Agua que une

El pasado domingo se celebró en todo el mundo el Día Mundial del Agua, una celebración auspiciada por Naciones Unidas y que recordó a lo largo y ancho de todo el planeta la importancia que tienen los recursos hídricos que los ríos proporcionan al mundo, especialmente, en zonas en las que esos resursos son compartidos por más de un país o región. El agua, si sigue la evolución actual, puede ser muy pronto una fuente de conflicto entre países y, por ello, son necesarias acciones como la de la ONU para enseñarnos que todos formamos parte de un mismo planeta.

En el suplemento que LAS PROVINCIAS publicó para celebrarlo hablamos de los recursos hídricos que unen al mundo, de los diez grandes ríos de la Tierra (un recurso compartido), del final del Foro Mundial del Agua (celebrado en Turquía) y del respiro que la sequía ha dado estos últimos meses a la Península Ibérica.

Videpost: una explicación sencilla

Un vídeo sobre el cambio climático en el que, a través de la tipografía y las imágenes, se explica los efectos del calentamiento global sobre el planeta. Es muy bueno; la única pega, que está en inglés… Aún así, creo que se entiende bastante bien.

El autor es Ian Koker, aquí podéis ver su trabajo en Vimeo.

¿Y usted que opina del aborto a la gallina?

¿Qué tiene que ver la posición de una parte de la sociedad en contra de la reforma del aborto con la protección del lince ibérico? Pues eso mismo me llevo preguntando yo todo el día, después de ver la nueva campaña que la Conferencia Episcopal ha presentado hoy.

Antes de nada, os recuerdo que esto no es ni un blog sobre política ni sobre religión, es un blog sobre medio ambiente. Lo digo por si alguien está despistado. Aclaraciones a parte, la campaña de la Conferencia Episcopal ha cometido un error de base muy grande ya que parte de una de las premisas demagógicas más claras que he visto en mi vida, comparar dos hechos sin relación con el único objetivo de encender a la masa que quiere oír argumentos de ese calibre.

Si considera que la vida del lince vale hoy más que la de cualquier ser humano, el máximo órgano político de la iglesia católica en España tiene un problema de percepción de la realidad y está entrando en el terreno de quienes desprecian y banalizan los problemas del medio ambiente. Es algo así como esa recurrente frase que venía a decir que “para qué preocuparse por el medio ambiente cuando el mundo tiene problemas de verdad”.

Flaco favor hacen al medio ambiente, sobre todo después de que Benedicto XVI se subiera al carro del marketing ecológico hace unos meses considerando como pecado la destrucción del medio ambiente. Pero esa era la de cal, poco a poco van llegando las de arena.

Biodiversidad desconocida

Lo primero que pensé al ver es el tiburón que acompaña este post es “menudo bicho”. Pero el bicho representa casi a la perfección algo que le escuché a un biólogo marino una vez y que venía a decir (más o menos) que antes de intentar descubrir los secretos del universo había que descifrar los que esconde la profundidad del océano.

Todos los años nos encontramos con una rica biodiversidad que no conocíamos y que ha sido descubierta en medio de una especie de paraíso sin catalogar. Para eso, la zona del Pacífico es única, sobre todo las islas de Indonesia. Java (no el lenguaje de programación, sino la isla) es un auténtico paraíso para los biólogos.

La mayoría de esas especies que se descubren son marinas (aunque también se siguen descubriendo reptiles y algún que otro mamífero) y, por lo general invertebrados. La catalogación no para y mientras unos grupos descubren nuevos anfibios en Colombia, otros encuentran auténticas colonias de “indocumentados” en los arrecifes de coral australianos. Y esos sólo son dos de los últimos ejemplos.

A las islas del Pacífico y a los arrecifes de coral se le suma un tercer actor que empieza a entrar en escena y que en los próximos años puede traer más que una sorpresa: la Antártida. El gran continente helado merma a pasos agigantados y empieza a mostrar una cara bien distinta. Y, con ello, también comienza a aparecer una serie de especies nativas que no se conocían.

El tiburón prehistórico que encontraron en el año 2007 en Japón es un caso especial dentro de esta categoría por lo inusual y lo curioso que es desde el punto de vista de la evolución. Un pescador lo encontró cerca de la superficie, lejos de las profundidades que parece que es su hábitat natural. Seguramente enfermo y desorientado murió días después de ser llevado a un oceanográfico cercano para ser estudiado.

Al parecer, con lo poco que se pudo estudiar de él, es una especie de escualo sin evolucionar que vive a miles de pies de profundidad y que ha sobrevivido al paso de los siglos con una morfología realmente extraordinaria: un aspecto más parecido al de una gran morena, branquias, una potente dentadura y una larga cola. La especie había sido capturada muerta en algunas ocasiones por barcos industriales que operan en las costas japonesas, pero hasta ese momento no se le había visto con vida.

Más fotos y más información, aquí.

