Las Provincias

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Tomás no es un mendigo
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Paco Moreno | 09-01-2011 | 19:58

Mendigar es solicitar el favor de alguien con importunidad y hasta con humillación. Es lo que dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua y es lo que no hace Tomás, el malabarista austriaco al que conocí ganándose la vida en un semáforo de la avenida Pío Baroja, en Campanar.

Respondo así con mi opinión a los comentarios de varios internautas que sostienen que la publicación del reportaje este domingo es un modo de hacer proselitismo de la mendicidad. Con todo respeto les digo que no. Cuando un artista se sube a una bicicleta de una rueda, coge unos bolos o unos discos, hace unos malabares y luego pide una ayuda económica, entiendo que es una manera digna de ganarse la vida. No se puede comparar con un gorrilla o con el que simplemente se pone en la puerta del supermercado pidiendo dinero.

Y no olvidemos que Tomás se juega una multa que puede llegar a los 300 euros y el decomiso de todo el material, lo que no ocurre evidentemente en los otros dos casos. La cuestión es si la ciudad tiene espacio para acoger estas actividades. Entiendo que sí. Las actuaciones de circo en los jardines son un acierto. ¿Por qué no se pueden poner un grupo de mimos en la terraza de l’Umbracle? Con permisos del Ayuntamiento e incluso una tasa si procede. Esta tarde he visto la exposición de esculturas de Ripollés en el mismo lugar. Recuerdo la que se hizo de varios autores en la Gran Vía Marqués del Turia. Todo un acierto, pero espero que nadie diga que tienen preferencia sobre las personas.