaticino el rechazo del actual Gobierno y la llegada de un tiempo de recriminaciones mutuas sobre obligaciones y derechos.

El problema es que las víctimas serán las empresas que hayan apostado por la dársena para arriesgar su dinero, aunque sea en fase de licitación. El concurso para la gestión del Veles e Vents finaliza el día 12 y los que decidan dar el paso desembolsarán una respetable cantidad en estudios económicos, arquitectónicos y culturales. Si resulta que después se cambias las condiciones para su explotación, seguro que no les hará demasiada gracia.

La palabra condonación se escuchará mucho los próximos meses. Algo más al norte, en el barrio del Cabanyal, la apuesta es por la rehabilitación de las viviendas. Las que corresponden al sector privado irán más o menos como en el resto de la ciudad, es decir, bajo mínimos y con las licencias contadas con los dedos de una mano. Las del sector público depende de lo que ya habrán adivinado: ¡las ayudas del Gobierno! No tendremos suficientes páginas en los periódicos para escribir de las reivindicaciones a Madrid.

Y si vamos al centro, entonces volvemos a la misma teoría. El 40% del Parque Central está en obras, con un dinero prestado avalado por las tres Administraciones socias. Al menos he escuchado a dos miembros del tripartito hablar de romper el convenio de 2003 y que los costes recaigan ¿adivinan? en el Gobierno.

Y la revisión de los 39 contratos de obras, servicios y suministros al Ayuntamiento no es ninguna tontería porque en muchos pliegos se habla de compensar económicamente a los ofertantes en caso de abanbono del proceso. Más dinero.

También hay propuestas rocambolescas, como que el convento de la Trinidad sirva para ampliar el Museo San Pío V. De momento me conformaría con arreglar la trasera del edificio, un callejón que acaba en un muro aderezado por solares que cada cierto tiempo deben ser limpiados de basura y escombros. Eso por no hablar de la apertura de la calle Pintor Genaro Lahuerta y de la destrozada agencia de lectura de Viveros, que ha servido de todo menos para albergar libros. La Generalitat ha aprobado una partida de dinero. Aprovechémoslo.

A mí también me gustaría una solución integral para la fachada marítima desde El Saler hasta la Patacona, aunque lo que urge ahora es que vaya gente a la Marina, para evitar el desastre que vivieron los empresarios hasta hace pocos años. Y algunas cosas no cuestan dinero pero causan escalofríos, como lo que aparece en el programa electoral sobre prohibir el aparcamiento de motos en las aceras. En el censo del año pasado había 77.867 vehículos de este tipo en Valencia. ¿Alguien me puede explicar dónde aparcarán?

En un rápido vistazo al programa electoral de Comprimís, veo que propone exenciones de impuestos dos años en caso de que un comercio pase de padres a hijos, además de otras bonificaciones para el mismo sector. También aparece lo que se denomina deuda ilegítima, otro término igual de novedoso estos días como el de auditoría ciudadana. Miro y remiro pero en ninguna parte se habla de una subida de impuestos ni tasas.

Ahora bien, la prueba estará cerca, siempre que constituyan gobierno, con los Presupuestos de 2016. Y si a alguno de los tres partidos se le ocurre subir los impuestos más allá del IPC, entonces que me guarden sitio en la manifestación porque mi nómina ya no da para más, igual que ocurre con los recibos de agua y luz, hinchados de tasas y cánones por todas partes. Por eso pienso que la moderación no sale tan cara y es lo que deberíamos invitarles a practicar.

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Se acaba el mandato, toca autocrítica
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Paco Moreno | 20-05-2015 | 21:31| 0

Mirando una foto de fofisanos y metiendo la barriga para parecerme a ellos, me acabo de dar cuenta de que se acaba el mandato. Entre tanto mitin, visitas a los mercados y golpes de calor, echo un vistazo a la mesa de contratación del Ayuntamiento, para ver cómo ha quedado el patio.

La montaña rusa de las concesiones ya se ha tranquilizado. El pinchazo de los Barrachina en el Alameda Palace después de años de buena gestión, además del surrealista paso de José Luis Moreno por el Teatro el Musical, ya son un mal recuerdo, algo que se difumina en la bruma.

En ambos casos se han presentado un montón de empresas, con las que el próximo Consistorio entablará nuevas relaciones. Y eso pese a las inversiones que deben afrontar, como es el caso de la Piscina Valencia. Pese a la incógnita lógica de estos procesos, la pesadilla ha terminado.

Lo mismo ocurre con el peligro de colapso que sufrió la EMT antes de la firma del acuerdo laboral. Las excelentes cifras de los últimos años con el aumento de pasaje son un acicate para el próximo mandato, decisivo en cuanto a la movilidad.

Empezamos a leer datos de recuperación del tráfico de coches tras el final de lo peor de la crisis y caer en ese argumento para no forzar la peatonalización y el transporte público sería un error colosal. Ha llegado la hora de apostar de una vez en contra del coche y hacer la ciudad más habitable.

Otro de los procesos en marcha es la construcción del carril bici de la ronda interior. El 1 de junio, con el nuevo Ayuntamiento todavía sin constituir, se conocerán las empresas aspirantes. Auguro al menos una docena de ofertas. Oportunidad perdida para el PP de lograr ese triunfo en favor de la bicicleta antes de las elecciones.

Lo mismo ocurre con el Parque Lineal de Benimàmet, una inversión de cinco millones de euros para esta pedanía y que todavía no ha salido a concurso. Está aprobada por la junta de gobierno, pero eso no ha sido suficiente para evitar que la asociación de vecinos convoque una protesta esta semana.

También se ha pillado los dedos el gobierno municipal con el plan del Cabanyal. Demasiado tarde para convencer a los vecinos de la buena voluntad del Gobierno. Las primeras 27 licencias ya se han concedido tras un parón de cinco años, aunque tendrían que haber sido 270 para quitar argumentos a los opositores al plan urbanístico que intenta sacar adelante Barberá desde hace ya demasiado tiempo.

Igual ha pasado con la Marina Juan Carlos I. De momento han salido adelante concesiones como el club de playa de Antonio Calero y la escuela de negocios y la sede de emprendedores promovidas por Juan Roig. Pero de lo que debe hacer la propia Administración, el mandato acaba con el plan de usos aprobado, algunos derribos (base china, varadero) y otro puñado de concesiones. ¿Para cuándo la reforma del tinglado 2, por ejemplo?

El Parque Central empieza a ser una realidad, aunque sigue en el aire su continuidad más allá del 40% de su superficie, lo que ya está en obras. Existe un compromiso del Ministerio de Fomento, pero digo lo que escribí hace años: la estación Joaquín Sorolla estará en servicio al menos 20 años más. Al tiempo.

Y si pasamos a los barrios, con Ruzafa tengo una sensación agridulce. La reurbanización de sus calles ha salido bien, aunque falta un aparcamiento público para los vecinos. Y tampoco creo que sea acertada la política de favorecer la concentración de locales de hostelería. El comercio tradicional es un recuerdo y la gentrificación (¡vaya palabreja!) empieza a ser un hecho aceptado. Dudo de que sea el modelo más acertado.

En algunos proyectos se ha notado el cansancio del gobierno municipal, que ahora presenta Barberá rejuvenecido para continuar los próximos cuatro años. Pero lo que más me sorprende del mandato que se acaba es la escasa atención prestada por el Gobierno de Rajoy a Valencia.

Aseguraba la alcaldesa en la entrevista concedida a este periódico que las ayudas no han venido tanto en inversiones como para tapar agujeros y evitar la quiebra de la Generalitat, con una lluvia de miles de millones para pagar hasta la extra de Navidad. Vale, de acuerdo con ese hecho objetivo, aunque han faltado gestos como en la regeneración de las playas, las mejoras en los accesos a Valencia y, sobre todo, la subvención para el transporte público de la que gozan Madrid y Barcelona.

Con esos tres elementos resueltos, seguro que ahora saldrían otros números en las encuestas y Barberá no se lo tendría que jugar todo a la baza de los indecisos.

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Buques calcinados, fotógrafos y diputaciones
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Paco Moreno | 04-05-2015 | 11:20| 1

Intento ordenar las ideas pero el calor me derrite los dedos sobre el teclado. Centrar el toro es lo peor a la hora de arrancar un artículo, sobre todo cuando se viene de una semana tan convulsa donde ha habido de todo, desde las filtraciones interesadas que han dado con los huesos de Alfonso Rus fuera del PP (qué casualidad, a 25 días de ir a votar), el arreón que le ha pegado Rita Barberá a Ciudadanos en los primeros compases de la precampaña electoral (nos quieren gobernar desde Barcelona) y hasta los simpáticos dueños del Sorrento, que quieren traer el calcinado ferry al puerto de Sagunto, cumpliendo aquello de que a perro flaco…

Pero antes de saber si el buque revienta enfrente de la Malvarrosa, quedaba la última noticia paranormal, a saber, una conspiración ideada por Rita Barberá contra un fotógrafo que había decorado el muro de un solar con unas fotos en el Cabanyal. Eso sí, bonitas y grandes. Como si no tuviera bastantes problemas la candidata del PP con lo que dicen las encuestas de todos los medios.

Un ataque a la Constitución, a la cultura y a todo lo que se menea con ese rascado de los carteles para dejar el muro sin mácula. Así lo decían, producto sin duda del calor creciente. El responsable de zona de la contrata de limpieza debe estar todavía alimentándose con yogures hasta que el estómago le vuelva al sitio, dado que la impresión de los apocalípticos es que ha hecho desaparecer algo así como el proyecto secreto para resucitar el Cabanyal que contenta tanto a la mayoría que votó de nuevo por la prolongación de Blasco Ibáñez en 2011 como al resto del vecindario.

Desgraciadamente no ha sido así, aunque ahora que lo pienso lo mejor hubiera sido dejar el ataúd encontrado junto a un contenedor de la calle San Vicente. Por si las moscas, nunca se sabe lo que es arte. Sorrento, Rus, Cabanyal y pompas fúnebres se han unido en una colección para la hemeroteca.

Dicen algunos que lo que viene será como la segunda Transición. Pues sí que debieron divertirse en la primera. Y lo digo sin querer ofender porque muchos se toman en serio estas cuestiones. Pero yo también diré una cosa sin sombra de humor: nos hemos pasado años  debatiendo el futuro de las diputaciones como parte de ese monstruo burocrático y político que se come buena parte de los impuestos de todos. Pues ahora ha llegado el momento, señores. Para que nadie cuente nunca más billetes, lo mejor es que desaparezcan.

A ver quién se atreve. Pocos o nadie, juraría. Hay muchas nóminas políticas en juego, demasiados dedazos aprobados de uno y otro partido. Demasiadas empresas y fundaciones de nombres impronunciables, oscuras y que nadie sabe muy bien a qué se dedican. La solución parece sencilla y sería cogerlo todo tal cual y pasarlo a la Generalitat. ¿No creemos en la autonomía? ¿No se nos pone la piel de gallina escuchando el himno del maestro Serrano? Pues a la faena. Todo lo demás es tocar el violón, expresión sublime que en periodismo significa cuando el político dice algo que no sirve para nada.

Y paro porque me caliento y este espacio me lo dejan cada semana para hablar de los asuntos del cap i casal. Pues hablaré de la ocupación de la calle, tema elegido por la Federación de Vecinos para un debate esta semana. Todos estaban de acuerdo en que es excesiva. Obvio, como las razones de cada uno. El ayuntamiento porque estamos en precampaña, los hosteleros porque no quieren competencia y los vecinos porque la sufren.

Pero que nadie se engañe. La ordenanza es un instrumento lento, demasiado. En Valencia hay de largo más de tres mil terrazas de bares y el asunto se ha ido de las manos al Consistorio. Las garantías del proceso de marcado ralentizan las autorizaciones y facilitan el colapso de muchas calles. En Ruzafa, aseguran, no se ha marcado ninguna, lo que me parece increíble de ser así aunque sea porque es la zona más saturada de la ciudad.

Por cierto, que eso no ha tenido consecuencias más allá de las licencias de nuevos negocios, cuando la situación había llegado ya al colapso. Algo que no consuela a los vecinos de calles como Vivons, Tomassos y las conocidas por las Fallas, donde los decibelios de las terrazas se meten en los dormitorios.

Pero ya veremos en el siguiente mandato como evoluciona el enfermo. El Cabanyal tiene para los arquitectos exceso de anestesia y puede morir en el quirófano. Yo en cambio necesito algo fresco urgente para el sopor dominical. Así rebajaré el colmillo que me ha salido en estas líneas. Debe ser el calor.

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La ciudad vista desde un móvil
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Paco Moreno | 27-04-2015 | 14:02| 0

La ciudad vista desde la pantalla de un teléfono móvil. Por ahí parece que va a circular el balón en el próximo mandato municipal, si Valencia no quiere perder una carrera iniciada hace tiempo en todo el mundo y que se resume de una manera muy sencilla: utilizar las tecnologías para construir una urbe más cómoda para los vecinos y, de paso, impulsar nuevos negocios y empleos.

Ya sé que hablar de lo virtual es lo más alejado del propósito de esta página, dedicada a tratar los asuntos de calle, lo más local y palpable en el ‘cap i casal’. Cambio el tiro en esta ocasión tras hablar con Juan Pablo Peñarrubia, presidente del Consejo de Colegio de Ingenieros Informáticos de España, responsable a su vez de la entidad en la Comunitat, al hilo de la clausura en Valencia de la Semana de la Informática, el pasado viernes.

Y me doy cuenta de que el mundo virtual y el real están íntimamente relacionados. Los Ayuntamientos manejan una cantidad monstruosa de información y se trata de aprovecharla para facilitar negocios y ayudar a los vecinos en las rutinas cotidianas. Ya nos hemos acostumbrado muchos a comprobar en la pantalla del móvil a qué hora pasa el siguiente autobús de la EMT, pero detrás de ese gesto hay posibilidades infinitas.

Reconozco que me adentro en territorio inexplorado y que la Open Data, las Smart City (ciudades inteligentes) y las profesiones TIC son conceptos tan recientes para mí que me cuesta encontrar aplicaciones prácticas. De ahí que la charla con Peñarrubia aporte ejemplos más claros.

Hablamos sobre la información que llega al Ayuntamiento y la manera que tiene de procesarla y ofrecerla a los emprendedores, empresas y vecinos. Valencia está bien situada en la carrera con las inversiones recientes del gobierno municipal, señala, aunque el trabajo acaba de empezar. Indica la importancia de conocer datos esenciales para la apertura de negocios. ¿Cómo saber las calles más transitadas por peatones y vehículos? ¿Cómo detallar incluso el tipo de vehículo gracias a programas informáticos de reconocimiento de formas? ¿Cómo poner a disposición de todos los turistas los restaurantes abiertos en el entorno donde se encuentran?

Unir lo real con lo virtual, incluso para la gestión propia de la ciudad. Hay que tratar el asunto como si fuera la domótica de una vivienda, insiste el presidente de los ingenieros informáticos. Para saber cuándo hay que regar los jardines, encender las farolas y hasta dejar de barrer al conocer que llegan fuertes vientos. Ha pasado ya el tiempo en que todo se hacía de manera manual y a criterio del operario.

Le pregunto cuáles serían sus prioridades en caso de tener capacidad de decisión política: servicios ciudadanos y poner en bandeja toda la información para que las empresas elijan lo que prefieran. La EMT es sólo un ejemplo, para seguir con la recogida de muebles usados o el mapa más completo que exista a la hora de elegir un local para tomar una copa. Y con criterios claros para garantizar la privacidad de algunos datos de los vecinos.

Mucho camino por recorrer y con el reto añadido de que deba servir para crear empleo. En todas las entrevistas que he hecho hasta ahora a los candidatos a la alcaldía de Valencia, todos dicen que lo primero es reducir el paro y el Ayuntamiento es una herramienta perfecta para ello. Estoy de acuerdo.

Eso sí, no como una gran agencia de empleo, con una maquinaria burocrática enorme y pesada, sino como una institución que facilite las cosas con normativas claras. La ordenanza de actividades en la vía pública se presentó como el cauce perfecto para este cometido, aunque el asunto del marcado de las terrazas se ha atascado en el barro. Confío en que el resto vaya mejor.

Y hablando de retos, a un mes de las elecciones municipales veremos cuántas licencias de obras mayores concederá el Ayuntamiento en el Cabanyal. Este viernes se aprobó levantar la suspensión después del informe favorable del Ministerio de Cultura y aún queda tiempo para que el PP demuestre si le interesa el barrio o es una cortina de humo.

Lo sucedido en los últimos cinco años, desde la paralización de las obras, promete pasar a la pequeña historia municipal como un ejemplo de batalla política cuyas víctimas han sido los vecinos de una zona que debería haber tomado el relevo del Carmen en lugar de Ruzafa. Ahí por desgracia no podía hacer nada el mundo virtual y los residentes se conforman simplemente con que las casas no se caigan a pedazos hasta desaparecer.

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Turistas, algo funciona
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Paco Moreno | 06-04-2015 | 10:37| 0

Conste que soy el primero en ponerme en la fila de los criticones y destacar cuando puedo que las quejas vecinales mayoritarias vienen por la falta de limpieza de las calles y el mantenimiento de los jardines, entre otros temas que suelo tratar habitualmente. Tampoco me gusta la falta de acción decidida para salvar las pocas alquerías habitables que quedan en Valencia, de la misma manera que la estrategia de vivir de las rentas en Fallas y convertir una bella fiesta en una verbena continua de bocadillo y orines en la calle, como ha pasado estos años.
Pero no por eso hay que dejar de reconocer las cosas que funcionan, como es el caso del turismo. Cada mes que pasa refleja un aumento sobre el año anterior y se producen pocas excepciones a esta norma, como precisamente las Fallas de este año, lluviosas y entre semana, la peor combinación posible.
¿Qué tiene Valencia para los visitantes? Es difícil contestar a esa pregunta porque para gustos los colores. El otro día vi a una joven fotografiando naranjas en un árbol junto al puente de Aragón y es habitual también que esto suceda en el viaducto de Monteolivete, con selfies continuos con la Ciudad de las Ciencias al fondo.
Quizás yo veo las cosas de otra manera, como las mismas naranjas chafadas en el suelo reventadas por los coches y los peatones. O la ruina del puente de Monteolivete hasta que el Ayuntamiento cambió toda la barandilla de hormigón. Pero el caso es que la ciudad funciona para los turistas, los índices de satisfacción de todos los organismos del sector están por las nubes y el negocio marcha mejor cada día.
No todo ha sido un camino de todas porque el descenso de cruceristas es un hecho, aunque siempre he pensado que se trata de un turismo sobrevalorado. Unas personas que tienen barra libre en un crucero para comer y beber lo que quieran tampoco es que tengan ganas de gastar en las ciudades donde recalan.
Ante esta situación, hay que poner en cuarentena el discurso catastrofista de los que hablan de estancamiento, pérdida de influencia y posición del cap i casal respecto a otras ciudades europeas. A ese cacareado fin de ciclo, donde se incluye al Ayuntamiento por supuesto, hay que enfrentar las cifras de visitantes para atemperar el discurso.
Está claro que no podemos fiar todo nuestro futuro al sector turístico y que hay decenas de factores distintos que influyen para el desarrollo de una ciudad, aunque la pena es que durante años no hayamos tenido el apoyo necesario para alcanzar unas cotas todavía más altas.
Hablo por ejemplo de las ayudas del Gobierno para la rehabilitación de monumentos y edificios turísticos. Si el Ministerio de Cultura hubiera hecho algo más por Valencia que opinar sobre el Cabanyal, el entorno de la Lonja podría ser una bella plaza peatonal y la trasera del Museo San Pío V sería eso, un museo en lugar de un montón de solares.
Dos casos muy sencillos de acciones puntuales y efectivas para ayudar a la ciudad y, al mismo tiempo, aumentar la oferta turística. Y si miramos a la Generalitat, entonces preguntaría cómo es posible que fueran tan ciegos de no ver que el Ágora es un desastre, que no funciona ni funcionará nunca lo necesario para compensar el montón de dinero que costó. Y justo al lado hay unas vías de tranvía que cogen cada día más óxido, dado que la misma Administración es incapaz de poner fecha a la finalización de esta infraestructura. En suma, que Valencia avanza pese a las circunstancias.
Por eso es bueno que se vayan eliminando esos obstáculos poco a poco. Hablo del trabajo realizado por el Consistorio para permitir la construcción de los nuevos restaurantes de la Malvarrosa, los populares chiringuitos. Los hosteleros tienen la certeza de que las gestiones de la concejala de Playas, Lourdes Bernal, han servido para acabar de una vez con los problemas crónicos por las autorizaciones de las terrazas.
Y como para creer muchos tenemos que ver, prefiero reservar parte del optimismo al día que empiecen las obras en el paseo marítimo, donde por cierto no le vendría mal un saneado general aprovechando la inversión privada.
No sólo en el maltratado carril bici y algún equipamiento más, sino en el enorme solar propiedad del Consistorio en la calle Eugenia Viñes, en la esquina con la Marina. Los sueños de las piscinas termales hace tiempo que se disiparon y toca hacer algo más realista, palpable y capaz de ser rentable. Nada de ágoras ni similares que ya no nos quedan ganas para tantos experimentos pese al aumento de los turistas.

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Anuncios para la cosecha de votos
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Paco Moreno | 30-03-2015 | 13:58| 0

Compromiso cierto fue la redundancia utilizada por la alcaldesa Rita Barberá el pasado viernes para hablar de la millonada que está dispuesta a soltar el Ministerio de Fomento el próximo mandato en Valencia. La V-30, la V-21, la A-3 en su enlace en Xirivella con el nuevo cauce y todo el resto de denominaciones que salpican el mapa de carreteras del municipio. Demasiado envite para una partida de truc que se juega a menos de dos meses de las elecciones municipales.

La repercusión lógica que ha tenido el anuncio ha sido la de escepticismo porque a lo dicho deben añadirse las obras ferroviarias que faltan para hacer el Parque Central. Casi nada. De ahí que el único comentario hasta ahora de los contratistas haya sido que, al menos, se ponga todo en un papel firmado.

Habría sido más creíble para los desmotivados votantes del PP que el anuncio se hubiera ceñido a una parte de las reivindicaciones de la ciudad en infraestructuras, sobre todo porque falta que el señor del dinero, o sea Montoro, diga que adelante con los números y que habrá para todo.

Ya ni me acuerdo de cuándo se dijo que la estación Central iba a ser de una sola planta en lugar de dos para abaratar costes. Un par de años por lo menos y el primero que contó la noticia fue Alfonso Grau. ¿Dónde está el proyecto reformado? Ahora nos dicen que habrá dinero para esta obra como una medicina que anestesia el retraso del inicio del Parque Central en Ruzafa. El recurso de una de las empresas perdedoras del jardín ha hecho añicos el calendario de final de mandato.

Y hablamos de la remodelación de accesos cuando los atascos han bajado por la crisis. ¿No sería mejor destinar parte de los mil millones a terminar la línea 2 del metro? Lo único que se atasca a diario es el enlace de la A-3 con la V-30 y Xirivella hace tiempo que alcanzó un acuerdo con Fomento para construir el túnel anunciado con los gobiernos de Zapatero.

En cambio, la línea 2 ha desaparecido hasta de los folletos de Metrovalencia. Millones enterrados bajo el suelo de Ruzafa, por no hablar de la estación del Mercat. Acabar eso sí que supondría una revolución en el transporte público de Valencia, igual a lo que supuso la línea 5. Mucho más por ejemplo que añadir un carril a la V-21 desde el Carraixet hasta la rotonda de la avenida Cataluña, que por cierto provocará la desaparición de campos de huerta.

Sólo hay que echar un vistazo al Plan de Movilidad. La velocidad media comercial de la EMT y Metrovalencia está muy por debajo de lo que ocurre en otras grandes ciudades españolas. ¿Por qué no poner el foco en que los autobuses municipales reciban más dinero del Gobierno?

Y, por favor, lo que se vaya a hacer que sea con sentido común. Es lo que pienso cada vez que paso por la ronda norte y me topo con el inútil mirador de la avenida Cataluña, rodeado de las todavía más ínútiles fuentes y cascadas decoradas en el túnel como si fueran la sala de una horchatería, con una cerámica que ya estaba pasada de moda en los años 80.

Hablo por ejemplo del túnel pasante del AVE y otros trenes de larga distancia con estación en la avenida de Aragón. ¿Seguro que es necesaria esa última inversión? Estamos más que hartos de aeropuertos fantasma y otras zarandajas que han dejado un reguero de millones en el camino.

La mejora de los servicios ferroviarios es vital para finalizar algunos trozos de la ciudad. El nuevo barrio del Grao nunca será una realidad si no se amplía el soterramiento del túnel de Serrería. Eso es una obviedad, lo mismo que la falta de dinero del Gobierno para acometer esa inversión.

Y lo mismo ocurre para el único sector de la revisión del Plan General donde los dos grandes partidos están de acuerdo y será una realidad el próximo mandato sea cual sea el resultado de las elecciones. La huerta de la Punta entre el camino de las Moreras y la autovía de El Saler está tan transformada que es imposible recuperar el paisaje agrícola. La idea de la alcaldesa Barberá es que el túnel ferroviario salve por debajo incluso la autovía.

Con la misma óptica de ciudad deben examinarse el resto de obras, aunque tengo mis dudas de la estación Central. El arquitecto César Portela dijo en unas jornadas de LAS PROVINCIAS  que  en su proyecto no cabía ni una bicicleta, tal cual fue de rotunda su afirmación. Lo afirmaba al hilo de una petición para ampliar la dársena de taxis y autobuses en el subsuelo. ¿Cómo han logrado mantener la calidad del diseño del prestigioso profesional gallego en una sola planta? La respuesta, el próximo mandato.

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Razones para la cremà en lunes
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Paco Moreno | 09-03-2015 | 11:54| 10

Si la gente supiera el empleo que se crea, la cremà sería siempre un lunes”. La frase no es mía y su autoría es de José Palacios, vicepresidente de la Federación de Hostelería. Ahora que la ciudad ha comenzado ya a vibrar con las Fallas todo el mundo se ha puesto a mirar los números. Hasta el Ayuntamiento ha propuesto a un instituto autonómico que haga un estudio económico sobre la fiesta.

Todo el mundo parece coincidir en que si los días importantes caen en fin de semana es mucho mejor para el turismo. Entonces ¿Por qué no se cambia?

Una histórica asamblea de presidentes de falla lo dejó bien claro hace tiempo, cuando el presidente Fabra tuvo el desliz de proponerlo sin contar antes con ellos. Ahí estuvo la clave porque esa votación lo que dejó claro fue el deseo de seguir siendo independientes.

Pero un análisis frío no deja lugar a dudas. La cremá el tercer lunes de marzo, caiga como caiga San José, sería un acierto y lo notarían muchos negocios en la ciudad. La festividad religiosa se haría el día 19, adaptando el programa fallero sin ninguna complicación.

Sería bueno para los falleros porque librarían los días grandes. Sería bueno para las empresas porque no bajaría la productividad los días laborables y, sobre todo, sería bueno para los hosteleros, hoteleros y el resto del sector servicios del cap i casal.

Y si alguien tiene dudas que eche un vistazo a la estadística municipal, donde aparece que estos negocios son los únicos que han subido durante la crisis desde hace años. El turismo es un filón cada vez con más peso. Facilitar que se produzca eso es una obligación del Ayuntamiento, que se ha escudado en la frase “lo que digan los falleros” para no hacer una pedagogía necesaria y demostrar que el cambio de fechas es beneficioso para todos.

