Las Provincias

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El túnel navegable de Blanquerías
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Paco Moreno | 12-05-2010 | 22:42

La bajada es tan pronunciada que roza lo ridículo, si no fuera porque al llegar al final del tobogán hay un charco esperando a los conductores. El Ayuntamiento tiene un problema muy serio con el túnel de Blanquerías y nadie parece que se lo toma en serio. La concejala del Ciclo Integral del Agua, María Àngels Ramón-Llin, perforó un pozo en el jardín del Turia para reducir el caudal de agua subterránea, aunque con escaso éxito.

¿Y ahora qué? No se sabe si es un problema de diseño o de obras mayores que obligaría a cortar el paso de vehículos durante mucho tiempo. El tema es que el día menos pensado habrá un accidente de tráfico muy serio y todos nos acordaremos entonces del charco.

El túnel es así no porque lo decidiera el Ayuntamiento, sino porque la Generalitat obligó a mantener en su lugar los restos de la muralla cristiana, que discurren por arriba. Con lo fácil que hubiera sido desmontar las piedras, numerarlas y llevarlas a un almacén.

Pero no, tuvo que ser la decisión equivocada, es decir, acercar la calzada al nivel freático. Antes pasaba un río por el jardín del Turia y es fácil deducir que por las aguas subterráneas llevan el mismo camino.