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Categoría: anticoncepción
La revolución silenciosa: Rompiendo reglas

En las últimas décadas hemos vivido la mayor “revolución” de los últimos siglos y la han protagonizado las mujeres occidentales: éstas han ido equiparando sus derechos – y obligaciones- a los de los hombres. La integración al mundo laboral ha constituido un elemento esencial de este proceso. Esto no se ha producido igualmente en todas las áreas geográficas del mundo y, de hecho, las disparidades en este sentido son evidentes y aparentemente crecientes.

Habrá quien sostenga que esta igualación de hombres y mujeres ha sido auspiciada de forma encubierta por los poderes económicos para aumentar artificialmente las necesidades materiales y el consumo de las familias. No quiero entrar en esta polémica. Lo que sí quiero es señalar que las mujeres actuales necesitan simplificar sus vidas para adaptarlas a las nuevas circunstancias que les toca vivir.

Como ginecólogo, observo que tener la regla cada mes supone una carga para muchas mujeres. También veo que muchas mujeres jóvenes todavía relacionan REGLA y SALUD: la ausencia de reglas se considera algo anómalo. En los últimos años, sin embargo, empieza a calar la idea de que la ausencia de reglas podría constituir una ventaja.

Estudios científicos publicados hace más de 10 años mostraron que al menos el 55% de las mujeres se sentían interesadas por la idea de vivir con menos reglas. Sin embargo, el 90% de las mujeres siguen creyendo que suprimir las reglas no es bueno para su salud.

Antes de seguir, quiero insistir en la diferencia que existe entre no tener la regla de forma voluntaria – con tratamiento hormonal- y no tenerla de forma espontánea. El primer escenario es el que me interesa en este momento. El segundo escenario requiere de la valoración por un ginecólogo para descartar patologías o una menopausia precoz.

Actualmente tenemos ya mucha experiencia con fármacos hormonales que suprimen la regla. De hecho, la toma de píldoras anticonceptivas consiste en 21 días de tratamiento y 7 de descanso; en los días de descanso se presenta una hemorragia que las mujeres consideran una regla sin que lo sea… son hemorragias artificiales que “imitan” a las reglas naturales.

La regla se presenta por una caída brusca en los niveles hormonales; los síntomas desagradables asociados a las reglas también se presentan en el intervalo libre de hormonas (ILH).

 

La mayoría de las mujeres consideran la regla como una molestia necesaria. Otras sufren reglas muy dolorosas y/o asociadas a fuertes jaquecas. Algunas mujeres sangran muy abundantemente o sufren severos síndromes premenstruales; otras trabajan en el ejército, en el espacio, en condiciones meteorológicas extremas o simplemente compiten deportivamente. Una regla difícil puede estropear un viaje o un evento social… En todos estos casos, la regla supone un gran problema.

 

 

En estos casos, los ginecólogos hemos recurrido a la toma de anticonceptivos de forma continua, sin descanso entre cajas, para suprimir las reglas.

Estas pautas nos han permitido ganar experiencia en lo que respecta a eficacia y seguridad: la sintomatología asociada a la menstruación desaparece rápidamente sin que aumenten riesgos a largo plazo.

Quiero insistir en que no hay datos que indiquen que aumente el riesgo de desarrollar ningún tipo de cáncer por utilizar anticonceptivos hormonales en pauta continua. Tampoco aumentan los riesgos cardiovasculares.

Si una mujer desea reducir el número de reglas o suprimirlas del todo, debería hablar abiertamente con su ginecólogo sobre el tema. Una forma sencilla de evitar las reglas tomando anticonceptivos es no tomar las pastillas placebo, evitando los descansos entre cajas – encadenando varias cajas una detrás de otra-. Esta pauta lleva a tomar 17 cajas al año en lugar de 12. También se pueden usar anillos vaginales o el DIU Mirena. Este último se usa durante 5 años y permite evitar embarazos, reduciendo o eliminando la cuantía de las reglas (25% tras 1años de uso y el 50% tras 2 años). Las inyecciones de Depoprogevera – hormona anticonceptiva- también reduce el número de reglas.