Este años, por supuesto, a nadie se le va a ocurrir avivar ese debate. Sería estéril porque a dos meses y pico de las elecciones municipales, cuantos menos callos se pisen mejor. Pero algún día habrá que esperar en que alguien se decida a dar el primer paso.

Hablamos de empleo y hay que tener mucha sangre fría para decirle a un parado que sus probabilidades de encontrar trabajo bajan por un capricho del calendario. Y eso es lo que está ocurriendo ahora, cuando en otras fiestas religiosas se llegó incluso a trasladar la festividad por las mismas razones. En este caso no haría falta mover a San José en el santoral.

Por eso este año habrá que cruzar los dedos y confiar en que los turistas extranjeros se queden el viernes día 20 en Valencia para prolongar las vacaciones hasta el fin de semana. Dejando más dinerito en la ciudad porque de eso se trata. Y confiar en la suerte una vez más.

Y los hosteleros se la jugarán una vez más contratando personal y llenando el almacén a la espera de unas buenas fiestas, cuando todo podría programarse de una manera más racional.

Pero quizás estas fiestas tengan ese punto de irracionalidad, de la calle cortada un mes antes de la cremà, del top manta colocado en la puerta de la Lonja y de la costumbre de miles de personas de tirar toda la basura en el suelo en la plaza del Ayuntamiento en cada mascletà, en lugar de guardarse el bote o la bolsa hasta encontrar una papelera.

Quizás pido demasiado pero no creo. La mejor fiesta del mundo, donde se unen las artes plásticas, la música y la pirotecnia, debe ser capaz de lograr un acuerdo sobre algo tan básico como que generen más empleos, siempre sin perder la espontaneidad de los festejos de barrio, de encontrarte a la vuelta de la esquina con una verbena o una falla donde se hace un diagnóstico completo de la sociedad con un guión brillante.

Es decir, todo lo contrario al inmovilismo que cubre algunos temas como el del traslado de la cremà. Y no será porque el Ayuntamiento no dé las máximas facilidades. Cortes de calles los que hagan falta, lo mismo que el nivel de ruido y el botellón permitido en toda la ciudad.

Aunque de todo esto lo que más me interesa es la peatonalización efectiva del centro histórico durante unos días. Un experimento anual del que salen lecciones para el resto del año. Por ejemplo, las líneas de la EMT que no entran en la plaza del Ayuntamiento podrían quedarse de la misma manera el resto del año. Así, dejaría de tener el aspecto actual de dársena de autobuses y reurbanizarse con otros criterios. Y lo mismo ocurre con la plaza de la Reina, otro caso donde la asociación de comerciantes y el Colegio de Arquitectos han pedido que el próximo mandato se tomen decisiones. Si pasa igual que con la cremà, esperemos sentados.

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El parque deseado
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Paco Moreno | 16-02-2015 | 14:01| 0

Es una de esas cosas que parecían imposibles después de tantos años que nos hemos pasado contando las alternativas, discusiones y problemas para iniciar el Parque Central. Pero el caso es que el viernes por la tarde, a una hora que los clásicos llaman intempestiva, la sociedad pública dijo que sí, que ya tenía claras las empresas que van a encargarse de la transformación de un montón de solares, campos en barbecho y viejas instalaciones ferroviarias en un flamante jardín.
Todavía está muy lejos el día que veamos todo terminado, quizás un par de generaciones, aunque este primer paso servirá para resolver la grave falta de equipamientos que padecen los vecinos de Ruzafa. Y ahí se encuentra uno de los dilemas del proyecto, a saber, darle más protagonismo a un gran parque de ciudad o permitir instalaciones de barrio al menos en parte de las naves pendientes de restauración.
Es decir, un pequeño centro Pompidou que sirva para concentrar la efervescente vida cultural de este barrio y enseñarla a toda la ciudad, por ejemplo, o una piscina cubierta para los residentes más próximos.
Una cuestión interesante que se definirá cuando se acerque el final de las obras, dentro de 22 meses. El gobierno municipal tiene ahora que nadar y guardar la ropa, no sea que un proyecto tan singular sea motivo de polémica. Sólo faltaría eso, cuando nos hemos pasado dos décadas hablando de la gran zona verde que sustituirá la barrera de hierro del ferrocarril.
Aunque no nos engañemos, el parque aprobado el viernes es muy importante pero no cumplirá el sueño de los vecinos de Parque Central-Iturbi, Cruz Cubierta, Malilla y San Marcelino. Para eso es necesario que pase la crisis y el mercado inmobiliario resucite. Sólo entonces desaparecerán las vías bajo tierra.
Una inversión importante y que será rentabilizada por la alcaldesa Barberá en su búsqueda de la reelección. Antes de que la legislación electoral lo prohíba, acudiremos a ver el movimiento de tierras y las primeras excavaciones. Quizás un poco tarde porque han pasado tres años desde que se adjudicó el proyecto, que se dice pronto.
En enero de 2017, a mediados del próximo mandato, será una realidad el diseño de Kathryn Gustafson, la elegida para darle forma al soterramiento de las vías. Me sorprendería que entonces esté en marcha el concurso para la estación Central y el túnel pasante, las dos piezas esenciales para que el jardín se extienda hasta el borde de todos los barrios que rodean el acceso ferroviario de Valencia.
Ruzafa ha recibido mucho este mandato, como las calles nuevas que están a punto de acabarse, aunque con otros proyectos los vecinos no hemos tenido tanta suerte, aunque sean mucho más económicos.
Dicen que en la recta final de los mandatos es cuando todas las concejalías se ponen las pilas. Siempre he dicho que es lícito aprovecharse de ese egoísmo electoral y conseguir que se mueva la maquinaria burocrática a favor de los vecinos, suficientemente inteligentes para decidir a qué partido votar. Por eso me sorprende que sobre algunas inversiones anunciadas parece que hay especial interés en que sigan empantanadas.
De otra manera no entiendo el retraso que acumula una obra tan sencilla de ejecutar como el carril bici de la ronda interior. Tras estudiar durante años cómo encajar la circulación de bicicletas por las calles más céntricas de la ciudad, ahora resulta que no sale todavía a concurso. Habrá que poner en algunos despachos del Ayuntamiento ese vídeo donde Pablo Iglesias dice lo del “tic tac” a Mariano Rajoy para ver si alguno capta la idea.
Y lo mismo ocurre con la reurbanización de la parte trasera del Museo de Bellas Artes. Ahora ya no hay disputas con gobiernos de otro color político. ¿Por qué no se hace entonces lo prometido? A poco más de tres meses de las elecciones, lo que se diga ahora sonará poco creíble.
Ya no digo nada del plan del Cabanyal, ni de las esperanzas que todos tenemos puestas en la Marina, un gran proyecto que avanza a paso de tortuga y sólo gracias a la iniciativa privada. ¿Para qué quiere la Administración tantos edificios en la dársena? Que sean generosos de una vez y permitan el avance del plan de usos. Las deudas hay que pagarlas, dice Montoro sobre la factura de la Copa América, y estoy de acuerdo con eso, pero también en que la inteligencia es un factor importante cuando se acerca una campaña electoral y hay que convencer a los vecinos de que se ha hecho una buena gestión. Y la próxima promete ser muy reñida.

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La huerta entra en campaña electoral
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Paco Moreno | 09-02-2015 | 08:25| 0

Hasta los organizadores se dieron cuenta de que aquello era algo más que una manifestación en una pedanía de Valencia. La protesta celebrada este sábado en Castellar-Oliveral contra la ocupación de más terreno de huerta por la ciudad puede considerarse el primer acto de campaña electoral. La revisión del Plan General va a calentar el ambiente pese a los intentos del concejal de Urbanismo, Alfonso Novo, en apagar fuegos y comprometerse a revisar todas las objeciones que plantean entidades vecinales y afectados como ha sido este caso.

Pero eso no basta y antes de que acabe el mes volverán las pancartas a la calle en contra del Plan General, es decir, la construcción de 17.000 viviendas más en Valencia, buena parte de ellas en terrenos de huerta en cultivo y donde los agricultores podrían seguir trabajando varias décadas más.

El documento ahora en discusión ha sido matizado y suavizado respecto a lo que se quería aprobar hace unos pocos años, cuando se pensaba que el festival del ladrillo no tendría fin y que los barrios del cap i casal se rompían por las costuras. Al contrario, el paisaje habitual ahora en la periferia es de fincas aisladas rodeadas de solares. La enumeración es larga, aunque se pueden tomar como ejemplo Sociópolis, Malilla, Patraix y Quatre Carreres. Más debería el Ayuntamiento preocuparse por dar los servicios adecuados a esos vecinos que han quedado aislados que buscarse nuevos problemas.

¿Necesita la Politècnica crecer sobre la huerta de Vera? Más bien no, todo lo contrario. Tiene todo el resto de la ciudad para abrir las facultades que quiera, del mismo modo que hacen algunas universidades privadas. La destrucción de este paisaje, pese a que se ha reducido sobre las pretensiones de hace unos años, promete convertirse en uno de los símbolos de la próxima campaña electoral.

Nadie duda de que el Plan General de 1988 está agotado en muchos aspectos, aunque sus carencias se concentran en el casco urbano consolidado, que es precisamente lo que se ha guardado en un cajón a la espera de encontrar una solución. Todos los solares, calles que acaban en muro, edificios con paredes medianeras a un montón de matorrales. Ese debería ser el foco del problema, más que en construir cientos de viviendas alrededor del cementerio de Benimaclet. Tienen razón los vecinos de este barrio, los difuntos se merecen al menos descansar.

Y si en los años de las vacas gordas muchas de estas parcelas cambiaron de manos y ahora son propiedad de bancos y grandes fortunas, ese es su problema. Jugar en el mercado especulativo conlleva riesgos y pueden continuar como terratenientes alquilando los campos a los agricultores.

Arrinconado el plan del Cabanyal en un cajón, olvidado convenientemente por el Ministerio de Cultura para perjuicio de los vecinos, la destrucción de huerta, su ocupación por viviendas y grandes bulevares, cobrará más protagonismo en los próximos meses. Los representantes del tripartito ya han dicho que es papel mojado y que harán decaer la propuesta tan pronto lleguen a la alcaldía. No parece conveniente por lo tanto aprobarlo deprisa y corriendo por el mero hecho de cumplir una promesa electoral. Sirva de ejemplo para esto el caso de Castellar, donde el gobierno municipal se ha comprometido a revisar todas las propuestas de los vecinos, una por una. ¿No es mejor hacer las cosas bien y con tranquilidad?

Porque si hablamos de tiempos, el gobierno municipal debe desatascar antes las alegaciones presentadas al plan del Cabanyal. Ahí sí que hablamos de urgencias históricas porque muchas casas se caen a pedazos. Cada semana recibo al menos una llamada de algún vecino del barrio, pidiendo que pongamos altavoz a los problemas que padecen: ocupaciones ilegales, suciedad en las calles, degradación de las viviendas e inseguridad ciudadana. Ya no pueden más tras confiar durante varios mandatos en que el Partido Popular sacaría adelante la recuperación de la zona.

Eso sí que necesita rapidez, más que decidir ahora si la Politècnica debe machacar el paisaje de Vera o se necesita un bulevar por el norte para quitarle tráfico a la avenida de los Naranjos, atascos que por cierto ahora no tiene. O si hay que ampliar la V-30, algo que el Ministerio de Fomento no tiene ni en su imaginación. Pero entonces habría que enfrentarse abiertamente al Gobierno, pegar un puñetazo en la mesa y decir que ya está bien de historias, que digan lo que piensan del Cabanyal. Y de momento no gusta la respuesta.

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Vecinos
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Paco Moreno | 28-01-2015 | 10:02| 7

Ayer puede decirse que empezó la campaña electoral en Valencia, en lo que respecta a lucha por el Ayuntamiento. A poco más de cien días de la cita con las urnas los cuatro portavoces municipales debatieron en el centro cultural La Nau sobre el estado de la ciudad.
Todo un logro de la Federación de Vecinos, que se ha apuntado un tanto favorecida sin duda por la cercanía de una las más encarnizadas campañas que se hayan hecho en el cap i casal. El tripartito confía en sumar 17 concejales y desbancar a Rita Barberá por primera vez en 24 años.
Pero eso se sabrá el 24 de mayo (ojo a las sorpresas que las encuestas sirven de poco). Hasta entonces, los que más pueden salir ganando son las asociaciones vecinales y otras plataformas, convenciendo a los partidos para que incluyan en sus programas unos y ejecuten los otros iniciativas paralizadas en los barrios desde hace años.
El PP ya tiene un ejemplo claro de cómo cambiar una situación negativa. Han pasado de tener una imagen de favoritismo hacia el coche a encabezar la manifestación a favor de la movilidad ciclista. Tan sólo hay que recordar que hace unos pocos años no se incluyó carril bici en el tramo del cauce de la Ciudad de las Ciencias, situación que se está corrigiendo ahora.
En buena medida responde a lo que han sembrado asociaciones como Valencia en Bici. En otros casos es más costoso y los resultados tardan más. Hace poco contamos la reconstrucción del muro caído hace más de un año junto a San Miguel de los Reyes, la antigua protección de la huerta. En este caso ha sido la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio la que ha puesto más empeño en la recuperación de la pieza dañada.
Es hora de la reivindicación. Si algo he aprendido es que los vecinos logran más en un año electoral que en los tres precedentes. Es un egoísmo legítimo, aprovechar para que se ponga el foco en cuestiones que hasta ahora han pasado inadvertidas.
También hay que decir que la Administración no escucha sólo en época de elecciones. El barrio de Ruzafa se tomó como banco de pruebas de participación ciudadana y en la reforma a punto de acabar se negoció hasta las variedades de los árboles, aunque el resultado de la reurbanización ha sido algo desigual, sobre todo en lo que se refiere al tráfico.
La falta de aparcamiento y la ocupación de las aceras, especialmente los famosos orejones, es motivo de crítica desde hace tiempo. Ahora llegará la zona naranja de la ORA y eso terminará de asustar a la hostelería. En la ecuación del barrio consensuado ha faltado un aparcamiento público de gran capacidad, igual que se hizo en otras zonas de Valencia.
Los vecinos tendrán otro motivo de reivindicación en el Parque Central, en concreto en los usos de las enormes naves que recaen a la calle Filipinas. Está claro que el gran jardín requiere algo más que equipamientos de barrio, aunque la única manera de conseguir engancharlo a Ruzafa será precisamente de esa manera. Ahora es el momento de negociar el destino de todos los inmuebles.
La Federación de Vecinos consiguió incluir una parte de sus reivindicaciones en los Presupuestos municipales de este año, aunque lo tienen más difícil en lo que se refiere a la revisión del Plan General. La presidenta vecinal, María José Broseta, ya ha dicho que están en contra de la reclasificación de 415 hectáreas de huerta para que crezca la ciudad y por eso alegarán en contra.
El gobierno municipal quiere aprobar en marzo el documento provisional, justo a tiempo para llevarlo a la Generalitat y cruzar los dedos para que una derrota electoral no lo convierta en papel mojado. Es momento pues para las asociaciones de vecinos de apretar y conseguir que la ocupación de huerta sea menor.
En todos los sectores se podría eliminar parte de esta invasión en el paisaje agrícola. Por ejemplo, la asociación vecinal de Benimaclet alegará para que no se construya alrededor del cementerio municipal con un argumento muy directo: “dejen descansar a los muertos”, en palabras del presidente de la entidad, Antonio Pérez.
Y en Campanar, la asociación echa por tierra los argumentos del Consistorio para ocupar la huerta con una respuesta igual de sencilla: “los campos están en cultivo, nada de abandono”, sostiene Pep Benlloch, portavoz de los residentes. Pues ahora es momento de poner eso por escrito y lograr lo que no se hizo con las alegaciones presentadas hace cinco años, cuando parecía que la expansión demográfica era un hecho consumado y que la ciudad superaría con holgura los 800.000 habitantes. Por el contrario, ahora sobran viviendas y solares edificables en todos los barrios sin necesidad de fijar nuevas fronteras.

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A vueltas con los comercios
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Paco Moreno | 19-01-2015 | 12:02| 0

Jamás me he jugado mi dinero detrás de un mostrador y siempre he vivido de una nómina en diferentes lugares. No sé qué se siente cuando pasan las horas y no entra ni un cliente, ni tampoco cuando al hacer las cuentas permanecen los números rojos.

Lo digo porque este año ha empezado con un debate acerca del peso del comercio en las ciudades con el final de la renta antigua y la liberalización de horarios. Y quiero acercarme a esas cuestiones con precaución, consciente de que es un terreno desconocido y que afecta a muchas personas.

El final de la moratoria de la renta antigua ha impuesto los precios de mercado en muchos locales, acabando con una anomalía desconocida para la mayoría. Su efecto ha sido limitado en Valencia con unos pocos casos de cierre en las zonas más turísticas, dado que casi todos negociaron los nuevos alquileres el pasado año.

El Ayuntamiento intentó de manera tardía una ayuda para esos arrendamientos sin que se presentara nadie, lo que demostró que la estrategia había sido muy mala. Incluso produjo agravios con otros comercios que han hecho un esfuerzo en modernizarse.

Pero de todo fracaso sale una buena lección y esa fue la de subrayar la falta de ayudas públicas al pequeño comercio. Sí que hay campañas promocionales y algún evento aislado, pero los proyectos de enjundia siguen sin ser asumidos. Hablo por ejemplo de la iluminación navideña, la colocación de cámaras de vigilancia en las calles más comerciales o una serie de obras de peatonalización que permitan crear itinerarios cómodos para los consumidores.

Yo ya me he cansado de escribir sobre la ampliación de aceras en la calle San Vicente. ¿Para cuándo esa mejora? Y de la reforma de la plaza de la Reina ni hablamos porque es un toro que nadie quiere torear en el gobierno municipal.

La pista de patinaje en la plaza del Ayuntamiento ha sido un éxito otro año y su recuerdo agranda el error de no fomentar este espacio público todo tipo de actividades. Es absurdo perder oportunidades para convertirla en el ágora que merece ser.

En Valencia hay alrededor de 11.000 comercios y su peso se nota cada vez más. El turismo ha reforzado a la ciudad de servicios y si las franquicias han emergido con tanta fuerza en las rutas monumentales se debe en parte a la falta de ayudas que tienen los autónomos.

El urbanismo comercial es lo importante, como se ha cansado de decir la asociación de comerciantes del centro y el Ensanche. Y la reforma de la calle Félix Pizcueta sólo debe ser el comienzo de todas las transversales que llegan hasta Colón. ¿Por qué no ha salido a contratación todavía?

Preguntas que caen en el vacío, al igual que el motivo de que la avenida Cortes Valencianas no fuera declarada zona turística. Una juez ha puesto las cosas en su sitio para permitir la apertura de una tienda en la zona los 365 días al año.

Aquello ya se sabía que iba a acabar de esta manera, dicen los que participaron en la negociación con el Ayuntamiento. De lo que se aprobó a la liberalización total en toda la ciudad no queda nada, sólo el centro comercial Ademuz ahora tras esta sentencia, por lo que es tontería seguir hablando de zonas turísticas.

Lo importante de este tema es que no hay ningún estudio que diga si la apertura en festivos ha sido beneficiosa. Ni lo habrá, por la misma razón de que las tiendas de renta antigua no pidieran subvenciones ante la subida del alquiler. Los balances económicos no se difunden así como así porque es darle demasiada información a la competencia.

Como consumidor me gustaría que las tiendas estuvieran siempre abiertas y a todas horas, aunque eso es inviable porque nadie debe ser esclavo del trabajo. Eso sí, en el templo mundial del pequeño comercio que es Barcelona han empezado a abrir ya los domingos.

Defienden las asociaciones de los autónomos que la apertura en festivos ha cambiado los días de compras sin aumentarlas. Ahora compramos en el super los domingos, por ejemplo. Del otro lado, entiendo que si una ciudad quiere ganar dinero con los turistas no los puede tener paseando aburridos por las calles por ser festivo.

En todo caso y al margen de una opinión u otra, lo que lamentan los pequeños es el ninguneo que recibieron del consistorio cuando tomó la decisión. Otro error.

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Pactos alemanes
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Paco Moreno | 03-11-2014 | 18:30| 0

En el ayuntamiento empiezan a decir medio en broma que no habrá sitio el próximo mandato para tantos grupos políticos en la sede del consistorio. Es un ejemplo del ambiente de fragmentación que se respira en los pasillos cuando faltan siete meses para las elecciones.
Volátil fue la palabra que empleó el portavoz socialista Joan Calabuig para describir la situación de lo que queda hasta la cita con la urnas. El Partido Popular tiene cada vez menos tiempo para recuperar terreno y la última encuesta publicada lo dejaba a expensas de un pacto con UPyD en el mejor de los casos.
Con un nivel de inversión bajo a las alturas del último presupuesto ejecutivo de verdad antes de los comicios y una plantilla envejecida (en ideas, los años no importan tanto), es difícil que remonten el mal resultado que auguran los sondeos.
Deberían aprobar cada dos semanas una propuesta atractiva y que llegue a la gente. Hablo de los descuentos aprobados para familias numerosas en la EMT, sin ir más lejos. Cosas concretas, palpables y que ofrezcan un resultado rápido.
Hay que echar mano de la imaginación y ser más reivindicativos. Daba un poco de rubor escuchar el viernes al vicealcalde, Alfonso Grau, cuando le tocó justificar en el pleno las inversiones del Gobierno en 2015 diciendo que no es realista compararse con lo que reciben otras ciudades, que el AVE sólo se puede construir una vez. Hace menos de un lustro asistíamos a ruedas de prensa donde se mostraban hasta gráficos del dinero estatal recibido por Barcelona, Sevilla y Zaragoza, mientras Valencia tenía que apechugar con un préstamo la Copa América. En suma, que el partido se juega en las calles del ?cap i casal? y no en la calle Génova, y que conviene de vez en cuando sacar la pancarta porque forma parte del juego político.
Pero volviendo a las encuestas, he de reconocer que no me creo ninguna. Recuerdo la jornada electoral de 2011, cuando un periódico se atrevió a poner en portada en letras de a palmo que Rita Barberá iba a perder la mayoría absoluta. Llegó a 20 concejales. Los sondeos hace tiempo que forman parte de la alta cocina propagandística.
En esto opino lo mismo, y es lo único en lo que coincidimos, que Pablo Iglesias. El entorno del líder de Podemos reduce el entusiasmo que les otorga ser incluso la primera fuerza política en España. Esa encuesta, dicen, es fruto del calentón de los electores con la corrupción.
Además, queda la traca final, los proyectos que se reservan todos los ayuntamientos para el primer trimestre de los años electorales. En el caso de Valencia, el inicio del Parque Central y la esperanza eterna de desbloquear el plan del Cabanyal. Esto último no lo tengo claro tras la respuesta de manual tecnócrata dada por el Ministerio de Cultura. En esos despachos no se han enterado aún de la importancia para ellos de mantener en la alcaldía a Rita Barberá.
Pero supongamos que las encuestas aciertan y nos plantamos en mayo con seis grupos políticos. Incluyo a Podemos aunque no tienen nada claro lo de presentarse con esa marca a las municipales.
¿Asumiría Joan Calabuig encabezar un pacto a la griega tan dispar que casi parece irreal? Ya vemos en lo que ha acabado el gobierno catalán y eso es una minucia comparado con meter en el mismo gobierno a sensibilidades tan dispares como la del mismo PSPV con las asamblearias de Podemos o la tendencia al histrionismo de Compromís. La verdad es que no lo veo nada claro, al menos con sentido común.
Hablamos de la tercer ciudad de España y eso es mucho, como para pensárselo dos veces. A Barberá le quedan siete meses para rascar votos y que los cabreados vuelvan a escoger su papeleta, pero en el supuesto de que no lo consiga, ya hay quien en privado señala (todavía tímidamente) formar un pacto a la alemana entre los dos grandes partidos.
Lo que Calabuig debe decidir es si le conviene más un gobierno viable o encabezar una jaula de grillos. A día de hoy lo segundo, eso seguro. Mantenerse como el único sensato junto con los siempre disciplinados de Esquerra Unida le daría más opciones cuatro años después.
Eso si se cumplen las encuestas, aunque si algo tiene Barberá es la capacidad de romper las expectativas, incluso aunque el bombardeo llegue de la misma Generalitat, la teórica Administración amiga.
¿Qué necesita? Primero que no le pongan más zancadillas como la del asunto de Feria Valencia. Segundo, un equipo renovado que empiece a trabajar desde ya. Dando las gracias a los que la han acompañado durante 20 años y presentando caras nuevas. Y tercero, una sucesión de aciertos hasta mayo donde no aparezca en ningún momento la palabra maldita: corrupción.

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Ruinas en el lugar sagrado
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Paco Moreno | 12-05-2014 | 20:56| 0

 

Es el centro social y sentimental de Valencia, un “lugar sagrado” como decía el domingo el arzobispo Carlos Osoro en la Missa d’Infants, pero pese a esa circunstancia, el entorno de la Basílica de la Virgen acumula suciedad, edificios en ruina y muchos problemas por resolver.

La lista es larga, aunque el primer ejemplo es obligado por la chapuza que supuso en su día la colocación la lámina de cristal sobre el Museo de la Almoina. La lona de goma que tapa las goteras acumula una gruesa capa de polvo y la previsión es que vaya a más.

Todo lo contrario a lo que sucede con la decisión que debe dar el ayuntamiento. Eso sí, la contemplación de los restos arqueológicos ha mejorado sin tanta luz natural, aunque no es de recibo que uno de los lugares más turísticos de la ciudad tenga ese aspecto.

Lo mismo ocurre con el solar de la calle Micalet, donde se yergue un edificio arruinado sin remedio. Mucho puede decir el plan especial de Ciutat Vella que la realidad es muy tozuda. Cuando el ayuntamiento tenga dinero para resolver esa edificación, la única alternativa será construir una finca nueva. Al tiempo.

Y mientras, las lonas verdes siguen dando una imagen tremenda. La reparación de urgencia acometida hace poco por la contrata municipal ha evitado el desplome de la finca, aunque no ocurre lo mismo con el mensaje que se lanza a los turistas: somos una ciudad en ruinas y llena de polvo.

La falta de civismo no facilita la tarea, lo que pudo comprobarse el mismo domingo. Varios de los callejones que dan a la plaza de la Virgen amanecieron repletos de charcos de orina, malos olores y un aspecto nauseabundo que tira para atrás. Nada nuevo para los vecinos, acostumbrados a los efectos del botellón. aunque sorprendente para muchos de los que se acercaron a la misma y posterior Traslado de la Mare de Déu. Un manguerazo en el pavimento no hubiera venido nada mal.

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Dudas sobre los horarios comerciales
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Paco Moreno | 01-05-2014 | 15:01| 10

“Llevo aquí desde las diez de la mañana y ya es hora de que vea a mis hijos”. La frase, escuchada por el que suscribe en unos grandes almacenes a las nueve de la noche, resuena en muchas tiendas de Valencia cada domingo. La apertura en los festivos despierta cierto sentimiento de culpabilidad mientras recibo la bolsa de la compra. Pero también observo que hay más clientes de lo habitual y que el cambio ha funcionado bien. No hay vuelta atrás y para algunas empresas es mucho mejor que antes.

