Las Provincias

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Malditas palomas
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Paco Moreno | 10-05-2010 | 23:28

Paso por la calle Guillem de Castro y no puedo evitar parar la moto y tirar unas fotos con el móvil. Docenas de palomas me rodean. Sa saben dueñas de la ciudad y de nada sirven los esfuerzos del Ayuntamiento para rebajar la escalofriante cifra de 30.000 aves.

Y lo que más gracia me hace es que muchas descansan en la ermita de Santa Lucía, en pleno proceso de restauración. Ya pueden poner cables eléctricos, ultrasonidos y hasta pinchos en las cornisas. De nada servirán, lo aseguro.

La última iniciativa de la concejalía de Sanidad es colocar diez palomares (de momento sólo está en servicio el de Viveros). Los técnicos controlan los nidos, pinchan algunos huevos y capturan animales enfermos. Todo es poco para luchar contra el perjuicio que causan las toneladas de residuos tóxicos en forma de excrementos sobre tendederos, coches aparcados, monumentos y edificios históricos por toda la ciudad. A mí no me engañan con la milonga de la rama de olivo, que las tengo en mi balcón al amanecer enloquecidas con los cortejos nupciales mientras intento robarle minutos al despertador. ¡A por ellas!