Tuve el honor de trabajar con él unos pocos años. Su territorio estaba muy cerca del periódico y nos visitaba con frecuencia, siempre con una excusa cortés por si molestaba a la hora de mayor trajín en la redacción. Tenía un conocimiento enciclopédico de lo que sucedía en Mislata y era uno de los últimos exponentes de los llamados corresponsales de pueblos. Juan Miquel nos dejó el lunes y ya lo echamos de menos.

