Ya saben ustedes que Josep Pla opinaba que un hombre de más de cuarenta años que sólo leía novelas era sospechoso de algo, se entiende que de algo malo. Yo añadiría a esto que, si además superada esa edad no has sido capaz de captar la belleza que mana del “Kind of Blue” de Miles Davis es que tienes un grave problema de sensibilidad y tímpano. Mayormente sólo leo memorias, diarios, ensayos y biografías porque las novelas me aburren una barbaridad y se me caen de las manos como arena playera. Pero a veces estalla la sorpresa y uno topa con alguna novela brillante, original, ácida, cargada de ingenio y con esa capacidad dinamitera que a uno le agrada. Hablo de la novela “Stradivarius Rex”, de Román Piña, un escritor de Mallorca que estudió en Valencia y que ha logrado una obra asombrosa, sorprendente, fresca, impactante y que no ofende, a no ser que la lea un recalcitrante memo. Ha tenido Román una de esas ideas que a uno le hubiese gustado parir, porque escribir es eso, conseguir una buena idea y darle forma, cemento, estructura, chicha, enjundia. Un tipo, el protagonista, se despierta cada mañana en otro cuerpo, y gracias a esta idea tan brillante y a la fértil imaginación de Román Piña, un verdadero alarde, el lector trepa en una montaña rusa trepidante donde abundan los guiños, la prosa alejada del vocabulario chato y romo y, sobre todo, de la plasta insufrible de la mayoría de de las novelas históricas. Pero atención, si uno se toma la molestia de rascar un poco, encontramos en “Stradivarius Rex” un formidable misil contra la línea de flotación de nuestra hoguera de las vanidades, de nuestro afán consumista, de esta sociedad que nos envuelve donde prima la imagen y el arribismo… No se la pierdan… Desde «Tu mentira es mi verdad» que no leía nada tan interesante?