“Tenemos que dormir en la parada”. Lo dice un taxista, autónomo y que vive de las horas que le eche al volante, ante la liberalización del horario. Este lunes, dos mil conductores se echaron a la calle para pedir un tope de 12 horas diarias. Que no es poco. En el otro lado de la moneda, los empresarios que alertan del riesgo de los 600 asalariados que se verían perjudicados, por no hablar de los usuarios, con más servicio ahora indudablemente.

¿Dónde hay que poner el límite para evitar la manida frase de que uno vive para trabajar? ¿Hay que poner un límite? Si algo ha provocado esta crisis económica es tensionar la conciliación familiar, restar tiempo a los tuyos para sobrevivir con un sueldo. ¿Hay que penalizar a los consumidores obligando a que tengan (tengamos) menos servicio? De momento gana por goleada la liberalización.

Entiendo el cabreo de comerciantes y taxistas, pero ya no lo veo tan claro cuando hago el sano ejercicio de la comparación. ¿El camarero que nos sirve la paella un domingo por la mañana no tiene familia? ¿Tiene menos derechos que nosotros? Absolutamente, no. Un argumento a favor de la libertad de horarios.

El otro día me preguntaba Ramón Palomar en la tertulia de ‘La hora de LAS PROVINCIAS’ el motivo de que todas las fruterías estén en manos de inmigrantes paquistaníes. Porque están dispuestos a vivir en la tienda, opiné. De sol a sol, acompañados por una televisión para matar los ratos sin clientes. Yo no elegiría esa vida, aunque un periodista no es el mejor ejemplo de conciliación familiar, sin duda.

Pero tampoco hay que irse al otro extremo. En un paseo por el centro, un sábado a las siete menos cuarto de la tarde, pasamos por la plaza Redonda, donde deambulaban grupos de turistas. Todas las tiendas estaban cerradas, sin excepción. Como si hubieran renunciado a ganar ni un euro. La escena era tremenda con gente fotografiando la fuente y la nueva marquesina con un fondo de persianas bajadas. “Esto no pasaría en Barcelona”, me dijo mi esposa, enamorada de las Ramblas. Seguro que no.

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El barco fantasma de El Saler
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Paco Moreno | 01-05-2014 | 15:02| 4

Es grande, tiene la proa mirando al mar y parece incluso que tiene ganas de navegar, pero no es así porque es de hormigón. De la antigua escuela de estibadores de El Saler sólo queda una enorme construcción pegada a una arrocería de prestigio. Tiene la puerta cerrada a cal y canto y la rampa de madera que conduce a la entrada tiene ya varios agujeros. Cosas del abandono.

Tiene su miga el tema porque se rehabilitó pensando en abrir algo así como un centro de visitantes de la Albufera, para que pudieran ver paneles, audiovisuales y recoger algún folleto. Lo tenía la Generalitat pero con los recortes y la caída de proyectos, el barco fue de los primeros en hundirse.

Volvió a manos del Ministerio de Medio Ambiente, su propietario, que lo guarda a la espera de mejor destino. Rumores ha habido muchos, incluso que en el nuevo plan de usos de la Albufera se destine a un restaurante, aunque de momento ahí sigue. Justo al lado, el solar donde se levantaba un colegio público derribado ya se ha integrado perfectamente en la playa, como si nunca hubiera existido el edificio.

Eso hubiera sido posiblemente lo mejor que le podía haber pasado al barco de hormigón, su demolición en favor de las dunas. Demasiados experimentos que sirven de bien poco, salvo para despertar la curiosidad de algunos bañistas y pescadores que llegan por primera vez a la zona. En la parte norte, también está pendiente una solución para el enorme solar de la vieja fábrica Plexi, donde por fortuna se demolieron todos los restos de las naves, que servían hasta ese momento como lugar de búsqueda de los ladrones de metales y citas inconfesables de parejas.

Valencia empieza a estar llena de lugares vacíos, sin ninguna utilidad y que reflejan lo equivocado de algunas decisiones políticas de la época de las vacas gordas. Justo en el otro extremo de la ciudad, en la avenida Cataluña, no deja de sorprenderme la torre mirador que corona la enorme rotonda repleta de fuentes, cascadas y palmeras muertas. La inutilidad de ese simulacro de pirulí me pasma tanto como los murales de cerámica que hay en el túnel, dignos de decorar cualquier horchatería pero no el acceso de una ciudad que se precie. Al igual que el barco fantasma, la torre sólo ve de momento cómo se pone el sol, sin ninguna utilidad para los ciudadanos.

 

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Los recortes llegan a Benedicto XVI
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Paco Moreno | 01-05-2014 | 15:02| 2

En julio de 2008, el expresidente Camps invitaba a contemplar la columna de 5,10 metros de altura como un lugar de reflexión. Pues yo le copio la idea y me paro en el puente de Monteolivete justo a la altura del monolito dedicado a Benedicto XVI. Observo los matorrales en los que se ha convertido el pequeño jardín de alrededor y pienso que los recortes llegan a cualquiera, incluso al Sumo Pontífice retirado del mundo por sus achaques.

Camps quería un icono de la visita del Papa a Valencia en 2006 y sin duda lo ha logrado. Tenemos todos los elementos de la realidad actual atrapados en un palmo de terreno, incluso las barreras que rodean la columna diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava. La unión del puente de Fernández Ordóñez y el viaducto no puede ser más chapucera y añade algo más de tristeza a los arbustos secos del jardín.

Un motivo más de la reflexión que pedía Camps es la iluminación del propio puente. Donde observo la columna dedicada a Ratzinger están los viejos huecos de los tubos de neón retirados hace tiempo por el ayuntamiento. El coste de mantenimiento y la factura eléctrica eran insoportables y al final tuvo que admitirse la necesidad de cambiarlos por farolas normales, las de toda la vida.

Sigo reflexionando alzando la vista y contemplando la cubierta del Palau de les Arts, agujereada como un queso gruyère a la búsqueda del responsable de las grietas que se adueñan cada vez más de la cerámica blanca. Dicen que hasta dos millones de euros puede costar reparalo todo. Me lo creo.

Tengo cuidado cuando enfoco el móvil para hacer la fotografía de los matorrales, dado que el puente no tiene carril bici y los ciclistas debe ir por la acera. Pocos se la juegan en la calzada pese a que se trata de la zona más turística de la ciudad y a unos metros hay una parada de Valenbisi. ¿A qué espera el ayuntamiento para rodear la Ciudad de las Ciencias de itinerarios para ciclistas? Ni siquiera hay zona reservada en el cauce y eso que ese tramo de jardín es muy reciente. Sigo reflexionando.

Benedicto XVI disfruta de su merecido descanso, lejos de las maquinaciones de la Curia y de la alta política. Su monolito nos recuerda su paso por Valencia y pienso en lo que ha cambiado todo en apenas cinco años. Vuelvo sobre mis pasos y esquivo a un grupo de jubilados ingleses que no paran de fotografiarlo todo. ¿En qué estarán reflexionando ellos?

 

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El estanque que quiere Barberá
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Paco Moreno | 28-04-2014 | 15:00| 0

Mañana del lunes, algo antes de las once. Han pasado sólo cinco días desde que la alcaldesa Rita Barberá dijera que prefiere el estanque de la Almoina seco, sin agua. Así se quita de un plumazo la incomodidad de las goteras sobre los restos arqueológicos de la ciudad romana fundacional. Pues sus deseos se han cumplido porque los cristales lucen como el tuétano, aunque con una gruesa capa de suciedad que convierte el conjunto en una lámina opaca.

Seguro que en más de una concejalía respiraron tranquilos al escuchar la frase de que ella nunca había querido agua, que sólo quería contemplar los cimientos de las termas romanas y los pozos visigodos desde la plaza, además de disfrutar de un lucernario

para la iluminación natural. El problema es que para cumplir ese deseo, cada día hay que pasar un manguerazo por todas las placas, amén de frotar con el cepillo a conciencia. En caso contrario, lo normal es que dentro de unas semanas puedan plantarse patatas sobre los cristales.

El agua se filtra por las juntas de silicona, pero igual es que toca cambiarla porque tiene un plazo de caducidad, normal y corriente en este tipo de materiales. De ahí a decir que todo el diseño ha fracasado hay un mundo. Lo más sensato sería gastarse los 27.000 euros que cuesta la reparación y seguir con la lámina de agua. La alternativa de una plataforma seca no parece viable, a la vista de la imagen que tenía la plaza a  los pocos días del anuncio de la alcaldesa.

Por cierto, que los peldaños de la escalera que da acceso a la lámina están más desplazados que hace poco. No quiero insistir en anuncios agoreros, anque la cosa no pinta muy bien, pese a que en el ayuntamiento dan por descartado un problema estructural. Antes de que un turista se deje los dientes, convendría reparar también esa  zona.

La lección que ofrece la rocambolesca historia de la plaza de la Almoina es que los experimentos en el centro histórico deben hacerse con gaseosa. Antes de colocar el estanque debieron pensarlo dos veces, incluida la alcaldesa aunque ella dijera que siguió el criterio de los técnicos del consistorio.

Lo digo por la petición de los comerciantes de Ciutat Vella para el rediseño de la plaza de la Reina. Barberá aceptaba la semana pasada la solicitud y añadía que debe hacerse con sentido común. Completamente de acuerdo a la vista del resultado que ha tenido la plaza de la Almoina.

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¿Qué pasa con el Parque Central?
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Paco Moreno | 09-07-2012 | 12:18| 0

No pretendo ser agorero pero se acerca el mes de agosto, cuando todas las Administraciones bajarán la persiana por vacaciones, y seguimos sin noticias del Parque Central. La paisajista Gustafson ya entregó su proyecto, ganador en el concurso celebrado hace año y medio, pero del resto no se sabe nada.

Recordarán que la primera fase del parque debe ser la más cercana a Ruzafa, en concreto a la calle Filipinas. Unos terrenos que ya no tienen uso ferroviario y que albergan varias naves que servirán de equipamientos públicos al colmatado barrio. Precisamente la presentación del proyecto ganador, elogiado por todos y con un presupuesto de 73 millones de euros, se celebró en el único inmueble de ese grupo que ya está restaurado. La primera fase, la que podría hacerse a partir de hoy, sale por 34 millones y supondrá un salvavidas para la zona más multicultural y dinámica de la ciudad.

Hasta que no se reúna el consejo de Administración con los nuevos consejeros del Gobierno de Rajoy no hay nada que hacer. El primer paso es sacar a licitación las obras de una parte del jardín, además del modelo de convenio que se firmará con los propietarios de los solares. Dinero hay, al parecer por un préstamo avalado por el ICO, aunque la máquina no se pone en marcha. La aportación de la parte del Consell a las obras, donde se suma la estación Central y el tramo de túnel que falta desde el bulevar sur, la hizo la entonces portavoz de la Generalitat, Paula Sánchez de León, para que tengan una idea del retraso.

Al igual que sucede con el plan del Cabanyal, todo lo que requiere la participación del Gobierno es como tirar del freno de mano y aparcar junto a la acera. La alcaldesa Barberá sólo ha conseguido desbloquear la cesión de la dársena del puerto, que si todo marcha bien estará rematada a finales de este año.

Ya no pido a Rajoy el gesto de que presida el consejo del Parque Central. Al fin y al cabo, si no ha venido a visitar a los afectados por los incendios de Cortés de Pallás y Andilla, esto sería una frivolidad. Aunque me gustaría que el Gobierno diera alguna muestra de que le interesa lo que ocurre en Valencia, que de momento es poco.

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El Cabanyal no puede esperar
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Paco Moreno | 05-07-2012 | 18:12| 1

El Cabanyal se ha convertido de nuevo en la zona cero de Valencia, con una sentencia de la Audiencia Nacional que avala el decreto del Ministerio de Cultura que paralizó la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez. Un fallo que ya se veía venir y que confirma la mala gestión política que ha llevado el Gobierno de Mariano Rajoy para reanudar las obras.

Mala para la defensa de la tesis del gobierno municipal y magnífica para los partidos y asociaciones de vecinos que se oponen al actual plan urbanístico, que cuentan con otro triunfo judicial. Si existe la patata caliente perfecta, no es otra que la decisión que debe tomar ahora el ministerio sobre el decreto de 2010. Si lo mantiene, cumple con la sentencia de la Audiencia, aunque  entonces el golpe a la alcaldesa Rita Barberá es tremendo.

Era ahora o nunca cuando debía hacerse la prolongación de Blasco Ibáñez. Después de años de dudas, falta de financiación y demoras inconcebibles sobre el plan urbanístico, se sumó un decreto del Gobierno socialista que daba carpetazo al proyecto y ordenaba respetar la actual trama urbana. Su redacción era tan dura que la interpretación del Ayuntamiento fue que no permite conceder ninguna licencia de obras, ni pública ni privada.

Y así estaban las cosas hasta que ganó Rajoy y la mayoría de los vecinos del Cabanyal, que han apoyado al PP en sucesivas elecciones municipales, confiaban en que por fin se retomaría el derribo de viviendas, la apertura de calles y la construcción de la avenida, además de equipamientos públicos como colegios y zonas verdes.

Pero con lo que no se contaba era con la pereza del ministerio en resolver el tema, con las dudas de políticos de Madrid que tienen muy lejana la degradación del barrio. En el Ayuntamiento se confiaba en una derogación rápida, lo que no ha sucedido. Eso habría facilitado entonces la retirada del recurso municipal y de la Generalitat en el Tribunal Constitucional, otra bomba todavía por explotar.

Hace unos días, la asociación de vecinos del Cabanyal denunció la insalubridad de decenas de viviendas de propiedad pública, que en teoría deberían ser derribadas. La situación ha llegado en la zona al límite, con inmuebles ocupados ilegalmente, solares convertidos en vertederos y calles que son un verdadero escaparate de basura de todo tipo. Y en los últimos dos años, con las licencias de obras suspendidas, la cosa ha ido a peor.

Ya no es tiempo de más retrasos. El Ministerio de Cultura debe decir ya si mantiene el decreto o lo deroga, si considera que la prolongación supone un expolio al atravesar la zona declarada Bien de Interés Cultural o que la exministra González-Sinde se excedió. En opinión de la Audiencia Nacional no, lo que ya es un tanto para los vecinos opositores a la avenida.

Si 2012 es el último año en el calendario maya, debe ser el primero para el Cabanyal. Con o sin prolongación, el asunto ya no admite más retraso. En los últimos meses han surgido iniciativas como la colaboración de la Universitat de València para construir colegios mayores e incluso dependencias universitarias. Son ofertas que no se pueden dejar escapar.

 

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La grasa política
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Paco Moreno | 05-07-2012 | 17:05| 0

Cada semana que pasa, el Gobierno nos da un susto. La subida del IVA es la última de las amenazas, a la par que la rebaja de las pensiones o un nuevo tijeretazo a los sueldos de los funcionarios. Y el comentario que surge cada vez más en la calle es que ha llegado el turno de que sea la propia Administración la que adelgace, la que se quite esa gruesa capa de grasa que tan cara nos sale a todos.

Me dirán que es el chocolate del loro, que eliminar tres plazas de asesores o un par de empresas públicas no lleva a ningún sitio, aunque lo único que sabemos ahora es que estamos cayendo por el abismo y la caída será durísima. Los últimos datos del CIS arrojan una más que preocupante desconfianza de los ciudadanos en la clase política, que es considerada ya como un problema, lo que es muy peligroso para el sistema.

Es una cuestión de imagen, de higiene. Cuando hay familias enteras que acuden a la Casa de la Caridad a comer cuando los niños salen del colegio, resulta aberrante ver a los señores con traje lucir estupendos teléfonos de última generación, manejar tabletas y portátiles en las sesiones de Les Corts y cualquier hemiciclo municipal, para subirse después de una “dura” jornada de trabajo a un coche oficial. Y todo gratis.

Por eso, no más remedio que los dirigentes se tomen en serio este asunto. Reduciendo más la asignación a los grupos políticos, el gasto electoral, los cargos de libre designación, los coches oficiales, los privilegios de las dietas por asistir a comisiones que no deciden nada y tantas otras cosas, para finalmente pasear por la calle como unos ciudadanos más, para sentir de verdad los problemas de los vecinos. Ejemplos no faltan de esos michelines que sobran en todas las instituciones.

En unas más que en otras. Desde la creación de las autonomías se cuestiona la función de las diputaciones, aunque no se ha hecho nada en los últimos 30 años. Ahora, esta crisis que algunos economistas consideran incluso peor que la de 1929, la obligación de los políticos es ineludible. Deben transferir las competencias a la Generalitat y desaparecer sin más.

El Ayuntamiento de Valencia tiene un gasto de personal de 244 millones de euros. Menos que en 2011, todo hay que reconocerlo, aunque si quieren ganar en credibilidad ante los vecinos, es hora de pactar una disminución en los cargos de confianza, especialmente en las empresas y entidades satélites del Consistorio. Menos grasa debe ser la consigna. Concejales con plena dedicación, que no acumulen cargos y que se centren en el trabajo para el que fueron elegidos. Y lo antes posible sin el coche oficial ni el escolta porque cualquier gasto debe ser ahora cuestionado, incluso el que se refiere a la seguridad. El mismo día que el Ministerio del Interior lo considere, sin más dilación.

Y cuando se haya exprimido hasta el último gramo de grasa, entonces llegará el turno de los servicios que pueden compartirse con los municipios más cercanos de l’Horta. Seguro que salen varios ejemplos con los que se logran mejores precios. El pavimentado de las calles, sin ir más lejos, el alumbrado público o la misma limpieza, cuando se trata de barrios tan pegados unos a otros que no se distinguen. Hablo de Burjassot, Mislata y Alboraya, tres casos donde podría aplicarse sin problemas.

Entonces, sólo entonces, los vecinos nos creeremos que los políticos están dispuestos a sacarnos de esta crisis. Ahora, la impresión es que intentan sacarnos todo el dinero de nuestros bolsillos sin que ellos pierdan ni uno solo de sus privilegios. Sé que hay servidores públicos con ganas de demostrar  lo contrario. Pues que se muevan de una vez.

 

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Rajoy, debes mucho a Valencia
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Paco Moreno | 02-07-2012 | 13:53| 9

Estimado presidente del Gobierno, Mariano Rajoy:

Te escribo desde una región arrasada por el fuego, con el olor del humo en la nariz y los restos de ceniza todavía visibles sobre la mesa. Yo no soy de los que dicen que has hecho mal al viajar a Kiev para ver un partido de fútbol en lugar de consolar y atender a miles de personas que han visto cómo se ha destrozado el paisaje con el que crecieron desde niños. Eso se lo dejo a tus asesores de imagen, malísimos a la vista de ejemplos como el de ahora.

Tampoco te digo nada sobre que los miembros de tu Gobierno no han reaccionado hasta la tarde del domingo, cuando llovían las críticas por todas partes por su silencio absoluto, casi cómplice. El fuego se desató el jueves y un día después, todo el mundo sabía que la tragedia había vuelto a los montes valencianos. Ellos sabrán la razón de su mutismo durante largos días. Los ciudadanos sabrán juzgarlo.

Ni siquiera te digo nada como presidente del PP sobre si los miembros del Consell que gobierna tu partido han actuado de manera adecuada. Si la prevención ha sido suficiente este año o se ha recortado imprudentemente, si los bomberos y medios aéreos bastaban o si se debía haber actuado con más diligencia. Esas explicaciones se darán, eso espero, en Les Corts, con la máxima transparencia y respondiendo a todas las cuestiones que sirvan para eliminar cualquier rastro de duda o sospecha.

Sabemos que los siniestros de Andilla y Dos Aguas se han debido a imprudencias, negligencias y comportamientos lunáticos que serán castigados por la ley. Con la máxima pena, espero.

No quiero hablarte de nada de eso, sino hacerte una simple pregunta. ¿Qué vas a hacer ahora? Sabes que debes mucho a los valencianos, donde tu partido ha ganado con holgadas mayorías desde hace lustros. Estamos acostumbrados a mendigar el dinero de Madrid para hacer una carretera o que llegue un tren de alta velocidad a la tercera ciudad de España mucho después que a otros lugares.

Pero ahora creo que no toca solicitar sino exigir. Reclamar que esos montes quemados sean un modelo de reforestación para todo el mundo. Con la colaboración de toda la ciudadanía si es necesario. Los bomberos siguen trabajando contra las últimas llamas y en Valencia ya se organizan grupos de voluntarios para las plantaciones. Así somos, nos conoces y sabes que siempre hemos resuelto nosotros nuestros problemas.

Hasta ahora. Necesitamos que te olvides del déficit y de Bruselas para que tu Gobierno diga a los valencianos una frase que aquí decimos a menudo cuando ayudamos a los demás: el que faça falta i siga menester.

 

Gracias. Esperamos respuesta.

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Barberá se la juega en el Cabanyal
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Paco Moreno | 05-07-2012 | 16:16| 2

Hace poco se ha cumplido el primer aniversario desde que Rita Barberá levantó el bastón de mando en el hemiciclo, iniciando así su sexto mandato en el Ayuntamiento. En todos ha tenido en su programa electoral el compromiso de hacer el plan urbanístico del Cabanyal, incluida la famosa prolongación de la avenida Blasco Ibáñez. Ahora, cuando todo apunta a que podrá conseguirlo gracias al apoyo del Gobierno de Rajoy, es cuando yo lo veo más improbable.

Me dirán que es una contradicción, un sinsentido porque el Ministerio de Cultura debe derogar el decreto que paralizó el plan a principios de 2010 (todo según el PP, sólo la prolongación según la oposición municipal). La delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León ha hecho declaraciones inequívocas acerca de la voluntad de sacar adelante las obras, pero no ha ocurrido lo mismo desde el ministerio.

Ya es raro que el ministro Wert mantenga a altos cargos que avalaron con sus informes el decreto de paralización de la exministra González Sinde. Pero más raro todavía es que pasen los meses sin que nadie de Cultura abra la boca para decir cómo y cuándo van a derogar la orden ministerial. Demasiado silencio.

Y cuando todo está en esa situación tan embarrada, llega la Audiencia Nacional y le da por reunirse y fallar sobre el decreto del ministerio. Una sentencia que se conocerá dentro de poco y que se adelanta a la anunciada derogación. Claro que podría ser contraria al Ayuntamiento y el ministerio desbloquear luego el plan. Aunque eso, a la vista de las dudas legales que flotan en los despachos gubernamentales, añadirá todavía más tiempo de espera, algo que los vecinos ya no tienen.

La asociación de vecinos del Cabanyal, contraria a la prolongación de Blasco Ibáñez, ha decidido denunciar la situación de insalubridad en todos los edificios de propiedad pública, aquellos que se compraron para ser derribados y que ahora sólo sirven para acoger ocupantes ilegales, basura y roedores diversos. En suma, los elementos perfectos de una clásica degradación urbanística.

En el supuesto improbable, según mi modesta opinión, de que el Gobierno derogue el decreto y entonces retire el recurso en el Tribunal Constitucional (sentencia de la Audiencia Nacional al margen, claro), llegará entonces el momento de arremangarse e iniciar las obras. Las licencias ya están concedidas y parece que hay presupuesto consignado de la Generalitat para la urbanización del bulevar San Pedro y un puñado de las primeras viviendas de promoción pública. Pero el plan es muy costoso precisamente porque no se quiso dar la imagen de pelotazo, a sabiendas de que los edificios serán demasiado bajos. En total, 1.500 nuevas viviendas, cuando para atraer el interés de los inversores privados deberían haber sido un mínimo de 2.500 pisos. Ese es el siguiente problema que debe eludir la alcaldesa Barberá cuando acabe el tortuoso camino judicial, todavía lleno de trampas para su propósito.

¿Sería más sencillo ejecutar el plan urbanístico sin la avenida? En todas las consultas electorales que se han hecho en los últimos 20 años, ha ganado la opción de la prolongación de la avenida a través del barrio, aunque en este mandato Barberá se la juega, no con los vecinos que la apoyan mayoritariamente, sino con sus compañeros de partido que ahora ocupan el Gobierno. Puede ser el colofón de su trayectoria política o un argumento más para que decida no presentarse en 2015. Veremos.

 

 

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Campus Cabanyal
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Paco Moreno | 03-02-2012 | 10:45| 1

Estábamos tan tranquilos esperando que el Gobierno retirase el recurso en el Tribunal Constitucional contra el plan del Cabanyal y en eso que ha llegado la Universitat y ha animado el cotarro con un estudio donde lanza varias propuestas, algunas interesantes y otras no tanto, que de todo hay.

Fuera de la avenida. Huye el informe como del agua hirviendo del asunto nuclear, por peligroso y central, que no es otro que la prolongación de la avenida. La propuesta de trabajar en las unidades de ejecución por donde no pasará Blasco Ibáñez ya es vieja y se la he escuchado proponer a Alfonso Grau y Rafa Rubio, por citar dos nombres. En realidad, las calles afectadas por la prolongación son una parte mínima del plan.

Nudo gordiano. A pesar de esa circunstancia, llegará el momento en que se tenga que decidir y el gobierno municipal lo tiene claro. Ha llevado la propuesta en su programa electoral y ahora no va a cambiar de marcha. La idea de las residencias universitarias es fabulosa, lo mismo que las viviendas en alquiler para jóvenes, aunque me temo que el vicerrector Jorge Hermosilla no tendrá tantos apoyos cuando esas iniciativas coincidan en el tiempo con los derribos para la prolongación, un escenario que podría darse este mismo año.

Diagnóstico. Del informe me quedo también con la exposición que hace de la situación del barrio. Población envejecida, crisis de identidad de buena parte del vecindario y un cabreo latente porque no se ha hecho nada en muchos años. Las razonables explicaciones del gobierno municipal sobre que todo se debe a los recursos judiciales y a las trabas del anterior Gobierno socialista son difíciles de asumir por los residentes que les han votado, mayoritarios en todas las elecciones. Por eso es bueno cogerse al estudio de la Universitat y aprovechar algunas sugerencias hasta que acabe el lío judicial.

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Barreras y ciclistas
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Paco Moreno | 13-01-2012 | 08:49| 0

Los amigos de Valencia en Bici han colgado en su página de Facebook fotografías que muestran las barreras que soportan los ciclistas y los discapacitados que tienen la mala fortuna de atravesar el futuro parque Central. En la calle Amparo Iturbi se encuentran con una escalera inaccesible, mientras que en el túnel de Germanías, más de lo mismo.

Soluciones. Fiar la eliminación de estas barreras al plan urbanístico es un plazo demasiado largo. En la pasarela hace falta ya una rampa y no valen las excusas de que no hay espacio en la calle. Aunque haya que invadir parte de la calzada vale la pena porque los perjudicados son muchos.

Acciones. La asociación todavía no tiene claro si esta iniciativa acabará en una manifestación, un escrito en el Ayuntamiento o colgando una pancarta en algún sitio. Pero el caso es que es necesario hacer algo para que los discapacitados que van en silla de ruedas dejen de dar rodeos de un kilómetro para ir desde la plaza de España hasta Ruzafa o que ocurra igual en el barrio de Cruz Cubierta.

Nuevas necesidades. Buena parte de los vecinos ven ahora la ciudad sentados en un sillín y pedaleando. Por eso convendría un poco más de sensibilidad con este colectivo. La apertura de nuevos tramos de carril bici es un buen ejemplo, haciendo accesibles los barrios. La comunicación de Nazaret, una de las zonas aisladas del Marítimo, ha mejorado desde la apertura de la ruta ciclista por el puente de Astilleros hace unas semanas.