Regenerando

Lo habrán visto en muchas playas de la Comunitat Valenciana, el mar se come la playa año tras año. El mal diseño de algunas infraestructuras pegadas a la costa, el poco cuidado de las dunas regeneradoras, el avance del nivel del mar o las inclemencias del tiempo –el factor más determinante– hacen que algunas playas del litoral mediterráneo valenciano sigan ahí sólo gracias a que la acción del hombre las recupera invierno tras invierno. Y no es una preocupación sólo nuestra.

El problema, a parte del obvio de que la situación no es muy sostenible que digamos, es que la regeneración de la playa hay que hacerla con arena lo más similar posible a la que antes nos servía para tumbarnos al sol. En la gran mayoría de proyectos que se llevan a cabo en nuestras costas la solución elegida ha sido la de extraer arena del fondo de la plataforma continental de la costa –sobre todo de los puertos–, y, con ella, devolver a la playa su aspecto.

Sin embargo, esta solución tiene sus problemas, tal y como denunció Ecologistas en Acción hace unos días. Para los activistas es una “solución equivocada” y un peligro para la supervivencia de la actividad pesquera y de la rica biodiversidad de la zona, puesto que quitar arena de la plataforma continental puede crear desajustes en el ecosistema marino. A ello, hay que unirle dos viejas reivindicaciones ecologistas que denuncian que la arena del fondo de los puertos contiene restos de fuel y otro tipo de materiales contaminantes que podrían ser perjudiciales tanto para la salud del ser humano como para la del planeta, y que hay zonas de la costa que se han regenerado únicamente bajo parámetros turísticos.

La regeneración de las playas es competencia de la Dirección General de Costas del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino y, ante las demandas ecologistas que piden que se retire este proyecto y se estudie a fondo sus efectos en los caladeros de pesca mediterráneos, mantiene que la iniciativa es parte de un proyecto “gran envergadura” y no lo piensa retirar. De hecho, la pasada semana se anunció que se había encontrado un gran banco de arena junto a la costa de Valencia y el propio Delegado de Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta, anunció que podría ser empleado para la regeneración. Algo que los pescadores valencianos rechazaron de pleno.

Y mientras hay quien mete prisa a Costas para que se regenere su playa favorita con arena de los fondos marinos

Sería un auténtico crimen

Un enorme vertedero para medio millón de personas amenaza un paisaje idílico… En fin, si se suma paisaje, territorio, basura y Diputación de Valencia, el resultado puede ser montar un basurero justo al lado del poblado ibérico donde se econtró el Guerrer de Moixent.

Los transgénicos, la Unión Europea y el MON810

El desarrollo de la biotecnología ha traído consigo numerosos avances para la humanidad. El problema viene, como en la mayoría de cuestiones, en no saber distinguir qué nos favorece y qué nos perjudica. Y, en el desarrollo de los transgénicos, me temo que vamos aprendiendo a trompicones.

Si de primeras alguien dice que el alimento que estamos a punto de comer (se lo que sea) ha sido tratado en origen o en alguno de sus procesos, tendemos a sospechar. Si hay gobiernos que no lo quieren plantar en sus campos, yo ya empiezo a mosquearme. Pero si la Unión Europea decide que no es capaz de obligar a nadie a que lo plante (¿complejo de culpabilidad? ¿ataque de responsabilidad?), ya os digo que me costará volver a probar el maíz en un tiempo.

Con los alimentos transgénicos la gente es así que escrupulosa, ya ve usted. Con la cantidad de alimentos que hay en el mercado que contienen organismos modificados genéticamente y la gente se anda con escrúpulos. Así debieron pensar en Monsanto, una multinacional de la biotecnología, con sede en Sant Louis (Estados Unidos) pero con una provechosa filial española, que desarrolló hace unos años una de las variedades de maíz modificado genéticamente más polémicas de cuantas se recuerda, el MON810.

Monsanto (en adelante Los Chicos del Maíz) encontraron en Europa un serio problema a su variedad de maíz cuando algunos gobiernos de la Unión Europea empezaron a ponerle trabas a sus plantaciones. Todo se precipitó cuando Hungría y Austria se negaron a dejar plantar esas variedades en sus campos y cuando Francia prohibió su uso. Fue entonces, cuando Los Chicos del Maíz recurrieron a las directivas europeas, que eran mucho más permisivas, para que les dejaran entrar donde la ley no les dejaba, al tiempo que recurrían en Francia la decisión de su propio gobierno. Hacía falta una decisión firme del Consejo.

