Las Provincias

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Botellón en el Grao
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Paco Moreno | 14-05-2010 | 07:37

Las paellas de fin de curso no deberían suponer ningún problema, aunque la cuestión es la cantidad de personas y su control. En lo sucedido ayer en la calle Ingeniero Manuel Soto, en el barrio del Grao, la organización falló en ambas cuestiones, cuando se desbordaron todas las previsiones y el acto de la Universitat de València degeneró en un ensayo de macrobotellón en el puerto y la playa.

Hoy le toca el turno a la Politécnica y dicen que la asistencia estará algo más controlada. Pero el tema es si conviene mantener una “tradición” a costa de convertir los alrededores de la parcela del Ministerio de Fomento y a sus vecinos en víctima del botellódromo. La primera vez que la fiesta sale del campus se ha enseñado todavía más el problema.

En el último pleno se habló de estudiar una zona de Valencia para actividades de ocio y trasladar así el problema del botellón de barrios como el Carmen y San José. Con alcohol, el resultado lo vimos ayer y sin alcohol dudo que hubiera ido alguien. ¿Entonces qué hacemos?