Las Provincias
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Etiqueta: niños
¿No queréis o no podéis?
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Sònia Valiente | 27-07-2012 | 00:01 |0



 
Hay otros mundos pero están en éste. Al igual que hay muchas vacaciones dentro de las mismas vacaciones si se agudiza el ingenio porque no queda otra. Las vacaciones con la madre, con la pareja, con los amigos, en la playa, de miniescapada porque la economía –la doméstica, la de verdad- no da para más. ¿Ah, pero este año también os vais de viaje? Y ella se descubre a sí misma dando excusas vagas, diciendo que es un viaje cortito, que ya tienen contratado hace tiempo y ve cómo sus vecinos, amigos, conocidos, la miran con reprobación. Su hermano, sin andar más lejos, ya le ha instado a que lo anule. “Chica, en la situación en la que estáis los dos, yo lo suspendería”. Pero ella se niega. Ese viaje se lo ha ganado en un año extenuante, durísimo. Como todos los suyos, por otra parte, y le sentará bien para tomar lo que venga de otra manera, más serena…

Sobre todo después de las vacaciones con su madre en un chalet en la playa. Pero en obras. El paraíso, vaya. Y vaya, también por delante, que ella adora a su progenitora pero descansar, lo que se dice descansar, ha descansado poco. Se sentía en cierto modo como paseando a

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Adiós wild side
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Sònia Valiente | 20-07-2012 | 00:01 |0


Definitivamente se ha convertido en su madre. Ya es oficial. Ha sucumbido. Hacía tiempo que miraba las tumbonas de la playa plegables de reojo pero las desechaba moviendo la cabeza como quien se sacude una mala idea. Pero de mala idea nada, oigan. Lo pudo comprobar el otro día que para una hora de sol acudió pertrechada a la playa con la sombrilla, la tumbona, el libro, el periódico, el iPhone y la mochila cargada con toda suerte de utensilios utilísimos e indispensables: cremas solares, una botella de agua, un bikini seco, otras chanclas, la gorra y la toalla, claro, la toalla. Por supuesto que antes de poner un sólo pie en la arena tuvo que cargar todos aquellos bártulos en un coche para recorrer los escasos setecientos metros que, en verano, separan su residencia del mar. Ha sido comprarse la tumbona y envejecer de repente. Echarse años encima. Lo sabe y lo confiesa sin empacho.

Tal vez por eso,  su chico y ella se han resistido a comprarlas largo tiempo porque sabían que ganarían en comodidad pero que era una renuncia. A la juventud, a la despreocupación, al peligro estival y solar. Y con lo del peligro se refiere a pasar horas con

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Mientras duró tu ausencia
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Sònia Valiente | 27-03-2012 | 00:01 |0

 

 A veces, las cosas buenas se ponen de acuerdo y ocurren todas juntas. La vida va a rachas. De eso sabe mucho el abogado y escritor Enrique Vila. Acaba de alumbrar su tercer libro, su primera novela, Mientras duró tu ausencia, que tuvo el placer de presentar en Bibliocafé hace unos días. Para un escritor, un libro es como un hijo. Hay tantas expectativas depositadas en él… Primero, tener la valentía de escribirlo, conseguir editorial, distribuidora, la promoción. Pero todo esto no ocurre sin una historia. Y la de Vila es una historia con mayúsculas. Decía otro escritor, Ricardo Bellveser, que todo personaje para resultar completo, atractivo, creíble, debía de tener una sombra. Lord Byron lo sabía e hizo de su tara, la sombra de su cojera, su aliada. La disfrazó de tal modo que más que un defecto parecía un caminar excéntrico, sofisticado.

 Las personas que tienen un pasado, o que el pasado les ha dado alcance para no soltarles jamás, son diferentes. No oscuras. Pero tienen algo. Una sombra. Como la nube negra que persigue a los personajes de los comics.

 


Las personas nube, sonríen con mesura, como si temieran malgastar los

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Parar para caminar
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Sònia Valiente | 13-03-2012 | 04:34 |0

 


A veces la vida le obliga a una a parar. Ya se lo decía un amigo hace unos meses. “Nena, tienes que romperte una pierna o algo. Es la única manera en la que vas a descansar”. Y, al final, mire usted por dónde, no ha sido una pierna. Ha sido un ojo. Nada importante. Un simple arañazo. Que le ha hecho llevar su ojo derecho tapado, con un look muy sexy a medio camino entre la Princesa de Éboli y Marlène Mourreau en Las Corsarias. Ése gran exitazo mundial. 

