{"id":5281,"date":"2022-11-01T18:59:38","date_gmt":"2022-11-01T18:59:38","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/?p=5281"},"modified":"2022-11-01T18:59:38","modified_gmt":"2022-11-01T18:59:38","slug":"lo-rural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/carlospajuelo\/2022\/11\/01\/lo-rural\/","title":{"rendered":"LO RURAL"},"content":{"rendered":"<table width=\"630\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><strong><br \/>\nLO RURAL<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La familia Pandiello, due\u00f1os de una explotaci\u00f3n ganadera en una parroquia cercana a Pola de Siero (Asturias), ha visto c\u00f3mo las autoridades les multaban por culpa de una de sus vacas, Carmina. En concreto, por sus mugidos. (FUENTE La Voz de Asturias)<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde la ciudad, un entorno existencial urbano cada d\u00eda m\u00e1s hostil, se desprende en muchos de sus habitantes una especie de halo campestre que los adorna con un cierto sentimiento ser\u00e1fico por considerar que el campo contiene los elementos de la felicidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Creen que eso los alejar\u00e1 de la esclavitud del ruido, de los atascos de los patinetes y de los carriles bici valencianos, por ejemplo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para probar esa ilusi\u00f3n muchos alquilan casas que suelen usar en los fines de semana y entablan conversaciones con las gentes del lugar para integrarse y asumen como graciosas algunas an\u00e9cdotas que los del pueblo cuentan y exageran.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Se van aficionando al lugar y creen que all\u00ed vivir\u00e1n mejor que en los pisos de casas, que parecen nidos de abejas o de hormigas sin apenas conocer al vecino de rellano y all\u00ed mientras sufren los ruidos de motos, atascos sin fin y horas de traslado de casa al trabajo va encendi\u00e9ndose dentro de su alma el recuerdo de \u201clo rural\u201d. Una especie de vuelta al origen, un reencuentro con la naturaleza y desoyen consejos sobre lo duro que es no tener cobertura de internet, que el centro de salud est\u00e9 a 20 kil\u00f3metros y que cuando quieren pan o dinero han de esperar al panadero con su furgoneta y al bus del banco, s\u00ed es que hay. Un d\u00eda deciden hacer las maletas y con sus dos hijos peque\u00f1os desembarcan en el pueblo \u201cno s\u00e9 cu\u00e1l de la Sierra\u201d. Ese d\u00eda hace fr\u00edo y encienden la chimenea y \u00e9l que no est\u00e1 habituado termina por llenar de humo el sal\u00f3n y hay risas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Se van a dormir y Carmina (la becerra que se ha quedado sin madre muge y muge, muge mucho y s\u00ed d\u00eda tras d\u00eda hasta que lo denuncian y la Guardia Civil toma cartas en el asunto y le caen al ganadero 300 pavos por el mugido que sobrepasa no s\u00e9 cu\u00e1ntos decibelios. Nadie habla al forastero. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1n?<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>\u00a0Supongamos que la pareja con dos o tres hijos<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong>\u00a0fruto de un amor incondicional y proactivo, atraviesan un momento econ\u00f3mico del llamado bienestar, un concepto pol\u00edtico acu\u00f1ado por los partidos para dar confianza al respetable y as\u00ed empujarles con cari\u00f1o y alevos\u00eda a endeudarse hasta las cejas dej\u00e1ndose la totalidad del salario conjunto-( ella, Celia, por ejemplo, est\u00e1 realiz\u00e1ndose como empleada en un tienda de moda como encargada y hace m\u00e1s horas que los serenos en Madrid cuando hab\u00eda y siempre con un \u201cya va\u201d en la garganta, Celia llegaba cada d\u00eda noche reventada y \u00e9l lo mismo).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tenemos que hacer algo, dec\u00eda ella, yo me ahogo y \u00e9l lo corroboraba mientras deglut\u00eda un plato precocinado frente a la televisi\u00f3n, mientras cabeceaba.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un fin de semana y sentados en los sillones de mimbre de la terraza de la casa rural alquilada, Celia le dijo a Casimiro :(un nombre que solo le gustaba porque era igual que el de un jugador de futbol del club de sus amores). <\/strong><\/p>\n<p><strong>Casi cari\u00f1o. \u00bfTe atrever\u00edas a venirnos al campo y dejar la maldita ciudad?<\/strong><\/p>\n<p><strong>La idea se me hab\u00eda pasado por la cabeza, pero estamos muy justos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si, es cierto. &#8211; Los ni\u00f1os est\u00e1n para jugar y aqu\u00ed se sentir\u00e1n mejor y ya sabes lo que dijo el pediatra sobre la necesidad de que Ramiro, el peque\u00f1o, disfrute ese aire por el asma.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es cierto. Yo pensaba en el mar por lo del yodo etc.<\/strong><\/p>\n<p><strong>A mi me parece que el monte es m\u00e1s sano y aqu\u00ed podr\u00eda venir mi madre una temporada para ayudarnos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>No le demos m\u00e1s vueltas (esto lo digo yo, el que escribe la columna) Casimiro y Celia y sus tres hijos terminaron en el monte y la madre de ella se instal\u00f3 con ellos porque estaba sola; hacia dos a\u00f1os que su marido se hab\u00eda ido, dicen, al cielo por un infarto que le dio mientras participaba en una marat\u00f3n para gente mayor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todo el mundo le dec\u00eda tienes que hacer ejercicio y dejar de leer tanto que se te va a hacer el cerebro agua, como al personaje del Quijote. A la segunda vuelta del marat\u00f3n para mayores, \u00e9l cay\u00f3 a tierra y ya dec\u00edan los de la ambulancia. \u201cJoder como pesa este t\u00edo\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nada. Pasaron los a\u00f1os y los que eran ni\u00f1os se hicieron mayores y no quer\u00edan o\u00edr hablar del campo y la madre que lo pari\u00f3 y uno de ellos, Ramiro, que era intelectual, siempre repet\u00eda que el era como Unamuno que un d\u00eda le llevaron, tras la insistencia de un tertuliano, a la Ciudad Universitaria de Madrid y dijo, m\u00e1s o menos, \u00a1Ah! Este es el campo y se volvi\u00f3 al caf\u00e9 de su tertulia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta cuasi ficci\u00f3n hace que tengamos en Espa\u00f1a billones de euros enterrados en cemento in\u00fatil.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Y los bancos cada d\u00eda m\u00e1s ricos!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LO RURAL La familia Pandiello, due\u00f1os de una explotaci\u00f3n ganadera en una parroquia cercana a Pola de Siero (Asturias), ha visto c\u00f3mo las autoridades les multaban por culpa de una de sus vacas, Carmina. 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