Onanismo verbal

 


Hablar de una misma en Facebook es tan placentero como el sexo o la comida. Ahora lo entiende todo. ¿Cómo si no, el emporio de Zuckerberg ha superado este mes los 1.000 millones de usuarios y subiendo? Y no es que sea satisfactorio literal y cárnicamente –sólo Dios sabe cuántas parejas ha destruido o coronado la red social- sino químicamente. Hablar de una misma puede resultar orgásmico. ¿De qué si no esos perfiles imposibles de CEOs en Twitter y esas fotos de canis en bikini que decoran los perfiles cual cabina de camión vintage? Hay tanto onanista suelto…

Al menos a esa conclusión ha llegado -a del placer del onanismo verbal que produce el exhibicionismo de las redes, dice- un estudio publicado en Proceedings of the National Academy os Sciences. El estudio mantiene que el 80% de los usuarios de redes sociales hablan de sí mismos porque es intrínsecamente gratificante.

El otro día un compañero la tachó de tecnoréxica por estar todo el día pegada al iPhone. Nada más lejos de la realidad. A ver si ahora va a resultar que es ninfómana. Y no se había dado cuenta. Porque si la conocen una miaja sabrán que ella es su tema favorito. Bien mirado, todos son ventajas. Una puede estar poniéndose hasta arriba de oxitocina al cambiar su estado de “en una relación” por es “complicado” o tocándose metafóricamente en la oficina cuando en realidad está subiendo fotos del último evento de modernos. Puede hacerse en cualquier lugar. Y recibir feedback al nanosegundo. Thumbs up! Por no hablar del tema abrazos. La panacea.

Y es que airear las miserias de una activa las mismas áreas del cerebro que cuando se experimenta placer. Menos da una piedra. Saber que plagar su muro con canciones deprimentes porque su empresa ultima un ERE equilibra su balance de satisfacciones maritales consuela. Que no será como un polvete. Pero lo tranquila que se queda una. Y lo que desfoga, oigan.

 

Enviado desde Valencia.
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