Las Provincias

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Ruinas en el lugar sagrado
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Paco Moreno | 12-05-2014 | 20:56

 

Es el centro social y sentimental de Valencia, un “lugar sagrado” como decía el domingo el arzobispo Carlos Osoro en la Missa d’Infants, pero pese a esa circunstancia, el entorno de la Basílica de la Virgen acumula suciedad, edificios en ruina y muchos problemas por resolver.

La lista es larga, aunque el primer ejemplo es obligado por la chapuza que supuso en su día la colocación la lámina de cristal sobre el Museo de la Almoina. La lona de goma que tapa las goteras acumula una gruesa capa de polvo y la previsión es que vaya a más.

Todo lo contrario a lo que sucede con la decisión que debe dar el ayuntamiento. Eso sí, la contemplación de los restos arqueológicos ha mejorado sin tanta luz natural, aunque no es de recibo que uno de los lugares más turísticos de la ciudad tenga ese aspecto.

Lo mismo ocurre con el solar de la calle Micalet, donde se yergue un edificio arruinado sin remedio. Mucho puede decir el plan especial de Ciutat Vella que la realidad es muy tozuda. Cuando el ayuntamiento tenga dinero para resolver esa edificación, la única alternativa será construir una finca nueva. Al tiempo.

Y mientras, las lonas verdes siguen dando una imagen tremenda. La reparación de urgencia acometida hace poco por la contrata municipal ha evitado el desplome de la finca, aunque no ocurre lo mismo con el mensaje que se lanza a los turistas: somos una ciudad en ruinas y llena de polvo.

La falta de civismo no facilita la tarea, lo que pudo comprobarse el mismo domingo. Varios de los callejones que dan a la plaza de la Virgen amanecieron repletos de charcos de orina, malos olores y un aspecto nauseabundo que tira para atrás. Nada nuevo para los vecinos, acostumbrados a los efectos del botellón. aunque sorprendente para muchos de los que se acercaron a la misma y posterior Traslado de la Mare de Déu. Un manguerazo en el pavimento no hubiera venido nada mal.