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Paco Moreno

Cap i Casal

El jardín maldito

Ha pasado casi una semana y todavía no doy crédito. Doce años después de la firma del convenio, tras un plan urbanístico peleado por Barberá en contra de la oposición municipal y con un prestigioso concurso que atrajo a los mejores arquitectos y paisajistas, resulta que el Parque Central ha sido puesto en duda abiertamente por el Gobierno. Para no echar gota, oiga.

El Ministerio de Fomento, gobernado por el mismo partido que firmó el acuerdo de 2003, no es que se haya caído del caballo sino del burro. Y lo más hilarante es que el 40% del jardín ya está en obras, a la espera de que se completen las obras ferroviarias que ahora se borran de los planos para querer trazar otras totalmente distintas.

Modificar a estas alturas el diseño de la norteamericana Gustafson para el que debe ser el principal jardín de la ciudad es, lo tengo claro, un nuevo ejemplo de cómo el destino, la providencia o como quiera llamarse se burla de Valencia. Igual que ha ocurrido siempre desde que alguien decidió que el cap i casal no es relevante para gobernar España.

Dice el secretario de Estado Gómez-Pomar que así se ahorra la mitad del presupuesto y con 1.400 millones estaría todo hecho, los túneles para entrar y salir de la ciudad más una estación soterrada. Pero la trampa es que, además de estropear sin remedio el parque, afectaría al menos a una de las cuatro torres reservadas como pórticos del jardín.

Al menos porque ya pongo en duda las otras tres, dado que el canal ferroviario que llegue por Giorgeta habría que ampliarlo para acabar en una estación de planta única en lugar de los dos sótanos previstos. Así las cosas, ¿cómo se paga todo esto? Con la venta de pisos no porque han desaparecido y entonces queda la aportación pública, de la que la mitad debe llegar de las instituciones valencianas.

O sea, volvemos al sello del Plan Sur, lo que me parece ya he escrito en otras ocasiones. Siempre acabamos en el mismo lugar, como si el fatum de los romanos, ese poder sobrenatural inevitable, llevara a esta ciudad a pagarse sus cosas. Para eso no hacía falta haber esperado dos años a los técnicos del Ministerio mientras hacían las cuentas y trazaban líneas.

Sería interminable la lista de proyectos que el Gobierno ha dejado de lado. Cada vez que se hace una mejora en uno de los accesos de la ciudad nos acordamos de que siguen pendientes. De los museos ya ni hablo, lo mismo que ocurre con el acceso norte al puerto, una quimera hoy en día.

Pero volviendo al Parque Central, la cuestión es que se le ha tratado como un proyecto  ferroviario cuando en realidad se trata de uno urbanístico, donde el jardín no puede ser un mero complemento de la estación subterránea, ni las cuatro torres un accesorio de quita y pon. Servirán entre otras ventajas para revitalizar zonas degradadas, además de ser indispensables para la financiación.

Y toda esa madeja de problemas para una alternativa presentada a poco más de un mes de las elecciones generales, cuando los presupuestos del Estado para el próximo año vuelven a dejar fuera la prolongación del túnel de Serrería. En suma, una enorme bola de papel mojado poco creíble que tendrá que ser considerada de nuevo después de los comicios.

La semana se presentó movida con la propuesta de repensar el Parque Central, descartada a los cinco minutos por el alcalde Joan Ribó y la consellera de Obras Públicas, María José Salvador, aunque todo puede mejorar. La iniciativa aprobada en el pleno para pedir el cierre del Centro de Internamiento de Zapadores ha supuesto un capítulo más de las chispas que saltan entre los socios del tripartito que gobierna el Ayuntamiento.

La propuesta de acuerdo parece sacada de una asamblea estudiantil y las acusaciones veladas a la policía fueron la guinda de unos concejales que se creen todavía en la oposición. Los socialistas han estado de nuevo incómodos con algo que votaron a favor con una mano en la nariz, por mucho que se empeñara en matizar la concejal de Protección Ciudadana, Sandra Gómez, que la Policía Local no hace identificaciones por cuestiones étnicas. Se le olvidó decir lo mismo sobre el trabajo de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Además, el momento no ha podido ser más inadecuado, cuando París, Bruselas y otras ciudades europeas se encuentran en estado de sitio a la búsqueda de terroristas. Muchos estamos en contra de las penosas condiciones en las que están recluidos los inmigrantes sin papeles en Zapadores, pero acusar de racistas a los policías ahora, cuando se juegan la vida por el resto de ciudadanos, es torpe e irresponsable.

Temas

Gustafson, Joan Ribó, Ministerio de Fomento, Parque Central, Ruzafa

Blog de actualidad de la ciudad de Valencia

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En este blog se habla de Valencia, de la mejor ciudad para vivir, con las fiestas más espectaculares y de lo que podemos hacer los vecinos para mejorarla.

noviembre 2015
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