La vida no da tregua. Ni opción. Siempre encuentra el modo de poner palos en las ruedas en el momento más inoportuno. Cuando falleció su padre estaba de exámenes finales. Y no tuvo más remedio que hacer un break para llorar. Porque los percances siempre vienen mal. A ella, una úlcera en la córnea, le sobrevino cuando más proyectos tenía en danza. A su hermana, madre de cuatro hijos y enfermera en una UCI neonatal, astillarse la cabeza de la tibia tampoco le acabó de cuadrar. Fíjense. Dos hermanas hiperactivas obligadas a parar con lesiones intercambiables. Lo bien que le hubiera venido a ella tener la pata en alto para escribir, estudiar, pensar…

Y dice pensar, ojo, no

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El obsceno tattoo
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Sònia Valiente | 20-10-2011 | 22:01 |0

@animalitosocial

Compartir es vivir. Qué gran leyenda. Sobre todo si el lema se puede leer sobre el pubis rasurado de una mujer. Cuando vio aquel tatuaje, no desvelará en qué circunstancias, no pudo evitar esbozar una sonrisa. Eso sí que es un leitmotiv. Un estilo de vida. Fue lo primero que pensó cuando le hablaron del ‘experimento comparte’. Ya ven. Otra lacra del pensamiento único. Después, cuando vio el spot de Acción contra el Hambre, se sintió culpable. Una deliciosa campaña de la agencia Shackleton que demuestra que compartir está en nuestro ADN.

El anuncio, que circula estos días por Internet, con motivo del Día Mundial de la Alimentación, muestra varios niños solos ante la cámara. Frente a ellos, dos platos cubiertos. Cuando los críos se disponen a merendar, sorpresa. Uno tiene comida. Otro no. Lo verdadera sorprendente es que todos, absolutamente todos, comparten su vianda. A pesar de ser una versión compacta de nosotros mismos, en egoísta, ellos lo tienen claro. Aunque ansíen, eso sí el cacho más grande. Con todo, saben lo que se ha de hacer y la solución es sencilla.

Fundamentalmente porque la producción mundial de alimentos puede

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La trascendencia del arte o el SPM
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Sònia Valiente | 07-07-2011 | 22:01 |0

@animalitosocial

Está recién llegada de París y aún conserva la sensación de cuando la vio. Allí. A ella. Tan sólo unos metros las separaban. La victoria de Samotracia. Descabezada. Alada. Majestuosa. Fuera de un manual de arte, le impactó muchísimo. Más que la Venus de Milo, que la Gioconda, que el código de Hammurabi, que el escriba sentado. En unas pocas horas, y haciendo una criba en el Louvre, pudo disfrutar de algunas de las máximas expresiones de estado de gracia creativo del ser humano. No pudo evitar pensar, parafraseando el eslogan de Aquarius, que el ser humano es extraordinario. Todas esas obras expoliadas sirvieron para algo… Que sus creadores habían desaparecido, sí, pero su legado, su arte, su don había quedado. Trascendido. Y estaba ante ella. Antes sus ojos. Y de los que vendrían. Quizá fueran sus vacaciones o el síndrome premenstrual- SPM- pero con esa mirada acudió a El Chupete. Y aunque la publicidad no es más que publicidad no pudo evitar pensar que la misma idea de creación es la que subyace en el germen de toda pieza de arte. Quizá pocos anuncios pasen a los anales de la Historia –cosa que, por su actitud, parecen desconocer la

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Comida para gatos con sabor a ratón
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Sònia Valiente | 05-07-2011 | 22:01 |0

@animalitosocial

Los sentimientos y el sentido del humor son dos grandes activos en publicidad. Lo saben bien los organizadores de El chupete, el Festival Internacional de Comunicación Infantil, que entre ponencia y ponencia –este año versaban sobre el uso que hacen los jóvenes de las redes sociales- retan en su Publiforum a tres brillantes creativos a enfrentarse a ocho niños para imaginar el final a spots que se proyectan o improvisar eslóganes sobre productos totalmente absurdos. Por supuesto, ganaron los niños por goleada y surgieron preguntas interesantes e incontestables cómo por qué los fabricantes de comida para gatos no fabrican un pienso con sabor a ratón si verdaderamente es lo que gusta a los gatos. O que el Atari era la Play antes de Cristo. Realmente lo es. También los jóvenes, y como novedad este año, han votado a través de Tuenti –y han sido casi 100.000- los que han elegido a Coca-cola y sus “Razones para creer” (nadie es perfecto) como mejor anunciante y Toy Story 3, como mejor película. El papel de los niños y jóvenes en este festival es importante. Al fin y al cabo, son su público objetivo. Como dijo, Paul Fleming, de Barcelona