Más multas. Por esa razón también defiendo que los nuevos itinerarios del carril bici en el cauce se estrenen con una campaña de información a los ciclistas, seguida de otra de sanciones. La inversión de dos millones de euros debe servir para separar el tráfico de bicis de los peatones que, por cierto, también se merecen multas por ocupar el espacio de los primeros.

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La ruina del Colegio de la Seda
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Paco Moreno | 07-12-2011 | 10:40| 0
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Maleza en el Palacio Real
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Paco Moreno | 23-11-2011 | 10:28| 1
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La lista de Rajoy
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Paco Moreno | 18-11-2011 | 09:03| 0

Cuando muchos piensan en otra lista, la de los cargos, yo me refiero a la que hemos hecho los demás en los últimos ocho años de reivindicaciones del Ayuntamiento y la Generalitat hacia un Gobierno insensible con Valencia. Ahora llega el momento, piensan algunos, de recibir flores y miel.

Expectativas. Lamento decir que la primera y única preocupación de Mariano Rajoy será evitar el rescate financiero de la Unión Europea. Y cuando pueda respirar, entonces pensar en la creación de empleo y en las inversiones. De todas maneras, bueno es recordarle para cuando pueda pararse un momento temas pendientes para Valencia, donde llenarle la plaza de Toros no debe salir gratis.

Parque Central. El Ayuntamiento asegura que el jardín tiene la financiación asegurada, aunque no ocurre lo mismo con la estación Central, verdadera piedra de toque de la operación urbanística de mayor calado en Valencia las próximas décadas.
Marina Real. Y sin salirnos del Ministerio de Fomento, confío en que llegue el momento en que se ceda la dársena al Ayuntamiento y se resuelva la ampliación de la marina a los muelles cercanos, tal y como marcó el concurso de ideas del Consorcio.

Accesos. Dejo aparte la desesperante V-30, que también merece una solución integral, y sólo hablaré de la A-3 y la V-21, flamantes accesos donde las ampliaciones se ejecutan a ritmo de tortuga. Cuando finalice la parálisis financiera quedaría bien un pequeño empujón a esas obras.

Turismo. Y por último, no estaría de más una pequeña ayuda a la Generalitat para resolver de una vez la línea 2 del metro. Y encabezo la idea con la palabra turismo porque el metro ligero conectará la Ciudad de las Artes con el centro histórico. Casi nada para lograr una subida de la oferta de la ciudad a los visitantes.

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Sufrir en la huerta
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Paco Moreno | 14-11-2011 | 08:41| 15

La bucólica imagen de las puertas abiertas en todas las casas y los campos en cultivo ha pasado a la historia. Los escasos vecinos de Valencia que todavía vinculan su hogar con la huerta viven ahora con el teléfono móvil siempre en la mano, listos para alertar de robos y asaltos. Así ha sucedido en Font d’En Corts, donde deben echar mano hasta de las sirenas para avisarse unos a otros.

Asentamientos. Uno de los problemas pasa por la ocupación ilegal de casas abandonadas. Y es un problema que se reitera con frecuencia. Hay más ejemplos, como el grupo de casas de la calle San Vicente Mártir, junto a las vías de Renfe, así como la zona cero del Cabanyal, en la calle San Pedro. Hablamos también de Guillem d’Anglesola, felizmente desaparecido tras años de quejas de los vecinos. Algo falla en la legislación cuando las mismas quejas llegan a los periódicos año tras año.

Degradación. El caso de Font d’En Corts tiene todos los ingredientes de un barrio descuidado por el desarrollo de la ciudad. Linda con el bulevar sur, salpicado de centros comerciales, grandes hospitales y torres de viviendas, pero el Ayuntamiento no ha logrado favorecer una convivencia sencilla. Los vecinos de las alquerías recogen el rechazo, todo lo que la ciudad no quiere. Y les llega de la peor manera posible, con pequeños delitos para la Justicia pero que larvan la tranquilidad en las alquerías.

Modas. Muchos defienden desde el estilo de vida de la huerta. Los huertos urbanos en Benimaclet son el último caso, fallido por culpa de la burocracia urbanística. En otra escala, otra apuesta será Sociópolis, donde ofrecen pisos rodeados de campos. Pero sería mejor esforzarse por mantener lo que queda y olvidarse de propuestas tan insensatas como la ampliación de la Universidad Politécnica en la huerta de Vera. Nos iría mucho mejor y no harían falta sirenas de aviso.

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La Marina Real Juan Carlos I
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Paco Moreno | 09-11-2011 | 12:18| 0
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Las cuentas que vienen
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Paco Moreno | 04-11-2011 | 08:32| 4

El vicealcalde, Alfonso Grau, entregó ayer a la alcaldesa Rita Barberá el borrador de los Presupuestos del próximo año, uno de los documentos más previsibles de los últimos años. En resumen, no hay dinero para casi nada.

Plan de ahorro. La voluntad municipal es darle una vuelta más a la reducción del gasto corriente. Los llamados gastos no productivos se llevarán la peor parte y el concejal de Presupuestos, Silvestre Senent, tendrá que cuadrar de nuevo la reducción de la deuda con la escasez de ingresos y las dudas enormes sobre las transferencias que llegarán del Gobierno.

En el alambre. Esto último es lo más peliagudo, debido a que está pendiente conocer si los Presupuestos del Estado se prorrogarán y qué cantidad final se destinará a los Ayuntamientos. Los dos últimos ejercicios se han saldado con sendos recursos contra el Ministerio de Economía, debido a que han hecho una rectificación que sólo en el caso de Valencia supondrá un descuento de 126 millones de euros.

Demandas vecinales. La Federación de Vecinos ya tiene claro que no será año de reivindicciones, salvo para terminar las obras iniciadas. Y sobre esto me parece adecuada la reflexión que hizo ayer Casilda Ossa, de la asociación de vecinos de Nou Moles. Los residentes están muy calientes con el abandono de la construcción del polideportivo. Si la Generalitat sabía que no podía pagar, entonces no entiende la razón de que adjudicaran el contrato.

Cambio electoral. Y mucho me temo que la probable victoria del Partido Popular en las elecciones generales no cambiará mucho el panorama. Auguro que las primeras semanas servirán para alertar de que las cifras son mucho más pesimistas, con facturas en los cajones que no se habían contabilizado. Para el ejercicio de 2012, lo mejor es una economía casi de guerra.

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Puente sin flores, Lonja sin turistas
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Paco Moreno | 26-10-2011 | 13:59| 0

Lo del gasto del puente de las Flores en la idem es algo que cae por su propio peso. Desde 2002, cuando se abrió al tráfico el excéntrico paso sobre el viejo cauce de Valencia, repleto de macetas, alguien debería haber caído en la cuenta de que la reposición de las plantas iba a pasar factura. Tacita a tacita, la oposición no ha tenido más que hacer las cuentas desde entonces y llegar a la conclusión de que el mantenimiento y reposición tres veces al año del vergel cuesta una millonada.

La concejala socialista Isabel Dolz dice que han sido 4,5 millones de euros. Aunque fuera la mitad, ya me parece una pasada. Ahora que llega la época de la flor de Pascua, es de rogar que el sentido común impere en el gobierno municipal y nos olvidemos todos de verlas. Lo contrario sería un error.

Si queremos contentar a los turistas, mejor dedicar ese dinero a limpiar mejor las calles y eliminar las pintadas de los monumentos. Sin ir más lejos, en el puente del Real han aparecido unas descomunales por su tamaño, inversamente proporcional al tamaño del cerebro del que las hizo. Los pasos históricos del viejo cauce están al borde de la ruina, graves con pronóstico reservado que diría Pilar de la Oliva. El de la Trinidad da pena verlo, cuando en teoría está restaurado desde hace poco. Con el de Serranos ocurre lo mismo.Fallta una solución global, idear un sistema que protega este patrimonio.

Y si el puente de las Flores acabará sin ellas, o con algunas de plástico hasta que pase la crisis económica, el mismo riesgo corre la Lonja. La concejala de Cultura, Mayrén Beneyto, justificó el lunes el cobro de la entrada al edificio Patrimonio Mundial de la Humanidad diciendo que muchos turistas entraban para guarecerse de la lluvia o, simplemente, para ir al baño. Opinión muy discutible para mí, teniendo en cuenta que los dos euros por cabeza van a producir el efecto contrario, es decir, desbandada de los visitantes.

¿Qué ofrece la Lonja? Una arquitectura de lujo, una decoración cuidada en algunas de sus salas y rincones bonitos para fotografiar. Hoy en día, no es suficiente eso para atrapar al turista y lograr que saque la cartera. El Ayuntamiento debería haber ofrecido al mismo tiempo algo más. ¿Por qué no una exposición permanente sobre la historia del edificio? ¿Y la recreación de la decoración de su bóveda, algo técnicamente posible como demostró la Politécnica? ¿Las audioguías van incluidas en el precio? Dice Beneyto que la entrada pagará la reforma de una sala para abrir una tienda. Precisamente se tenía que haber hecho justo lo contrario, antes la venta de recuerdos, para justificar el pago.

Sigo con las preguntas. ¿Por qué no es visitable la torre? ¿Los dos euros ayudarán a que se termine la restauración? ¿Qué pasa con el plan director? ¿El tráfico de coches se va a limitar de una vez o seguirá apestando el diésel junto a las fachadas del edificio? Cuando el Ayuntamiento decide pedir dinero a los turistas, que sea con razones más sólidas que la lluvia y la vejiga urinaria.

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¿Llegamos tarde para ayudar a los ciclistas?
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Paco Moreno | 26-10-2011 | 08:02| 1
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Marina 'for sale'
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Paco Moreno | 24-10-2011 | 14:11| 21

Lo pongo en inglés por si alguna multinacional por las que suspira el Ayuntamiento decide alquilar una de las dos bases de la Copa América que saldrán a concurso esta semana. La del BMW Oracle es la más atractiva, enorme y con un cuidado diseño del arquitecto valenciano José María Tomás.

Rentabilidad. Todos tenemos muy claro que con esto no se soluciona la deuda que tiene el Consorcio Valencia 2007, que necesitó un préstamo de 320 millones para acometer las obras en la dársena. Aunque todo tiene un comienzo y tras los amarres, los restaurantes y el arrendamiento del Veles e Vents para saraos y eventos de empresas, el uso de las bases es un paso lógico.

Propósito. La alcaldesa Barberá quiere un centro tecnológico, un lugar empresarial sin humos y que dé un valor añadido a la ciudad. Laboratorios, locales de investigación y sedes de compañías, vinculado a las naves de la calle Juan Verdeguer, donde ya funciona un centro de diseño y jóvenes creadores. Los argentinos lograron algo parecido en Puerto Madero, en el río de la Plata, y en Londres, la zona de moda para las empresas fue una pestilente ribera del Támesis hace unos años.

Acuerdo político. Estos pasos se han logrado dar entre otras razones porque la participación del Gobierno se hace a través del Ministerio de Fomento, que a pesar de las reuniones en gasolineras que haya podido tener su titular, José Blanco, es más efectivo y beneficioso para Valencia que Elena Salgado, de infausto recuerdo en la plaza del Ayuntamiento.

Futuro. A partir del 20 de noviembre llegarán decisiones de más calado con el nuevo Gobierno. Y si está presidido por Mariano Rajoy (lo que yo no firmaría hoy teniendo de rival a Rubalcaba y sus sorpresas), la cosa debería ir más suave, lo que tampoco tengo tan claro. Cuando no hay dinero, da igual el color político. La caja está vacía.

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Pedro García Rabasa tenía razón
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Paco Moreno | 24-10-2011 | 12:02| 0

Ya sé que el caso Monforte se ha centrado en la figura del concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, por todas las implicaciones políticas colaterales. Que si delfín de Rita Barberá, que si un golpe al líder del relevo generacional de los Grau, Senent, Igual y Domínguez, que si la corrupción llega a todas partes. Frases que se encontraba en los periódicos, al igual que sucedía con su familia y amigos. Hoy se le veía emocionado al comentar la sentencia favorable. Pues al final, después de la absolución lógica y esperada del Tribunal Superior de Justicia, me quedo con el testimonio de los que menos han aparecido en la prensa, pero que estaban igualmente amenazados.

Los cuatro funcionarios municipales iban cada día a la sala de lo Penal con una cara entre el asombro, la estupefacción y la honda preocupación de ver sus carreras (alguna de más de 40 años como la del jefe de Planeamiento, Juan Antonio Altés), sucias con una mancha indeleble por la cabezonería de la Fiscalía y un juez instructor que no supo parar el tema a tiempo. La vía penal, como ha quedado demostrado, está para cosas más serias.

Y me quedo de este colectivo con la declaración del secretario general del Ayuntamiento, Pedro García Rabasa, que en 2004 estaba al frente de la secretaría de Urbanismo. Lo dijo dos veces, el primer día y el último, cuando insistió en que el criterio a la hora de pedir permiso a la Conselleria de Cultura para una obra en un entorno protegido no incluye el subsuelo, a no ser que se trata de una zona de vigilancia arqueológica o el centro histórico. Es la tesis que ha refrendado el tribunal.

Está claro que para hacer el aparcamiento de la calle Severo Ochoa hubo que demoler aceras y calzada. Es obvio, lo mismo que dijeron media docena de técnicos municipales, aunque el propósito era ejecutar un proyecto en subterráneo, sin ninguna afección visual desde el interior del jardín, que para más inri está cerrado por un muro de dos metros de altura.

Por eso creo que ha sido la declaración más coherente de todo el juicio, junto con la explicación que ilustró a todos del jefe de Planeamiento. García Rabasa sí que sabía que se trataba de un Bien de Interés Cultural y decidió que no era necesario el permiso previo. Por eso me quedo con ese recuerdo de una semana dentro de la sala, viendo las caras de García Rabasa, Altés, el jefe de Tráfico, Juan Casañ, y María José Gasull, arquitecta técnico de Planeamiento. Que olviden lo más rápido posible un mal sueño que ha durado 18 meses.

La sala ha decidido salvar la cara a la Fiscalía y no incluir las costas del proceso que pedía el abogado del Ayuntamiento, José Vicente Sánchez Tarazaga, quien recriminó la temeridad y mala fe de los primeros en todo el proceso. Para estas personas lo que menos importancia tenía, aunque la pregunta ya está en la calle: ¿Quién paga esta fiesta?

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El jardín del Hospital
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Paco Moreno | 19-10-2011 | 13:48| 0
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Llega el caso Monforte
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Paco Moreno | 17-10-2011 | 07:03| 0

No suelo dedicar este espacio para defender a nadie, pero hoy arranca el juicio del llamado caso Monforte, donde irá como imputado el concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, junto a cuatro funcionarios municipales. A estos últimos no los conozco, aunque la defensa que han hecho sus compañeros de área debería bastar. Al edil sí y puedo asegurar, aunque mi opinión sirva de bien poco para el tribunal, que lo más alejado de esta persona es conspirar con otros para adjudicar un aparcamiento subterráneo hurtando parte del procedimiento a la Generalitat.

Desmesura. Dicho eso, lo único que queda por decir es preguntar lo mismo que se decía en el escrito de los jefes de servicio. ¿Por qué no utilizar la vía contenciosa-administrativa? Es muy fuerte que se enfrenten al final de sus carreras profesionales por la supuesta falta de un informe, que con toda seguridad hubiera sido positivo.

Parálisis. Pero si esto tiene alguna consecuencia, además del mal trago que pasarán los imputados hasta que se acabe el proceso con una absolución en toda regla, es la paralización de buena parte de la Administración municipal. Los 25 informes que se encargaron para el aparcamiento de la calle Severo Ochoa, en un expediente que supera las 1.500 páginas, no parecen suficientes para algunos. Desde que comenzó este asunto, decenas de proyectos han entrado en vía lenta. Dicen que la Apple Store de la calle Colón va con retraso sobre lo previsto. Apuesto un euro a que se debe a las precauciones infinitas que se toman ahora en cualquier obra en un edificio protegido.

Paja del arroz. Con lo fácil que es recoger y embalar la paja, no entiendo la incapacidad de la Conselleria de Medio Ambiente para darle un uso como combustible, forraje o mantas para animales. Cualquier alternativa es mejor que quemarla o dejarla pudrir.

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Olvidos en Nazaret
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Paco Moreno | 14-10-2011 | 07:29| 0

Ya casi nos habíamos olvidado de los problemas que padece Nazaret en sus relaciones con el puerto. La frontera entre los muelles y el casco urbano ha originado una zona degradada que se ha difuminado con la crisis económica. Lo digo por el proyecto del que se habló hace tiempo para construir una serie de edificios, calles y espacios públicos que uniera esta maltratada parte del Marítimo con el paisaje portuario.

Moyresa en ruinas. Nos lo ha recordado a todos esta semana la concejala de Esquerra Unida Rosa Albert, al pedir que se haga algo con la antigua fábrica, tan criticada en su día por los vecinos debido a los problemas de contaminación que producía. Ahora es una nave en desuso, envejecida y que pide a gritos la piqueta para desaparecer.

Sin bicicletas. No creo mucho en las teorías de la conspiración, aunque cuando los vecinos de Nazaret se quejan, casi siempre tienen razón. Y si no, miren el mapa de Valenbisi plagado de paradas en toda la ciudad, excepto en los barrios vecinos al bulevar sur y un trozo del Marítimo, ya habrán adivinado el barrio. Dice el Ayuntamiento que en la última fase llegarán las paradas, aunque no hubiera costado nada incluir algunas hace meses. Más que nada, para que los vecinos no se sintieran tan abandonados.

Tierra de nadie. El parón inmobiliario ha frenado en seco la construcción del nuevo barrio de las Moreras, por no hablar del parón de la línea 2 del metro, que ha dejado la plataforma tranviaria hecha un artístico conjunto de matorrales. Y si seguimos hablando de infraestructuras, la promesa del ministro Blanco de incluir la prolongación del túnel de Serrería en el corredor mediterráneo me suena a música electoral. Habría que recordar en este punto los compromisos pasados de Jordi Sevilla y María Teresa Fernández de la Vega. Lamentablemente, nada nuevo bajo el sol de Nazaret.

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El mal estado de los puentes del jardín del Turia
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Paco Moreno | 12-10-2011 | 09:27| 4
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Apuesta de la Católica por el centro
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Paco Moreno | 11-10-2011 | 07:06| 0

Después de observar los problemas que han causado los campus universitarios, el de la Politécnica por la destrucción de la huerta de Vera y el de la Universitat en Tarongers por el botellón, es un alivio comprobar que otras instituciones docentes han apostado por el centro de la ciudad. La Universidad Católica inaugura hoy su Facultad de Derecho en la calle Jorge Juan, a unos metros del mercado de Colón, y para 1.200 alumnos.

Se habla mucho de la recuperación de Ciutat Vella desde el ámbito universitario, aunque es con hechos como el que hoy protagoniza el arzobispo Carlos Osoro con la apertura del inmueble del Ensanche, la única manera en contribuir a hacerlo de una manera efectiva. Colegios mayores, fundaciones, institutos de investigación y todo lo que quieran puede tener su sitio en el barrio del Carmen, en Velluters e incluso en el Cabanyal, donde el planeamiento está aprobado desde 1998.

Y en este último barrio la paralización de las obras tiene sólo un año de antigüedad. ¿Qué propuestas hacía antes la Universitat salvo oponerse a la prolongación de Blasco Ibáñez? Cuando los indicadores demográficos bajan por el éxodo de los inmigrantes, cuando la crisis económica ahoga más si cabe los barrios del centro, es con proyectos públicos como se ayuda. La sede de la Fundación Universidad-Empresa junto a la iglesia de Santa Catalina es un buen ejemplo. Que haya muchos más.

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La Almoina ya se ve desde la plaza
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Paco Moreno | 10-10-2011 | 19:34| 1

Es una alegría poder pasar por la plaza de la Almoina, perdón, por la plaza Décimo Junio Bruto, y observar los restos de la ciudad fundacional a través de la lámina de agua. Ha estado meses, por no decir años, siendo una superficie opaca y repleta de desperdicios por la avería de la depuradora. Ahora que parece que ya se han subsanado los problemas, lo deseable es que dure. Uno de los lugares más turísticos de Valencia no merecía cómo estaba antes. Claro, que queda un problema todavía, los charcos resecos de orina que decoran todo el rincón del edificio museístico. Ante la imposibilidad de poner una valla o un policía, mejor algo más de concienciación ciudadana.

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Palomas, esos bichos tan dañinos
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Paco Moreno | 10-10-2011 | 19:15| 0

Esto es lo que no debe hacerse nunca y me he encontrado esta mañana junto a las Torres de Serranos. Un montoncito de arroz esparcido en la acera, ensuciando la calle y dando alimento a uno de los animales más dañinos que existen. Las palomas, lejos de ser el símbolo de la paz, se encuentran más bien en el grupo de los destructores del patrimonio artístico, la ropa de los balcones y la pintura de los coches. La ordenanza municipal prohíbe alimentar esas aves, pero falta algo de sentido común entre los amig@s de llevar un kilo de arroz encima.

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La ciudad y los trenes
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Paco Moreno | 10-10-2011 | 19:06| 0

A pesar de la pinta que tiene la licitación del AVE Valencia-Castellón a un mes de las elecciones generales, ya me gustaría que se hiciera un movimiento parecido para el Parque Central. Más en concreto, la estación subterránea que debe sustituir a la provisional y que el Ministerio de Fomento tiene pendiente desde hace tanto tiempo que hay que consultar en las hemerotecas.

Infraestructuras. Hablamos de prolongar la línea del AVE desde Madrid, de que Bruselas debe decir oficialmente el día 19 que el corredor será mediterráneo (ojalá se olviden de la madeja de vías que contó el otro día el ministro Blanco), pero pocos caen en la cuenta de que todo eso pasa por Valencia. Que el tren de alta velocidad siga hacia Castellón sin hacer el túnel pasante por la Gran Vía Marqués del Turia sería un error de bulto, casi tanto como será la estación Joaquín Sorolla si nadie lo remedia.

Avenida de Francia. Y con el corredor pasa lo mismo. Sólo hay que ir un día hasta el final de la prolongación de la Alameda y pararse junto a la verja degradada del túnel de Serrería. El soterramiento de las vías importa tanto como llevar los azulejos y los coches más rápidos hacia Europa porque hablamos del desarrollo pendiente más importante que tiene la ciudad, su unión verdadera con el mar hasta que se haga la prolongación de Blasco Ibáñez.

Revisión Plan General. Ya no hablo de enterrar las vías en la Punta, junto a lo que se llamó el triángulo de oro. Esa jugada se producirá dentro de 20 años, aunque ahora se ponen las piezas en el tablero. Esta campaña se habla mucho de las grandes líneas y poco del urbanismo de Valencia. El Ayuntamiento es comprensivo con el Gobierno por la crisis y no aprieta en la estación Central. Esperando a que llegue Rajoy a la Moncloa y se resuelvan los temas más espinosos. Aunque también es posible que la respuesta a todo esto sea que no hay dinero.

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¿Qué hacer con el botellón?
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Paco Moreno | 06-10-2011 | 08:35| 0
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Alquerías en peligro
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Paco Moreno | 03-10-2011 | 09:50| 0

Quieren vivir en ellas, conservarlas y legarlas como patrimonio de la ciudad. Observan cómo en ocasiones construyen edificios altos a unos metros, desaparecen caminos antiquísimos a favor del asfalto y el niñato de turno aparece con el espray para ensuciar las venerables piedras. Los habitantes de las alquerías son una especie en peligro de extinción y a nadie parece importarle.
Catálogo. El Ayuntamiento ha aprobado un completo catálogo, con 152 casos de alquerías, barracas, acequias y caminos. Cada uno con su ficha, descripción, lo que se puede hacer y lo que está prohibido. Un trabajo loable que ha durado años y que ahora necesita un paso más.
Financiación. Son tiempos difíciles para todos, tanto la Administración como los propietarios, pero se puede planificar para cuando lleguen tiempos mejores. Sociópolis puede ser un ejemplo, con sus luces y sombras, de adecuar el desarrollo de la ciudad con el paisaje de huerta y las alquerías. Veremos en qué queda el proyecto.
Salvem Vera. Y, desde luego, hay que evitar masacres como la que incluye la revisión del Plan General para la huerta de Vera. Un paisaje precioso, cuidado y con campos casi siempre con cultivos, se aleja mucho de la justificación de que la ciudad puede expandirse sobre la huerta degradada. Si la Universidad Politécnica necesita más espacio, ahí está uno de los mayores centros históricos de Europa. Por no hablar del Cabanyal, una idea que ha cogido con fuerza la Universitat.
Botellón. Y ya que hablamos de las universidades, ofrezco una idea para limitar los efectos de los botellones que cada semana dejan un rastro de toneladas de basura. ¿Qué hacen en las facultades los viernes? ¿Se dan cuenta los profesores de que sus clases huelen a alcohol? Si se impusiera la costumbre de programar los exámenes ese día a las ocho de la mañana, algo se conseguiría

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Huertos urbanos, no en mi solar
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Paco Moreno | 30-09-2011 | 08:31| 2

Que un vigilante se plantase delante del solar donde los vecinos de Benimaclet pretenden cultivar pequeños huertos suena casi a cómico, aunque no tiene ni pizca de gracia. Después de limpiar la parcela, enviar varias cartas al banco propietario sin obtener ninguna respuesta y solicitar la mediación del Ayuntamiento, fallida por lo que se ha visto, el pequeño experimento social se quedará en el cajón. Y en unos solares donde no se colocará un ladrillo en la próxima década y volverán los escombros y los matorrales.

Propiedad privada. Lo primero que piensas es que si hay algo inviolable es la propiedad, aunque debe imperar el sentido común. Unos huertos provisionales, en precario desde el primer día y sin ánimo de usurpar ninguna escritura no hacen daño a nadie. Lo que se consigue es hacer barrio y unir a los vecinos.

Más ejemplos. Lo vimos este verano en la calle Beneficencia, a espaldas del IVAM. La asociación Amics del Carme presentó la propuesta de un despacho de arquitectos para darle un uso provisional de jardín y huertos al enorme espacio abierto tras el derribo de varias fincas. La Conselleria de Cultura se negó alegando que tocaba hacer la excavación arqueológica. En el caso de que eso se haga pronto, que lo dudo, me apuesto lo que quieran a que después no se pone ni un ladrillo. Se quedará como el solar de Benimaclet, lleno de hierbajos.

Aparcamientos. Para lo único que sirven los solares en esta ciudad es para que aparquen los coches. Y si están vallados, para criar basura. Ya es hora de que el Ayuntamiento se ponga a la faena con este tema y ofrezca equipamientos precarios, para mejorar la imagen de la ciudad. Y si no quiere hacer nada, que deje a los vecinos. Muchos quieren trabajar para tener al lado de su casa algo más que un terreno polvoriento que sólo cambia cuando llueve. Entonces es un lodazal.

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Una selva en la línea 2 del metro
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Paco Moreno | 29-09-2011 | 07:58| 0
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La hucha está vacía
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Paco Moreno | 23-09-2011 | 06:42| 0

Si alguien pensaba que 2012 iba a ser mejor que este año, sólo tiene que echar un vistazo a las previsiones del presupuesto municipal. La alcaldesa Barberá nos ha preparado para un mandato de sangre, sudor y lágrimas, aunque parezca un poco melodramático. Y un cambio de Gobierno suavizará apenas el estancamiento de las inversiones que necesita la ciudad.

