Las Provincias

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Vecinos
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Paco Moreno | 28-01-2015 | 10:02

Ayer puede decirse que empezó la campaña electoral en Valencia, en lo que respecta a lucha por el Ayuntamiento. A poco más de cien días de la cita con las urnas los cuatro portavoces municipales debatieron en el centro cultural La Nau sobre el estado de la ciudad.
Todo un logro de la Federación de Vecinos, que se ha apuntado un tanto favorecida sin duda por la cercanía de una las más encarnizadas campañas que se hayan hecho en el cap i casal. El tripartito confía en sumar 17 concejales y desbancar a Rita Barberá por primera vez en 24 años.
Pero eso se sabrá el 24 de mayo (ojo a las sorpresas que las encuestas sirven de poco). Hasta entonces, los que más pueden salir ganando son las asociaciones vecinales y otras plataformas, convenciendo a los partidos para que incluyan en sus programas unos y ejecuten los otros iniciativas paralizadas en los barrios desde hace años.
El PP ya tiene un ejemplo claro de cómo cambiar una situación negativa. Han pasado de tener una imagen de favoritismo hacia el coche a encabezar la manifestación a favor de la movilidad ciclista. Tan sólo hay que recordar que hace unos pocos años no se incluyó carril bici en el tramo del cauce de la Ciudad de las Ciencias, situación que se está corrigiendo ahora.
En buena medida responde a lo que han sembrado asociaciones como Valencia en Bici. En otros casos es más costoso y los resultados tardan más. Hace poco contamos la reconstrucción del muro caído hace más de un año junto a San Miguel de los Reyes, la antigua protección de la huerta. En este caso ha sido la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio la que ha puesto más empeño en la recuperación de la pieza dañada.
Es hora de la reivindicación. Si algo he aprendido es que los vecinos logran más en un año electoral que en los tres precedentes. Es un egoísmo legítimo, aprovechar para que se ponga el foco en cuestiones que hasta ahora han pasado inadvertidas.
También hay que decir que la Administración no escucha sólo en época de elecciones. El barrio de Ruzafa se tomó como banco de pruebas de participación ciudadana y en la reforma a punto de acabar se negoció hasta las variedades de los árboles, aunque el resultado de la reurbanización ha sido algo desigual, sobre todo en lo que se refiere al tráfico.
La falta de aparcamiento y la ocupación de las aceras, especialmente los famosos orejones, es motivo de crítica desde hace tiempo. Ahora llegará la zona naranja de la ORA y eso terminará de asustar a la hostelería. En la ecuación del barrio consensuado ha faltado un aparcamiento público de gran capacidad, igual que se hizo en otras zonas de Valencia.
Los vecinos tendrán otro motivo de reivindicación en el Parque Central, en concreto en los usos de las enormes naves que recaen a la calle Filipinas. Está claro que el gran jardín requiere algo más que equipamientos de barrio, aunque la única manera de conseguir engancharlo a Ruzafa será precisamente de esa manera. Ahora es el momento de negociar el destino de todos los inmuebles.
La Federación de Vecinos consiguió incluir una parte de sus reivindicaciones en los Presupuestos municipales de este año, aunque lo tienen más difícil en lo que se refiere a la revisión del Plan General. La presidenta vecinal, María José Broseta, ya ha dicho que están en contra de la reclasificación de 415 hectáreas de huerta para que crezca la ciudad y por eso alegarán en contra.
El gobierno municipal quiere aprobar en marzo el documento provisional, justo a tiempo para llevarlo a la Generalitat y cruzar los dedos para que una derrota electoral no lo convierta en papel mojado. Es momento pues para las asociaciones de vecinos de apretar y conseguir que la ocupación de huerta sea menor.
En todos los sectores se podría eliminar parte de esta invasión en el paisaje agrícola. Por ejemplo, la asociación vecinal de Benimaclet alegará para que no se construya alrededor del cementerio municipal con un argumento muy directo: “dejen descansar a los muertos”, en palabras del presidente de la entidad, Antonio Pérez.
Y en Campanar, la asociación echa por tierra los argumentos del Consistorio para ocupar la huerta con una respuesta igual de sencilla: “los campos están en cultivo, nada de abandono”, sostiene Pep Benlloch, portavoz de los residentes. Pues ahora es momento de poner eso por escrito y lograr lo que no se hizo con las alegaciones presentadas hace cinco años, cuando parecía que la expansión demográfica era un hecho consumado y que la ciudad superaría con holgura los 800.000 habitantes. Por el contrario, ahora sobran viviendas y solares edificables en todos los barrios sin necesidad de fijar nuevas fronteras.

  • elfallero

    Julio de España, Benidorm… Usted y yo sabemos que era Zaplana el que estaba detrás, pero cabe ser didáctico y delimitar las responsabilidades. ¿La decisión de hacer el restaurante fue tomada por todos los diputados? ¿Fue respaldada unánimemente en votación? Me temo que no, que los responsables, con denominación de origen, serán los mismos que han originado el resto de la ruina que los valencianos padecemos. No señalarlos es extender la culpa a todos, y eso no solo es injusto, sino que podría llegar a entenderse como un gesto de complicidad. Evítelo, señor Esteban.

  • 2876135

    mi antidepresivo no da para más…

  • http://twitter.com/H4RDK0R3 Natxete

    que corra la sangre y no el dinero

  • maeschu

    ESTAMOS EN CRISIS, SINVERGUENZAS Y AL PARECER BORRACHOS

  • elopinador

    pues para beber…

  • 134029

    Coincido plenamente con el comentario de “elfallero”, es el único defecto del artículo-denuncia del sr. Esteban. Es la vieja técnica del ventilador, cuando “algo” huele mal, enciendo el ventilador y “todo” huele mal. Es lo que hay… Una pena.

  • jose

    ¿Quién fue el que dijo yo estoy en política pa forrarme pues eso