Las Provincias

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Barberá, a por los 33 concejales
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Paco Moreno | 29-04-2011 | 15:42

Otro golpe maestro de Rita Barberá. Dejar a cero la deuda del Ayuntamiento con los proveedores (3 millones frente a 112 hace un mes) es contentar al que le vende los pantalones a la Policía Local, suministra el tóner para las impresoras y al que se encarga de colocar bombillas en las calles por Navidad. Es decir, a cientos de pequeñas empresas que han respirado tranquilas después de esta jugada sin precedentes y a 24 días de las elecciones municipales.

La segunda lectura de la noticia, dada por el concejal de Hacienda, Silvestre Senent, en el último pleno del mandato es de dónde ha salido esa enorme cantidad de dinero. Menos inversiones, más deuda bancaria, malabarismos contables,… Da igual porque ese subtítulo nadie lo lee. Frente a los enormes problemas de la Generalitat con sus proveedores (véase la plataforma de empresarios creada para cobrar los suministros sanitarios) y que ha obligado al conseller de Economía, Gerardo Camps, a anunciar la medida desesperada de un recurso judicial contra el Gobierno por la disminución de las transferencias, sorprende la agilidad de Barberá en anticiparse a ese “marrón”.

Así las cosas, está claro que el mayor adversario del PP en los próximos comicios será la abstención. Si después de cinco mandatos consigue movilizar a sus votantes, incluso podría superar la actual cifra aplastante de 21 concejales. Joan Calabuig, que se enfrenta a su primera campaña de este tipo, debe conseguir todavía que lo conozca el electorado, mientras mira de reojo que Esquerra Unida o Compromís no le coman fichas por la izquierda. Demasiado trabajo para muy poco tiempo.

Después de resolver el caso Jesuitas y el pago a los proveedores, parece difícil que Barberá tenga algún triunfo más para rematar la partida, aunque no pondré la mano en el fuego vistos los precedentes. Este año sería capaz hasta de dominar con un seis doble.

  • pepdiu

    El enfoque del artículo deja bastante que desear…
    Esto durará menos de un suspiro. En cuanto se compren el juguetito unos cuantos lo prohiben.