En el cajón. Ante esa situación, me pregunto cuándo veremos acabada el Ágora o ajardinado el último tramo del viejo cauce, por no hablar de la línea 2 del metro. Qué triste es ver cómo se alegran los vendedores del mercado Central porque les van a acabar la plaza Ciudad de Brujas. De lo demás, comprenden resignados que no toca reivindicar.

Parque Central. La única alegría de la semana es que la paisajista Kathryn Gustafson ha hecho un buen trabajo, lo que por otra parte no es ninguna sorpresa. La alcaldesa dio ayer el visto bueno al desarrollo del proyecto del jardín, cuyas obras podrían empezar a finales de 2012. La fecha es importante porque no coincide con ninguna cita electoral, por lo que es posible que se cumpla.

Barrios. Pero volviendo al asunto de la falta de dinero, la Federación de Vecinos ha pedido que se tengan en cuenta sus reivindicaciones aunque los 25 millones previstos para inversiones tengan ya nombre y apellidos. Es posible, nunca se sabe, que con un nuevo Gobierno cambie la situación y se afloje la soga al cuello que tiene ahora el Ayuntamiento.

Falleras. Y para terminar con una nota de alegría y no ser tan cenizo, la elección de las cortes de honor mañana inicia el proceso de la mejor fiesta del mundo: ¡Bienvenidas las Fallas!

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El abandono de la avenida Cataluña
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Paco Moreno | 21-09-2011 | 07:52| 0
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La ruina de la muralla islámica
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Paco Moreno | 14-09-2011 | 09:45| 0
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Nostalgia de la plaza Redonda
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Paco Moreno | 12-09-2011 | 20:10| 2

Será un centro comercial coqueto, con todas las comodidades para clientes y vendedores, pero no me digan que no han sentido algo de nostalgia al observar cómo han empezado a desmontar y derribar las tiendas de la plaza Redonda.

Casi con mimo para que no se rompieran los azulejos de cerámica, que aunque carecen de valor patrimonial sí lo tienen y mucho en el corazón. Dentro de unos meses no quedará nada y empezará la construcción de las nuevas tiendas, en unas obras que se llevarán también los recuerdos de muchos vecinos de Valencia.

Para los que como yo nacieron en un barrio, acudir los domingos a la plaza Redonda era un día de fiesta. De la mano de mi padre para admirar las decenas de pájaros que cantaban en las jaulas. O con los montones de cromos apretados, sobados de tanto buscar al jugador que siempre falta. Y para acabar la jornada, bocadillo de calamares en uno de esos bares donde había una barra a la altura del pie para apoyarlo y el éxito del negocio se medía por la cantidad de basura que se acumulaba en el suelo.

Por eso siento nostalgia al pensar que se pierde uno de los rincones de mi infancia. Íbamos con el trenet al centro y después de comprar un helado al corte, enorme y baratísimo en la calle Navellos, llegar al bullicio de la plaza Redonda era una emoción.

La razón me dice que los puestos actuales estaban en muy mal estado, que la marquesina se cae a pedazos y que el lugar mejorará mucho con el cambio. Estoy de acuerdo en todo eso, aunque no puedo evitar algo de tristeza. Aprovechen estos días para ir a la plaza, cámara en mano. Guardarán una imagen que ya no volverá. Como nuestra infancia.

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La reforma de la plaza Redonda
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Paco Moreno | 07-09-2011 | 16:42| 0
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Una de museos
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Paco Moreno | 05-09-2011 | 13:08| 0

Tras el inoportuno chaparrón, decido coger a la tropa en el siete plazas y largarnos al centro, pero no comercial sino al histórico, al de Valencia. Con ganas de que nos entre en vena algo de historia de la ciudad. Elijo sin dudarlo el museo de la Almoina para empezar.

Suciedad. Nada más llegar a la plaza, el primer comentario que me hace una de mis hijas. ¿Pero esto no era transparente? En efecto, la deseada lámina de agua, empeño personal de la alcaldesa Rita Barberá y con grandes posibilidades, es una gran superficie opaca de un tono tirando a verdoso, que sirve para el baño de las palomas. La depuradora sigue rota, a pesar de que el arreglo es cosa de unos pocos miles de euros. Mala imagen para las turistas.

Carteles. Nos encaminamos a la puerta del museo, sin más problemas porque sé por dónde se entra. Menos suerte tiene un grupo de turistas italianos (benditos sean por venir tantos este verano), que plano en mano me paran para preguntar. Yo no digo que se pongan tubos de neón, aunque un letrero bastaría.

Buena visita. La visita es barata y por 2,50 euros cada uno disfrutamos de 40 minutos de charla con la guía, perfecta conocedora de su trabajo. Echo en falta más de dramatismo cuando llegamos al lugar donde está Boro, como llaman al esqueleto de un romano torturado hasta la muerte en la guerra entre Valentia y las tropas del general Pompeyo, allá por el 75 a.C. Los huesos están incompletos porque el desgraciado fue mutilado de piernas y manos.

Museo de la Ciudad. Ya fuera de las ruinas fundacionales, vamos al palacio del marqués de Campo para apreciar la exposición sobre la Albufera. Y compruebo lo que denunció la edil de Compromís Pilar Soriano. Ni un funcionario ni agente de seguridad en las salas. Tan sólo dos personas en la entrada. Hay crisis, pero esto es demasiado.

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Amigos italianos
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Paco Moreno | 02-09-2011 | 13:47| 0

Este verano, Valencia ha estado más llena de turistas que nunca. Las cifras hablan de un incremento muy por encima de la media española, que se explica en parte con la importancia creciente de los visitantes madrileños y extranjeros. La línea de alta velocidad y las guerras y conflictos políticos en el norte de África explican el aumento.

El segundo motivo es circunstancial y pasará pronto. De ahí que debamos volcarnos más que nunca en la proyección exterior de la ciudad. Hace unas semanas, LAS PROVINCIAS publicó un reportaje donde se hablaba de lo que nos piden: idiomas, transporte público y limpieza.

Si queremos llegar a los dos millones de turistas en 2012, el reto esta ahí. Más formación en la hostelería, en las oficinas de turismo y hasta en los taxistas. Un transporte de calidad en las zonas estratégicas, como en el centro, la Ciudad de las Artes y el puerto. Y por último, evitar que el plan de ahorro afecte tanto al estado de las calles.

Pero me quedo con un detalle de los números difundidos por la alcaldesa Rita Barberá. Hasta un 55% han aumentado los turistas italianos. Si algo ha quedado claro estos años, es que esos visitantes se encuentran especialmente a gusto en Valencia. Urge por lo tanto estrechar relaciones. ¿Por qué no una serie en la Mostra dedicada al cine italiano? Intercambios culturales, gastronómicos y hasta deportivos. Ahí existe un filón de negocio beneficiado por los vuelos de bajo coste. También los 216 cruceros que llegarán este año acercan el sueño de la ciudad al resultado enorme de Barcelona, aunque para eso falta mucho todavía.

Antes de que pase la marea de terror en el norte de África y destinos como Túnez, Marruecos y Egipto vuelvan a cobrar fuerza, debe llegar la oportunidad de Valencia.

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Calor asfixiante en el mercado Central
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Paco Moreno | 01-09-2011 | 17:43| 0

Utilizo para el titular la misma expresión del compañero de LAS PROVINCIAS que se ha acercado esta mañana al mercado Central, transformado en parte para la presentación de dos nuevos jugadores del Valencia, Barragán y Ruiz. Y me acuerdo de las veces que hemos contado la avería del aparato de aire acondicionado en el edificio modernista.

Después de los quebraderos de cabeza que supuso la colocación de los tubos y aparatos sobre los comercios, con muchas reticencias al principio de la Conselleria de Cultura, en el principal mercado del centro histórico sigue haciendo calor. Uno de los transformadores está averiado desde el principio y el otro carece de la potencia suficiente.

De momento, una inversión que no sirve para nada, salvo para añadir una nota de color a las crónicas periodísticas, aumentar la venta de abanicos y los sofocos de los clientes que deben arrastrar la compra en un ambiente molesto y nada agradable.

El próximo lunes empieza la reforma de la pescadería, la última zona pendiente de rehabilitación y bloqueada desde hace años debido a la falta de coordinación entre el Gobierno y el Ayuntamiento. Sería ideal aprovechar esta ocasión para reparar el resto de las instalaciones del mercado que fallan.Y el aire acondicionado es una de las primeras.

La estrategia de la nueva junta directiva de promocionar el mercado con este tipo de actos es muy buena. El edificio se puede convertir en unos pocos años en lugar de presentaciones, eventos y actos culturales de todo tipo. En pleno centro de Valencia y para beneficio de los comerciantes. ¿Por qué no abrir algunas tiendas coincidiendo con ellos?

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Reimpulsarán la construcción de la línea 2 del Metro de Valencia
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Paco Moreno | 01-09-2011 | 08:02| 0

Perdonen que haya utilizado un truco tan burdo para conseguir lo que los expertos en esto de internet llaman tráfico, pero es que la tentación era muy fuerte. El primer sorprendido he sido yo al repasar esta mañana las alertas de Google y echarme a la cara que la línea de metro paralizada desde hace meses volvía a la actividad. Claro, que ha sido hasta darme cuenta que la fuente era la agencia venezolana de noticias, un poco lejos del tramo que va desde Nazaret hasta la plaza de Toros.
Para desesperación de vecinos y comerciantes, la realidad es que la Conselleria de Infraestructuras sigue dandole vueltas a cómo encontrar financiación para que el suburbano entre en servicio. La inversión ha sido millonaria hasta ahora, pero en el último esfuerzo, la caja se ha quedado vacía. El túnel está hecho pero falta todo lo demás.
Las alarmas saltaron hasta en las obras de la estación del Mercat, las únicas de todo el trazado, donde se construye también un aparcamiento para medio millar de vehículos. El Ayuntamiento tranquilizó a los comerciantes al asegurar que en septiembre se retomaria la actividad normal. Es decir, que a partir de hoy empieza el tiempo de descuento para que se cumpla esa promesa en la mediación que realizó la concejala de Mercados, María Jesús Puchalt. Tic, tac, tic, tac,…

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¿Qué hacemos con las palomas?
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Paco Moreno | 31-08-2011 | 15:12| 0
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Abandono en Viveros
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Paco Moreno | 31-08-2011 | 09:54| 0
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¿Por dónde deben circular los ciclistas?
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Paco Moreno | 31-08-2011 | 09:47| 0
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Visiones del Cabanyal
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Paco Moreno | 25-08-2011 | 15:28| 1

Me he permitido parafrasear una de las mejores series de Joaquín Sorolla por ser el pintor un amante del Cabanyal. Al igual que todos los vecinos con los que hablé ayer de ese barrio, tanto los que están a favor como en contra de la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar.

La llegada masiva de familias sin recursos, bueno, con el recurso de patada en la puerta y para adentro, ha disparado todas las alarmas. Los edificios ocupados ilegalmente se cuentan por decenas y se habla de protestas vecinales para este otoño. La vuelta de vacaciones se presenta complicada para el Ayuntamiento.

En el plano político las posiciones no han cambiado. La posible negociación entre el PP y el PSPV a la espera de la sentencia del Constitucional quedó abortada casi de raíz por la torpeza de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, al cargar contra el modelo urbanístico de Rita Barberá cuando se desestimó la petición de suspensión del decreto que declaró ilegales las obras.

Pero es obvio que los vecinos no pueden, no deben esperar a un fallo judicial que se puede prolongar varios años. Ayer comentaban que a finales de 2010 sí que se apreció un refuerzo del Consistorio en la limpieza de las calles y en las patrullas de la Policía Local. Duró unos meses, aunque el duro ajuste presupuestario por la crisis ha menguado ese empuje.

Hay un montón de sectores del plan urbanístico que podrían acometerse a la espera de lo que se decida con la prolongación de Blasco Ibáñez. La mayoría de vecinos está a favor de la ampliación, como se constató de nuevo en las últimas elecciones municipales, aunque ahora todos padecen la degradación. Si hay que modificar el decreto para permitir esas obras, adelante. Si no, ¿a qué esperamos?

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Héroes del Carmen
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Paco Moreno | 22-08-2011 | 09:37| 0

Desde que empecé a trabajar en LAS PROVINCIAS he tenido un aprecio por el barrio del Carmen, una preferencia innata a la hora de tratar las reivindicaciones de esos vecinos. Y tras el ataque de pulgas sufrido por una barrendera en la plaza Centenar de la Ploma no puedo más que recordar la heroicidad de los que viven allí.

Olores. Hace dos domingos fui por la mañana a comprobar si las fundas de ganchillo de Urban Knitting seguían en los bolardos de la plaza del Negrito. Lo primero que noté al bajar de la moto fue el dulce y nauseabundo aroma de la orina humana en mi nariz. ¿Se imaginan sentir lo mismo cada fin de semana en sus calles después de una noche de botellón? Vivir en esas fincas merece incluso una exención de impuestos.

Limpieza. Todavía recuerdo los efectos de la última fiesta de Halloween en las plazas y jardines del barrio. Para lo bueno y para lo malo, el barrio es siempre protagonista, mientras los proyectos públicos de mejora duermen el sueño de los justos. Si quieren ver la imagen de la degradación, asómense al torreón y la muralla islámica desde un solarcito de la calle En Borrás. Pintadas, matorrales, grietas en las paredes y el resto de ingredientes de un barrio en decadencia. ¿Para cuándo el proyecto que el Ayuntamiento paga con el Plan Confianza?

Atracción. A pesar de todo, vivir en el Carmen, Velluters, el Mercat y el resto de Ciutat Vella ofrece algo maravilloso. En los últimos años he conocido a personas llegadas a Valencia que su primer opción era encontrar una vivienda en estos barrios. No en la avenida de Francia ni en Cortes Valencianas, ni siquiera junto a la playa de la Malvarrosa y la marina del puerto. Primero el centro histórico, con su falta de luz, sus malos olores, la inexistencia de aparcamientos y la saturación de bares. Lo que decía, hay que tratar a estos vecinos como héroes.

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Sinde resbala con el Cabanyal
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Paco Moreno | 10-07-2011 | 23:33| 1

Que el fallo del Supremo sobre el Cabanyal iba a ser contrario a los intereses del gobierno municipal era una noticia cantada. Todos sabíamos que el recurso se presentó para demostrar la determinación política de desbloquear el plan urbanístico. Levantar la suspensión mientras se dirime la cuestión de fondo en el Constitucional era algo imposible, al incluir derribos y obras de edificación.

La ministra González-Sinde se ha colado con un optimismo desaforado al pedir al Ayuntamiento que piense en otro modelo de ciudad. Más le convendría en decidir otro modelo de las relaciones de su Ministerio con la Sociedad de Autores, a tenor de las últimas detenciones. El recurso no cambia nada sobre los litigios en el Constitucional y la Audiencia Nacional. Si lo sabe, malo. Si desconoce el proceso, entonces el patinazo es mucho peor.

Decía Joan Cabalabuig la semana pasada que trabaja en una solución para el plan fuera de los tribunales. El portavoz socialista debería primero emplazar a la ministra a que deje de calificar de ilegal lo aprobado en el pleno, como volvió ayer a insistir. El bloqueo actual nace del decreto de paralización del Gobierno, que desencadenó hace más de un año todo un rosario de recursos. La prolongación de Blasco Ibáñez acumula varios fallos judiciales a su favor.

Y si Calabuig habla en serio con lo de ser intermediario para desbloquear las obras, el primer dato a tener en cuenta fuera del juzgado es el resultado electoral, donde la candidatura de Barberá consiguió el 50,2% de los votos y casi duplicó al PSPV. Y si le hace falta otro dato a la ministra, entonces puede decirle que la prolongación supone el 4% de la superficie del plan y que se protegen 561 edificios.

A pesar de las buenas intenciones del portavoz, Sinde sigue la doctrina Rubalcaba, idéntica a lo hecho por el candidato con las acampadas del 15M, al dejar que se conviertan en un problema de todos y no del Gobierno. Cuanto más tiempo pase sin concederse licencias de obras, piensa, peor para la alcaldesa Barberá. Espero equivocarme.

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La plaza vuelve a ser de todos
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Paco Moreno | 05-07-2011 | 08:24| 0

La primera vez que escribí contra la permanencia de la acampada del 15-M en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, los comerciantes acusaban a la prensa de haber sido permisivos, tolerantes y quizá cobardes con este asunto. Ahora, cuando la Policía ha desalojado las últimas carpas y los servicios de limpieza pasan la manguera, es momento de recordarlo.

Poco queda de aquellos días románticos, cuando los conductores se paraban a dejar garrafas de agua y comida. El paro afecta a todas las familias y los jóvenes tenían el apoyo de casi todos. Pero después empezaron a llegar los perroflautas a la plaza, desvirtuando el propósito inicial. Y los apoyos iniciales se esfumaron en unos días.

De la comprensión con los acampados se pasó al asombro y después a la crítica abierta hacia la delegada del Gobierno. Ana Botella ha seguido fielmente la consigna dada por Rubalcaba de dejar dormir a los acampados hasta que el desalojo ha estado maduro, aunque la espera ha sido demasiado larga para los comerciantes y la imagen turística del centro. Tampoco nos olvidemos de los vecinos, que soportaban conciertos de música por la noche ante la mirada impasible de la Policía Local. Nadie quería dar el primer paso.

El Ayuntamiento de Barcelona se ha gastado 240.000 euros en reparar y limpiar la plaza de Cataluña después de la acampada. En Valencia será menos dinero porque la cosa ha estado más controlada, sobre todo cuando los representantes del movimiento empezaron a dar la espalda a los perroflautas. De todas maneras, el precedente es muy preocupante porque las dudas sobre la legimitidad de las instituciones nos perjudican a todos.

La democracia ha presidido las asambleas pero esto sucede mucho más en el hemiciclo de enfrente, donde se sientan los 33 concejales. Para mí, desde esta mañana la plaza del Ayuntamiento vuelve a ser de todos, de los que muchas veces se ha llamado la mayoría silenciosa. A disfrutarla.

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Barberá, a por los 33 concejales
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Paco Moreno | 29-04-2011 | 15:42| 1

Otro golpe maestro de Rita Barberá. Dejar a cero la deuda del Ayuntamiento con los proveedores (3 millones frente a 112 hace un mes) es contentar al que le vende los pantalones a la Policía Local, suministra el tóner para las impresoras y al que se encarga de colocar bombillas en las calles por Navidad. Es decir, a cientos de pequeñas empresas que han respirado tranquilas después de esta jugada sin precedentes y a 24 días de las elecciones municipales.

La segunda lectura de la noticia, dada por el concejal de Hacienda, Silvestre Senent, en el último pleno del mandato es de dónde ha salido esa enorme cantidad de dinero. Menos inversiones, más deuda bancaria, malabarismos contables,… Da igual porque ese subtítulo nadie lo lee. Frente a los enormes problemas de la Generalitat con sus proveedores (véase la plataforma de empresarios creada para cobrar los suministros sanitarios) y que ha obligado al conseller de Economía, Gerardo Camps, a anunciar la medida desesperada de un recurso judicial contra el Gobierno por la disminución de las transferencias, sorprende la agilidad de Barberá en anticiparse a ese “marrón”.

Así las cosas, está claro que el mayor adversario del PP en los próximos comicios será la abstención. Si después de cinco mandatos consigue movilizar a sus votantes, incluso podría superar la actual cifra aplastante de 21 concejales. Joan Calabuig, que se enfrenta a su primera campaña de este tipo, debe conseguir todavía que lo conozca el electorado, mientras mira de reojo que Esquerra Unida o Compromís no le coman fichas por la izquierda. Demasiado trabajo para muy poco tiempo.

Después de resolver el caso Jesuitas y el pago a los proveedores, parece difícil que Barberá tenga algún triunfo más para rematar la partida, aunque no pondré la mano en el fuego vistos los precedentes. Este año sería capaz hasta de dominar con un seis doble.

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Vivir en el Carmen
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Paco Moreno | 29-04-2011 | 02:31| 2

Tan lejos como este lunes hablaba de la conveniencia de celebrar una fiesta rave en la calle Beneficencia, para ver si la Conselleria de Cultura se enteraba de que tiene un problema en pleno barrio del Carmen. No ha sido necesario. Un día después, la locura transitoria de uno de los indigentes que viven en la trasera del IVAM causó media docena de heridos.

Confío en que los que toman decisiones en Cultura no esperen a que se peguen fuego las fincas. De momento, la única que se ha derribado ha sido por ese motivo. Nadie sabe a ciencia cierta cuántas personas malviven en los edificios, aunque los vecinos recuerdan que las casas estaban en perfectas condiciones cuando vivían en ellas sus dueños.

Ahora, echando la vista atrás, parece claro que el desalojo fue precipitado e innecesario. La ampliación del IVAM es de momento una buena idea y la Generalitat tiene antes prioridades como pagar las facturas a sus proveedores. La famosa segunda piel del museo de los japoneses Sejima y Nishizawa es un proyecto espectacular, quizá demasiado para los tiempos que corren hoy en día.

Pero eso no quita para que se haga algo con esas fincas. Y lo más sensato es derribarlas antes de que suceda otra desgracia. La asociación Amics del Carme presentó hace poco una interesante propuesta del estudio de arquitectura EKA (David Estal, Henning Klouman) que ofrece un uso provisional a los solares hasta que se amplíe el museo. Huertos urbanos, juegos infantiles, incluso un bello jardín vertical. ¿Por qué no intentarlo?

Incluso un aparcamiento provisional, con una capa de grava o asfalto, sería mucho más útil para los vecinos que ahora, donde hay un riesgo real para los que malviven entre los montones de basura. Tan difícil no debe ser dar una solución a este asunto. Si Rita Barberá ha podido con el hotel de Jesuitas, la Generalitat debe demostrar un impulso parecido. Aunque sólo sea para demostrar que el desalojo de las 18 familias que vivían en la calle Beneficencia no fue en vano.

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Desde el atasco
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Paco Moreno | 28-04-2011 | 08:31| 0

Muy interesante el estudio de la Fundación RACC sobre los atascos entre Valencia y su área metropolitana. La enumeración de carreteras es la conocida (enlace de la V-30 con la A-3, ronda norte y autovía de Llíria), aunque transformar la pérdida de tiempo y combustible en euros es la mejor manera de que todos entendamos el problema.

Estoy de acuerdo en reservar un carril para el transporte público o compartido, aunque no en convertir la ronda norte en una vía rápida. Ese borde de la ciudad con la huerta no necesita una carretera, sino un bulevar donde se circule a 50 kilómetros por hora. Quizá ahora es innecesario porque la crisis ha paralizado un montón de promociones inmobiliarias (camino de Moncada, Torrefiel y Benimaclet), aunque dentro de unos años lo normal es que el desarrollo urbano se tope con la ronda.

Y la única receta conocida es fomentar el transporte público y ampliar los accesos, es decir, disponer de mucho dinero. Es precisamente lo que ahora falta, por lo que habrá que echar mano del apoyo privado. La Conselleria de Infraestructuras quiere empezar con la línea 2 del metro, una obra que parece inacabable, además de un trocito de tranvía desde la Malvarrosa hasta la Patacona. Hasta que no salga el primer concurso no podremos hacer la prueba del algodón y conocer la respuesta de las grandes empresas.

Me dirán que lo del peaje en sombra (tantos coches pasan, tanto pago) ya demostró el escaso interés en estas infraestructuras, aunque lo más indicado sería vincularlo a otra explotación comercial. Vean el ejemplo de Valenbisi, con unas cifras tan buenas que no se las esperaban ni los más optimistas. La empresa no vive de alquilar bicicletas, sino del alquiler de más de 800 paneles publicitarios en toda la ciudad. ¿No se podría encontrar algo parecido para hacer una línea de metro o un carril más en cada acceso de Valencia?

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Botánico gratuito y un hotel singular
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Paco Moreno | 27-04-2011 | 13:57| 3

El solar de Jesuitas servirá para ampliar el jardín Botánico de Valencia. Así lo ha determinado la alcaldesa Rita Barberá, tras cerrar un acuerdo con Expogrupo y darles el nuevo Ayuntamiento para que construyan en la avenida Aragón el hotel de lujo que persiguen desde hace casi tres décadas. A 26 días de las elecciones municipales, arría una de las banderas de la izquierda, la de que al PP sólo le interesa el ladrillo y el negocio fácil, apartando los intereses de los ciudadanos.

El hotel se hará en lugar de uno de los iconos arquitectónicos del Ayuntamiento socialista de los años 80, que acabará convertido en escombros. No me negarán que este hecho tiene también morbo político. La ciudad de Barberá elimina toda huella reciente anterior y nadie podrá decir nada porque se consigue así la ampliación del Botánico, una reivindicación del PSPV y de Esquerra Unida.

Ahora bien, hago dos apuntes tras conocer las primeras declaraciones sobre el pacto para la permuta de solares. La ampliación del Botánico se hará sobre terrenos municipales, con lo que sería injusto convertirlo en un jardín de pago. Ahora, la entrada ordinaria cuesta dos euros, un montoncito de monedas si vas con la familia. Claro que hay tarifas más económicas con bonos de diez visitas e incluso por meses, pero la cuestión es si habrá pagar, aunque sólo sea un céntimo, por visitarlo.

Y el segundo apunte es el diseño del futuro hotel. al quedar fuera de una zona protegida, la Generalitat no podrá decir nada sobre las alturas, materiales y formas de las fachadas, aunque opino que la ciudad, es decir, el Ayuntamiento, debe exigir un proyecto de gran calidad, incluso un concurso internacional. Por la misma razón que cuestiono la entrada de dos euros en la ampliación del jardín, el esfuerzo municipal debe ser recompensado. Nada de un hotel al uso, sino algo que eleve a Valencia desde el punto de vista arquitectónico. Después de tres décadas, los vecinos nos lo merecemos.

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Caso Botánico, ¿El principio del fin?
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Paco Moreno | 26-04-2011 | 16:25| 0

Salvem el Botànic ha decidido no presentar recurso en el Tribunal Constitucional contra el hotel de Jesuitas, sin duda, el conflicto urbanístico por excelencia en la historia reciente de Valencia con permiso de la prolongación de Blasco Ibáñez. Alegan razones técnicas y económicas, a lo que yo añado serias dudas sobre el éxito de la nueva aventura judicial.
Veintisiete años hace que empezó este conflicto, ahí es nada. Ha enredado a todos los partidos que han gobernado en el Ayuntamiento y hasta, dice la leyenda, provocado la caída de algún alcalde. Por eso es importante lo que pase en los próximos meses, cuando podríamos asistir todos al final de esta historia.
El empresario dueño del solar, entre Fernando el Católico y el paseo de la Pechina, tiene dos alternativas, seguir con la licencia de obras que tramitaba en el Ayuntamiento antes del golpe de mano de la Conselleria de Cultura, o acordar con la alcaldesa Barberá un cambio de cromos y levantar el hotel en otra parcela. En los últimos tiempos, cobra fuerza esta opción.
Y como pieza añadida, la nada despreciable cantidad de 38 millones de euros que pide Expo Grupo a la Generalitat por daños y perjuicios, debido a las maniobras para evitar que construyera el edificio.
La voluntad del Ayuntamiento es ampliar el jardín de las Hespérides o crear una nueva zona verde para rematar ese chaflán. Detrás hay una capilla y el colegio de Jesuitas y al fondo, el jardín Botánico, argumento durante décadas para mantener viva la oposición a las obras de uno de los primeros salvem creados en la ciudad.
La opción de construir un hotel de lujo se vislumbra muy lejana, viendo el panorama de los cinco estrellas en Valencia. Sin embargo, los derechos urbanísticos están ahí y valen un montón de dinero, por no hablar de la posible indemnización. Una historia interesante a la que le pueden quedar muy pocos capítulos.

