Las Provincias

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Barberá se la juega en el Cabanyal
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Paco Moreno | 05-07-2012 | 16:16

Hace poco se ha cumplido el primer aniversario desde que Rita Barberá levantó el bastón de mando en el hemiciclo, iniciando así su sexto mandato en el Ayuntamiento. En todos ha tenido en su programa electoral el compromiso de hacer el plan urbanístico del Cabanyal, incluida la famosa prolongación de la avenida Blasco Ibáñez. Ahora, cuando todo apunta a que podrá conseguirlo gracias al apoyo del Gobierno de Rajoy, es cuando yo lo veo más improbable.

Me dirán que es una contradicción, un sinsentido porque el Ministerio de Cultura debe derogar el decreto que paralizó el plan a principios de 2010 (todo según el PP, sólo la prolongación según la oposición municipal). La delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León ha hecho declaraciones inequívocas acerca de la voluntad de sacar adelante las obras, pero no ha ocurrido lo mismo desde el ministerio.

Ya es raro que el ministro Wert mantenga a altos cargos que avalaron con sus informes el decreto de paralización de la exministra González Sinde. Pero más raro todavía es que pasen los meses sin que nadie de Cultura abra la boca para decir cómo y cuándo van a derogar la orden ministerial. Demasiado silencio.

Y cuando todo está en esa situación tan embarrada, llega la Audiencia Nacional y le da por reunirse y fallar sobre el decreto del ministerio. Una sentencia que se conocerá dentro de poco y que se adelanta a la anunciada derogación. Claro que podría ser contraria al Ayuntamiento y el ministerio desbloquear luego el plan. Aunque eso, a la vista de las dudas legales que flotan en los despachos gubernamentales, añadirá todavía más tiempo de espera, algo que los vecinos ya no tienen.

La asociación de vecinos del Cabanyal, contraria a la prolongación de Blasco Ibáñez, ha decidido denunciar la situación de insalubridad en todos los edificios de propiedad pública, aquellos que se compraron para ser derribados y que ahora sólo sirven para acoger ocupantes ilegales, basura y roedores diversos. En suma, los elementos perfectos de una clásica degradación urbanística.

En el supuesto improbable, según mi modesta opinión, de que el Gobierno derogue el decreto y entonces retire el recurso en el Tribunal Constitucional (sentencia de la Audiencia Nacional al margen, claro), llegará entonces el momento de arremangarse e iniciar las obras. Las licencias ya están concedidas y parece que hay presupuesto consignado de la Generalitat para la urbanización del bulevar San Pedro y un puñado de las primeras viviendas de promoción pública. Pero el plan es muy costoso precisamente porque no se quiso dar la imagen de pelotazo, a sabiendas de que los edificios serán demasiado bajos. En total, 1.500 nuevas viviendas, cuando para atraer el interés de los inversores privados deberían haber sido un mínimo de 2.500 pisos. Ese es el siguiente problema que debe eludir la alcaldesa Barberá cuando acabe el tortuoso camino judicial, todavía lleno de trampas para su propósito.

¿Sería más sencillo ejecutar el plan urbanístico sin la avenida? En todas las consultas electorales que se han hecho en los últimos 20 años, ha ganado la opción de la prolongación de la avenida a través del barrio, aunque en este mandato Barberá se la juega, no con los vecinos que la apoyan mayoritariamente, sino con sus compañeros de partido que ahora ocupan el Gobierno. Puede ser el colofón de su trayectoria política o un argumento más para que decida no presentarse en 2015. Veremos.

 

 

  • fernand

    Si, sería más sencillo ejecutar el plan urbanístico sin la avenida. Sabe perfectamente que Rita Barberá no verá nunca acabada su avenida destructora

  • Vicente

    Se puede remar con mucha fuerza en contra de la corriente, pero no durante mucho tiempo. Cuando se fracasa en ese intento, se te lleva la corriente