Las Provincias
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Fecha: enero, 2016
¿Debería haber llevado Carolina Bescansa a su bebé al Congreso?
Maria José Pau 15-01-2016 | 8:11 | 0

Sin duda una de las imágenes que más ha impactado esta semana, en el marco de la incertidumbre política y los desafíos independentistas en los que vive este país, es la de la diputada Carolina Bescansa acudiendo al Congreso con su bebé de 5 meses al que además, se ha atrevido a amamantar en público ¡Con los que nos gusta una buena polémica, nos lo han puesto en bandeja!

He podido escuchar comentarios de todo tipo al respecto, muchos apoyando a la diputada y ensalzando su gesto y otros, casi más numerosos, reprochando su actitud con argumentos totalmente despectivos. Muchos la han acusado de utilizar la maternidad con un fin político, cosa que a mí, particularmente, no me sorprende. La clase política de este país ha utilizado para su beneficio y como slogan publicitario la educación, la sanidad, la pobreza infantil,… así que no entiendo cómo la gente se extraña de que se use también la maternidad. Es curioso, porque cuando se trata de una actriz o de una cantante que reaparece a los pocos días de dar a luz sin su bebé y “totalmente recuperada” tras su parto no nos inmutamos. También nos parece de lo más normal que otras compañeras de profesión de la diputada cómo Soraya Saénz de Santamaría, Carme Chacón o Susana Díaz, renuncien a parte de su ya de por sí exigua baja por maternidad para volver cuanto antes a su actividad.

Ante todo esto, la pregunta que yo me hago es ¿debería haber llevado Carolina Bescansa a su bebé al Congreso? Para mí la respuesta es clara y rotunda: NO

Si Carolina hubiera vivido en otro país, algo más al norte de Europa para más señas, estaría en su casa con su bebé de cinco meses disfrutando de su crianza y tras un período de baja maternal considerable, remunerado y compartido con su pareja, cuando volviera al trabajo, su puesto, de igual categoría y prestigio la estaría esperando. Su hijo estaría escolarizado con todas las facilidades y ayudas para libros y material escolar. Además tendría flexibilidad absoluta para poder llevarlo al médico cuando fuera necesario. Con todo ello, probablemente se plantearía repetir maternidad y de esta manera aumentar las tasas de natalidad de su país.

Para hacernos un poco una idea de cómo está el mundo, según un informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) por ejemplo en Reino Unido disponen de 58 semanas de baja por maternidad, remuneradas hasta la semana 40. En Noruega las madres pueden disfrutar de 35 semanas remuneradas al 100% o 45 al 80%. En Finlandia la baja maternal es de 37 semanas y en Suecia de 58 semanas que se pueden repartir en los primeros 8 años del niño. Así a grandes rasgos, ya podemos observar la diferencia con nuestras escasas 16 semanas, pero si además añadimos que los permisos por paternidad en Noruega pueden alcanzar las 14 semanas, en Islandia los 40 días, en Suecia los 70 días y en Finlandia 54 días, las diferencias se hacen mucho más patentes.

La OIT también ha denunciado que en países como España, Lituania y Rumania se han detectado casos de presiones a las trabajadoras embarazadas o madres recientes para obligarlas a renunciar a su puesto.

Así pues, con el panorama social y económico de nuestro país ¿realmente en posible la conciliación de la vida laboral y la vida familiar? La respuesta es otra vez NO.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva cómo mecanismo para aumentar la salud de la población mundial por sus beneficios tanto para la madre cómo para el niño. Al mismo tiempo, numerosos expertos que estudian los fenómenos del vínculo y el apego, destacan que el bebé debe pertenecer los primeros meses tras su nacimiento cerca de su madre para favorecer su desarrollo. El fenómeno de la exterogestación merece su propio artículo.

Con todo esto, sólo puedo darle las gracias a Carolina Bescansa porque, pese a que sigo creyendo que debería estar en casa con su bebé, ha hecho visible la reivindicación de muchas mujeres y sus parejas pero también de muchos profesionales que acompañamos a estas mujeres en sus embarazos y crianzas.

No seré yo quien ponga en tela de juicio la manera de criar de nadie. Me parece igual de respetable aquella madre que de manera consciente y voluntaria, decide renunciar a parte de su baja o llevar a su bebé a la guardería, pero sí he decir que Carolina Bescanse, ha puesto voz a muchas madres y gestos cómo estos o los de otras parlamentarias y personas públicas en el resto de Europa, pueden servir para que tengamos esa posibilidad de decidir sobre nuestra manera de criar.

Maria José Pau • Matrona en Clínica Millet Valencia

 

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Sobre el autor Antón Millet
Especialista en Obstetricia y Ginecología desde el año 2000. Trabaja en Hospital Clínico de Valencia desde 2002. Forma parte de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Clínico de Valencia. Es director y ginecólogo en Clínica Millet - Clínica de la mujer, una clínica de salud para mujeres que integra el trabajo de varios especialistas: ginecólogos, pediatras, endocrinólogos, médicos estéticos, deportivos y psicólogos. EN ESTE BLOG DE SALUD TAMBIÉN PARTICIPAN: Maria José Pau, matrona. Ester Furnieles, matrona. María Calpe, psicóloga.