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Sònia Valiente

#animalsocial

De lobas y lobeznos

 



Misma fiesta. Dos hombres, en momentos diferentes. El primero se disculpa antes de preguntar. Después, sabría por qué. “Perdona si te miro tanto pero es que eres muy bella. ¿Eres presentadora, verdad?” Ella asiente halagada. Pero la cosa no acababa ahí, claro. “Es que es evidente que tienes más de 30 pero no te ubico, ¿qué edad tienes?” Cuando le responde que 37 aquel publicitario de Barcelona se da por satisfecho y la sentencia: ”Aprovéchalos, aún te quedan tres años buenos”. Y se queda muerta. Dos horas más tarde, en la fiesta del congreso iberoamericano todo el mundo anda más perjudicado. Aún. Ella se acerca a su amiga, periodista, profesora de la UJI y estudiante como ella de Publicidad en la UOC y le dice: “Nena, somos la vergüenza del sector. Somos las únicas que mañana no tendrán resaca”. Se les acercan unos alumnos. No sabe de dónde han salido. Aquel malagueño es tan joven que debe de ser hasta ilegal hablar con él. “¿Así que profesora?”. “No -le saca de su error- soy periodista”. Pero parece no importarle demasiado y clava su mirada en las tetas. “¿Y cuántos años tienes?” Ya estamos. “¿Cuántos me echas?”. Y le echó 28. Animalico. Cuando les embiste la cruda realidad, lejos de arrugarse, le espeta: “Anda, casi como mi madre. Pero tú estás mejor”. Y aún está corriendo.

No sabe por qué le molestan tanto estas cosas. Porque siempre siente que tiene algo que demostrar. Como si estar buena fuera una obligación. A pesar de los méritos profesionales, de la familia, de la vida, de todo. Es la fuerza del capital erótico del cual les hablaba la semana pasada. Una visión remozada de las teorías de Pierre Bordieu que tanto se aplican en estrategia publicitaria como le iluminaba el creativo Íker Mújica en su Facebook.

 

Es el poder del sexo, la llamada de la selva o del bonobo que los hombres llevan dentro. La teoría del capital erótico de Hakim o la de tiran más dos tetas que dos carretas, que viene a ser lo mismo. Con todo, sigue cuestionándose que la belleza sea reconocida como un mérito en un mundo laboral. De machos alfa. Que se lo digan a Sara Carbonero. Sin su pluscuamperfección física probablemente no estaría donde está ni generaría TT como #graciasSara.

 

Y es duro reconocerlo como mujer, en plan Rosa María Calaf. Pero es que entre las mujeres la competencia es letal. En este sentido, un estudio israelí publicado recientemente en The Economist aconseja a las mujeres particularmente bellas no adjuntar su foto en el currículum dado que las responsables de RRHH en la mayoría de empresas son mujeres. En un mundo de hombres, la mujer es una loba para la mujer. Esto es una paradoja y no la de Easterlin.

 

Temas

belleza, competitividad, currículum, Hkim, lobos, mujer, obligación, Pierre Bordieu, Rosa María Calaf, Sara Carbonero, tetas

PREMIO AL MEJOR BLOG PERIODÍSTICO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

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