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La lista de Calabuig
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Paco Moreno | 21-01-2011 | 01:11| 0

Había expectación por conocer el equipo que acompañará al candidato socialista a la alcaldía de Valencia, Joan Calabuig. Renovación total. Caras nuevas. Limpiar el actual grupo municipal como una patena. Todo eso, acompañado por lo que los expertos califican de grupo de perfil bajo, con gente desconocida y ausencia de estrellas.

Pero yo les digo que parten un paso atrás en la línea de salida respecto a Rita Barberá. Sin fe en la victoria ni en mejorar los resultados de Carmen Alborch. ¿Cómo sé algo así si ni siquiera ha empezado la campaña? No es por un análisis exhaustivo. Tampoco llego a esa conclusión después de sesudas conversaciones con “fuentes solventes”.

Lo sé por dos cosas, las fotografías y las biografías. En el comunicado donde se informó ayer de la candidatura me llamaron la atención esas dos cuestiones. El PSPV difundió 11 imágenes individuales de los componentes de la lista. Ni una más. Es decir, una persona menos del resultado que obtuvieron en 2007. Por no hablar de la calidad de las mismas. Joan Calabuig, con sus 20 kilobytes escasos, es una pequeña cara perdida en la inmensidad de la pantalla del ordenador. ¿Cómo esperan que alguien reconozca al candidato socialista? Y cuando vamos al apartado de las biografías, la cosa llega al puesto número 12. ¿Una broma del subconsciente de alguien que no espera más escaños?

Esperé un buen rato el siguiente envío. Sin éxito, a no ser que se debiera a una avería de mi ordenador. Confío en que fuera así. Lo deseo con todas mis ganas. Si al principio de la pelea uno de los dos contrincantes empieza ya con esos ánimos, podemos acabar con la campaña electoral más aburrida de todos los tiempos.

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Tomás no es un mendigo
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Paco Moreno | 09-01-2011 | 19:58| 0

Mendigar es solicitar el favor de alguien con importunidad y hasta con humillación. Es lo que dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua y es lo que no hace Tomás, el malabarista austriaco al que conocí ganándose la vida en un semáforo de la avenida Pío Baroja, en Campanar.

Respondo así con mi opinión a los comentarios de varios internautas que sostienen que la publicación del reportaje este domingo es un modo de hacer proselitismo de la mendicidad. Con todo respeto les digo que no. Cuando un artista se sube a una bicicleta de una rueda, coge unos bolos o unos discos, hace unos malabares y luego pide una ayuda económica, entiendo que es una manera digna de ganarse la vida. No se puede comparar con un gorrilla o con el que simplemente se pone en la puerta del supermercado pidiendo dinero.

Y no olvidemos que Tomás se juega una multa que puede llegar a los 300 euros y el decomiso de todo el material, lo que no ocurre evidentemente en los otros dos casos. La cuestión es si la ciudad tiene espacio para acoger estas actividades. Entiendo que sí. Las actuaciones de circo en los jardines son un acierto. ¿Por qué no se pueden poner un grupo de mimos en la terraza de l’Umbracle? Con permisos del Ayuntamiento e incluso una tasa si procede. Esta tarde he visto la exposición de esculturas de Ripollés en el mismo lugar. Recuerdo la que se hizo de varios autores en la Gran Vía Marqués del Turia. Todo un acierto, pero espero que nadie diga que tienen preferencia sobre las personas.

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Botella empieza con bala
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Paco Moreno | 30-12-2010 | 18:44| 0

Me quedo con una idea del discurso de la nueva delegada del Gobierno en la Comunitat, Ana Botella. La estocada que ha colocado en la quinta página, cuando dice que la inversión del Ejecutivo socialista estos años “nunca ha sido suntuaria o de dudosa utilidad social, ni se ha entretenido en proyectos de efímera vigencia”, en clara alusión a uno de los mantras del PSPV contra la alcaldesa Rita Barberá y su estrategia de atraer los grandes eventos a la ciudad. ¿Qué pensará el candidato Calabuig, siempre dispuesto al consenso?
Una pista de lo que nos espera los próximos meses, de las peleas y bajonazos entre las dos Administraciones. Afirma la delegada que habla de “atender las aspiraciones colectivas antes que a los intereses estrictamente privados”. Otro disparo a quemarropa. La palabra “privado” como un insulto, sin concretar nada, sencillamente dejándolo caer para que permanezca en el ambiente el sonido del tortazo. Eso sí, menos mal que después dice que está por la colaboración con la Generalitat y los Ayuntamientos. Que buen rollito sale de la plaza del Temple.

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El futuro de la Cigüeña
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Paco Moreno | 24-10-2010 | 23:39| 0

Ya ni me acuerdo cuando nos citaron para conocer una fría mañana en el Palau de la Generalitat las maquetas de las llamadas torres de Calatrava, los cuatro rascacielos luego convertidos en tres que debían rematar el proyecto de la Ciudad de las Artes. Pasó entonces desapercibido el Ágora, único elemento construido, discutido por su escasa utilidad, enorme presupuesto y dudoso tamaño, apelotonado entre l’Assut de l’Or y l’Oceanogràfic.

La Generalitat ha puesto a la venta el solar sin la obligación de construir las torres, a pesar de que en su momento el Ayuntamiento autorizó un complejo cambio en el planeamiento, al pasar los derechos de edificabilidad del Ágora a esos terrenos. Es la primera duda que me asalta, que alguien me explique cómo encajar esa cantidad de metros cuadrados si no es con grandes edificios en altura.

Es decir, que la estrategia pasa por reducir las dificultades actuales para vender el solar. Los rascacielos de Calatrava serían caros, eso nadie lo duda, y con la opción de presentar un diseño alternativo se hace un guiño al mercado inmobiliario. Las parcelas estaban a la venta desde el primer día, aunque con otras condiciones.

Debido a la enormidad de las torres, habría que poner más atención a otros inmuebles que salen a la venta por la mudanza prevista en 2012 al complejo administrativo 9 d’Octubre, ahora en obras en la antigua cárcel Modelo. Y en esto se lleva la palma la Cigüeña, el hospital de maternidad del paseo de la Alameda fundada por la Caja de Ahorros. Su aspecto actual se debe a una reforma de 1951 y cualquiera de los planes que se tengan para su futuro, oficinas o un hotel, debe descartar de inicio derribos o modificaciones, incluido el característico muro que rodea el chaflán.

Y aprovecho la circunstancia para reivindicar de nuevo que un paseo tan bello deje de servir sólo para el aparcamiento de coches. Faltan espacios peatonales y, sobre todo, la ampliación del arbolado que devuelva algo de frondosidad al que fuera lugar de esparcimiento de la ciudad. Sólo hay que comparar fotografías tomadas apenas hace un par de décadas para darse cuenta del peligro que corre la Alameda. Si el Ayuntamiento apuesta de verdad por las zonas peatonales, ya tiene por donde empezar. De hacerlo, sería toda una declaración de intenciones para el resto de los espacios singulares de la ciudad.

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El mar se traga la Casbah
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Paco Moreno | 14-10-2010 | 14:09| 6

Era cuestión de tiempo que un temporal se tragara la estrecha calzada que separa la urbanización La Casbah de la fuerza del mar. El primer día complicado del otoño ha hundido parte del pavimento, dejando el muro en vilo y listo para que se venga abajo con una próxima tormenta.

Los vecinos de esta parte del Saler se han cansado de reinvidicar el recrecimiento de la playa, así como la construcción de una escollera. Inútil por la falta de inversiones del Ministerio de Medio Ambiente, cuya única actuación fue reparar los accesos a la playa, ejemplo de la regresión que sufre el litoral del sur de Valencia.

Y en esta historia se cruza el pleito que tienen los residentes con Costas debido a un deslinde que los deja sin propiedades, tan sólo concesionarios del Estado en el mejor de los casos. Sus casas se han quedado en la orilla del mar, aunque hace 30 años debían andar muchos metros para poder bañarse.

Sea como propietarios o titulares de una concesión, el caso es que el Saler ya no puede vivir más de las rentas de lo que se hizo en los últimos años 90, cuando se derribó el antiguo paseo marítimo y se levantó buena parte de la urbanización fallida de los 70. Necesita de un plan integral desde Pinedo hasta el Perelló y en el que participen las tres Administraciones públicas.

Si decían el ministro Blanco y la alcaldesa Barberá que el AVE es un ejemplo de colaboración institucional, no menos importante son las playas del Parque Natural de la Albufera. En el Perellonet hace falta un paseo marítimo, mientras que en el Saler es evidente la urgencia de un aporte de arena. Eso para empezar.

La lista es larga e incluye piezas como la antigua fábrica Plexi, el colegio Sebastián Burgos y, si me apuran, la carretera Nazaret-Oliva. La Conselleria de Infraestructuras presentó un proyecto de autobús guiado para dar servicio desde la ciudad a todas las pedanías del sur. ¿Dónde está?

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Ahora, el Parque Central
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Paco Moreno | 13-10-2010 | 16:05| 11

Desde la lealtad institucional, como ha dicho la alcaldesa Rita Barberá en la estación Joaquín Sorolla, ahora toca rematar las obras de la línea de alta velocidad con el canal de acceso y la estación Central, piezas claves para el desarrollo del Parque Central. Conscientes de las dificultades económicas pero sin ninguna pausa, para que los andenes provisionales no se conviertan en definitivos junto a una playa de vías que todavía sigue siendo uná barrera de hierro para muchos barrios.

El acto celebrado con motivo de las primeras pruebas con pasajeros de un tren AVE ha sido todo un modelo de cómo guardar las discrepancias políticas en un cajón y apoyar sin fisuras un proyecto estratégico para la ciudad. Llegará el tiempo de Alicante y Castellón, aunque ahora el foco hay que centrarlo en Valencia.

Comienza una cuenta atrás, asegura Barberá, y no debería ser muy larga. La sociedad Parque Central tiene ya en marcha el concurso del diseño del gran jardín, aunque las obras ferroviarias son las que van a marcar el ritmo. La oferta de la estación a las empresas privadas debe ser suficientemente atractiva para ganarse el interés del mercado inmobiliario.

Las palabras de gratitud hacia el ministro José Blanco suenan en este contexto aún más relevantes. Sin la estación subterránea y el canal de accceso, el gran parque es casi un imposible, aunque digan que se puede empezar por la parte de Ruzafa. La transformación histórica a la que se refería en sus palabras la alcaldesa no debe pararse sólo en el gran triunfo del viaje a Madrid en una hora y media, sino en la eliminación de todas las vías del tren en superficie.

Si Blanco cumple su compromiso con Valencia hasta el final, con un empujón definitivo el próximo año para que el Parque Central sea una realidad, olvidaremos incluso que en su discurso llamó “Levante” cuatro veces a la Comunitat Valenciana.

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Adiós a las terrazas de la Malvarrosa
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Paco Moreno | 12-10-2010 | 18:44| 0

A menos de 24 horas del desmontaje de las terrazas de la Malvarrosa, pienso en la campaña que ha liderado LAS PROVINCIAS en los últimos meses a favor de los hosteleros. Algunos nos decían que ha sido demasiado esfuerzo por unos pocos negocios. Opino que no.

Hemos intentado demostrar que en estos tiempos donde el empleo es tan precario, la Administración debe hacer lo posible en no perjudicar todavía más la situación de los empresarios. El derribo de las terrazas cubiertas y su sustitución por otras más pequeñas y al aire libre carece ahora de sentido, en un paseo marítimo tan urbano como el de la Malvarrosa y una playa que crece cada vez más por la acumulación de arena junto al puerto.

Al final habrá que poner un autobús de la EMT para llegar a la orilla y con ese mal chiste quiero decir que ha llegado el momento de transferir las competencias de toda esa parte de la costa a la ciudad, al Ayuntamiento. Como ocurrirá con la dársena interio, en un proceso imparable y que tendrá su colofón en la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar. La nueva frontera, si me permiten la cursilada, está allí.

Ahora empieza una nueva batalla para los hosteleros, ampliar y consolidar sus establecimientos en la concesión a partir de 2013. Curiosamente, habrá otro Gobierno entonces, de distinto color político si hacemos caso de las encuestas. Deshacer para volver a hacer.

La lluvia acompaña al último acto de las terrazas. Incluso podría dar una prórroga de unos días más a los hosteleros. Pero cuando luzca el sol, muchos empleados habrá dejado de serlo. Eso sí, el medio ambiente de la Malvarrosa está más “limpio”, a salvo de algo tan molesto como unos clientes sentados en unas mesas comiendo mirando al mar.

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La Albufera pasa el control antidoping
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Paco Moreno | 28-09-2010 | 12:10| 10

Menos de una semana después de conocerse un estudio que hablaba de la presencia de restos de drogas en la Albufera, la alcaldesa Rita Barberá ha exhibido toda una batería de informes y analíticas sobre el estado del agua, para contrarrestar así la mala imagen que podría suponer para el turismo el chiste fácil de que los turistas navegan en un lago de cocaína y las llisas condimentan su menú diario con polvo de éxtasis.

La conclusión ha sido en todos que el agua está en buenas condiciones. Quizá no para meter la cantimplora y beber un buen trago, aunque sí muy lejos del alarmismo que creó el llamativo informe químico. Y el trabajo debe servir para eliminar todas las dudas. El esfuerzo realizado con la limpieza de las acequias y la  depuración de las aguas ha sido mucho. Falta por hacer, por supuesto, aunque sería injusto maltratar una de las principales ofertas turísticas que tiene Valencia.

Tras dar a conocer el resultado de los informes y subrayar que los restos de drogas se medían en nanogramos, la alcaldesa no ha dejado desaprovechar la ocasión y reclamar a la Confederación del Júcar más atenciones e inversión en la limpieza de los barrancos que desembocan en el humedal. Desde luego, no da puntada sin hilo.

La conservación de la Albufera me trae a la memoria el reciente debate sobre la preservación de la huerta, al hilo de la revisión del Plan General. Mantener el lago en una urna de cristal es imposible, sobre todo porque es un parque inusual repleto de zonas residenciales y varias carreteras  que lo atraviesan. Es buen momento para la promoción turística, más líneas de autobuses con parada en los embarcaderos y más pantalanes, además de que se renueve el caudal con más frecuencia y prosiga sin pausa la limpieza de residuos.

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La piedra de Luna y el ladrillo de Soto
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Paco Moreno | 27-09-2010 | 14:41| 1

La piedra blandengue, como diría El Fary, que aterrizó esta mañana suavemente en el parqué del hemiciclo de Les Corts fue lanzada casi con timidez por el portavoz socialista, Ángel Luna. Nada que ver con el pedazo de ladrillo añejo y carmesí que depositó el concejal Juan Soto en la presidencia del pleno del Ayuntamiento de Valencia, a dos palmos de los ojos abiertos como platos de la alcaldesa Rita Barberá.

El PSPV acumula de esta manera dos “pedradas” en una dudosa táctica para convencer a la opinión pública de la bondad de sus ideas. El ladrillazo (exagero porque Soto lo dejó con cuidado para no rayar la madera del hemiciclo municipal) se produjo el 30 de noviembre de 2007, en el transcurso de un acalorado debate sobre la reforma de la Tabacalera como sede del nuevo Ayuntamiento.

Soto acabó su tiempo en el turno de ruegos y preguntas, con tal mala suerte que se le olvidó formular la pregunta en cuestión. La alcaldesa no perdió la oportunidad de devolverle con el reglamento algunos epítetos lanzados por el edil mas combativo con el gobierno municipal desde la bancada de la oposición. Y le cortó la posibilidad de seguir hablando a pesar de que el otro exhibía documentos y tenía guardada la sorpresa de la piedra,  no se sabe muy bien si para enseñarla solamente  o para dársela a Barberá, lo que finalmente hizo.

Intentó mediar la portavoz socialista, Carmen Alborch, quien habló de “tolerancia” y “puntos de encuentro”. De nada le sirvió y el edil ya no pudo seguir con su discurso reivindicativo sobre la conservación de la fábrica original y en contra de los derribos de las naves laterales. Entonces se levantó y ante la mirada atónita de todos, dejó el ladrillo como recuerdo en  la mesa de la presidencia. Barberá ni siquiera lo tocó y un ordenanza se lo llevó. ¿Dónde? No se me ocurrió preguntarlo días después y ahora pienso donde estará el ladrillazo.

Por cierto, ¿Quién tiene la piedra de Luna? ¿Quedará como pisapapeles en algún despacho? Me imagino la tentación una campaña electoral parecida a la de la ceja de Zapatero pero con candidatos, artistas y simpatizantes exhibiendo piedras en la mano, piedras estampadas en camisetas y más piedras en las portadas de los programas electorales. ¡Qué país!

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La hora de González-Sinde
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Paco Moreno | 18-09-2010 | 18:30| 3

Es hora de que la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, nos diga a todos qué obras puede autorizar o acometer el Ayuntamiento en el barrio del Cabanyal. El informe de la Abogacía del Estado sobre esta cuestión ha servido, una vez más, para escuchar dos interpretaciones totalmente distintas, la de la alcaldesa Rita Barberá y la que ofreció después la portavoz socialista, Carmen Alborch.

¿La orden que paralizó el plan del Cabanyal en enero afecta a todo tipo de obras? ¿Cuáles sí y cuáles no? ¿También fuera de la zona protegida declarada Bien de Interés Cultural? ¿Qué es expolio cuando se habla de calles que ya son auténticos solares? ¿Invitamos a la ministra a que pasee por la calle San Pedro para que lo compruebe?

La deriva de todas estas preguntas nos lleva a una situación absurda. ¿Abrirá el Ministerio de Cultura una ventanilla de licencias urbanísticas para responderlas una a una? Decir que el Ayuntamiento podrá autorizar obras que no supongan derribos, como se ha leído estos días, tampoco tiene mucho sentido. ¿Qué derribos? Junto al bulevar Serrería, por ejemplo, una promoción pública de viviendas tiene pendiente la demolición de una pequeña nave. El resto son solares, muy alejados de la zona protegida. El proyecto está paralizado para cumplir la orden ministerial. ¿Se puede derribar? 

Es decir, que el Ayuntamiento de la tercera ciudad de España debe estar pendiente de un “árbitro de la elegancia” gubernamental que diga si se puede tirar una casa ruinosa para hacer un aparcamiento o un jardín. ¿Y si luego resulta que no le gusta el jardín y lo declara un expolio?

Demasiadas dudas, demasiadas preguntas. La oposición dice que lo tiene claro y propugnan que sólo hay que rehabilitar. Pero como no gobiernan conviene que los que sí lo hacen sepan con exactitud qué hacer en el limbo obligado por el recurso en el Tribunal Constitucional. La defensa legítima de la prolongación de Blasco Ibáñez, con la mayoría en las urnas varias veces, estará en la vía judicial durante varios años. ¿Qué hacer hasta que se resuelva?

¿Da licencia el Ayuntamiento para rehabilitar un edificio afectado por la prolongación? ¿Y si luego resulta que el Constitucional da la razón a la alcaldesa Barberá? ¿De quién sería la culpa del desastre?

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Luces y sombras de Carmen Alborch
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Paco Moreno | 13-09-2010 | 19:56| 2

 

Su silencio apuntaba ya en una dirección, aunque el deseo de Carmen Alborch de no repetir como candidata del PSPV a la alcaldía de Valencia ha sido todo un bombazo. Muchos daban por hecho que asumiría otra campaña electoral el próximo año, aunque ella cree que ha llegado el momento de un “tiempo nuevo” en el partido.

De momento nos quedamos con eso, a falta de un análisis y conocimiento más profundo de lo acaecido en las últimas semanas en la cúpula socialista. La incógnita que se abre ahora es tremenda, aunque Juan Carlos Ferriol adelanta un nombre, el de Joan Calabuig, que yo doy por seguro porque el jefe de Política de LAS PROVINCIAS bebe en las mejores fuentes.

¿Qué deja Carmen Alborch en el Ayuntamiento? Para mí un buen recuerdo cuando hago un balance apresurado de sus tres años como portavoz. Quizá llegó con unas expectativas demasiado altas y los doce concejales que alcanzó su lista le supieron a poco, pero el momento era espléndido para Rita Barberá. No olvidemos que las elecciones fueron en 2007, cuando los datos económicos negativos todavía se escuchaban poco y la ciudad se ponía guapa para la Copa América.

De todas maneras, sus 140.187 votos siguen siendo el récord del PSPV en unas municipales en Valencia desde que perdieron la alcaldía, por delante de las marcas de Rafael Rubio, Ana Noguera y Aurelio Martínez. Incluso por unos cientos más de papeletas superó a Clementina Ródenas, aunque aquellos eran otros tiempos con distintos datos demográficos.

Claro que enfrente se encontró una alcaldesa que logró revalidar la mayoría absoluta y además con unas cifras nunca soñadas hasta entonces. Nada más y nada menos que 235.158 votos 16 años después de llegar al poder.

Al margen de la estadística electoral (insisto en que todo un reto para Calabuig), Alborch deja un estilo de entender la política municipal no entendido por algunos pero que ha llegado a calar. Con una excesiva insistencia en llevar a los juzgados la gestión de Barberá, donde casi nunca ha ganado nada, aunque también preocupada por todo lo que favoreciera la igualdad y la participación ciudadana.

Convirtió en símbolos de su estrategia iniciativas como su oposición a la reforma de la Tabacalera y al plan urbanístico del Cabanyal. En el primer asunto no tuvo éxito, aunque el segundo sí que logró el apoyo del Ministerio de Cultura (que dirigió en uno de los últimos gabinetes de Felipe González) para paralizar las obras, ahora empantanadas en el Constitucional.

Asuntos que al final no han logrado desgastar al gobierno de Rita Barberá, con un Partido Popular que afronta su reelección feliz de enfrentarse a un oponente que tendrá nueves meses para que lo conozcan los votantes. Poco tiempo para que sea alguien con dilatada trayectoria política pero nada conocido. Si Alborch tuvo que sacar a pasear cabezudos con su rostro en Fallas, no se me ocurre qué tendrá que hacer Calabuig.

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Brisa fresca para Valencia
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Paco Moreno | 03-09-2010 | 15:10| 0

Los datos ofrecidos hoy por la alcaldesa Rita Barberá sobre el balance veraniego son buenos, un soplo de optimismo que refresca un periodo negro para la economía. Nos habíamos acostumbrado en los últimos meses a unas cifras de desempleo para llorar, planes de ajuste, recorte de inversiones y ahorro hasta en el alumbrado público. Y ahora resulta que a los turistas les gusta más Valencia que el año pasado, en concreto un 13% más de visitantes que en el verano de 2009.

Dicen los hosteleros que se gastan menos dinero, que la segunda botella de vino nunca cae, ni siquiera la primera. Que vienen mirando el céntimo y ahorrando hasta en los postres. Pero el caso es que vienen y hay que hacer lo imposible para que regresen. Y en esto es vital que la ciudad esté preparada para el estreno de la línea de alta velocidad que nos conectará con Madrid a una hora y media de viaje.

Para los que no lo sepan, la estación del AVE abrirá sus puertas en diciembre y el regalo navideño también obliga a hacer bien  los deberes. Incluso con unos precios asequibles por parte de Renfe, a ver si ahora resulta que la línea ferroviaria más rentable de España sirve sólo para bolsillos privilegiados.

Será el primer capítulo y lo veremos dentros de tres meses y medio, un suspiro para calendarios políticos que ahora tienen señalado en rojo fechas de campaña. Barberá ha dado muestras de su inteligencia al dar por buenas las palabras del ministro de Fomento, José Blanco, y de mostrar su máxima colaboración con el líder socialista para propiciar el éxito de la línea. Las relaciones con el Gobierno están muy tensas, aunque los populares municipales han sacado del ring al gallego, al menos de momento.

Y para demostrar que Valencia es un destino turístico inmejorable, nada mejor que acompañar estas palabras con una fotografía de Rafa Vives, amigo de LAS PROVINCIAS y que ha sabido sacar todos los matices al amanecer en la playa del Cabanyal. Para que los madrileños se enteren de que no hace falta irse al Caribe.

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Aceras mojadas en Valencia
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Paco Moreno | 19-08-2010 | 17:48| 1

Salgo con precaución de casa. Llueve y dejo la moto para convertirme en parte del batallón de peatones. Y enseguida empiezan las precauciones. Las aceras resbalan. Y mucho.

Empiezo una lista mental de las más peligrosas camino del centro. Enseguida descubro que la Gran Vía Marqués del Turia puede alzarse con el primer premio. Esas losas rojizas y resbaladizas no se pueden pisar ni con suela de goma de contrastada calidad. 

 

Aunque para peligro, el pavimento que rodea la boca del metro en la plaza de los Pinazo. Será por la suciedad, por los restos de los miles de folletos de propaganda que se reparten a diario, incrustados en la piedra. El caso es que reduzco la velocidad mientras busco miradas cómplices, sobre todo de los ingenuos turistas que calzan chanclas y pisan charcos. 

 

Ya con la mente puesta en la caída, atravieso Juan de Austria, la calle peatonal más comercial de la ciudad. Será por la suciedad y la sombra de los chicles que decoran cada centímetro cuadrado, el caso es que piso algo más seguro. 

 

Me interno por la calle Barcas, una de las últimas obras de urbanización que ha hecho el Ayuntamiento en el centro histórico. Voy con mucha precaución aunque la sorpresa es que las aceras son seguras, al contrario de lo que había sucedido hasta ahora. 

 

Y en eso que veo a lo lejos las losas más temidas, las de la plaza del Ayuntamiento, con un aspecto de pista de patinaje, brillantes por la lluvia caída. Me encomiendo a quien eligiera la piedra para sonreir por primera vez. Resbala menos de lo que pensaba, a pesar de las crueles críticas que se hicieron cuando la última reforma

Entonces caigo en la cuenta de que he pisado por la pequeña historia municipal, con suelos elegidos por distintos responsables, de Administraciones y partidos diferentes. Y para desgracia de los vecinos, sin salir del centro he podido reunir toda una colección de baldosas y colores. ¿No sería más sencillo elegir uno o dos modelos?

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Silencio en el barrio del Carmen
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Paco Moreno | 01-08-2010 | 20:36| 1

Esta semana se ponen en práctica las primeras medidas aprobadas por el Ayuntamiento para tratar de reducir los ruidos nocturnos en el barrio del Carmen. Las más duras llegarán a partir del otoño, como la retirada anticipada de las terrazas, lo que aliviará este verano a los hosteleros.

Descanso vecinal. Habrá que ver sonómetro en mano si la suspensión de nuevas licencias y el cierre al tráfico de los accesos principales surte algún efecto. Son algunos ejemplos del otoño que se prepara en esta zona de Ciutat Vella, junto con fuertes restricciones a las tiendas de comida y bebida, los llamados lateros y los músicos callejeros.

Variedad. En lugar de optar por unas medidas más duras y que garanticen la reducción de decibelios (léase plaza de Xúquer o Menéndez Pelayo), la concejala de Sanidad, Lourdes Bernal, ha optado por la línea prudente, una especie de cirugía que reduzca el ruido y calme a la asociación de vecinos, que ha advertido en varias ocasiones sobre acudir de nuevo a los tribunales.

