Las Provincias

img
La plaza vuelve a ser de todos
img
Paco Moreno | 05-07-2011 | 08:24

La primera vez que escribí contra la permanencia de la acampada del 15-M en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, los comerciantes acusaban a la prensa de haber sido permisivos, tolerantes y quizá cobardes con este asunto. Ahora, cuando la Policía ha desalojado las últimas carpas y los servicios de limpieza pasan la manguera, es momento de recordarlo.

Poco queda de aquellos días románticos, cuando los conductores se paraban a dejar garrafas de agua y comida. El paro afecta a todas las familias y los jóvenes tenían el apoyo de casi todos. Pero después empezaron a llegar los perroflautas a la plaza, desvirtuando el propósito inicial. Y los apoyos iniciales se esfumaron en unos días.

De la comprensión con los acampados se pasó al asombro y después a la crítica abierta hacia la delegada del Gobierno. Ana Botella ha seguido fielmente la consigna dada por Rubalcaba de dejar dormir a los acampados hasta que el desalojo ha estado maduro, aunque la espera ha sido demasiado larga para los comerciantes y la imagen turística del centro. Tampoco nos olvidemos de los vecinos, que soportaban conciertos de música por la noche ante la mirada impasible de la Policía Local. Nadie quería dar el primer paso.

El Ayuntamiento de Barcelona se ha gastado 240.000 euros en reparar y limpiar la plaza de Cataluña después de la acampada. En Valencia será menos dinero porque la cosa ha estado más controlada, sobre todo cuando los representantes del movimiento empezaron a dar la espalda a los perroflautas. De todas maneras, el precedente es muy preocupante porque las dudas sobre la legimitidad de las instituciones nos perjudican a todos.

La democracia ha presidido las asambleas pero esto sucede mucho más en el hemiciclo de enfrente, donde se sientan los 33 concejales. Para mí, desde esta mañana la plaza del Ayuntamiento vuelve a ser de todos, de los que muchas veces se ha llamado la mayoría silenciosa. A disfrutarla.