El intento en la Unión no fue una pataleta de Los Chicos del Maíz porque, aunque haya prohibición expresa de algunos países sobre el MON810, países como España daban permiso para que se plantara, con el consiguiente cabreo de los ecologistas y la comunidad científica. De hecho, somos líderes de este tipo de cultivos en el mundo… Pues bien, una vez recurrido a la reunión de ministros del ramo de los 27, estos han decidido que la UE no puede obligar a ningún país a plantar en su territorio variedades modificadas genéticamente, lo que supone un varapalo para Los Chicos del Maíz. Varapalo que ha contado con el beneplácito del Gobierno español que, pese a estar de acuerdo con esa variedad, ha dado un giro en su política y se ha alineado con el resto de posiciones contrarias. Un giro, por cierto, aplaudido por la comunidad ecologista.

Pero todo no son palos para Los Chicos del Maíz, hace un par de semanas la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos publicaba su informe definitivo sobre el MON810 que determinaba que no era un riesgo para la salud humana. Eso sí, el ministerio francés de Medio Ambiente mantendrá la moratoria a ese tipo de maíz, supongo que hasta que las pruebas sean concluyentes o le obliguen. Vence, en este caso, el principio de precaución.

La imagen es obra de BocaDorada y está usada bajo licencia Creative Commons.

32 días para la Hora de la Tierra

Apuntad en el calendario las 20.30 horas del próximo 28 de marzo porque en ese momento todo el mundo está invitado un año más a apagar la luz en la Hora de la Tierra, una acción global para pedir un mayor compromiso con la lucha contra el cambio climático.

Los amigos de WWF España nos dan más información.

El derecho de los animales

Los que hayáis visto hoy la viñeta diaria del gran Forges habréis podido notar una vieja reivindicación del ecologismo: la protección de los derechos de los animales. El dibujante recordaba que incluso el PSOE en su último programa electoral recogía ese guante para dotar de mayor protección a los animales.

La realidad es que, casi un año después de arrancar la legislatura, no se ha avanzado nada en este tema y el tema no está sobre la mesa de casi ningún partido o escalón de la Administración. Sin embargo, sí que hay una respuesta ciudadana, que reclama que se tomen medidas que potencien el cuidado de los animales y castiguen el maltrato. Así lo piden la mayoría de las organizaciones ecologistas y de defensa de los animales y así lo están haciendo llegar algunos ciudadanos a los poderes del Estado.

El pasado día 16 un ciudadano particular, Miguel Antonio Herrera Lima, registró en el Congreso de los Diputados una petición (cosa que podemos hacer todos los españoles) para que se recoja en la Constitución los derechos de los animales, tal y como ya figura en los textos constitucionales de países como Alemania (recogiendo una noticia de la agencia Europa Press, los alemanes reconocen exactamente que el “Estado asume la responsabilidad de proteger los fundamentos naturales de la vida y los animales en interés de las futuras generaciones”.)

El debate se pone encima de la mesa en un momento en el que, aunque parece parada, la reforma de la Carta Magna toma cuerpo. El Ministerio de Medio Ambiente incluso cita el artículo que se podría ver afectado en esa reforma, 45.1, que cita que “todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”.

Reformas constitucionales aparte, lo que sí necesita el mundo animal de verdad (visto lo visto) es una reforma de los artículos del Código Penal que lo rigen, endureciendo el castigo para conductas crueles con los animales. Así se manifiestan la mayoría de organizaciones en defensa de los animales, que aunque reconocen que esos artículos ya se reformaron en 2003, aportando mayor dureza a distintos aspectos, en la actualidad sale “muy barato” maltratar a un animal en España.

El problema de todo esto es que parece que la mayoría de políticos españoles tiene miedo de legislar en un campo en el que no se sabe muy bien donde se puede terminar. Y es que muchos se podrían preguntar si el mundo de los toros es maltrato animal y eso, todavía, no es rentable políticamente en este país.

Jardinería de guerrilla

Hay ciudades que respetan a rajatabla la relación que debe tener el urbanismo y las zonas verdes. Parques, jardines y espacios verdes suponen auténticos salvavidas, no sólo desde el punto de vista de la polución sino también por el paisaje.

Otras –la gran mayoría, no obstante–, apuntan buenas maneras pero no llegan. Y, como respuesta a esto, hace ya algunos años surgió una corriente un poco extraña, relacionada con el activismo ecologista y que responde al nombre de agricultura o jardinería de guerrilla. Se trata, en definitiva, de llamar la atención sobre lo desatendidos que están estos espacios públicos de las ciudades convirtiéndolos en lo que deberían ser.

En España se conocían pocas acciones de este tipo y, tal y como cuentan en ecoMicrosiervos, sólo se conocía una en Madrid el pasado mes de noviembre. Hasta ahora, ya que un grupo de Asturias realizó hace unos días una en Oviedo, una acción que les ha hecho famosos en pocos días.

No sé a vosotros, pero a mí estas cosas me recuerdan mucho al rollo de 12 Monos, pero desde el punto de vista de la no violencia, claro está. ¿Alguien se amina a empezar a arreglar Valencia?

Visto en ecoMicrosiervos, uno de los mejores blogs sobre las curiosidades del ecologismo de la blogosfera nacional.

lasprovincias.es