{"id":728,"date":"2014-01-04T16:30:53","date_gmt":"2014-01-04T16:30:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.lasprovincias.es\/elfrancotirador\/?p=728"},"modified":"2014-01-04T16:30:53","modified_gmt":"2014-01-04T16:30:53","slug":"el-mejor-regalo-de-los-reyes-magos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.lasprovincias.es\/elfrancotirador\/2014\/01\/04\/el-mejor-regalo-de-los-reyes-magos\/","title":{"rendered":"El mejor regalo de los Reyes Magos"},"content":{"rendered":"<p><a class=\"twitter-follow-button\" href=\"https:\/\/twitter.com\/hesteban15\" rel=\"external nofollow\"> Seguir a @hesteban15<\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Mis padres decidieron antes de separarse que mi hermano y yo <strong>estudi\u00e1ramos en los Escolapios<\/strong>. A tres kil\u00f3metros de casa.\u00a0\u00c9ramos pocos los chicos del extrarradio, de barrios catalogados como obreros, en aquel colegio <strong>de la calle Micer Masc\u00f3<\/strong>, una zona en la que se concentra parte de la clase media-alta de la ciudad. Al margen de ser <strong>los dos \u00fanicos ni\u00f1os de padres separados<\/strong> en el centro religioso\u00a0incluso <strong>antes del fallido golpe de Estado de Tejero<\/strong>, \u00e9ramos reconocibles tambi\u00e9n por ser los \u00fanicos en lucir pantal\u00f3n corto y calcetines altos\u00a0hasta los d\u00edas de fr\u00edo siberiano (mi madre zanjaba aquellas eternas discusiones con el odioso: as\u00ed est\u00e1is m\u00e1s guapos)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">El camino de vuelta del colegio a casa nunca fue igual. A veces me recog\u00eda mi madre en un <strong>destartalado Mini Cooper<\/strong> (fruto del reparto de bienes tras el divorcio) abollado por delante y por detr\u00e1s <strong>tras ser emparedado por dos Seat 131 en la avenida del Cid de Valencia<\/strong>.\u00a0Recuerdo aquel d\u00eda de mi cumplea\u00f1os en que mi madre meti\u00f3 a ocho ni\u00f1os en el coche y acabamos empuj\u00e1ndolo porque se estrope\u00f3 a mitad de camino a casa. Cambi\u00f3 el Mini\u00a0por un Renault 8 blanco (con esa ventanilla de doble hoja), y finalmente mi hermano David y yo disfrutamos\u00a0de la comodidad <strong>de un Supercinco<\/strong> (versi\u00f3n mejorada del Renault 5).<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_731\" style=\"width: 614px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/elfrancotirador\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Escolapios1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-731\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-731\" title=\"Escolapios\" src=\"\/elfrancotirador\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Escolapios1.jpg\" alt=\"\" width=\"604\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Escolapios1.jpg 604w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Escolapios1-300x237.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 604px) 100vw, 604px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-731\" class=\"wp-caption-text\">En la primera fila, el segundo por la izquierda entre Cremades y Climent. A\u00f1o 1981, Clase 2\u00baC EGB<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Los d\u00edas que no volv\u00edamos en coche, <strong>peregrin\u00e1bamos desde el colegio hasta la vieja estaci\u00f3n de madera por la orilla de Viveros<\/strong>. Un camino que mi hermano y yo hac\u00edamos junto a mi compa\u00f1ero \u00d3scar Carbonero. Conocimos todo tipo de <em>trenets<\/em>: desde los verdes con asientos de madera y luminarias gigantescas hasta unos azulones m\u00e1s modernos con un pito ensordecedor. Baj\u00e1bamos en la parada de Tr\u00e1nsitos, donde todav\u00eda llegamos a sacar el billete en\u00a0aquella estaci\u00f3n redonda de piedra con techado de tejas y\u00a0escalera de caracol. <strong>La \u00faltima etapa de estudiante en el colegio se cerr\u00f3 con BUP y COU<\/strong>. En esa \u00e9poca, y ya con pantal\u00f3n largo, hac\u00eda el trayecto a casa andando en compa\u00f1\u00eda de tipos como\u00a0V\u00edctor Luengo (el \u00fanico estudiante de EGB capaz de machacar en la canasta del patio porticado), Vicente Revert y David Recasens. Ambos se quedaban en sus portales\u00a0antes que yo, que\u00a0afrontaba s\u00f3lo el peligro de ser atracado <strong>por las antiguas huertas de Marchalenes<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Si la vuelta\u00a0del colegio\u00a0nunca era igual, hay una cosa que nunca cambi\u00f3<\/strong>. Mi destino siempre era la casa de mis abuelos maternos. Ubicada en la avenida Peset Aleixandre (antes On\u00e9simo Redondo). Hoy cierro los ojos y con la palma de la mano todav\u00eda puedo palpar cada rinc\u00f3n de aquel piso. El papel de las paredes, el tacto de la fina madera de la mesa, <strong>el sonido del bot\u00f3n de UHF de aquel televisor sin mando<\/strong>. El chirriar de la puerta met\u00e1lica del armario del ba\u00f1o\u00a0en el que mi abuelo guardaba\u00a0unos frascos que rellenaba con colonia a granel. La despensa de mi abuela.