{"id":3872,"date":"2018-12-30T07:49:11","date_gmt":"2018-12-30T07:49:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/?p=3872"},"modified":"2018-12-30T07:49:11","modified_gmt":"2018-12-30T07:49:11","slug":"no-a-las-promesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/2018\/12\/30\/no-a-las-promesas\/","title":{"rendered":"NO A LAS PROMESAS"},"content":{"rendered":"<p><strong>NO A LAS PROMESAS<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hace un a\u00f1o por estas fechas escrib\u00ed en un papel las promesas que hicimos unos cuantos amigos alrededor de una mesa que antes de cenar parec\u00eda bien provista, lo estaba, de delicatesen y de bebidas espirituosas, destinadas a libar con esplendida informalidad, propia de quien se cree con derecho a hacerlo por hab\u00e9rselo ganado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y libamos y comimos. As\u00ed lo hicimos; con tanto \u00e9xito que nuestros dolores de cabeza, del d\u00eda siguiente, lo confirmaron.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todas las promesas ten\u00edan que ver con uno mismo como parece natural.<\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed que hablar\u00e9 de una y luego, otro u otros d\u00edas, a lo mejor hablo de otras y eso ser\u00e1 seg\u00fan venga el aire y a eso yo, pobre de m\u00ed, lo llamo libertad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mis pensamientos de antes, mi cultura, mi experiencia, la ciudad, el pa\u00eds donde vivo, me empujan a ser como soy y por lo tanto mi libertad, para que sea, tiene que ser compartida con otras libertades.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Se enreda este pensamiento y entonces llego a creer que es genial, porque no hay Dios que lo entienda. Hablar y escribir con claridad no gusta\u2026se le llama normalidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Vuelvo a la promesa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todos part\u00edamos con la \u00edntima convicci\u00f3n de que solo era posible una mejora, la que ten\u00eda que ver con uno mismo, siguiendo la teor\u00eda de Aldous Huxley, que predicaba en torno a lo posible y denunciaba los grandes movimientos universales que ten\u00edan como objetivo el cambio del universo mismo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mucho cambio es ese para uno que no es capaz de acabar una sola auto promesa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Eso no es posible e intentarlo, aunque sea solo decirlo, implica un grado de soberbia mayor del habitual.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Somos demasiado soberbios. Creemos que somos alguien por llevar un reloj marca X y que cuesta X+Y, digo yo. Despreciamos al que toca un saxo en la calle, o que hace filigranas corp\u00f3reas en un sem\u00e1foro porque vamos al volante de un no se que marca\u2026al menos hacen algo y no vuelan las cajas fuertes de pueblos donde no hay Guardia Civil porque no hay dinero para mantenerlos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mucho hablar de las fuerzas de seguridad del estado\u2026y seguimos manteni\u00e9ndolos en no pocas ocasiones con salarios y condiciones laborales que ser\u00eda para ir al inspector de trabajo si no fuera porque el jefe de los inspectores lo consiente en la contrataci\u00f3n y es el Estado mismo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Me he desviado del tema y es que me caliento y la promesa era no perder la calma.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La primera promesa fue, en un caso, la de evitar los ataques de ira que sobrepasan los l\u00edmites de lo normal.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En ocasiones y siguiendo la norma de no contestar, de no hacer caso, se acumula una especie de tormenta en el interior de uno y se nota como un lento llenado del vaso de la paciencia y sin venir a cuento, o sin que lo que lo causa, en ese instante, sea importante, la reacci\u00f3n es impropia, excesiva y se pierde la medida.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La promesa consist\u00eda en no perder la calma. Ser ejemplo de pausado, tolerante y aceptar los puntos de vista, o el tipo de vida del otro, como normal sin entrar en el mar de la ira. Despu\u00e9s de todo, eso redundar\u00eda en beneficio de uno, de su salud y esa promesa ten\u00eda un sentido recuperador.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hoy he sabido que fulano de tal, el que hizo la promesa, no la ha podido cumplir y cuando lo hemos comentado ayer por la noche dijo y se dijo: Es que yo soy as\u00ed o es gen\u00e9tico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ya se hab\u00eda perdonado a s\u00ed mismo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todo lo relativizamos, nos auto justificamos y solemos mirar a los dem\u00e1s a quienes hacemos culpables de lo que nos pasa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Este a\u00f1o no ha querido escribir su promesa. Tiene miedo de no cumplirla y sentirse culpable y eso produce una grieta y genera insatisfacci\u00f3n,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora dice que vive el d\u00eda a d\u00eda y que \u00e9l es igual a Simeone que ha inventado, dice, lo del partido d\u00eda a d\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De repente me doy cuenta de que algunos entrenadores de futbol parecen psicoanalistas y producen frases como un carnicero morcillas. Suelen ser argentinos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>A mi me \u201cpatina la croqueta\u201d, es perder el hilo del pensamiento. siguiendo un modismo argentino que aprend\u00ed cuando empec\u00e9 un diccionario de frases que nunca acab\u00e9.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Ven\u00eda a ser como un intentar aprender lunfardo (ese lenguaje de arrabal en la mentada Argentina)! \u00a1Cu\u00e1ntas cosas-promesas empezadas sin acabar!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aquella argentina que me lo dictaba se perd\u00eda en si misma y yo que copiaba, me perd\u00eda en sus formas femeninas y me deten\u00eda en sus caderas; entonces yo no sab\u00eda que eso ahora se califica de machista.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Prometo prometer que no prometer\u00e9 nada que no pueda acabar. Se acab\u00f3.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NO A LAS PROMESAS Hace un a\u00f1o por estas fechas escrib\u00ed en un papel las promesas que hicimos unos cuantos amigos alrededor de una mesa que antes de cenar parec\u00eda bien provista, lo estaba, de delicatesen y de bebidas espirituosas, destinadas a libar con esplendida informalidad, propia de quien se cree con derecho a hacerlo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3872"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3872"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3872\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3873,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3872\/revisions\/3873"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3872"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3872"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3872"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}