El precio de la libertad de expresión

Jordi González enfadado | VerteleCuando hace más de una semana Jordi González entrevistaba en La Noria a la madre de “El Cuco” desconocía la repercusión que iba a tener dicha entrevista en los mass media y las redes sociales.  Gracias a Pablo Herreros, periodista que invitó a los anunciantes a retirar sus anuncios del susodicho programa, Nestlé, Puleva, Vodafone, entre otros, han boicoteado el programa de Telecinco. Anoche tuvimos la respuesta de Jordi González a tanto revuelo mediático.

En primer lugar, el presentador catalán argumentó que lo único que querían era “dar voz a una cara de la tragedia”.  Pero, Jordi obvia que la única parte que está viviendo como tragedia los terribles acontecimientos es la de Marta del Castillo, así que con este argumento solo es esta familia la que debería tener voz en su programa. Nadie duda de que este juicio sea de interés general. No obstante, la libertad de expresión no implica actuar fuera de la ética o ¿cuántos terroristas o madres de terroristas, asesinos, etc. vemos en los medios de comunicación?

La defensa del presentador se recrudece cuando dice que “no es la primera vez que esta mujer pisa un plató, y en las mismas condiciones que aquí”, esas condiciones son las de recibir la cuantía de 9.000 euros a cambio de la entrevista. Patético argumento sin sentido, o es que alguno de ellos se tiraría por un puente si viera a otros tirarse… Habría que preguntarse si las otras entrevistas a las que hace referencia el presentador fueron antes o después de la condena de El Cuco, porque no es lo mismo ser un presunto a un condenado por encubrimiento de asesinato.

Da lástima ver esa actitud de víctima “nos han arrastrado y escupido por defender la libertad de expresión”. Incluso el catalán se identifica como único defensor de la libertad de expresión y asevera que “si esta polémica ha servido para darnos cuenta de que todavía existe gente que pretende condicionar la libertad de expresión y censurar, ha merecido la pena”. Intencionadamente o no Jordi no se da cuenta del grave error cometido, tergiversa la realidad, ya que nada tiene que ver esto con la libertad de expresión.

Afortunadamente, algunos anunciantes no están dispuestos a que su imagen se relacione con una entrevista poco ética, cuya productora ha pagado a la madre de un condenado para dar una versión que nada tiene que ver con los hechos reales. La Noria tiene garantizada la libertad de expresión, de la misma manera que estas empresas tienen también la libertad de rectificar y dejar de anunciarse en un programa cuya ética deja mucho que desear. La libertad de expresión no significa “todo vale” aunque algunos medios de comunicación así lo deseen. A muchos se les ha olvidado cuando en la carrera les explicaron aquello de la ética profesional o el código deontológico. Menos mal que de vez en cuando algunos muestran un sentido común que otros, a los que se les presupone, lo carecen.

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