Las Provincias

img
Poco que celebrar
img
Sònia Valiente | 30-04-2012 | 11:51

 

Hoy es 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Un día en el que hay muy poco que celebrar. Un buen día para que, quien aún lo conserve, salga a la calle para salvaguardarlo como un tesoro. Y, para quien lo haya perdido, salir igualmente para hacer bien audible su grito de frustración y de sus ganas de trabajar aquí. O en Laponia. Pero preferiblemente aquí. Porque es aquí donde se ha invertido en su formación. Pero fundamentalmente porque trabajar es un derecho amparado por la Constitución. Como lo es el derecho a una vivienda digna. Y no sigue que se le enciende el pelo. España ya supera, reforma laboral de Rajoy mediante, los 5’6 millones de parados. Y subiendo. Ya nadie se escandaliza de que antes de acabar el año se llegue a los 6. Es lo que hay.  

Y para salir de la crisis, toca adoptar medidas excepcionales: 10.000 millones de recortes en Sanidad y Educación, la privatización de facto de la Sanidad, el copago de los medicamentos –si antes un anciano no los pagaba y ahora paga el 10% eso, amigos,  es copago; si un enfermo ha de cofinanciar una prótesis, es copago- el aumento de tasas universitarias –dificultando el acceso a la educación y la igualdad de oportunidades- aumentando el ratio de los alumnos por aula -que propiciará la destrucción de empleo y la masificación de las aulas- por no hablar de que los mayores de 26 años que no trabajen tendrán que declararse insolventes para tener prestación sanitaria. En un país con la mayor tasa de paro juvenil de Europa donde, de paso, se cercena la inversión en investigación. Sin I+D+I un país no avanza, no sale adelante. Y obliga a sus jóvenes a emigrar. A Laponia.

El presidente tranquilo, con su cara perpetua de sorpresa, mantiene comparecencia tras comparecencia, que los cambios no le gustan. Que no le queda más remedio. Como si este desmantelamiento del Estado del bienestar fuera una herencia inexorable de los socialistas, que también tienen su cuajo. Que no hay otra opción. Pero sí la hay.
 

 

Como si su digo Diego de la subida del IVA, o la subida del IRPF fueran algo obligado para obtener la anuencia de Merkel. Y ve, pasmado, como a pesar de todo, de asfixiar a los ciudadanos, de estrangular el consumo, los mercados continúan especulando, la prima de riesgo no se relaja y Standard and Poor’s nos rebaja la calificación. De nuevo. Decía Soraya que si fuera socialista, le daría vergüenza salir a la calle. Que han dejado España hecha unos zorros. Cierto. Sus compañeros de partido llevan 16 años gobernando la Comunitat. Y estamos a un milímetro de ser la primera autonomía en ser intervenida. Algunas medidas, dicen, serán reversibles. Otras, son todo un hito sin precedentes en la democracia española. Feliz día del trabajador.
 

Enviado desde Valencia.