Independientemente del tipo de tratamiento que tomemos para reducir el número de reglas, pueden producirse manchados y/o sangrados irregulares antes de que las reglas desaparezcan del todo. En la mayoría de las mujeres, estos sangrados son poco importantes y suponen pocos días; sin embargo, algunas consideran estos manchados tan molestos que prefieren tener la regla. Se ha demostrado que los manchados/sangrados irregulares van disminuyendo si se persiste en el tratamiento.

Mi conclusión es que la clave para una supresión exitosa de las reglas pasa por hablar claramente con el ginecólogo y trabajar con él hasta encontrar el mejor método para lograrlo. Vivir sin reglas es posible y a veces muy deseable.

Antón Millet-Clínica Millet

Noviembre 2016

Clínica Millet |Ginecología, Reproducción Asistida, Diagnóstico Prenatal, Pediatría, Endocrinología

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Métodos anticonceptivos en la adolescencia: preguntas y respuestas

¿POR QUÉ USAR UN MÉTODO ANTICONCEPTIVO EN LA ADOLESCENCIA?

Aunque está empezando a descender, las adolescentes tienen la tasa más elevada de embarazos no deseados y de abortos. Además de su alta eficacia contraceptiva, la píldoras anticonceptivas con estrógenos y progesterona – las clásicas- aportan otros beneficios a nivel de salud y calidad de vida. Entre jóvenes de 15 a 19 años, los anticonceptivos orales son el primer méto­do usado en EEUU y el segundo en Europa.

¿QUÉ MÉTODO ANTICONCEPTIVO DEBEMOS ACONSEJAR EN LA ADOLESCENCIA?

Ante una adolescente/joven sexualmente activa que no desea embarazarse la anticon­cepción debería ser una opción muy eficaz y sencilla. imple. Pero la realidad es más compleja, ya que en la adolescente encontramos dificultades añadidas con respecto a la mujer adulta: menor responsabilidad, olvidos, peor acceso a una buena información (“mitos” sexuales de fuentes poco fiables -internet, amistades,…-). La píldora anticonceptiva ofrece la mayor seguridad anticonceptiva con los menores riesgos a corto y medio plazo. Su única limitación son las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y que se recomienda asociarlo a un método de barrera como el preservativo.

¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS IDEALES DE UN AHC PARA LA ADOLESCENCIA?

En la adolescente es necesaria la aceptabilidad, la facilidad de manejo, la disponibilidad y la privacidad. Para las adolescentes es particularmente importante prescribir una píldora que proporcione un control de ciclo bastante regular. Las adolescentes son menos tole­rantes a los sangrados irregulares que las mujeres de más edad y tienden a aban­donar más los tratamientos.

¿CUÁNDO PUEDE EMPEZAR UNA ADOLESCENTE CON LA AHC?

Los AHC pueden prescribirse una vez que la adolescente inicia las menstruacio­nes. Sin embargo, es importante realizar un chequeo con el ginecólogo para valorar riesgos – enfermedades de transmisión sexual, problemas de salud que contraindiquen el uso de anticonceptivos, …-. Los AHC pueden prescribirse en una primera visita tras la exploración ginecológi­ca (incluida una toma cervical para citología), aunque ésta puede posponerse a los próximos 3 meses si detectamos que la adolescente tiene miedo o vergüenza a una primera valoración por el médico.

¿ES DIFÍCIL TOMAR DE FORMA REGULAR Y SIN FALLOS UN AHC?

Las adolescentes son el grupo de población con más facilidad para tener “olvidos” en la toma de la píldora. La tasa de fallos de la AHC entre las adolescentes alcanza hasta el 32%, comparado con el 5% en todos los grupos de usuarias. El miedo a engordar, las irregularidades menstruales, y otros efectos secundarios como náuseas, dolor mamario y de cabeza son motivos frecuentes de abandono. La mayoría de estos miedos al uso de AHC son infundados, por ello deben ser in­formadas de que la ganancia de peso es poco frecuente con los AHC de baja dosis o prácticamente inexistente con las formulaciones actuales. El sangrado irregular no es preocupante y tiende a resolverse a los pocos ciclos de uso.

ADEMÁS DE EVITAR EL EMBARAZO, ¿QUÉ OTROS BENEFICIOS TIENE EL ANTICONCEPTIVO EN LA ADOLESCENTE?

