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Semana de la Movilidad

Grezzi se la juega
Paco Moreno 11-09-2017 | 9:43 | 0

Muy fino tiene que ir el dispositivo de tráfico este mes para que no se monte la marimorena en el centro de Valencia. Cinco días cerrada la plaza del Ayuntamiento y alrededores parece demasiado incluso para un gobierno municipal que ha hecho de este tema su emblema, a falta de lograr una gestión efectiva y real de las inversiones, atascadas desde prácticamente el principio de este año.

Es cierto que el plan del concejal Grezzi para la Semana de la Movilidad incluye un pasillo hacia el Mercado Central y que seguramente habrá algún ajuste más en favor de los comercios, pero con la calle San Vicente Mártir cortada por obras, Barón de Cárcer en doble sentido y las retenciones habituales en Colón pese a la pérdida de intensidad (hay un carril menos y se nota), es jugársela demasiado y con muchas posibilidades de que todo el centro se convierta en un puro atasco.

Los comerciantes del centro ya han avisado en redes sociales. Se puede rectificar y mejorar lo anunciado para los días 16, 17, 22 y 23 con el añadido del 24 al ser último domingo de mes, pero al concejal de Movilidad empiezan a conocerlo en el Ayuntamiento como ‘el ungido’ por aquello de que todo lo que hace es una extensión de la estrategia del alcalde Joan Ribó. Sí, el que dijo hace poco que aparcar en la calle no es un derecho de los vecinos, plantea objeciones a la ampliación de la V-30 y pertenece a un partido que rechaza un carril más en la V-21 entre Port Saplaya y Valencia. Todo lo que huela a favorecer al tráfico privado se incluye en el listado de las obras satánicas y acaba guardado en algún cajón de la alcaldía. Hay que cambiar el paradigma.

Y para calentar un poco más al personal, paros en el metro para alegrar hoy el primer día de colegios y universidades, con dos jornadas más hasta llegar al día 22 con huelga convocada. Menos mal que ese día la EMT es gratuita para seguir la costumbre de la jornada europea, aunque auguro problemas en las frecuencias de paso por los atascos. En fin, que la vuelta al cole estará este año un poco más entretenida para los conductores.

Será el preludio del debate sobre el estado de la ciudad que se celebrará el próximo día 20, donde casi que se podría escribir ya la crónica. Ribó, Fuset y Gómez pondrán el acento en los casos de corrupción que no cesan en el PP, mientras queda la incógnita de si María Oliver irá por el mismo camino o elegirá un discurso positivo como hizo el año pasado su antecesor en el cargo, Jordi Peris.

Hasta que no acabe el proceso judicial abierto por el llamado pitufeo de los populares, ese será el mantra del tripartito y dará igual que Eusebio Monzó diga que sólo se han gastado el 23% del presupuesto de inversiones, que ya es decir, o que los socialistas han descubierto que es bueno dedicar más recursos a la Policía Local. O que el Cabanyal sigue siendo un agujero negro donde la renovación de las calles adquiere cada día más la tristeza de un decorado que esconde un barrio degradado.

De poco sirven detalles de calidad y gusto por la historia como dejar a la vista un tramo de los raíles del antiguo tranvía en la calle de la Reina. A pocos metros sigue un problema indisoluble con viviendas ocupadas ilegalmente, montones de basura en las aceras y vecinos que deben soportar las palmas y las rumbas de madrugada pese a que al día siguiente deben trabajar para pagar más impuestos.

Esta semana pasada fue noticia el intento de ocupación de una finca sin terminar en las Moreras, una propiedad del Ayuntamiento. Familias en la calle, niños incluidos, a la espera de que se fuera la Policía Local y los vigilantes contratados para pegar patada en la puerta y todos adentro. Ese es el paradigma que debe cambiarse, es decir, que se deje de considerar que todo lo público es gratis y no es de nadie. Pues sí, es de todos y la misma regla debe aplicarse en el Cabanyal y el Canyamelar, donde hay 76 casas ocupadas ilegamente y subiendo.

Problemas viejos que se solapan con los nuevos. El próximo 9 d’Octubre estará sin duda condicionado por la prevención de atentados yihadistas y es previsible un aumento de la seguridad en todo el recorrido. Antes, este viernes, se acabará el refuerzo en las playas por la temporada de verano. La petición de los hosteleros de que se mantengan dotaciones repartidas en el paseo marítimo, al menos los fines de semana y festivos, no ha encontrado respuesta. De momento ya tienen más que suficiente para encontrar agentes disponibles que trabajen este mes los cinco días de cortes de tráfico en el centro.