Peatonalización. Los cortes de tráfico ya fueron probados hace unos años y no resultaron. Las calles se convirtieron en grandes espacios para el botellón, lo que ya ocurre en algunas plazas como la del Tossal. La medida, cuando se ponga en práctica, se iniciará a las diez de la noche. Combinada con la zona naranja, el estacionamiento preferente para los vecinos, pretende ser un alivio para residentes en una parte de Ciutat Vella donde escasean los parkings públicos.

Daño. Los hosteleros sufrirán recortes en sus ingresos y en este tiempos de crisis, el Consistorio ha querido ajustar al máximo la ecuación entre el derecho al descanso y las empresas afectadas. Donde más duele, como declaraban ayer algunos empresarios en LAS PROVINCIAS, será en el adelanto horario. Si los centros comerciales cierran a las diez de la noche, cuando llega el turno de las copas el reloj ha llegado a la madrugada, lo que abre un debate muy interesante.

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Dejemos crecer a El Saler
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Paco Moreno | 27-07-2010 | 09:31| 2

Un año es el plazo que se han dado los técnicos de la oficina Devesa-Albufera para observar cómo evoluciona la zona quemada el pasado viernes junto al acceso principal a la playa. Un tiempo prudente y que servirá para comprobar si la regeneración natural es suficiente.

Esta técnica se ha demostrado como la más adecuada en el parque natural, con el refuerzo de plantaciones de especies autóctonas. El objetivo no es otro que devolver su aspecto original a la Devesa, hasta el último matorral.

Como ya opiné este lunes, la abundancia de matorrales puede ser una dificultad añadida en las tareas de extinción, aunque se trata de un sacrificio obligado. Pocos estarían de acuerdo en diseñar una pinada como si fuera el jardín de un barrio, limpia de hierbas, con banquitos para descansar y juegos infantiles. El Saler es otra cosa.

Disiento de los que quieren quitarle frondosidad a la joya ecológica de Valencia. Herramientas para hacer frente a un incendio forestal hay de sobra y hoy hemos sabido que las cámaras de infrarrojos que detectan las anomalías de calor alertaron del siniestro al mismo tiempo que la llamada de una vecina.

Las antiguas carreteras y pistas forestales se han mejorado con el Plan E desde el lago artificial hasta el Casal d’Esplai. Está pediente la ejecución de unas obras similares con el Plan Confianza, que consisten en sustituir los pavimentos de asfalto y hormigón por otros más respetuosos con el paisaje.

La oficina Devesa-Albufera cuenta con un excelente banco de semillas, quizá uno de los mejores del Mediterráneo. Si la regeneración natural no es suficiente, seguro que no faltarán manos para las plantaciones en todo El Saler. LAS PROVINCIAS ya impulsó una junto al Ayuntamiento hace años y fue todo un éxito.

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La limpieza de El Saler
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Paco Moreno | 26-07-2010 | 06:42| 1

El testimonio de un vecino este vienes junto a la zona incendiada de El Saler ha puesto el foco de nuevo en el estado de la Devesa. Mientras que algunos residentes consideran que los matorrales deben ser eliminados para abrir nuevos caminos de acceso a los bomberos, la estrategia de los técnicos municipales ha sido estos años justo la contraria.

La tarea de limpieza que sí realiza el Ayuntamiento es la poda y triturado de ramas secas, que se luego se esparce sobre el terreno para que forme un manto apto para el crecimiento de los primeros arbustos. Del resto, sólo algunos árboles secos que pueden ser un problema para el tráfico y dejando los troncos en el lugar para que sean alimento de insectos, primeros eslabones de la fauna del parque natural.

En mi opinión la iniciativa es la acertada porque no se pueden regenerar las 850 hectáreas de El Saler como si se tratase de un jardín de barrio, con sus pipicanes y mantos de césped, bordillos que delimitan la tierra morterenca y juegos infantiles. El triunfo consiste precisamente en eliminar especies alóctonas como los perniciosos eucaliptus y la plantación de todo tipo de arbustos y árboles que mejoren poco a poco el paisaje.

El primer Plan E sirvió para adecuar decenas de accesos para los bomberos y las patrullas de la Oficina Devesa-Albufera. El pavimento de asfalto y grava de los años 70 fue sustituido por un material más respetuoso con el entorno, incluso por el color elegido. Las obras seguirán en dirección sur.

Los bomberos cuentan con cámaras de infrarrojos que detectan alteraciones de calor. Supongo que avisarían del siniestro del viernes, aunque algunas informaciones hablan de que fue el empleado de un colegio quien dio la voz de alarma.

Las pistas, cámaras y triturado de las ramas deberían ser medidas suficientes, junto con el refuerzo de bomberos. Ahora queda averiguar si el fuego fue intencionado o se debió a una imprudencia. En el primer caso, el castigo debería ser ejemplar si detienen al culpable.

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Municipios unidos frente a la crisis
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Paco Moreno | 23-07-2010 | 17:39| 0

El ejemplo de Meliana y Tavernes de compartir funcionarios para ofrecer mejores servicios a los ciudadanos ha tenido continuidad en tres Ayuntamientos más de l’Horta y Camp de Túria (L’Eliana, Paterna y San Antonio de Benagéber). Es el momento de que Valencia lidere una iniciativa similar que ayude a amortiguar los efectos perniciosos de la crisis. El caso de los bomberos podría ser el primer caso y sólo hay que recordar lo que ocurrió en Mislata, donde un incendio casi acaba con una finca entera hasta que llegaron dotaciones mucho más alejadas que las situadas en el retén de Campanar.

Los términos municipales que separan la gran urbe del resto de municipios de l’Horta son, en demasiadas ocasiones, auténticas barreras que perjudican a los ciudadanos. Y en estos tiempos difíciles de planes de ajuste y recortes de gastos en todos los Ayuntamientos, resulta incomprensible que no se enfoquen los problemas desde un punto de vista metropolitano.

Las empresas dedicadas al suministro de agua potable y el tratamiento de la basura no son suficientes. Todos los servicios podrían mejorar sin aumentar demasiado los gastos. Pienso en las líneas de la EMT que conectan Valencia con otros municipios, en la limpieza de las playas y en los servicios de la Policía Local, por no hablar de la matrícula en los colegios.

La Diputación ha demostrado ser un instrumento ineficaz en este sentido. Una entidad metropolitana debería ser la solución, dotada incluso de competencias urbanísticas. Es incomprensible que los principales accesos de la ciudad estén salpicados de equipamientos y desarrollos urbanos sin ninguna cohesión, salvo las que ofrece la demanda comercial en cada momento.

La autovía de Llíria es quizá el mejor ejemplo, sobre todo en el tramo que va desde Valencia hasta el by-pass. Es como un escaparate del museo de los horrores, una acumulación de edificios con el único denominador de que se sirven de la gran arteria. Francisco Taberner, anterior presidente del Colegio de Arquitectos, tenía esta propuesta como una de sus principales reivindicaciones, que yo comparto.

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José María Tomás
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Paco Moreno | 18-07-2010 | 19:41| 0

Formar parte de la selecta lista de arquitectos reconocidos en los premios del Chicago Athenaeum y el Centro Europeo de Arquitectura de Dublín llega en el mejor momento para el valenciano José María Tomás. La ampliación de Feria Valencia y el diseño de la nueva Piazza della Visitazione en Matera (Italia) son ejemplos de un trabajo sólido,  callado y  sin estridencias.

No en vano, Tomás es uno de los cinco candidatos a proyectar el Parque Central, al que aspira junto al británico Richard Rogers en un concurso que se presenta como uno de los más  apasionantes celebrados en  la ciudad. Todos los días no le ofrecen a uno diseñar 66 hectáreas de Valencia en pleno casco urbano.

La última referencia de un calado similar es el certamen organizado por el Consorcio de la Copa América, donde precisamente este profesional se alzó con el triunfo junto con el francés Jean Nouvel y el despacho alemán GMP en el concurso de ideas para la marina y que se extiende al nuevo barrio del grao, precisamente por donde se iniciará a ejecutar el proyecto. Es pronto para aventurar un pronóstico, pero en el caso de que  se le adjudique el futuro pulmón verde de la ciudad, diría que ha llegado el relevo del modelo Calatrava.

En una entrevista que encuentro en Internet, Tomás sorteaba esta comparación y demostraba una vez más que  su estilo no es ofrecer titulares llamativos. De la reordenación de la dársena interior se  habla de mantener alguna de las bases  efímeras diseñadas por su equipo para la 32 Copa América, otro ejemplo de su creciente vinculación con el litoral de Valencia. En Italia, un país donde se mueve con comodidad, le han encargado el nuevo frente marítimo de La Spezia.

Su último proyecto ganado en Valencia junto a una terna de ingenieros de caminos es la sustitución de la pasarela peatonal llamada Pont de Fusta por un nuevo paso sobre el jardín del Turia, el primero que hará en el cauce frente a los tres de Santiago Calatrava, con el que las comparaciones son cada vez más  evidentes. Incluirá un itinerario peatonal con un mirador para admirar las cercanas Torres de Serranos, aunque tardaremos en verlo terminado por el plan de ajuste municipal.

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El Saler se aleja del Ayuntamiento
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Paco Moreno | 16-07-2010 | 21:57| 1

Directo al corazón de Valencia. La Audiencia Nacional ha ratificado el deslinde propuesto por el Ministerio de Medio Ambiente en El Saler, salvo las míseras ocho hectáreas de los extremos de la franja litoral. En caso de que no prospere el recurso de casación, no se podrá plantar ni un enebro sin el permiso gubernamental.

Igual exagero y hay resortes legales para que el Ayuntamiento pueda mantener algo de la gestión y competencias en la parte afectada de la Devesa. Pero la impresión es que se ha dado otra vuelta de tuerca en la presión impuesta por el Gobierno sobre Rita Barberá.

El expediente del deslinde permanecía en un cajón durmiendo el sueño de los justos durante años hasta que fue reactivado con una clara intención política, según mi opinión. Todavía quedan varios asaltos judiciales y el concejal de Patrimonio, Alfonso Novo, está convencido de que prosperará el recurso. No lo veo tan claro.

Y eso que las mejoras en la Devesa son evidentes. Desde luego, muy lejos de ser un litoral degradado salvo precisamente en la tarea que recae en la Demarcación de Costas. A pesar de las últimas inversiones, buena parte de El Saler sigue sufriendo una erosión evidente y el paseo marítimo de El Perellonet no es más que una idea.

 El fallo de la Audiencia Nacional marca el camino de las sentencias que caerán sobre los vecinos con viviendas afectadas por el deslinde, que protagonizaron hace unas semanas una singular protesta para reclamar servicios básicos y la regeneración de la playa. Un hotel cercano también está inmerso en el mismo expediente.

Y si las 40 hectáreas no son suficientes, otro recurso pendiente abarca cerca de un millón de metros cuadrados entre las golas del Puchol y la de El Perellonet. La considerada joya de Valencia está desde ayer un poco más lejos de la plaza de Ayuntamiento y más cerca de la plaza del Temple.

Los vecinos que se acerquen no notarán la diferencia, aseguran una y otra vez los responsables del Ministerio, aunque alejar al Consistorio de la gestión para la conservación de El Saler me suena a injusticia, como a un penalty mal señalado. Y, por descontado, animará la campaña de las próximas elecciones municipales.

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Pancartas vecinales
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Paco Moreno | 08-07-2010 | 20:00| 0

El intento de boicoteo a la alcaldesa Rita Barberá que se produjo este miércoles en el barrio de Patraix en un acto público ha tenido una respuesta rápida de la presidenta de la Federación de Vecinos, María José Broseta. “No era el momento” asegura en la información de Lola Soriano, una respuesta más adecuada que la dada por otros representantes vecinales, comprensivos con los pitidos e insultos que rodearon la comitiva municipal.

Reivindicaciones. Broseta sabe que se acercan momentos complicados con una campaña electoral muy dura, y ha trazado una gruesa línea de defensa alrededor de la Federación de Vecinos. No en nuestro nombre, ha venido a decir, porque sabe que la utilización del movimiento vecinal es una tentación en la que ya se ha caído antes y no sólo por la izquierda.

Estrategia. Ahora que vivimos en la época de las redes sociales nada es más morboso que el vídeo de un político en apuros rodeado por gritos y pancartas. Es una idea que nace del zapatazo lanzado a Bush y meter a Barberá en esa trampa es demasiado goloso.

Alborch. La portavoz socialista dice que la alcaldesa no acepta las críticas ciudadanas. Ya dije el miércoles en el blog que todavía recuerdo la campaña electoral donde observé en primera fila cómo aguantaba con paciencia y calma el “no a la guerra” y los gritos de “asesina”, muchas veces de una sola persona en los actos electorales. Yerra en esto la concejala del PSPV, lo mismo que en no condenar el intento de boicoteo.

Barrios. Broseta tiene razón cuando dice que la postura de la Federación no supone dejar de reclamar los equipamientos para los vecinos. Pero no si degenera en insultos y en visitas de la alcaldesa que no tienen nada que ver con la reivindicación. Y les adelanto algo que observé en los derribos del Cabanyal. Hay personas deseosas de ser detenidas, con ganas de enfrentarse a la policía. Tarde o temprano sucederá esto en otro acto de Barberá pero no se fijen en estos vecinos, engañados para que sean los figurantes de la película. Fíjense en quién cuelga el vídeo en internet.

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Vuvuzelas contra Barberá
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Paco Moreno | 07-07-2010 | 13:35| 8

Son pocos los que participan en el “concierto”, aunque sería muy conveniente que se pronunciara sobre este asunto la presidenta de la Federación de Vecinos, María José Broseta. Las reivindicaciones vecinales no se pueden confundir con el intento de boicoteo de un acto público, que es lo que ha ocurrido en las últimas semanas y ha vuelto hoy a producirse en Patraix.

Los silbidos de esta mañana suenan demasiado a oposición política, a música orquestada desde un despacho. Estoy de acuerdo con el portavoz vecinal del barrio, Antonio Pla, en que Barberá “debe acostumbrarse” a situaciones como la de hoy, aunque le pediría que aclare si lo dice como miembro de la Federación o de la Ejecutiva del PSPV, a la que pertenece desde hace casi un año. Sin ánimo de ofender y para distinguir.

Asegura la portavoz socialista, Carmen Alborch, que la alcaldesa es incapaz de soportar la crítica ciudadana y por eso la considera orquestada por el PSPV. Tendría que haberla seguido, como lo hice yo, en la campaña electoral de 2003, donde a cada sitio que iba se encontraba con la letanía del No a la guerra de Irak. No le deseo a nadie algo tan desagradable como a los energúmenos que se ponían a centímetros de tu cara a insultarte, sin distinguir si eras o no de la comitiva. 

La pauta está marcada y las pancartas seguirán a Barberá con dietas pagadas en Blanquerías. El error de su equipo sería caer en la provocación y situarse en el mismo nivel de ruido. La obligación de las asociaciones vecinales en reivindicar hasta quedarse sin voz para mejorar sus barrios, aunque recibiendo con pitos y malas caras a la alcaldesa dudo que les escuche mejor.

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Roja y azul
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Paco Moreno | 04-07-2010 | 00:32| 0

Será el país donde nos ha tocado vivir, aunque no hay derecho. Por una vez que juegan bien, pese al empeño de De Bosque en poner a Torres, nos estamos entreteniendo con Sara Carbonero y el color de la camiseta. Hay que ser tontos. La denominación de la Roja nace como un producto comercial y no veo yo que salga de un contubernio de café.

No digo que no haya zopencos que se empeñen en eludir el nombre de España, que de todo hay. Lo de “selección nacional” también es de nota, aunque la tontería no ha llegado a que sea llamada la “selección del Estado Español”. Pero es que la respuesta a los de la Roja es también para que lo mire un médico de la cabeza. Decir que es mejor que ganen con la azul es reinventarnos una fractura cerrada hace ya 35 años.

Para mí es España y para mis hijos, que nacieron anteayer, también. Ellos hablan de Argentina y no de albicelestes, y de Brasil y no del equipo carioca. La Roja queda bien en una mera locución radiofónica y en un anuncio, pero el que tiene dos dedos de frente sabe que se refieren a España y no a la Pasionaria.

Y no quiero dejar pasar la ocasión de defender el trabajo de Sara Carbonero frente a los “abrazafarolas” que han insinuado que el rendimiento de Casillas ha sido bajo porque su novia es periodista y trabaja en la banda del campo. Mucho machismo es lo que hay detrás de esas opiniones, que además sólo aumentan la audiencia de la cadena, encantanda de la polémica generada.

Además, siempre ha habido periodistas varones en la banda de los campos de fútbol. ¿Seguro que no ha surgido el amor en otra ocasión?

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Barberá mueve ficha en el Parque Central
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Paco Moreno | 02-07-2010 | 14:50| 1

Si fuera posible hacer realidad los cinco proyectos, seguro que todos estarían  en un nivel altísimo de calidad. La lista es corta pero sus biografías profesionales larguísimas. Un vistazo a sus páginas oficiales en internet causan vértigo. Sin duda, será una elección difícil dentro de cuatro meses, cuando presenten los anteproyectos de la urbanización de las 66 hectáreas del Parque Central, de las que 23 hectáreas serán zonas verdes.

De los Pritzker que se presentaron, tres se han caído en el primer corte. Rafael Moneo seguirá sin tener obra en Valencia, mientras que Norman Foster tampoco podrá competir para diseñar el principal pulmón verde de Valencia, a excepción del jardín del Turia. La flamante ganadora de la última edición del Nobel de Arquitectura,  Kazuyo Sejima, junto con su compañero Ryue Nishizawa, también ha quedado fuera. Ya avisó el concejal de Grandes Proyectos, Alfonso Grau, de que habría sorpresas debido a que el perfil que se buscaba en la relación de 36 ofertas iniciales era una combinación de arquitectura y paisajismo, quizá con más protagonismo de esta segunda profesión.

Por eso pienso que hay dos candidatos “tapados” a tener en cuenta cuando haya que elegir la mejor opción. El despacho Gustafson Porter, en unión de otras empresas de ingeniería, puede dar la campanada, lo mismo que West&Urban Design and Landscape Architecture, quien acude con Sener y Gestec. Sus webs están repletas de fotografías de parques maravillosos y proyectos en lugares tan diversos como un parque metropolitano en Arabia Saudí o la fuente que se hizo en memoria de la fallecida Diana de Gales en un jardín de Londres.

Brillan más los otros tres aspirantes entre la opinión pública, donde la arquitectura es la protagonista. El nombre de la británica de origen iraquí Zaha Hadid tiene espacio propio. La galardonada con el Pritzker en 2004 (primera mujer) se estrenaría en Valencia y se presenta con IDOM Ingeniería y Arquitectura. Una de sus obras destacadas en España es el comentado pabellón puente de la Expo de Zaragoza de 2008.

Y la terna se completa con el resto de arquitectos llamados globales por tener obra prácticamente en todos los continentes. Los valencianos de AiCEquip trabajarán en el anteproyecto con FOA, siglas que representan a Alejandro Zaera y Farshid Moussani. Juan Añón y sus socios son autores de la compleja remodelación de la cárcel Modelo en una ciudad administrativa, entre otras  obras, mientras que los británicos tienen uno de los encargos más llamativos de los últimos años en el parque olímpico de Londres 2012.

Por último, aunque quizá el primero a tener en cuenta, otro Pritzker. Richard Rogers, considerado por muchos como el número uno en la actualidad, se ha aliado con el valenciano José María Tomás, autor entre otras iniciativas del planeamiento del nuevo Grao, la ampliación de Feria Valencia y buena parte de las bases de la 32 Copa América, sólo por citar algunos proyectos en Valencia. Del británico poco hay que decir que no se sepa y sólo recordar que inició su carrera en un despacho junto a Norman Foster, del que se separó a mediados de los 60 para seguir su propio camino, con obras tan importantes como el Centro Pompidou (junto a Renzo Piano). Ahora tiene edificios, rascacielos y urbanización de grandes espacios en todo el mundo. En España destaca la terminal T4 del aeropuerto de Barajas.

Con un premio de tres millones de euros para el ganador, que deberá entregar el proyecto en un año, el Parque Central da un paso más, ensombrecido por la falta de financiación por parte del Gobierno. El presupuesto máximo será de 73 millones de euros y los elegidos tendrán que hacer un diseño a ejecutar por fases, para esquivar la estación provisional del AVE, necesaria hasta que entre en servicio la estación Central, subterránea debajo de parte del jardín.

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Ruinas junto a la Lonja
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Paco Moreno | 01-07-2010 | 16:27| 1

Menos mal que en la misma plaza hay un par de edificios en rehabilitación porque de lo contrario el panorama sería desolador. La empresa municipal AUMSA asumió la reforma del inmueble de la esquina de la calle Pere Compte, justo enfrente del monumento declarado Patrimonio de la Humanidad. Aquella decisión fue adecuada, ideada por el concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, pero sin ningún resultado de momento.

Es el remate de un mal año para el edificio mercantil, donde hay pendientes obras de rehabilitación como el pavimento de la primera planta de la torre y el artesonado del antiguo Ayuntamiento, además de la revisión de los tejados para buscar goteras. Ya no hablo de la recreación de la decoración de la bóveda del salón Columnario, que propuso el equipo de la Politécnica encargado de la restauración. Aquello se guardó directamente en un cajón, a pesar de ser una excelente iniciativa.

Y mientras los autobuses siguen aparcando en la plaza del Mercado. Por cierto, ¿habrá plazas en el parking de Parcent para este tipo de vehículos? Echando la vista al otro lado de la calle,  lo mismo sucede con las ‘covetes’ de la iglesia de los Santos Juanes, algunas con matorrales saliendo entre las piedras. ¿Habrá pensado alguien que la imagen de decandencia y abandono gusta a los turistas? Yo preferiría un entorno peatonal, con vecinos en los edificios ahora ruinosos y con un mayor control de las terrazas de los bares.

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Con la Fórmula 1 gana Valencia
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Paco Moreno | 27-06-2010 | 19:07| 1

Es una pena que en las primeras ediciones del Gran Premio se  hayan las nubes negras de la crisis. Pero eso es un acicate para ajustar la maquinaria, resolver errores como los problemas por la falta de adelantamientos, y presentarnos el próximo año, ojalá que en una mejor situación económica, como la mejor carrera urbana del Circo.

Adelantar la cita en el calendario se ha demostrado como un acierto. Los hoteles se han llenado y, aunque el calor ha sido tremendo, el público ha disfrutado a tope de una carrera cambiante que ha dado lugar a discusiones sobre el reglamento, de nuevo con la esperanza  fallida de ver a Alonso en los más alto del cajón.

A partir de hoy vuelve la normalidad en los alrededores del puerto. Los cortes de tráfico de esta semana se  han notado apenas y los aspectos a mejorar son cuestión de tiempo. Yo apuntaría dos esenciales como son la rehabilitación y la puesta en servicio de las naves de la calle Juan Verdeguer, y la inauguración de la línea 2 del metro hasta Nazaret.

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En recuerdo de Juan Miquel
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Paco Moreno | 22-06-2010 | 23:48| 0

Esta mañana, en un cursillo sobre el manejo de Internet, alguien explicaba que se puede localizar al detalle los lectores de las ediciones digitales de los periódicos. Ponía como ejemplo los tres usuarios de Groenlandia que entraban de vez en cuando en una web regional y yo me acordé entonces de Juanmi, de lo que hubiera pensado.

Juan Miquel nos ha dejado en plena transición tecnológica, cuando el papel se retira a un segundo plano para dejar paso a la pantalla del ordenador. Seguro que se hubiera adaptado porque era un periodista de raza, como lo definió María José Carchano en su sentido obituario. Nada pasaba en Mislata sin que se enterese y nada lo hacía más feliz que ver su noticia, aunque fuera pequeña, en un rincón de las páginas de l’Horta.

Y siempre estaba allí, como los buenos del oficio, que huyen de la moqueta y la comodidad de la mesa y pisan la calle con la naturalidad de saber que las noticias ocurren siempre cerca de las personas. Con la dificultad añadida de quien no ha recibido formación de periodista pero que podría haber puesto esa profesión en su tarjeta de visita con letras mayúsculas. Su muerte prematura duele y el vacío que deja será difícil de llenar. Descanse en paz.

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Quiero la estación de Portela
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Paco Moreno | 10-06-2010 | 19:23| 3

Los primeros viajeros llegarán para las rebajas de diciembre. El trayecto final también será “vistoso”, con unas vistas inmejorables de los nichos de la ampliación del Cementerio General y la avenida Federico García Lorca todavía convertida en una playa de vías. Quizá exagero un poco la nota, aunque es normal en esta ciudad quedar algo histriónico para que el poso de la protesta no desaparezca.

Agradeceremos al Gobierno la puesta en servicio de la línea de alta velocidad con Madrid, aunque la siguiente bocanada de aire debe ser para pedir la estación definitiva, la bonita, la que permitirá entrar por la estación del Norte y descender por las escaleras mecánicas hasta los andenes de todo tipo de líneas, incluida la de alta velocidad.

Lo de bajar con la maleta en Giorgeta y buscar un taxi o la parada de la EMT, como única altenativa a caminar casi un kilómetro es algo a erradicar. Los comerciantes del centro lo saben muy bien porque si el epicentro de miles de idas y llegadas está en la estación provisional, perderán otras tantas oportunidades de que pasen cerca de sus negocios.

Además, si hemos estado años discutiendo y negociando si el edificio comercial de la estación debía ser más alto o más bajo, ysi el diseño era demasiado moderno para su ubicación, es para que se haga lo antes posible, no para que se guarde en un cajón hasta que lo diga el Gobierno de turno.

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La penumbra de la crisis
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Paco Moreno | 08-06-2010 | 22:40| 0

Lo decía esta mañana la alcaldesa Rita Barberá al señalar que la situación es dramática para los Ayuntamientos. La prohibición del Gobierno de que se pueda contratar préstamos en 2011 disparó todas las alarmas y ahora empiezan a verse las señales de una “cura de caballo” al más puro estilo Merkel después de una drástica reducción de las transferencias del Estado. ¿Qué más tendrá que hacer el Consistorio de Valencia para garantizar los servicios indispensables?

Todo apunta a que el siguiente paso será la bajada de sueldo de concejales y cargos políticos. Después, definir las llamadas competencias impropias que corresponden a otras Administraciones para dejar de prestarlas o reclamar su cobro. Fuera de toda duda está el hecho de que las inversiones se congelan hasta nuevo aviso. De ninguna manera se subirán los impuestos, aunque otro cantar son las bonificaciones por famila numerosa y domiciliación bancaria, donde está por ver qué hará el concejal de Hacienda, Silvestre Senent.

Una penumbra donde el único rayo de luz será la inauguración de la línea de alta velocidad hasta Madrid. Claro, que con una estación provisional a 800 metros del centro. La del arquitecto Césa Portela sigue a la espera del concurso que debe promover el Ministerio de Fomento, uno de los más afectados por el plan de ajuste de Zapatero.

¿Quién tiene la culpa de que muchas calles vuelvan a tener el aspecto de los barrios en los años 70? Entonces la gente se manifestaba porque quería farolas. ¿Habrá que salir ahora con la pancarta para que no las desconecten? El sentido común dice que no. Cuando un Ayuntamiento toma estas decisiones que alumbran con claridad su fragilidad, lo mejor es sacar las velas y desear al paciente que mejore porque la enfermedad es grave.

