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	<title>Un domingo de Junio | Pajuelo: la chispa - Blogs lasprovincias.es</title>
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	<description>Por Carlos Pajuelo</description>
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		<title>Un domingo de Junio | Pajuelo: la chispa - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jun 2012 06:48:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Un domingo<?_xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" ?></span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">Ayer fue un día extraordinariamente  variable en materia atmosférica. Hubo varios momentos de interés. ¿Llueve o no? ¿Playa o no? ¿Las nubes se levantan?. Y yo aquí estudiando lo de la prima de riesgo que me parece que nos están tomando la medida del pesimismo en los cajeros bankiados hasta un máximo de 300.- euros.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Había que recorrer algunos en la periferia con lo que el turismo por la ciudad estaba asegurado.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">Mientras en la Marina real  (nada que ver con la Royal Navy que estos días junto a otros miles de ingleses jubilean a su reina en un acto de confirmación patriótica bajo una lluvia sempiterna que caía sobre las cabezas de miles de londinenses que se aprestaron la noche anterior en las orillas del Támesis para ver pasar la comitiva y a la barcaza real. Me acuerdo de lo leído sobre Egipto en la época de los faraones) decía que en nuestra Marina Real 2000 ciclistas sobre bici estática competían, o no, consigo mism@s al ritmo vertiginoso de una música disco. </span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Allí era de ver en un escenario, un poco más allá del edificio Veles y Vents, en el anfiteatro de asientos de madera escalonados, el como 6 esforzados pedaleaban marcando un ritmo infernal y ellas y ellos seguían el reto como si nada. Verlos y estar contento, verlos y querer emularlos, verlos y cansarte.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">En otra parte de la ciudad 80 parejas de baile marcaban ritmo  sobre el suelo deslizante de la estación del Norte. Los amigos del baile deleitaban y el ritmo se seguía con los pies y las sonrisas de los pasajeros eran idénticas a las que iluminaban la cara de los pasajeros del metro de Copenhague cuando la Filarmónica de Dinamarca llenaba de música los vagones.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Al mismo tiempo y en otra parte de la ciudad- en la Plaza de la Virgen- las palomas saltaban en la huida de los niños que correteaban tras ellas ajenos a Merkel , a los cajeros y a Siria. Los niños eternos de la vida que sigue.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-size: small;">¿Y yo que hacía? Me pregunta usted. Ahí, aquí, allí, mirando, observando espectador de una vida que pese a todo en ocasiones entusiasma.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Luego esperé a que el calor bajara y la bruma marítima se despejase un poco y me columpie sobre mi pie derecho a que la luna llena iluminase hasta el último rincón de la ciudad titilante de luces amarillas y debajo de los tejados, de las terrazas y en los balcones abiertos la vida mostraba su cara más íntima, las gentes hacían vacuos planes de vacaciones y otros se aprestaban a hacer números para ver cómo llegar a final de mes.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">En un banco de un jardín desierto el azahar tomaba cuerpo alrededor de una pareja que parecía un solo cuerpo y mi sombra transeúnte apenas dejo huella en la miradahuidiza y pudorosa de ella.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">El domingo se acabó y en cierto sentido me gustaría que cada uno de nosotros prolongue ese domingo en su alma.</span></span></strong></div>
<div></div>
<div><strong><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Recordarnos que esto es el Mediterráneo y que por nuestras costas y mar han pasado partes de la historia de este mundo de hoy. ¿Quién es más fenicio que nosotros? ¿Van a poder esos germanos con nuestra férrea voluntad de sacarle el máximo partido a la vida que son dos putos días?. Me voy a almorzar con un tipo al que hace un tiempo que no veo. Viene de la lluvia y del frío. Buenos días.</span></span></strong></div>
</body></html>
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