Las Provincias
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Vivir en el atasco
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Paco Moreno | 29-09-2015 | 08:33

De la Semana de la Movilidad concluida hace unos días me quedo con algunas ideas: la condición impuesta por el alcalde Ribó de que llegue más dinero del Gobierno para mejorar la EMT, la inquietud de las asociaciones ciclistas para que el gobierno municipal empiece a tomar decisiones de una vez, y el colapso del pasado sábado en los alrededores del Mercado Central, lo que debería servir de lección a todos.

Sobre lo primero hay poco que comentar. El alcalde de Valencia dijo que para cambiar en serio la movilidad en el cap i casal, se necesita una Agencia Metropolitana de Movilidad y fijó la fecha de marzo de 2016 para que todo esté en marcha. Sólo así podrá pedirse subvenciones al transporte público para Valencia y l’Horta.

Y como acción inmediata fue claro al indicar que el Ayuntamiento no podrá poner el próximo año mucho más de los 55 millones que ha dado en 2015 a la EMT. Control de la deuda y exigencias de Montoro, dixit.

Después de este duro baño de realidad podemos hacer todas las consideraciones que queramos, cortar calles y plazas para divertirnos, gastar los recursos de la Policía Local poniendo controles de velocidad en el centro que no sirven para nada y empezar a soltar globos sonda como la supresión del aparcamiento en el carril bus o decir que Valencia tiene una contaminación muy alta por el tráfico, lo que resulta poco creíble a la vista del acusado descenso en la circulación de toda la ciudad por la crisis.

Pero si no hay más recursos para la EMT, todo lo demás servirá de bien poco. La Generalitat no tiene ningún interés real en terminar la línea 2 del metro (ya no se llama así, aunque es para denominar de alguna manera a la plataforma del tranvía y el túnel que debe unir Nazaret con el centro. Si los autobuses siguen con la misma frecuencia de paso, el personal tan ajustado que incluso les incitan a superar la velocidad permitida, como denunció el comité de empresa, y en verano hay líneas donde el aire acondicionado falla más que el Real Madrid chutando a puerta, entonces todo lo demás será tocar el violón.

Y eso seguirá siendo así durante muchos años en esta ciudad y me remito a las pruebas del pasado sábado por la noche, cuando miles de personas cogieron sus coches y se encaminaron al Mercado Central para degustar las delicias de los puestos en una jornada que rozó el caos por el éxito apabullante que colapsó hasta la calle de la Paz.

Es decir, podemos hablar de las bondades de Copenhague, la zona 30, los coches eléctricos y cualquier cosa que se le ocurra al entusiasmo a veces algo irreflexivo del concejal de Movilidad, Giusseppe Grezzi, pero la dura realidad es que la gente todavía piensa que puede aparcar donde quiera en pleno centro.

Y esto ocurre porque no hay una alternativa seria de transporte público. El Plan de Movilidad incluye una propuesta revolucionaria para cambiar la EMT. ¿Tendrán que pasar otros cien días para dar los primeros pasos en esa dirección?

Paja ha habido mucha en los primeros cien días del mandato, aunque el grano ha resultado escaso. Los aparcabicis colocados eran los previstos en el anterior mandato o si me apuran unos pocos más, pero no se sabe nada del carril bici de la ronda interior, un proyecto que ya comienza a ser leyenda.

Sabemos que la anchura pasará de 1,70 a 2,50 metros para facilitar que sea de dos direcciones. Y poco más, salvo que está en la Generalitat para que los técnicos de Patrimonio Histórico den sus bendiciones. ¿Por qué no sale ya el concurso? El PP dejó el suyo a la espera de que se resolviera un recurso, lo que fue aprovechado para arrinconarlo.

Nada se sabe, aunque hay que comprender que muchos ediles del tripartito son novicios y les falta rodaje. Sólo hay que repasar el vídeo del último pleno, donde hubo para todos los gustos, gobierno municipal y oposición, en metidas de pata fruto del nerviosismo. La más sonada fue la de Pere Fuset con la acusación al PP de que sólo le preocupaba las “banderetes” en su moción sin caer en la cuenta de que se refería a la Senyera hasta que escuchó los abucheos.

Pero al margen de esta inexperiencia con fallos que le pueden pasar a cualquiera en un debate, las decisiones de gobierno sí que deberían razonarse y ver qué pasa en la calle. Y lo que ocurrió el sábado fue que de las miles de personas se acercaron al Mercado Central sin pensar en la EMT y todos echaron mano de sus coches para meterse en un monumental atasco. Cambiar esa manera de pensar sí que es un reto para este mandato.

  • http://- fina

    Por supuesto que se merecen una no, muchas bofetadas. No hace falta lastimar, lógicamente, pero un pescozón no les vendría mal.
    Claro que ahora, con la ley en la mano, los mocosos te amenazan con interponer una denuncia ¡qué miedo!.
    A mi padre no le hizo falta darme ninguna torta, simplemente con una mirada era suficiente. Sin embargo ahora la mayoría de los niños son unos mal educados, propiciados por sus padres y por la Ley, que resultan insoportables.
    A ver a quien no le ha tocado una familia al lado en un restaurante o en una cafetería, y se ha tenido que ir por no soportar los berridos y la mala educación de los infantes, y entretanto sus papis ignorando la molestia que estaban ocasionando.
    Yo les ha dado a mis hijos algun que otro manotazo al culo y no los he traumatizado, de hecho, hoy en dia que son padres ya, me lo agradecen y comprenden que tenía razón para hacerlo.
    Pero ahora los niños son intocables, aunque insulten a los profesores, los agredan, molesten a la gente, destrocen lo que pillan … hay que soportarlos porque son niños …. (mal educados, por supuesto).

  • puchades

    LA EDUCACION Y LA DISCIPLINA BIEN ENTENDIDA ES COMO EL EJEMPLO QUE OS VOY A DECIR DICHO POR MUCHISIMA GENTE COMPAREMOSLO CON UN ARBOLITO QUE PLANTAMOS SI SE TUERCE DE JOVEN SE PODRA ENDEREZAR PERO SI LO ES ADULTO SERA DEMASIADO TARDE. LOS NIÑOS DENTRO DE MI MODESTO ENTENDER LA VERDADERA ESCUELA LA TIENEN EN SU HOGAR COMPLEMENTANDO POR LOS PROFESORES, AMIGOS ETC.

  • curro

    Totalmente de acuerdo con fina. Los niños hoy en día son unos consentidos, maleducados y en muchos casos unos salvajes. Y se merecen una bofetada o un azote, pero desde los dos años o antes. Sin lastimar, por supuesto, faltaría más. Si el arbolito se endereza desde que empieza a asomar luego no hace falta enderezarlo, basta simplemente con una mirada.
    Los de mi generación (tengo 64 años) recibimos cantidad de zapatillazos al culo y más de una bofetada de “mami” (alguna vez de papi, que era peor), y nadie hemos salido traumatizados y siempre he sacado la conclusión de que verdaderamente mis padres son los únicos que me han querido de verdad en esta vida.
    Con aquella educación, generalizada en todas las familias y colegios, claro que se podían tener clases de 40 alumnos…Ahora son todo memeces de psicólogos y pedagogos que están inventando lo que ya estaba inventado desde hace miles de años.
    Rafa