Los AHC tienen muchos beneficios para la salud que deben repasarse con la adolescente que está considerando usar la píldora. Los AHC pueden usarse para tratar ciertas enfermedades: la endometrio­sis, la falta de reglas por falta de estrógenos, los trastornos menstruales por fallos ovulatorios, el dolor menstrual, los sangrados abundantes,… En nuestro blog encontrarás información sobre este tema.

¿QUÉ AHC ELEGIR EN UNA ADOLESCENTE?

La tasa de fallos de los anticonceptivos orales cuando se usan correctamente es < 0.25 %. Sin embargo la tasa de fallos entre adolescentes puede alcanzar hasta el 15% debido al mal uso. ¡Las adolescentes olvidan un promedio de 3 píldoras al mes! La nueva generación de píldoras tiene una dosis muy baja de estrógenos (< 50 μg) y nuevos gestágenos que mejoraran su tolerancia y reducen sus efectos secundarios.

El AHC ideal para la adolescente es aquel que asegure:

  • Un alto cumplimiento, minimizándose el riesgo de embarazo por olvidos.
  • Una buena tolerancia, con un buen patrón de sangrado que evite abandonos.
  • Con mínimos efectos secundarios.
  • Que confiera otros beneficios no contraceptivos para la usuaria que aseguren aún más el cumplimiento y tratamiento a largo plazo.

¿SON VERDAD ALGUNOS DE LOS MITOS SOBRE LA AHC?

Tras el preservativo, la AHC es el método más utilizados por los adolescentes. Mu­chos médicos promueven el método de doble protección para la anticoncepción y ETS en adolescentes, recomendando el uso simultáneo de AHC y preservativo.

Es importante que las adolescentes conozcan la verdad sobre los mitos que rodean a la anticoncepción.

  • La ganancia de peso es considerada como un efecto secundario por la mayoría de las adolescentes. Los gestágenos – uno de los componentes de las píldoras- pueden aumentar el apetito, pero la evi­dencia sugiere que la mayoría de adolescentes que usan AHC se mantienen en el mismo rango de peso que al inicio. Si la adolescente está convencida de que ha engordado por tomar AHC puede aconsejarse una dieta equilibrada y ejer­cicio o si el problema persiste, cambiar a un AHC que contenga un gestágeno diferente.
  • El mal cumplimiento del uso de AHC es característico de este grupo de edad. Se puede ayudar a resolverlo enseñándoles a establecer claves de memoria, como colocar las píldoras cerca del cepillo de dientes, en el cajón de la ropa interior o alguna otra similar. Las nuevas tecnologías también puede ayudarnos a mejorar el cumplimiento en la toma del AHC, como las aplicaciones para mó­viles con calendarios y alarmas de fácil manejo.
  • El temor a la exploración ginecológica puede contribuir al rechazo de las ado­lescentes a buscar anticoncepción. Se debe recordar que no es imprescindible su realización en la primera visita e Informarles paso a paso de las maniobras que se van a realizar para aminorar su ansiedad.

 

Dr. Antón Millet • Ginecólogo

Clínica Millet • Clínica de la Mujer • Ginecología, obstetricia, reproducción asistida, diagnóstico prenatal, preparto, posparto, pediatría, endocrinología, deporte, psicología y medicina estética.

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¿Menstruar cada mes, durante años, es “natural” y saludable?

¿Menstruar cada mes, durante años, es “natural” y saludable? Los progresivos cambios en el estilo de vida de las mujeres en las sociedades occidentales han llevado a cuestionar esta afirmación…

El ciclo menstrual es un conjunto de elementos que, divididos en 2 fases, resulta en la producción de un óvulo maduro preparado para ser fertilizado – 1ª fase- y un endometrio preparado para la fertilización-2ª fase-. El endometrio es la parte del útero especializada en acoger al embrión. En ausencia de embarazo, el endometrio se pierde – regla- y empieza otro ciclo.