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Vivir en el atasco
Paco Moreno 29-09-2015 | 8:33 | 3

De la Semana de la Movilidad concluida hace unos días me quedo con algunas ideas: la condición impuesta por el alcalde Ribó de que llegue más dinero del Gobierno para mejorar la EMT, la inquietud de las asociaciones ciclistas para que el gobierno municipal empiece a tomar decisiones de una vez, y el colapso del pasado sábado en los alrededores del Mercado Central, lo que debería servir de lección a todos.

Sobre lo primero hay poco que comentar. El alcalde de Valencia dijo que para cambiar en serio la movilidad en el cap i casal, se necesita una Agencia Metropolitana de Movilidad y fijó la fecha de marzo de 2016 para que todo esté en marcha. Sólo así podrá pedirse subvenciones al transporte público para Valencia y l’Horta.

Y como acción inmediata fue claro al indicar que el Ayuntamiento no podrá poner el próximo año mucho más de los 55 millones que ha dado en 2015 a la EMT. Control de la deuda y exigencias de Montoro, dixit.

Después de este duro baño de realidad podemos hacer todas las consideraciones que queramos, cortar calles y plazas para divertirnos, gastar los recursos de la Policía Local poniendo controles de velocidad en el centro que no sirven para nada y empezar a soltar globos sonda como la supresión del aparcamiento en el carril bus o decir que Valencia tiene una contaminación muy alta por el tráfico, lo que resulta poco creíble a la vista del acusado descenso en la circulación de toda la ciudad por la crisis.

Pero si no hay más recursos para la EMT, todo lo demás servirá de bien poco. La Generalitat no tiene ningún interés real en terminar la línea 2 del metro (ya no se llama así, aunque es para denominar de alguna manera a la plataforma del tranvía y el túnel que debe unir Nazaret con el centro. Si los autobuses siguen con la misma frecuencia de paso, el personal tan ajustado que incluso les incitan a superar la velocidad permitida, como denunció el comité de empresa, y en verano hay líneas donde el aire acondicionado falla más que el Real Madrid chutando a puerta, entonces todo lo demás será tocar el violón.

Y eso seguirá siendo así durante muchos años en esta ciudad y me remito a las pruebas del pasado sábado por la noche, cuando miles de personas cogieron sus coches y se encaminaron al Mercado Central para degustar las delicias de los puestos en una jornada que rozó el caos por el éxito apabullante que colapsó hasta la calle de la Paz.

Es decir, podemos hablar de las bondades de Copenhague, la zona 30, los coches eléctricos y cualquier cosa que se le ocurra al entusiasmo a veces algo irreflexivo del concejal de Movilidad, Giusseppe Grezzi, pero la dura realidad es que la gente todavía piensa que puede aparcar donde quiera en pleno centro.

Y esto ocurre porque no hay una alternativa seria de transporte público. El Plan de Movilidad incluye una propuesta revolucionaria para cambiar la EMT. ¿Tendrán que pasar otros cien días para dar los primeros pasos en esa dirección?

Paja ha habido mucha en los primeros cien días del mandato, aunque el grano ha resultado escaso. Los aparcabicis colocados eran los previstos en el anterior mandato o si me apuran unos pocos más, pero no se sabe nada del carril bici de la ronda interior, un proyecto que ya comienza a ser leyenda.

Sabemos que la anchura pasará de 1,70 a 2,50 metros para facilitar que sea de dos direcciones. Y poco más, salvo que está en la Generalitat para que los técnicos de Patrimonio Histórico den sus bendiciones. ¿Por qué no sale ya el concurso? El PP dejó el suyo a la espera de que se resolviera un recurso, lo que fue aprovechado para arrinconarlo.

Nada se sabe, aunque hay que comprender que muchos ediles del tripartito son novicios y les falta rodaje. Sólo hay que repasar el vídeo del último pleno, donde hubo para todos los gustos, gobierno municipal y oposición, en metidas de pata fruto del nerviosismo. La más sonada fue la de Pere Fuset con la acusación al PP de que sólo le preocupaba las “banderetes” en su moción sin caer en la cuenta de que se refería a la Senyera hasta que escuchó los abucheos.

Pero al margen de esta inexperiencia con fallos que le pueden pasar a cualquiera en un debate, las decisiones de gobierno sí que deberían razonarse y ver qué pasa en la calle. Y lo que ocurrió el sábado fue que de las miles de personas se acercaron al Mercado Central sin pensar en la EMT y todos echaron mano de sus coches para meterse en un monumental atasco. Cambiar esa manera de pensar sí que es un reto para este mandato.

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