He tenido un comienzo un tanto peleón en esta pequeña aventura que no sé bien adónde me llevará.
Sólo pretendía decir, visceralmente y con sentimiento, algo tan simple como… me gustan las fallas, sin disculparme por ello, sin tener que pedir perdón a quienes no les gustan los buñuelos y lo repiten mil veces al día, ni el chocolate, ni el cartón piedra, ni los mantos de flores o el olor a pólvora e incluso prefieren ver coches por la calle antes que bandas de música. Tranquilos, son cuatro días.
Éste no es un blog de fallas, ni siquiera sé el tiempo que podré dedicarle, otros proyectos me reclaman. Me gustaría hablar de cosas nuestras y también de asuntos muy diversos. Desearía pensar -yo lo creo así- que las cosas han cambiado mucho, que el trabajo realizado durante varias décadas ha servido para vertebrar una Comunitat Valenciana autónoma, valiente y conciliadora. Pero sé, sabemos todos, que los problemas de fondo que nos separan saltan con la menor chispa. Qué podemos hacer!
Al menos, éso sí, respetarnos todos. Debemos estar abiertos a todas las ideas y por éso mismo, desearía que quienes lleguéis a esta página y opinéis sobre cualquier tema de debate expreséis la vuestra con total libertad, pero con todo respeto, yo espero saber hacer lo mismo.
La vida es maravillosa, sepamos vivirla. Os dejo un enlace fabuloso, es el proyecto de mis amig@s inmortales, la pasión por convertir en realidad una revolución pendiente, la revolución del amor y de los duendes.

