Las Provincias

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La inevitable subida de impuestos
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Paco Moreno | 20-07-2015 | 10:02

¿Estaba Valencia más limpia en 2009, cuando el Ayuntamiento se gastó 70 millones del dinero de todos en barrer las calles y retirar la basura? Hay cosas que no funcionan a base de presupuesto y la buena educación es una de ellas. Por eso pienso que sería un error disparar el gasto el próximo año sólo por un compromiso político y un rechazo al plan de ajuste impuesto por el Gobierno.

Esa pataleta contra el modelo de Montoro puede salir muy cara, de la misma manera que utilizar el dinero conseguido con la refinanciación de los préstamos (un logro del anterior concejal de Hacienda, Silvestre Senent, todo sea dicho) para engrosar el gasto en lugar de seguir amortizando la deuda.

De todos era conocido las dificultades económicas que iba a tener el tripartito este mandato, pese a la enorme reducción de la deuda con los bancos. De ahí que romper esa tendencia y reducir de manera drástica las amortizaciones supondría un perjuicio para el Consistorio. Las primeras señales que han salido del gobierno municipal no son nada claras en este sentido, pese a que en teoría todo debe estar reglado por la normativa impuesta por el Gobierno.

Todavía resuenan las críticas el pasado mandato desde la bancada socialista contra la reducción de las bonificaciones en el cobro de impuestos. Ahí es donde deben tomarse las decisiones para mantener la coherencia. Veremos cuando se presenten los Presupuestos municipales si aumentan los descuentos por domiciliación bancaria y se aprueba un sistema de pago fraccionado a la carta.

La temida subida de impuestos es una variable que no ha sido despejada por completo. Otra señal inquietante estos días ha sido el silencio del tripartito a la propuesta del portavoz de Ciudadanos, Fernando Giner, para una serie de exenciones de tasas que debían favorecer la apertura de comercios en el Cabanyal.

Fiarlo todo a las ayudas europeas y al interés de los inversores es dejar el asunto sin cerrar, algo que no se puede permitir este Ayuntamiento, devoto del credo de que el Cabanyal será otro barrio dentro de cuatro años. De momento seguimos con la expectativa.

¿Qué pensarían los vecinos del Cabanyal si alguno de los solares pendientes de urbanizar se destinara a un botellódromo? La concejala de Policía Local, Sandra Gómez, ha abierto la caja de los truenos con esa propuesta. Hace al menos ocho años que se debate cada cierto tiempo si Valencia debe contar con una gran explanada donde realizar actividades para jóvenes y evitar en la medida de lo posible el ruidoso botellón.

Claro que hasta ahora se hablaba de un recinto donde no se pudiera consumir alcohol, mientras que ahora es justo lo contrario. En algo sí tiene razón la delegada y es que la excesiva presión policial mueve a los grupos de jóvenes a otras zonas, como sucedió hace años en el campus de Tarongers.

Aunque no creo que la solución sea facilitar el consumo de alcohol. La respuesta debe estar primero en estudiar lo que sucede en otras ciudades, sobre todo donde no se produce este fenómeno tan perjudicial para los mismos practicantes y el bolsillo de los ciudadanos. La limpieza y el baldeo extraordinario salen de los impuestos.

Quizá un primer paso sea evitar por ejemplo la propagación en Fallas de las barras en la calle donde se vende cubatas lejos de cualquier control del etiquetado y el mismo contenido de las botellas.

Ya no hablo de la Noche de San Juan, donde el Ayuntamiento presume incluso de lo rápido que limpia la playa de basura de todo tipo, incluidas las botellas de licor enterradas en la arena.

Las hogueras se han popularizado tanto que el Consistorio ha perdido el control, igual que ocurrió las últimas Fallas. Ahí sí que tiene trabajo la Policía Local, más que en lanzar propuestas imposibles que ningún barrio querría por el ruido y los inconvenientes derivados del botellón, entre otros el aumento de los incidentes.

En la próxima asamblea de presidentes de falla podría tratarse el descontrol de suciedad en las calles y el abuso de los mercadillos después del reparto del balcón en las mascletaes. Lo primero es más importante para miles de vecinos aunque menos efectista.

Y si no que le pregunten a los comerciantes del centro, ahora que está en debate la apertura de las tiendas los domingos. La semana fallera es de las que menos venden del año y cambiar eso sí que sería  decisivo para sus intereses, al conseguir que las Fallas dejen de ser una fiesta callejera en el peor sentido de la palabra, sucia y perjudicial para todos

  • http://blocs.mesvilaweb.cat/bloc/view/id/6909 Josep Blesa

    Torna a llegir el que has escrit. Punteja els temes tractats i veges com no els has entrellaçat:
    És difícil girbar un article tan malament redactat. Continues superant-te Moreno, i acomplint, fil per randa, allò a què es dedica aquest diari madrileny redactat per indígenes com tu: LA INFOXICACIÓ.