Las Provincias

img
Camino, luego existo
img
Paco Moreno | 31-08-2015 | 11:51

Escribo esto casi a ciegas, a la espera de ver el desarrollo de la pacificación del tráfico del centro de Valencia que promete el alcalde Joan Ribó. La parte fundamental se conoce, claro está, y consistirá en el pintado de calles y colocación de numerosas señales esta noche para limitar la velocidad a 30 por hora a partir de mañana.
Pero es la letra pequeña lo que más expectación despierta en comerciantes y vecinos. En el Mercado Central andan preocupados por las anunciadas restricciones del tráfico de coches, mientras que los tenderos alertan de que la peatonalización no servirá de nada sin una restricción a las terrazas de los bares.
Todo conduce a uno de los debates más interesantes del mandato municipal y que pasa por marcar las pautas de cómo se moverán los vecinos de esta ciudad durante los próximos lustros. Con este gobierno municipal la premisa está clara: el coche particular debe retroceder en favor del peatón.
Tiene razón el concejal Giuseppe Grezzi cuando dice que en el cap i casal no se ha pensado en la movilidad al aprobarse algunos grandes proyectos. Se me ocurre como ejemplo el barrio de Sociópolis, aislado salvo por alguna línea de la EMT que pasa por las inmediaciones.
Pero que nadie espere milagros. La zona 30 está implantada desde hace años en algunos barrios y es un elemento más para la concienciación ciudadana. Me sorprendería mucho un cambio de criterio y que la Policía Local coloque su radar (sigue teniendo uno solo) en la calle Colón o la calle de la Paz. El sentido común marca que debe estar en los lugares con más riesgo de accidentes serios, es decir, en la ronda de bulevares, accesos y túneles.
Más que multas, la solución debe ser urbanística y de formación. Cuando el Partido Popular empezó a poner carriles bici en la calzada hubo quien habló de riesgo para los ciclistas, dado que se estrechaba la calzada y aumentaba por ello la densidad del tráfico. La realidad es que funcionan muy bien y deberían extenderse sin demora a más zonas. Hablo de la calle General Elio y la avenida Baleares, donde los usuarios de la bicicleta marchan con seguridad.
Si hay algo demostrado es la facilidad de introducir cambios en la circulación, aunque sean negativos como ocurrió en la avenida del Puerto, donde el carril bici en la acera fue un error. Las rampas de los garajes, la falta de poda de los árboles y las trapas de los servicios públicos convierten esta ruta en una aventura.
Quitar un carril a la calzada se plantea ahora como algo más sencillo y seguro, sobre todo para los peatones en los pasos de peatones. Pocos lo dijeron entonces, el que suscribe no, pero ahora parece razonable una reforma.
Pero nos hemos salido del tema, del centro de Valencia. El Plan de Movilidad apunta cuestiones interesantes como la eliminación de atajos por Ciutat Vella. ¿Se atreverá Ribó con algo así? El Mercado Central da por sentado que tendrá una gran dársena de la EMT en la plaza Ciudad de Brujas y los comerciantes hablan de las barreras psicológicas que plante el diseño urbano actual. Hablar de ir andando desde el Mercado de Colón hasta la Catedral parece un mundo, cuando en realidad apenas hay unos minutos de paseo.
La reforma del Ensanche ya está ahí con sus garajes cerrados y molestias por las obras, aunque dentro de unos meses dejará unas calles nuevas que servirán como un excelente campo de pruebas para los planes del Consistorio. Tampoco se trata de demonizar al sector, pero sería muy decepcionante que todo se convirtiera en una sucesión de terrazas, como ocurre en Ruzafa.
Y mientras sucede todo eso, la concejalía de Movilidad tendrá que decidir qué hace con las motos. Lo que no quiere Grezzi es una barra libre de estacionamiento en las aceras y ajustar la ordenanza en consecuencia. Pero la realidad es que se trata de un vehículo anticrisis similar a la bicicleta, con los mismos defensores y detractores.
Sólo citaré un caso y fue cuando la Policía Local empezó a empapelar con multas hace unos años las motos aparcadas en las calles del centro y el Ensanche. Fue una de las noticias donde recuerdo que más afectados llamaron a este periódico, bramando por la sanción de lo que se había consentido hasta entonces. En suma, es muy difícil evitar las críticas en este asunto y es mejor ir poco a poco. De lo contrario, lo que debe ser el camino natural y lógico (la ciudad para los peatones) se convertirá en un motivo de enfrentamiento y el esfuerzo no servirá de nada, quedando como otro experimento sin éxito.

  • peretevalencia_776

    Como bien dice usted,el carril bici que va por la av.del puerto,es una trampa para los que circulamos en bici.No solo por lo que dice en el articulo.Tambien al estar cerca de la calzada ,cuando los conductores que aparcan en la margen donde está el carril, no miran al abrir la puerta y los que vamos con bici tenemos que ir pendientes de las puertas que se abren y quedan dentro del carril bici.
    Ya he tenido percances con conductores de vehículos que sin darse cuenta abren la puerta del conductor y he caído al suelo.
    Los carriles bici no deben ir por la acera, deben estar en la calzada y delimitados como los de la av Baleares ó en general Elio.