Las Provincias

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El estanque que quiere Barberá
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Paco Moreno | 28-04-2014 | 15:00

Mañana del lunes, algo antes de las once. Han pasado sólo cinco días desde que la alcaldesa Rita Barberá dijera que prefiere el estanque de la Almoina seco, sin agua. Así se quita de un plumazo la incomodidad de las goteras sobre los restos arqueológicos de la ciudad romana fundacional. Pues sus deseos se han cumplido porque los cristales lucen como el tuétano, aunque con una gruesa capa de suciedad que convierte el conjunto en una lámina opaca.

Seguro que en más de una concejalía respiraron tranquilos al escuchar la frase de que ella nunca había querido agua, que sólo quería contemplar los cimientos de las termas romanas y los pozos visigodos desde la plaza, además de disfrutar de un lucernario

para la iluminación natural. El problema es que para cumplir ese deseo, cada día hay que pasar un manguerazo por todas las placas, amén de frotar con el cepillo a conciencia. En caso contrario, lo normal es que dentro de unas semanas puedan plantarse patatas sobre los cristales.

El agua se filtra por las juntas de silicona, pero igual es que toca cambiarla porque tiene un plazo de caducidad, normal y corriente en este tipo de materiales. De ahí a decir que todo el diseño ha fracasado hay un mundo. Lo más sensato sería gastarse los 27.000 euros que cuesta la reparación y seguir con la lámina de agua. La alternativa de una plataforma seca no parece viable, a la vista de la imagen que tenía la plaza a  los pocos días del anuncio de la alcaldesa.

Por cierto, que los peldaños de la escalera que da acceso a la lámina están más desplazados que hace poco. No quiero insistir en anuncios agoreros, anque la cosa no pinta muy bien, pese a que en el ayuntamiento dan por descartado un problema estructural. Antes de que un turista se deje los dientes, convendría reparar también esa  zona.

La lección que ofrece la rocambolesca historia de la plaza de la Almoina es que los experimentos en el centro histórico deben hacerse con gaseosa. Antes de colocar el estanque debieron pensarlo dos veces, incluida la alcaldesa aunque ella dijera que siguió el criterio de los técnicos del consistorio.

Lo digo por la petición de los comerciantes de Ciutat Vella para el rediseño de la plaza de la Reina. Barberá aceptaba la semana pasada la solicitud y añadía que debe hacerse con sentido común. Completamente de acuerdo a la vista del resultado que ha tenido la plaza de la Almoina.