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Con faldas y dos moños
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Sònia Valiente | 11-03-2011 | 00:01 |0

Ella no es de días de. Del día de la madre. Del padre. De la Mujer Trabajadora. Pero qué quieren que les diga. Como en el caso de San Valentín habrá quien diga que es absurdo celebrar un día concreto el amor cuando pueden hacer regalos a sus parejas todos los días cosa que suele traducirse en ningún regalo en absoluto. Pues eso mismo ocurre con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Muchos le dirán que la igualdad es un hecho, que es una tontería conmemorarlo. Disculpen que discrepe. Qué más quisiera que no hiciera falta un día específico en el calendario. Que esta columna no fuera necesaria, que las brechas salariales no existieran, que las mujeres no debieran acogerse a reducciones de jornada para cuidar hijos o abuelos bien crecidos dependientes como un bebé. Que no existiera una jornada laboral inacabable –dentro y fuera del hogar- en tacones y sin despeinarse, que no  existiera ese techo de cristal a pesar que ellas copan –copamos-  el 60% de las plazas universitarias.

Ojalá no hubiera empresas que obligaran a llevar minifaldas por decreto como uniforme a sus empleadas, ni que ser mujer, con moños o sin ellos, fuera un billete para entrar

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Privados de identidad
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Sònia Valiente | 23-02-2011 | 00:30 |0

Vicente es un chico menudo, de ojos menudos. Pero inquietos y muy vivos. Aunque sereno, cuenta una historia que podría ser la de ella. La de todos nosotros. Por eso es doblemente dolorosa. Porque nos sabemos afortunados. Porque nos reconocemos. Vicente ha estado viviendo la vida de otro durante 38 años. Con unos padres falsos, con una familia de pega. Le han dado una buena educación, mejor posición y el más desesperado de los cariños. Pero, a cambio, le han robado la identidad: le han arrebatado sus orígenes, le han privado de saber quién es.

Vicente nació en La Salud en 1972. Y es un bebé robado. Es uno de los 10 expedientes que la Fiscalía de Valencia ha decido investigar. Vicente sólo tiene tres años más que ella. Y su historia es demoledora. Por lo cercano, por lo habitual. No es uno de esos casos de posguerra, lejanos, de principios del franquismo en los que una se dice, para anestesiar, que eran otros tiempos, que eso no pasaría en la España actual. Pero es que el caso de Vicente ocurrió antes de ayer. En la España preconstitucional. No en los años 40 cuando éramos distintos. Hambrientos. Animales. Otros.

Hace un año, Vicente escuchó una

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Estafa metapoética
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Sònia Valiente | 26-01-2011 | 05:00 |0

Siempre ha pensado que las estafas sacaban lo peor de las malas personas. Del estafado, dice. De aquel que se creía más listo que quien hace del delito su forma de vida. A pesar de lo vetusto de algunos timos quasi infantiles, de vez en cuando, aún se desayuna con que alguien ha sido estafado con el timo de la estampita o no ha podido reprimir su codicia –con la gula y la lujuria es algo más laxa- y le han levantado una pasta con aquello de los billetes tintados. Pues qué quieren que les diga. Se lo merecen.

Pero hoy quiere hablarles de una estafa que le ha arañado el corazón. Por tierna. Por dulce. Porque los estafados eran niños o jóvenes. Y su única pretensión era escribir. Y publicar un libro. Senza parole. Por encima de jugar a la Play o de ligar por el Tuenti. Se estima que la supuesta editorial Jóvenes escritores ha estafado a 9.000 alumnos de colegios e institutos de toda España. Al parecer, convocó un concurso literario y los ganadores, con diploma en mano, figurarían en un libro recopilatorio de relatos que, por supuesto, deberían comprar. Su precio: 12,95. Ni que decir tiene que el libro jamás llegó a ninguna imprenta. El importe de la estafa

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