Las Provincias

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Una proposición indecente
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Sònia Valiente | 16-04-2012 | 17:44

 

Últimamente LinkedIn parece Meetic. O eso le han contado. La red social para establecer relaciones profesionales con más de 150 millones de usuarios en el mundo ha perdido el norte. Como no podía ser de otra manera en España, aquí en lugar de ser un lugar para conocer gente influyente del sector es un ágora más para tirar los trastos disfrazado de excusa profesional. Empiezan agradeciéndole a una que les hayas aceptado. Después otro correo con el móvil para hablar de un supuesto proyecto futuro en el que colaborar que jamás verá la luz pero que sólo una de las dos partes conoce. Siéndoles sincera les ha de decir que le ha pasado pocas veces. Pero le ha pasado. Tres para ser exacta. El ratio no es muy elevado si tenemos en cuenta que supera ampliamente los 550 contactos. Pero le parece de una sinvergonzonería absoluta. De picaresca de libro. Se ve a una chica mona, a juzgar por el avatar, y con la que está cayendo se la testa, a ver cómo anda de tragaderas. Que la cosa está muy achuchá. Definitivamente, se está planteando cambiar su foto de perfil. Y salir fea.

Que en Twitter y en Facebook pase, que también pasa, bueno pero en LinkedIn, la red laboral más importante para intercambiar oportunidades de empleo, le parece sonrojante. Porque en LinkedIn aparece la bío del alma caritativa, su trayectoria, y hasta el teléfono de su trabajo si le apuran, pero sobre todo, aflora el ego inmenso de hombres de mediana edad con una larga trayectoria trufada de méritos dispuestos a deslumbrar a jovencitas del sector. Cuando lo cuenta entre sus amistades del 2.0 no dan crédito. Jamás les ha pasado. Claro, son hombres. Y rezan a diario para que les suceda algo así.

También es cierto que comenzó en LinkedIn muy cauta. Enviando y aceptando solicitudes de amistad a periodistas y creativos con cuentagotas y brincaba de emoción cuando alguien de Ogilvy, Sra. Rushmore, o un editor de una cadena nacional la aceptaba. Después, con la máxima de que los amigos de los amigos son sus amigos, y por aquello de no herir los sentimientos de nadie, decidió dejar de ser tan exigente. “Total, con la que está cayendo, se dijo, con quien más vea mi currículum mejor”. Lo que ocurre es que, cuanta más gente, se deja de impactar en el target deseado y todo se diluye. Porque, vamos a ver, de qué le sirve a ella tener un CEO –todos son jefazos, ¿se han dado cuenta?- de una empresa de camiones de Ávila. Aun así, duda unas fracciones de segundo y lo acepta. Nunca se sabe qué llave abrirá aquella puerta. Ha resultado tener Diógenes digital.

Porque en las redes sociales sigue habiendo una gran brecha digital. Y continúa siendo por desgracia un mundo de hombres. Ni recuerda los meses que lleva en LinkedIn y jamás ha recibido una proposición en firme, interesante. Ha dicho interesante.