Las Provincias

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Valencia, fuera del ranking de ciudades ciclistas
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Paco Moreno | 08-06-2015 | 09:29

Precisamente cuando se ha instalado en la sociedad la idea de que la bicicleta es un modo de transporte apto para cualquier persona, que sirve para moverse por la ciudad y no tiene nada que ver con un deporte sino con un modo de ver la vida más sostenible, menos consumista y mucho más sana, entonces llega el grupo de todos los años para utilizarla mostrando sus vergüenzas por los lugares más turísticos de Valencia.

Me refiero a la marcha nudista que se realizó el sábado por la tarde por el jardín del Turia y algunas plazas del centro, incluyendo la del Ayuntamiento. Pocos por fortuna, lo que refleja que el sistema educativo no ha fracasado del todo, pero que estropean mucho la imagen de la bicicleta.

Ahí van esos bichos raros, pudo ser el comentario de cualquiera al ver al grupo, desnudos como sus pobres madres los trajeron al mundo, pedalear por las calles más turísticas. Todo lo contrario de lo que se pretende para la bicicleta, es decir, convertirla en parte del paisaje habitual de Valencia, normalizada hasta el extremo.

Eso es lo que me fastidia más de este asunto, al margen del mal gusto de los integrantes de la marcha, su pésima educación al pasar desnudos junto a jardines repletos de niños y la increíble casualidad que no encontrarse con ningún policía local que pudiera multarlos por exhibicionismo. Y eso que se fotografiaron justo delante del Consistorio, custodiado por la Policía Local.

Pero como las malas noticias no vienen nunca solas, Valencia se ha quedado fuera de nuevo en la clasificación de las 20 ciudades del mundo más amables con la bicicleta, donde sí figuran Sevilla (10) y Barcelona (11). El esfuerzo de los últimos años en aumentar los carriles bici y los aparcabicis no ha sido suficiente, ni tan siquiera el increíble número de usuarios de Valenbisi.

La clave entiendo que va desde las restricciones de la propia ordenanza, donde se prohíbe por ejemplo el estacionamiento en las farolas, a la conducta del tráfico de vehículos, donde se aprovecha la secuencia de los semáforos en verde para pisar el acelerador muy por encima del límite. Sin multas, claro.

¿Por qué no se ponen los radares de control de velocidad en las grandes vías? ¿Por qué las marginales del viejo cauce son una autopista donde se han colocado hasta barreras en algunos tramos como si fuera un circuito de Fórmula 1? Eso es lo que pienso cuando las veo por ejemplo antes de llegar a las Torres de Serranos. ¿A qué viene ese gasto?

Preguntas sin respuesta, supongo que también para los inspectores de Copenhagenize, la entidad más prestigiosa del mundo a la hora de analizar la relación de las ciudades con la bicicleta.

Este año, el ranking ha estado encabezado por Copenhague, Amsterdam y Utrecht. La primera ciudad española es Sevilla con un décimo puesto que debería ser envidiado por todos en el cap i casal.

Parece que se hablará mucho de transporte en los próximos cuatro años en Valencia. Los representantes del tripartito conocen, igual que sabían los del PP, que facilitar los desplazamientos a los ciclistas es ganarse parte de su voto dentro de cuatro años.

Otra cosa es que hagan todo lo que están anunciando  estos días de frenesí de pactos, donde el camino de Compromís para llegar a la alcaldía de Valencia está despejado con los votos del PSPV. Eso sí, tratándose de políticos cualquier cosa es posible y la ruptura de un acuerdo en la Generalitat entre los mismos partidos podría dar al traste con las expectativas de Joan Ribó.

Lo digo por su pretensión de ampliar el carril bici de la ronda interior más allá de lo que contempla el proyecto ahora en concurso. Veremos si después de la investidura y conocer de primera mano los números por parte de los técnicos de Tráfico sigue pensando lo mismo. No hay nada que me guste más que encajase un itinerario de tres metros de anchura, pero hay que resolver la carga y descarga para los comercios, así como las paradas de taxis y, por último, el tráfico privado.

He escrito aquí que estoy por la discriminación positiva hacia la bicicleta y eso lo mantengo, pero sin machacar a los demás. En la puntuación de Copenhagenize se habla de la aceptación social de este medio de transporte por todos los vecinos, lo que no se logrará con una política demasiado agresiva. Al contrario, pasaría como este sábado cuando muchos de los viandantes asociaron sin duda al grupo de nudistas con la bicicleta. Ese rechazo no conviene a nadie y menos cuando el concepto de moda ahora el es de evitar las políticas frentistas y trabajar para todos.