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	<title>El olor convulso de Valencia | Pajuelo: la chispa - Blogs lasprovincias.es</title>
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	<description>Por Carlos Pajuelo</description>
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		<title>El olor convulso de Valencia | Pajuelo: la chispa - Blogs lasprovincias.es</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Nov 2012 09:14:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Pajuelo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El olor Un estudio de la Universidad holandesa de Utrecht publicado en la revista Psychological Science revela que los humanos son capaces de comunicar sus estados emocionales a través de señales químicas.(fuente: Muy interesante)             Yo lo venía intuyendo y a mi acompañante siempre se lo decía. “Es el olor, es el olor” y ahí [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>El olor</p>
<p>Un estudio de la Universidad holandesa de Utrecht publicado en la revista <em>Psychological Science</em> revela que <strong>los humanos son capaces de comunicar sus estados emocionales a través de señales químicas</strong><strong>.(fuente: Muy interesante)</strong></p>
<p><strong>            Yo lo venía intuyendo y a mi acompañante siempre se lo decía. “Es el olor, es el olor” y ahí jugaba por contraste con la frase terrible de Brando en “Apocalypsis  Now” dónde dice “Es el horror, es el horror” y era verdad tras ver el espectáculo de muerte, violencia y abandono en lo que se había convertido la zona ,sin fronteras claras, de un Vietnam golpeado por la intolerancia. </strong></p>
<p><strong>Creo que me estoy desviando, Vuelvo de nuevo al texto pensado como original de hoy.</strong></p>
<p><strong>Decía: “es el olor, es el olor” y esto lo expresaba justo en el esplendido marco urbano de Valencia, el comprendido entre las cafeterías chocolateras y cerveceras de la Plaza de la Reina , la entrada a la Catedral y el lugar dónde autobuses turísticos recogen a los viajeros para “tourdarlos”, darles una vuelta ,por la Ciudad.</strong></p>
<p><strong>El “Bus” turístico de turno cohabita con los jamelgos, de aspecto “fatigué” de la misma plaza, que sirven para arrastrar a una góndola carruaje que a lona descubierta compiten románticamente con el humo maléfico de los restos de gasoil del “bus”. Olor a asfalto y ciudad convulsa, ¿Me siguen?</strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><strong>¿Cómo compiten?</strong></p>
<p><strong>Los caballos son organismos que generan desechos que expulsan con monotonía otoñal (monotonía de la lluvia sobre los cristales-Machado) los hermosos y amarillentos residuos de morcilla aparente que surgen, como de una maquina, del ano equino.</strong></p>
<p><strong>El  olor orgánico de estos residuos naturales, invade sutilmente el área y los turistas y los que esperamos el bus urbano del pase oro, o de ticket normal, aspiramos naturaleza en estado puro.</strong></p>
<p><strong>Es posible que esta “mierda de caballo” sirva para abonar las esplendidas glorietas que adornan el centro de la Plaza y de ahí que reluzcan más que el Sol y sus verdes hojas despidan energía.</strong></p>
<p><strong>“Es el olor, es el olor” le digo a mi acompañante mientras nos precipitamos al interior del autobús no sin antes ser casi atropellados por un joven recién llegado que querría, digo, pillar cacho asiento., como luego se corroboró. </strong></p>
<p><strong>Honor y gloria para quien hace suyo aquello de “los viejos que se jodan. Ya han vivido bastante. Es nuestra hora”. Toma castaña.</strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>Oda al olor, oda. Ven conmigo, muñeca ,al falso olor del campo en el Centro de la Ciudad. Te amo Valencia. Buenos días.</strong><strong></strong></p>
<p>Un estudio de la Universidad holandesa de Utrecht publicado en la revista <em>Psychological Science</em> revela que <strong>los humanos son capaces de comunicar sus estados emocionales a través de señales químicas</strong><strong>.(fuente: Muy interesante)</strong></p>
<p><strong>            Yo lo venía intuyendo y a mi acompañante siempre se lo decía. “Es el olor, es el olor” y ahí jugaba por contraste con la frase terrible de Brando en “Apocalypsis  Now” dónde dice “Es el horror, es el horror” y era verdad tras ver el espectáculo de muerte, violencia y abandono en lo que se había convertido la zona ,sin fronteras claras, de un Vietnam golpeado por la intolerancia. </strong></p>
<p><strong>Creo que me estoy desviando, Vuelvo de nuevo al texto pensado como original de hoy.</strong></p>
<p><strong>Decía: “es el olor, es el olor” y esto lo expresaba justo en el esplendido marco urbano de Valencia, el comprendido entre las cafeterías chocolateras y cerveceras de la Plaza de la Reina , la entrada a la Catedral y el lugar dónde autobuses turísticos recogen a los viajeros para “tourdarlos”, darles una vuelta ,por la Ciudad.</strong></p>
<p><strong>El “Bus” turístico de turno cohabita con los jamelgos, de aspecto “fatigué” de la misma plaza, que sirven para arrastrar a una góndola carruaje que a lona descubierta compiten románticamente con el humo maléfico de los restos de gasoil del “bus”. Olor a asfalto y ciudad convulsa, ¿Me siguen?</strong></p>
<p><strong>¿Cómo compiten?</strong></p>
<p><strong>Los caballos son organismos que generan desechos que expulsan con monotonía otoñal (monotonía de la lluvia sobre los cristales-Machado) los hermosos y amarillentos residuos de morcilla aparente que surgen, como de una maquina, del ano equino.</strong></p>
<p><strong>El  olor orgánico de estos residuos naturales, invade sutilmente el área y los turistas y los que esperamos el bus urbano del pase oro, o de ticket normal, aspiramos naturaleza en estado puro.</strong></p>
<p><strong>Es posible que esta “mierda de caballo” sirva para abonar las esplendidas glorietas que adornan el centro de la Plaza y de ahí que reluzcan más que el Sol y sus verdes hojas despidan energía.</strong></p>
<p><strong>“Es el olor, es el olor” le digo a mi acompañante mientras nos precipitamos al interior del autobús no sin antes ser casi atropellados por un joven recién llegado que querría, digo, pillar cacho asiento., como luego se corroboró. </strong></p>
<p><strong>Honor y gloria para quien hace suyo aquello de “los viejos que se jodan. Ya han vivido bastante. Es nuestra hora”. Toma castaña.</strong></p>
<p><strong>Oda al olor, oda. Ven conmigo, muñeca ,al falso olor del campo en el Centro de la Ciudad. Te amo Valencia. Buenos días.</strong><strong></strong></p>
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