Las Provincias

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Nostalgia de la plaza Redonda
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Paco Moreno | 12-09-2011 | 20:10

Será un centro comercial coqueto, con todas las comodidades para clientes y vendedores, pero no me digan que no han sentido algo de nostalgia al observar cómo han empezado a desmontar y derribar las tiendas de la plaza Redonda.

Casi con mimo para que no se rompieran los azulejos de cerámica, que aunque carecen de valor patrimonial sí lo tienen y mucho en el corazón. Dentro de unos meses no quedará nada y empezará la construcción de las nuevas tiendas, en unas obras que se llevarán también los recuerdos de muchos vecinos de Valencia.

Para los que como yo nacieron en un barrio, acudir los domingos a la plaza Redonda era un día de fiesta. De la mano de mi padre para admirar las decenas de pájaros que cantaban en las jaulas. O con los montones de cromos apretados, sobados de tanto buscar al jugador que siempre falta. Y para acabar la jornada, bocadillo de calamares en uno de esos bares donde había una barra a la altura del pie para apoyarlo y el éxito del negocio se medía por la cantidad de basura que se acumulaba en el suelo.

Por eso siento nostalgia al pensar que se pierde uno de los rincones de mi infancia. Íbamos con el trenet al centro y después de comprar un helado al corte, enorme y baratísimo en la calle Navellos, llegar al bullicio de la plaza Redonda era una emoción.

La razón me dice que los puestos actuales estaban en muy mal estado, que la marquesina se cae a pedazos y que el lugar mejorará mucho con el cambio. Estoy de acuerdo en todo eso, aunque no puedo evitar algo de tristeza. Aprovechen estos días para ir a la plaza, cámara en mano. Guardarán una imagen que ya no volverá. Como nuestra infancia.