Aunque esto es así en todos los mamíferos, la mayor parte de ellos no menstrúan. Sangrar cada mes parece un ” derroche de la naturaleza” que la selección natural no ha suprimido: ¿ofrece algún beneficio? Se han propuesto varias hipótesis acerca del significado de la menstruación pero ninguna ha sido ampliamente admitida. Sin embargo, lo que sí sabemos es que el número de reglas de las mujeres modernas es 3 veces superior al de las de comunidades pre- agrícolas: la mujer de la sociedad cazadora-recolectora tenía la primera regla a los 16 años de media, el primer nacimiento a los 19, lactaba durante 3-4 años, tenía 6 hijos vivos y la menopausia a los 47 años. Esto supone unas 160 ovulaciones en su vida reproductiva. Las mujeres occidentales contemporáneas tienen la primera regla a los 12 años, el primer nacimiento a los 24, lactan durante 3 meses, completan su familia con 1-2 hijos, y su edad media de menopausia es de 50 años. Esto supone unas 450 ovulaciones.

Este progresivo aumento en el número de reglas puede haber aumentado las tasas de cánceres reproductivos en las mujeres occidentales. En efecto, la falta de reglas es más saludable que el exceso en lo que respecta a desarrollar tumores en órganos reproductivos. Además, no existe evidencia que relacione el ciclo menstrual normal con algún ritmo inherente del sistema nervioso central que pudiera ser perjudicial interrumpir. Es posible que disminuyendo los niveles hormonales en la mama y el útero podría disminuirse la incidencia de cánceres en esos órganos.

Breve historia del intervalo libre de hormonas

En el momento en el que se desarrollaron los primeros anticonceptivos hormonales orales (AHO), la elección del régimen 21/7 (21 días de tratamiento y 7 de descanso) respondió a inquietudes sociales y culturales. Se diseñó un ciclo de 28 días similar al ciclo “natural” pensando que aumentaría la aceptación de la píldora. Posteriormente se demostró que la pauta 24/4 lograba una mayor supresión ovárica y una disminución de fluctuaciones hormonales. El penúltimo paso ha sido el desarrollo de la pauta prolongada.

Esta última pauta – prolongada- elimina el intervalo libre de hormonas y minimiza el riesgo de embarazo: la paciente toma pastillas durante muchas semanas sin descansar y cuando descansa, lo hace menos de 7 días. Cuanto más largo es el periodo de toma de AHO y más corto el periodo de descanso, menor es el riesgo de embarazo. ¡No olvidemos que con la pauta clásica 21/7 se ha comunicado un 9% de olvidos durante el primera año de toma! Además de ser más segura como anticonceptivo, la pauta prolongada reduce los dolores de cabeza, los cambios de humor, el síndrome premenstrual y la anemia por reglas copiosas. No existe evidencia de que los regímenes prolongados conlleven riesgos adicionales o diferentes a los conocidos en las pautas cíclicas. Sin embargo, al principio del tratamiento prolongado, las mujeres tienen más manchados y sangrados no programados; estos manchados disminuyen con el paso del tiempo. Durante muchos años, la supresión de la regla con pautas prolongadas ha sido utilizada por los ginecólogos para tratar ciertas patologías – endometriosis, dolor menstrual, jaquecas menstruales,…-.

En España sigue siendo muy frecuente la pauta 21/7 pero la pauta 24/4 va ganando terreno entre las usuarias. En Estados Unidos se han aprobado varios tratamientos con AHO que contemplan sólo 4 reglas al año. En la Unión Europea no existe ningún preparado autorizado para esta indicación.

Todavía existe una pauta más “moderna”, la PAUTA PROLONGADA FLEXIBLE. Dura 124 días. La paciente puede tomar AHO entre 24 y 120 días; no debe tomar menos de 24 días ni más de 120. La fase “flexible” comprende desde el día 24º al día 120º. Es la paciente la que decide cuando descansa durante 4 días. Se recomienda descansar cuando se presenta un sangrado irregular de al menos 3 días, cuando acabe los 120 días de tratamiento o en cualquier momento entre los días 24º y 120º cuando lo desee. Esta pauta exige que las pacientes comprendan muy bien el tratamiento y estén en contacto con sus ginecólogos.

Conclusiones

Al ser el uso rutinario de ciclos prolongados de AHO relativamente reciente y al chocar con lo que hemos venido escuchando durante años sobre la importancia del sangrado menstrual, existen muchas preguntas sobre estas nuevas pautas. Numerosos estudios demuestran que las pautas continuas son seguras y efectivas. Reducen los episodios de sangrado menstrual, los síntomas premenstruales y las reglas dolorosas. Sin embargo, las mujeres tienen más manchados y sangrados no programados con estas pautas aunque disminuyen con el paso del tiempo. No existe constancia de que estas pautas alteren el riesgo de desarrollar un cáncer – mama, útero-, la fertilidad ni el riesgo cardiovascular. Reducir el número de reglas facilita la vida de muchas mujeres. ¿Estamos dejando atrás el concepto de planificación familiar y entrando en la era de la planificación menstrual?