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En defensa de los chiringuitos
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Paco Moreno | 04-06-2010 | 07:51| 0

Un movimiento popular surgido de manera tan espontánea como el de los vecinos que apoyan la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez. Las miles de firmas recogidas hasta ahora son prueba palpable del sentido común que debe imperar. El Ministerio de Medio Ambiente tiene una oportunidad excelente este lunes, en la reunión que mantendrán los hosteleros con representantes de Costas, para autorizar el mantenimiento de las terrazas y no obligarles a reducir el número de mesas.

La protesta de mañana en el paseo marítimo de la Malvarrosa, a la que se ha sumado LAS PROVINCIAS, debe entenderse en esa clave, es decir, la petición de que se tenga en cuenta la crisis económica y no se ahogue más al sector, además de defender la tradición y beneficios de estos establecimientos. Pedimos el mismo trato que se ha dado a otras ciudades, donde hay restaurantes sobre la arena y se han producido cesiones del litoral.

Sobre esto último, la puerta la abrió el Ayuntamiento de Barcelona, ciudad a la que yo sí creo que hay que tener como referencia para muchas cosas. Más que lamentarse de lo que consigue en un supuesto detrimento de Valencia, hay que analizar cómo se hizo con la propiedad de 72 hectáreas de costa urbana, donde se incluye la gestión urbanística, para intentar lo mismo. Y para botoón de muestra, el arquitecto Ricardo Bofill es autor de un espectacular hotel que abrió sus puertas hace unos días casi en la orilla del mar.

No digo que se llene de hormigón la costa, ojo, pero sí que un espacio como la marina de la Copa América, urbano y ganado al mar, podría servir para mucho más que un puerto deportivo. Ya sé que todo depende de la voluntad del Gobierno, pero hay que buscar agumentos inapelables, convencer a la mayoría y olvidarse de los que siempre estarán en contra porque ese es su modo de vida.

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Las difíciles torres de la cárcel Modelo
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Paco Moreno | 31-05-2010 | 21:52| 1

La estructura de las cuatro torres está prácticamente terminada, salvo la principal que recae al puente 9 d’Octubre. Opiniones hay para todos los gustos. Algunos piensan que los nuevos edificios taparán de manera irremediable las galerías carcelarias, ejemplo de prisión en su época. Otros, entre los que espero incluirme, opinan que no hay mejor manera de poner  en valor un inmueble olvidado durante décadas que creando un paisaje de contrastes.

Las láminas de cristal deben dar resultado y ser el espejo de la dureza de la Modelo. De momento tiene muy buena pinta la utilización de los patios ingleses y la creación de un semisótano. Antecedentes de este calibre hay pocos en Valencia, quizá la adaptación del mercado de Colón aunque a una escala mucho menor, con las tiendas y cafeterías acristaladas dentro del recinto modernista.

Mención aparte está la falta de espacio para equipamientos vecinales. Un proyecto de 92 millones de euros debería haber reservado una dotación de importancia, mayor de la anunciada. La demolición del muro, acertada a mi juicio, dio muchas esperanzas a los vecinos de Nou Moles, que se han quedado con las ganas. El Ayuntamiento intenta compensarlo con la construcción de un moderno polideportivo donde estaba el pabellón Marcol, aunque para los residentes es todavía una compensación insuficiente.

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Paseos marítimos urbanos
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Paco Moreno | 29-05-2010 | 20:46| 0

Una solución perfecta para los hosteleros que ven amenazados sus negocios por la tozudez del Ministerio de Medio Ambiente de querer reducir las terrazas. El día 7, apenas dentro de nada, se celebra una reunión en Madrid donde mucho me temo que llegará la puntilla para estos establecimientos, a no ser que el Gobierno esconda una flor y la ofrezca con un espectacular golpe de efecto.

Mal rollo para la campaña veraniega, con un servicio de vigilancia en las playas que comienza en los días laborables precisamente el día de la reunión. Con todas las reservas ya tomadas para el fin de semana del Gran Premio de Fórmula 1, se apunta como la primera cita decisiva de la temporada.

Pero la propuesta del gobierno municipal va más allá, al querer asumir todas las competencias en la gestión de las licencias. Hay que presumir que si una institución tiene sentido común para colocar paradas de la EMT, alcantarillado y el servicio de limpieza, también la tendrá para los permisos de las terrazas y los restaurantes.

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Puñalada a los Ayuntamientos
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Paco Moreno | 24-05-2010 | 23:38| 0

Es una señal inequívoca de que algo va a pasar. Nadie tiene en la memoria una situación parecida, quizás en una postguerra que todos quieren olvidar. Tras el ataque a los funcionarios, los jubilados y las familias, le ha llegado el turno a las Administración pública más débil, quizá por ser la más cercana a los ciudadanos.

Deía ayer el concejal de Hacienda de Valencia, Silvestre Senent, que la prohibición de acudir a los bancos para financiar obras tendrá un efecto demoledor. En mi opinión es aún más grave. Es una alarma de que el sistema hace aguas. Urge un Gobierno de concentración nacional para afrontar este caos, que ahora amenaza con echar el cierre en muchos servicios municipales.

La redacción del BOE necesita una aclaración, una explicación de las razones que se han llevado a paralizar las ciudades durante un año. Ahora es cuando hay que lamentar aún más el dinero gastado en los dos planes de ayudas estatales, donde en muchos pueblos se han hecho obras innecesarias, mientras se acumulaban los retrasos en el pago a los proveedores y las contratas municipales. Para que luego diga la directora general de Arquitectura, Anunciación Romero, que las calles del Cabanyal están sucias. A este paso, habrá que llevar la escoba al Monte de Piedad.

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Escobas en el Cabanyal
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Paco Moreno | 23-05-2010 | 22:09| 0

Demasiado pronto para los que trapichean con droga, los operarios de la contrata se dedicaban a barrer entre casas ruinosas, algún coche abandonado y despojos de la chatarra desechada. Y es que el problema no es la ausencia de las escobas, sino que la degradación ha calado tanto en algunas zonas del barrio que no sirven ni escobas ni cepillos de dientes. En unas horas hay que volver a empezar.

Y es consecuencia de la orden del Ministerio de Cultura, redactada con tan mal tino que ha dejado en el limbo cualquier obra y reforma en el Cabanyal, no sólo las de derribo. Que se lo digan a los miembros de la Sociedad Musical Poblados Marítimo, colgados de la brocha con el convenio para rehabilitar el casinet convertido en papel mojado hasta que el Tribunal Constitucional falle el recurso del Gobierno.

Vistos los antecedentes, auguro que en la próxima campaña electoral irán pasando los representantes del Ejecutivo socialista en procesión por las calles del Marítimo. Sólo acompañados por los vecinos contrarios a las obras. Dijo la directora general que la invitación de la alcaldesa Barberá no había sido cortés. ¿El problema se solucionaría con más amabilidad?

Aprovechó también para criticar la falta de ayudas de la Generalitat a la reforma de edificios. Habrá que recordar la circular de la concejalía de Urbanismo, redactada por técnicos alejados de cualquier sospecha. La orden ministerial no deja lugar para la duda. Todas las licencias paralizadas y si no lo remedia antes un fallo judicial, las escobas subirán a los escenarios en los mítines para desgracia de los vecinos.

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Ruzafa, banco de pruebas
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Paco Moreno | 23-05-2010 | 10:57| 0

La Administración se ha dado cuenta, aunque actúa como esos dinosaurios gigantescos de las películas que se mueven a cámara lenta. Las primeras inversiones del Plan Riva han  sido para la urbanización de calles, precisamente lo contrario de lo que quieren los vecinos. Colegios, centros de salud, bibliotecas, en fin, lo normal en cualquier barrio.

Buena parte de esas dotaciones se fian al Parque Central, aunque es una jugada a largo plazo y las urgencias son muchas. Nadie discute los beneficios de la línea 2 del metro, con estaciones en General Urrutia y Reino de Valencia, pero cualquiera ve las reivindicaciones vecinales que han tomado el barrio esta semana. Es hora de aprovechar esas ideas.

Y surgen problemas, como es obvio, pero para eso están las ordenanzas municipales. Si las camionetas toman las calles por la saturación de almacenes, entonces deben buscarse zonas de carga y descarga, además de las multas disuasorias. Del banco de pruebas pueden salir muchos experimentos con éxito que sirvan para el resto de la ciudad. Que se lo digan a los artistas que han encontrado decenas de galerías de arte y talleres donde desarrollar su trabajo.

Soy optimista y no creo que la mezcla de nacionalidades y continentes sea perjudicial para la convivencia. Si queremos poner a Valencia en la lista de grandes ciudades, es el único camino posible. Facilitar su llegada.

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Dudas en la plaza Redonda
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Paco Moreno | 22-05-2010 | 15:49| 0

La marquesina que ahora protege del sol los finos tejidos e hilaturas de los puestos debió ser colocada en los años 70. El problema no es deshacerse de esta estructura, que lo pide a gritos el buen gusto, sino qué colocar en su lugar. La alcaldesa ha visitado ya varias veces las obras de rehabilitación y ha dado varias pistas, como que se piensa en la cerámica y el cristal para que la cubierta sea más ligera.

Ligera y pequeña para que se puedan contemplar las fachadas de los edificios. El conjunto de 34 fincas es único en la ciudad y ahora apenas se pueden ver algunos fragmentos. Pero el problema es que eso quitaría protección a los comercios, precisamente con productos que se queman al sol.

Y en esas estamos desde hace meses. A un año de que termine el mandato municipal se torna complicado que esté acabada por completo la plaza. Mientras en el modelo de tienda sí que hay consenso con los comerciantes, con un diseño parecido al que se empleó en el mercado de Colón, estos siguen a la espera de que el Ayuntamiento les diga la propuesta de la nueva cubierta.

En la plaza apenas queda actividad de albañiles, salvo la reforma interior de algún edificio. Sería triste que menguara el empuje del concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, impulsor de la reforma. Al tiempo.

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El agujero negro del Ágora
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Paco Moreno | 21-05-2010 | 01:14| 0

Si tuviera que elegir un proyecto incómodo en esta época de crisis, de rebaja de pensiones y huelga de funcionarios, sería el Ágora. El presupuesto se ha disparado, nada nuevo en la Ciudad de las Artes, y cuando por fin entre en funcionamiento será difícil justificar los días que la explanada gigante esté vacía y sin alquilar.

¿Aporta un valor añadido a la Ciudad de las Artes? Habrá que verlo aunque la apuesta es muy arriesgada, por no decir imprudente. Se habla de 90 millones de euros (supera las inversiones de todo el Ayuntamiento en un año) y de momento se ha celebrado un campeonato de tenis, antes de volver a cerrar la instalación antes de cerrarla de nuevo para acabar las obras.

El rechazo a que sea ocupada por la Campus Party este verano (ojo, a partir del 26 de julio) siembra todas las dudas acerca de su finalización. Y cuanto más tiempo pase, más perjudicial será para la caja de la Ciudad de las Artes.

Encerrada entre l’Oceanogràfic y el puente de l’Assut de l’Or, sus magnitudes son tan enormes que el conjunto parece una colección de monumentos en un puñado de terreno. A su lado, la humilde casa protegida que se levanta en el extremo norte parece una caja de cerillas.

Desearía equivocarme, pero me temo que todas las semanas no habrá un evento en Valencia para más de 2.000 personas. Urgen ideas para darle utilidad al Ágora.

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Botellón en el Grao
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Paco Moreno | 14-05-2010 | 07:37| 0

Las paellas de fin de curso no deberían suponer ningún problema, aunque la cuestión es la cantidad de personas y su control. En lo sucedido ayer en la calle Ingeniero Manuel Soto, en el barrio del Grao, la organización falló en ambas cuestiones, cuando se desbordaron todas las previsiones y el acto de la Universitat de València degeneró en un ensayo de macrobotellón en el puerto y la playa.

Hoy le toca el turno a la Politécnica y dicen que la asistencia estará algo más controlada. Pero el tema es si conviene mantener una “tradición” a costa de convertir los alrededores de la parcela del Ministerio de Fomento y a sus vecinos en víctima del botellódromo. La primera vez que la fiesta sale del campus se ha enseñado todavía más el problema.

En el último pleno se habló de estudiar una zona de Valencia para actividades de ocio y trasladar así el problema del botellón de barrios como el Carmen y San José. Con alcohol, el resultado lo vimos ayer y sin alcohol dudo que hubiera ido alguien. ¿Entonces qué hacemos?

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El túnel navegable de Blanquerías
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Paco Moreno | 12-05-2010 | 22:42| 2

La bajada es tan pronunciada que roza lo ridículo, si no fuera porque al llegar al final del tobogán hay un charco esperando a los conductores. El Ayuntamiento tiene un problema muy serio con el túnel de Blanquerías y nadie parece que se lo toma en serio. La concejala del Ciclo Integral del Agua, María Àngels Ramón-Llin, perforó un pozo en el jardín del Turia para reducir el caudal de agua subterránea, aunque con escaso éxito.

¿Y ahora qué? No se sabe si es un problema de diseño o de obras mayores que obligaría a cortar el paso de vehículos durante mucho tiempo. El tema es que el día menos pensado habrá un accidente de tráfico muy serio y todos nos acordaremos entonces del charco.

El túnel es así no porque lo decidiera el Ayuntamiento, sino porque la Generalitat obligó a mantener en su lugar los restos de la muralla cristiana, que discurren por arriba. Con lo fácil que hubiera sido desmontar las piedras, numerarlas y llevarlas a un almacén.

Pero no, tuvo que ser la decisión equivocada, es decir, acercar la calzada al nivel freático. Antes pasaba un río por el jardín del Turia y es fácil deducir que por las aguas subterráneas llevan el mismo camino.

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El agujero fantasma del Cabanyal
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Paco Moreno | 11-05-2010 | 20:49| 3

Es un  botón más de muestra de la oposición surgida a la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez entre quienes ni conocen el barrio. La oposición de algunos vecinos al proyecto es respetable porque defienden sus propiedades al fin y al cabo, aunque no comparto su postura. Ilustrar el “agujero” con edificios de la calle Progreso y Luis Navarro que se protegerán es otro asunto.

Ahora que la paralización se ha asentado en todas las calles es buen momento para reflexionar sobre las consecuencias que tendrá la orden del Ministerio de Cultura. Que se lo digan a los representantes de la sociedad musical con sede en el Casinet. El convenio firmado con el Ayuntamiento se ha convertido en papel mojado hasta que el plan urbanístico se desbloquee en el Tribunal Constitucional.

Y fuera de la zona protegida, ya me dirán qué problema supone la promoción de viviendas protegidas en los terrenos que hay entre el bulevar Serrería y la avenida Blasco Ibáñez. Ninguno, ni siquiera levantaron la voz los opositores a la prolongación. Pues también está paralizado.

Y lo de volver al Plan General tampoco me parece solución. Hasta un centenar de edificios protegidos por el plan actual se quedarían sin ninguna cobertura legal, según las cuentas del concejal de Urbanismo, Jorge Bellver. En fin, a cuatro días de las elecciones municipales no parece que se vislumbre  un ambiente optimista en el barrio. Y los que pierden son los de siempre, la mayoría de vecinos

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Malditas palomas
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Paco Moreno | 10-05-2010 | 23:28| 1

Paso por la calle Guillem de Castro y no puedo evitar parar la moto y tirar unas fotos con el móvil. Docenas de palomas me rodean. Sa saben dueñas de la ciudad y de nada sirven los esfuerzos del Ayuntamiento para rebajar la escalofriante cifra de 30.000 aves.

Y lo que más gracia me hace es que muchas descansan en la ermita de Santa Lucía, en pleno proceso de restauración. Ya pueden poner cables eléctricos, ultrasonidos y hasta pinchos en las cornisas. De nada servirán, lo aseguro.

La última iniciativa de la concejalía de Sanidad es colocar diez palomares (de momento sólo está en servicio el de Viveros). Los técnicos controlan los nidos, pinchan algunos huevos y capturan animales enfermos. Todo es poco para luchar contra el perjuicio que causan las toneladas de residuos tóxicos en forma de excrementos sobre tendederos, coches aparcados, monumentos y edificios históricos por toda la ciudad. A mí no me engañan con la milonga de la rama de olivo, que las tengo en mi balcón al amanecer enloquecidas con los cortejos nupciales mientras intento robarle minutos al despertador. ¡A por ellas!

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¿Hay mecenas para la Basílica de la Virgen?
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Paco Moreno | 07-05-2010 | 04:14| 5

La cúpula luce desde hace tiempo restaurada, lo mismo que la nave central y las pinturas murales de Antonio Palomino. Ahora, los trabajos se centran en la parte norte, donde se abrirá al público un museo y habrá espacio para otras dependencias.

Una intervención que podría marchar a un ritmo más rápido si se contara con un buen abanico de patrocinios privados y un mayor empuje de la Administración. No sólo por el indudable valor patrimonial y social, sino también por la atracción turística que supondrá. En la apuesta de la ciudad, el templo de la Virgen es un valor seguro por su historia y ubicación.

El siguiente paso debería ser pensar en la reforma de la plaza de la Virgen. El Ayuntamiento ha eliminado escalones en la parte norte  y sur, lo que ha cambiado notablemente el aspecto de la explanada, pero ¿es posible ir más allá? Vale la pena responder esta pregunta en un concurso de ideas para que los arquitectos tengan la oportunidad de difundir sus propuestas.

Cualquier cambio en lugares tan sensibles de la ciudad supone un riesgo. Puede que no guste y que genere un amplio rechazo entre los vecinos, aunque el aspecto actual desmerece los monumentos que la rodean.

El Colegio de Arquitectos regaló a la alcaldesa Barberá el trabajo ganador de un concurso sobre la remodelación de la plaza de la Reina. En este caso, urge todavía más que en el espacio que rodea la Basílica. El intento no cuajó, lo mismo que el anuncio del concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, de aumentar los jardines y zonas peatonales. De momento, no se sabe nada.

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¿Los barrios del futuro serán así?
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Paco Moreno | 04-05-2010 | 23:20| 1

El arquitecto Vicente Guallart está convencido de las bondades del barrio cuyo proyecto ha coordinado desde que fuera presentado en la Bienal en 2003. Han pasado muchos años y es ahora cuando comienzan a verse los resultados. En unos pocos años brotarán 3.200 viviendas. Casi nada.

¿Funcionarán los huertos urbanos? Sólo el tiempo dirá si las 300 parcelas tienen aceptación entre los vecinos o se convierten en campos de barbecho. Por lo que ha sucedido en esta ciudad en otras épocas, con campos minúsculos a orillas de las vías de Renfe o la V-30, estoy seguro de que así será.

En el primer trimestre de este año se entregarán las primeras llaves. Un enorme campo cerrado de 70.000 metros cuadrados será el corazón del barrio. Los vecinos podrán pasear entre los naranjos, observar cómo discurre el agua por las acequias y luego volver a casa.

La huerta convertida en un jardín es la apuesta de Guallart para asegurar la supervivencia de este paisaje en el área metropolitana de Valencia. El concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, se mostró entusiasmado en la visita que hizo hace unos días. Apuntó que la revisión del Plan General absorberá parte de esos conceptos.

Dentro de unos meses sabremos más. El principal documento urbanistico se presentará con más detalles, aunque si quieren ejemplos observen los planos del nuevo barrio del Grao. El arquitecto José María Tomás ha diseñado edificios en altura rodeados de mucho verde. La ciudad y los grandes espacios ajardinados fusionados en una mezcla que puede dar un buen resultado. ¿Ustedes qué opinan?

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El Palacio Real ya luce pintadas
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Paco Moreno | 03-05-2010 | 18:10| 2

La exposición se abrió al público en silencio, como corresponde a todas las obras realizadas con fondos del plan de ayudas estatales. Los paneles colocados en las vallas ayudan a entender los muros, cimientos y pavimentos que han quedado al descubierto en la parte del jardín que recae a la calle General Elío. Se echa en falta un mayor mantenimiento a la vista de restos de hojas y ramas entre las piedras.

Al menos las pintadas no se han hecho en restos históricos, sino en uno de los muros de contención que evitan el desprendimiento de tierra de la Montanyeta de Elío. A unos metros hay una caseta que servía para guardar utensilios de jardinería y que en teoría debe acoger una pequeña exposición sobre el Palacio Real. El día que fuí, cerrada a cal y canto.

De poco sirve la inversión pública si se trata de esa manera tan incívica y además la instalación no se abre por completo. Quizá el ejemplo más claro sea el portal de los judíos, los restos encontrados en la excavación de la estación del metro de los Pinazo. Aquellos que desconozcan el origen de los muros lo tienen muy difícil, debido a que los paneles donde se contaba la historia de la judería y la muralla cristiana están repletos de pintadas y papeles publicitarios de todo tipo pegados en cada centímetro cuadrado.

  

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El puente peligroso
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Paco Moreno | 25-03-2010 | 21:38| 6

El viaducto que prolonga el puente de Monteolivete carece de farolas. Una rendición en toda regla a la estética de Calatrava, pero un riesgo para los peatones.

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Ideas para la marina de Valencia
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Paco Moreno | 23-02-2010 | 16:12| 0
Es mejor prepararse para ese día, aunque luego salte la sorpresa y la 34 edición se celebre aquí. Los primeros pasos ya los ha dado la alcaldesa Rita Barberá, al anunciar que pedirá la propiedad de parte de la dársena, eso sí, para cederla al día siguiente al Consorcio Valencia 2007.
El siguiente es la gestión comercial de la marina. ¿Uno o varios operadores? Parece que no está claro si el pastel se repartirá entre varias concesiones o una sola. Pero, y eso es lo más importante, las líneas maestras del planeamiento urbanístico, los conceptos, ya están claros. ¿Para qué sirvió en caso contrario entonces el concurso al que se presentaron algunos de los mejores arquitectos del mundo? José María Tomás ya se ha encargado de fusionar las dos propuestas ganadoras para el diseño del nuevo Grao, aunque con una clara vocación de que los jardines y canales lleguen hasta la dársena.
Cuando lleguen mejores tiempos inmobiliarios, será entonces el momento de apretar el acelerador. Pero hasta entonces (siempre a la espera de lo que diga el señor Ellison), habrá que sacar un rendimiento económico a la dársena. Los amarres es una línea de negocio claro, junto con los bares y restaurantes. ¿Conviene ampliar esta actividad en lugar de mantener algunas de las bases? ¿Vale la pena alquilar la mayor parte de la dársena a los equipos para que Valencia sea sede permanente de varios sindicatos?
Demasiados interrogantes para desatascar la cuestión en caliente y sin un debate extenso. La premisa debería ser mantener la unanimidad ahora obligada en las decisiones del Consorcio. Pero sin que ello suponga aparcar los problemas sin resolver porque se acercan las elecciones municipales.
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¿De qué color es el Parotet?
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Paco Moreno | 23-02-2010 | 15:34| 3

La libélula de 46 metros de altura fue el regalo que la Fundación Bancaixa hizo a la ciudad por el 125 aniversario de la caja de ahorros. Desde noviembre de 2003 preside la rotonda que une la prolongación de la Alameda con el puente de Monteolivete. Y está perdiendo a ojos vista el intenso color azul que eligió su autor, Miquel Navarro.

El azul perseguía dos motivos. Distanciarse de la estética blanca de Calatrava para la Ciudad de las Artes con el objetivo de interferir lo menos posible, y recordar un aspecto de la niñez del escultor de Mislata. El azulete con el que veía lavar a las mujeres en algunos pueblos, incluso el color de las ventanas que abundan en viviendas rurales de El Maestrazgo.

¿Qué queda de  todo aquello? Poca cosa porque el Parotet es un tótem casi blanco tanto de día como de noche. La pieza  es propiedad municipal y el Ayuntamiento debe  encargarse  de su mantenimiento. Mala época para pedir dinero para una mano de pintura, aunque si algo hay que cuidar con ahínco ahora es precisamente nuestro patrimonio cultural. Y el Parotet es de lejos una de las mejores esculturas que podemos disfrutar en Valencia.

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Las redes rodean la Lonja
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Paco Moreno | 21-02-2010 | 12:50| 0

Paso por la plaza de Doctor Collado y no puedo evitar echar un vistazo a las redes que tapan varias fachadas. Al menos en una están de refomas, aunque la más próxima a la Lonja sigue enseñando los desconchados, barrotes oxidados y restos de carteles. El Ayuntamiento ha incluido el edificio en el registro de solares, por lo que la empresa AUMSA se encargará de su restauración. Ya tarda porque es un borrón demasiado grande junto al considerado por muchos como el icono arquitectónico de la ciudad. ¿No merece un mayor cuidado?

Y dentro, a pesar de que se ha invertido dinero público y esfuerzo, todavía hay demasiados tajos pendientes. La iluminación de la bóveda del Salón Columnario que recrearía la decoración original, con un azul estrellado en oro, podría ser toda una atracción turística. Por no hablar de la recuperación del artesonado de la antigua Casa de la Ciudad. Proyectos poco costosos que ayudarían a consolidar el monumento. De momento habrá que conformarse con las redes.

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Cicatrices en el cauce
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Paco Moreno | 21-02-2010 | 01:15| 1

Tiene licencia municipal que incluye la obligación de dejar el viejo cauce en las mismas condiciones que antes, quizá mejor, pero no me negarán que las zanjas del cable de alta tensión de Red Eléctrica son un daño para los ojos, una cicatriz en la mejor zona verde de la ciudad.

El Ayuntamiento alegó para que la conexión entre las subestaciones de Fuente de San Luis y Beniferri discurriera por el nuevo cauce, en la parte de la v-30. Ni caso. Razones de índole técnico aconsejaron a la empresa estatal la alternativa más dolorosa. Bajo el puente 9 d’Octubre, además, tuerce para salir hacia el norte por la avenida Pío Baroja. Mayor movimiento de tierras si cabe.

La ordenanza del cauce debería ser mucho más restrictiva. Así evitaríamos este problema, donde los ciclistas y viandantes han tenido que eludir las zanjas en los últimos meses. Aunque después ya no se vea nada al estar todo soterrado, la imagen es penosa.

Cuando esté acabada la remodelación de todo el carril bici, unas obras que deben empezar antes del verano, el gobierno municipal debería darle una vuelta a la ordenanza, procedente de los años 80. Ha pasado demasiado tiempo y es hora de actualizarla.

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Arte indefenso
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Paco Moreno | 21-02-2010 | 00:44| 7

Intento correr y después paseo por el tramo que va desde la Alameda al puente de Serranos. A mitad camino, me tropiezo con las esculturas que colocó el Ayuntamiento a la sombra del Museo San Pío V. En dos de las piezas apenas quedan huecos que rellenar de pintadas. ¿Arte sobre el arte? Lo dudo, a pesar de que algunos grafiteros han expuesto en galerías y han sido tentados por museos de arte moderno. ¿Qué hacer ante esta situación?

Recuerdo a mediados de los años 90, cuando surgió la idea de hacer un jardín de esculturas en este tramo. De momento hay sólo tres piezas. ¿Podemos aplicar el témino meninfotisme a esta situación?

¿Debería el Ayuntamiento abandonar ese proyecto? Aguas abajo, a la altura de la Ciudad de las Artes, Antonio Marí y Lucas Karvaz ya han tenido que reparar esculturas salidas de sus talleres, debido a actos vandálicos que aún no se explican. ¿Cómo se puede doblar una barra de acero reforzado?

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Sobre el autor Paco Moreno
En este blog se habla de Valencia, de la mejor ciudad para vivir, con las fiestas más espectaculares y de lo que podemos hacer los vecinos para mejorarla.