La camiseta roja

Según hemos visto en ‘Invictus’, la última de Eastwood, Nelson Mandela percibió empleando finura política envidiable cómo el rugby podía cicatrizar, aunque fuese de manera leve, las profundas heridas que su país arrastraba por culpa del abominable racismo. No fue fácil: los ciudadanos negros odiaban la camiseta de la selección nacional de Sudáfrica porque les recordaba la escabechina del hombre blanco y pijo y rubio peinado con raya al lado que se creía superior. “Me recuerda al policía que nos sacaba de casa”, le dice alguien a Mandela refiriéndose al capitán de la selección. Y Mandela le pide a los suyos reflexión, compresión y perdón. para sacar su tierra del abismo de la violencia.

Cuando la selección española de fútbol, La Roja, venció en la Eurocopa, se cuenta que incluso en el País Vasco más profundo hubo quien desafió la mordaza impuesta por el terror y salió a la calle para cantar y bailar homenajeando ese triunfo españolista. Algo increíble. Lo que no podíamos sospechar, ni en nuestros mejores sueños, es que dos etarras, ignoro si presuntos o fetén, lucirían cuerpo en el Facebook con la camiseta roja enfundada y una sonrisa amplia dibujada sobre el rostro. Demasié. Tampoco sé qué consecuencias les puede traer este detalle de fiebre futbolera entre los tarados de su bando, pues en la guerra, creo recordar, si te pillan con el uniforme del enemigo te plantifican en el paredón para recibir la lluvia de plomo de inmediato. La esquizofrenia de estos dos mamarrachos detenidos en Gerona resulta evidente, y demuestra el estado mental de los terroristas. Ahora sólo cabe esperar que La Roja gane el Mundial, porque en ese caso la banda asesina, bajo la pasión futbolera, sufrirá mayor quebranto. Seguro.
Facebook Twitter Stumbleupon Delicious More More More
lasprovincias.es