Dr. Antón Millet • Ginecólogo en Clínica Millet

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¿Es buena la pildora anticonceptiva o no lo es?

Desde su descubrimiento y comercialización, la anticoncepción hormonal supuso una revolución social. No voy a entrar aquí a enumerar los cambios que supuso. Lo que sí quiero es resaltar que, paralelamente a la generalización en su uso, también se han extendido numerosas leyendas urbanas y mitos que no dejan de confundir a la sociedad. ¿La píldora es segura o no lo es? ¿ Qué efectos no anticonceptivos aporta? ¿Para quién supone un riesgo inasumible?

Vamos por partes…

¿Qué beneficios aportan los AO para la salud en general? Un reciente estudio ha seguido a una cohorte de 800.000 mujeres/año concluyendo que la toma de AO disminuye la mortalidad global en un 12%. Es cierto que este efecto beneficioso podría ser debido a un sesgo de selección ya que los AO se prescriben más en mujeres sanas y menos a mujeres con factores de riesgo. Sin embargo, los resultados están ahí. La disminución de la mortalidad es tanto más importante cuanto mayor es la edad de las mujeres lo que sugiere que el efecto protector de las mujeres que han tomado la píldora cuando eran jóvenes se manifiesta muchos años después. En cuanto al riesgo cardiovascular, disponemos de pruebas del efecto beneficioso de los estrógenos sobre ciertos criterios intermedios y sobre la aterosclerosis.

¿Qué otros beneficios no anticonceptivos tiene la píldora? Los AO regulan los ciclos y disminuyen el volumen menstrual. También mejoran el dolor menstrual y la calidad de vida en general. Las mujeres que toman AO tienen menos miomas, menos endometriosis y menos adenomiosis. Por otra parte, las mujeres operadas de endometriosis mejoran su fertilidad posterior. También mejoran el acné, la seborrea, la caída de cabello y la migraña menstrual.

¿Aumenta el riesgo cardiovascular? Muchos estudios muestran que las mujeres que han tomado AO durante un largo periodo de tiempo tienen menos enfermedades cardiovasculares. El riesgo tromboembólicos venoso es el único riesgo probado aunque es bajo en términos absolutos. Aumenta con el paso del tiempo, es mayor en mujeres con sobrepeso y en las que toman AO con dosis altas.

¿Qué beneficios tiene sobre el cáncer? El temor a aumentar el riesgo de cáncer es sin duda uno de los frenos más grandes a la toma de AO. Sin embargo, hoy sabemos que, globalmente, las mujeres que han tomado AO tienen un riesgo significativamente menor de padecer un cáncer a lo largo de sus vidas. Esta disminución de riesgo afecta al cáncer de colon, de cuerpo uterino, y, sobre todo, de ovario (incluso en las mujeres portadoras de una mutación-BRCA 1,2-). La toma de AO durante 10 años conlleva una disminución del 80% de riesgo de cáncer de ovario. Por otro lado, todos los estudios convergen en un punto crucial para las mujeres: la píldora no aumenta el riesgo de cáncer de mama. El único cáncer que aumenta con los AO es el de cuello uterino ya que los estrógenos probablemente desempeñan un papel de co-factor con la infección por el virus del papiloma; de ahí la necesidad de continuar con la detección precoz y la vacunación.

Dr. Antón Millet • Ginecólogo en Clínica Millet

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Sobre el autor Antón Millet
Especialista en Obstetricia y Ginecología desde el año 2000. Trabaja en Hospital Clínico de Valencia desde 2002. Forma parte de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Clínico de Valencia. Es director y ginecólogo en Clínica Millet - Clínica de la mujer, una clínica de salud para mujeres que integra el trabajo de varios especialistas: ginecólogos, pediatras, endocrinólogos, médicos estéticos, deportivos y psicólogos. EN ESTE BLOG DE SALUD TAMBIÉN PARTICIPAN: Maria José Pau, matrona. Ester Furnieles, matrona. María Calpe, psicóloga.