\u00a0El cuarto de los zapatos. Hasta el ruido que hac\u00eda el ascensor al parar y abrirse la puerta mientras yo buscaba el fr\u00edo de la pared de aquella habitaci\u00f3n del\u00a0fondo\u00a0<strong>en la que se dorm\u00eda con almohad\u00f3n de plumas<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Mi abuelo se llamaba Eduardo Garc\u00eda Alarc\u00f3n<\/strong>. Era corredor de seguros. Acab\u00f3\u00a0ofreciendo p\u00f3lizas tras tener que malvender parte de su patrimonio en Chiva por cosas que nunca me contaron (asuntos de mayores, dec\u00edan). Por eso se traslad\u00f3 a Valencia, hizo borr\u00f3n y la cuenta nueva fue exitosa. <strong>La gente de bien siempre remonta<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Ten\u00eda el despacho en casa. En la primera puerta a la derecha. All\u00ed, sobre un archivador de color verde aceituna, perfectamente doblado por la mitad, <strong>hab\u00eda siempre un peri\u00f3dico<\/strong>. Mi abuelo ten\u00eda la (in)sana costumbre <strong>de comprar casi todos los d\u00edas del a\u00f1o la prensa<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Yo iba a casa de mis abuelos a merendar. <strong>Mi\u00a0&#8216;abuelita&#8217; Virtudes<\/strong> (el diminutivo perdura en las nuevas generaciones), excelente cocinera, siempre nos embut\u00eda con magdalenas caseras gigantes (con ese az\u00facar quemado por encima), mantecados, bollos suizos, cruasanes, bizcocho&#8230; acompa\u00f1ado siempre de unos obligados\u00a0cuadraditos de chocolate.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Pero antes de darme al dulce, <strong>siempre hab\u00eda una parada obligada en el despacho de mi abuelo<\/strong>. Iba a por mi tesoro. A por ese ejemplar de peri\u00f3dico que descansaba doblado sobre aquel archivador verde. Cogerlo me hac\u00eda feliz. <strong>Mientras me com\u00eda los bollos devoraba el diario<\/strong>. Los lunes, la Hoja del Lunes, y el resto de <strong>de los d\u00edas LAS PROVINCIAS<\/strong>. Empec\u00e9 a\u00a0amar el periodismo entre bollos y Barrio S\u00e9samo.\u00a0Si alguna vez no hab\u00eda peri\u00f3dico, la tarde ya no era la misma.<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_733\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"\/elfrancotirador\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Abuelo1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-733\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-733\" title=\"Abuelo\" src=\"\/elfrancotirador\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Abuelo1.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Abuelo1.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.lasprovincias.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/01\/Abuelo1-300x160.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-733\" class=\"wp-caption-text\">Mi abuelo Eduardo<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Mi abuelo no lleg\u00f3 a verme estudiar Periodismo<\/strong>. Falleci\u00f3 un a\u00f1o y medio antes de que empezara la carrera. Todav\u00eda recuerdo aquella llamada\u00a0minutos antes\u00a0de\u00a0las ocho de la ma\u00f1ana de mi t\u00edo a casa para decirle a mi madre que &#8220;el padre&#8221;\u00a0hab\u00eda muerto. Fue la primera vez que fui consciente de que no ver\u00eda a alguien nunca m\u00e1s. Llor\u00e9 a mares.\u00a0<strong>La tarde noche de antes todav\u00eda le pude dar un beso<\/strong>. En el recibidor de su casa, bajo el dintel de aquella puerta que todos los d\u00edas atravesaba para buscar el peri\u00f3dico. Yo llegaba de una tarde de discoteca y \u00e9l se iba al hospital a pasar su \u00faltima noche vencido por el c\u00e1ncer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\"><strong>Mi abuelo muri\u00f3 al amanecer del D\u00eda de Reyes<\/strong>. De un d\u00eda como\u00a0el 6 de enero\u00a0de hace 23 a\u00f1os. Se march\u00f3 sin saber <strong>que me hizo el mejor regalo de mi vida<\/strong>: ser periodista<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\"><span style=\"font-size: medium;\">Gracias abuelo<\/span>.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguir a @hesteban15 Mis padres decidieron antes de separarse que mi hermano y yo estudi\u00e1ramos en los Escolapios. 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